EL COLAPSO DEL COMUNISMO

Tuesday, November 28, 2006

NUEVAS ESPERANZAS Y DESAFIOS ANTE EL COLAPSO DEL COMUNISMO




NUEVAS ESPERANZAS Y DESAFIOS ANTE EL COLAPSO DEL COMUNISMO
¿Por qué decae el comunismo y que lo reemplazará?

(Publicado por Graficentro Editores - 1990)
PREFACIO

Por más de setenta años, desde la revolución Bolchevique, los comunistas proclamaron una inminente victoria mundial. Y ahora, de repente, el mundo de Berlín cae y el bloque socialista se desmorona. Debemos preguntarnos seriamente porque esta sucediendo todo esto.

A través de los capítulos de este libro encontraremos respuestas satisfactorias a esta pregunta fundamental. Este texto, lleno de ilustraciones gráficas, y concebido como un manual de estudio, recoge la experiencia de especialistas como el Dr. Sung Hun Lee, Dr. Bo Hi Pak, Dr. Thomas Ward, Dr. William Lay y otros que por muchos años han impartido conferencias alrededor del mundo sobre el tema, prediciendo estos acontecimientos.

El premio nobel de literatura Aleksandr Solzhenistsyn al aceptar el premio Templeton, declaró: "Si se me pidiera hoy formular de la manera más breve posible la causa principal de la ruinosa Revolución Bolchevique que destruyó más de 60 millones de nuestros compatriotas, no podría expresarlo con más exactitud que repetir, - los hombres se olvidaron de Dios -. Por esa razón ocurrió."

Ya en 1937, el Papa Pío XI al hacer un análisis del materialismo marxista en la Encíclica Divina Redemptoris, proféticamente predecía las terribles consecuencias de la aplicación de una doctrina atea: "Esta doctrina enseña que sólo existe una realidad, la materia, con sus fuerzas ciegas, la cual por evolución llega a ser planta, animal, hombre. La sociedad humana, por su parte, no es más que una apariencia y una forma de la materia, que evoluciona del modo dicho y que por ineluctable necesidad tiende, en un perpetuo conflicto de fuerzas, hacia la síntesis final: una sociedad sin clases. En esta doctrina, como es evidente, no queda lugar alguno para la realidad de Dios; no existe una vida del alma posterior a la muerte ni hay, por consiguiente, esperanza alguna en una vida futura. Insistiendo en el aspecto dialéctico de su materialismo, los comunistas afirman que el conflicto que impulsa al mundo hacia su síntesis final puede ser acelerado por el hombre. Por esto procuran exacerbar las diferencias existentes entre las diversas clases sociales y se esfuerzan para que la lucha de clases con sus odios, y destrucciones, adquiera el aspecto de una cruzada para el progreso de la humanidad. Por consiguiente todas las fuerzas que resistan a esas conscientes violencias sistemáticas deben ser, sin distinción alguna, aniquiladas como enemigas del género humano."

Es una amarga lección de la historia que cuando nos olvidamos de Dios, sea tanto en nombre del comunismo, la corrupción o del humanismo ateo, el resultado siempre es el mismo: Autodestrucción.

La confrontación entre el llamado mundo libre y el mundo comunista, en los fundamentos es el conflicto entre dos sistemas de valores, opuestos. Uno afirma a Dios y el otro lo niega. La aparición y la expansión del comunismo es, en cierta forma, una manifestación del fracaso de los seres humanos en vivir de acuerdo al código moral original de Dios. Solo cuándo los ideales del mundo que cree en Dios se realicen en la práctica, el comunismo podrá ser superado con éxito. Por lo tanto el problema del mundo es fundamentalmente espiritual. La solución debe comenzar con una afirmación de la realidad de Dios.

Ante la necesidad de un cambio tanto en el bloque socialista como en las democracias de occidente. Este texto no sólo presenta un análisis crítico de la ideología marxista-leninista, sino que además presenta una contrapropuesta o alternativa basada en una cosmovisión universal y unificadora de afirmación de Dios: El DIOSISMO, que más allá de diferencias religiosas, culturales y nacionales, impulse un renacimiento moral en el mundo y contribuya al fortalecimiento de los ideales e instituciones democráticas.

El DIOSISMO es una espada de dos filos. Un filo corta los errores del comunismo y el otro corta la corrupción de Occidente. Bajo el capitalismo, ha habido explotación, al igual que serias desigualdades económicas en el tercer mundo. La explotación resulta de una perspectiva de valor estrecha y egoísta. Es la corrupción de Occidente lo que permitió al comunismo existir y lo que hizo atrayente su concepto de cambios por medio de la violencia. Y lo que permitió también presentarse como libertador de las naciones en desarrollo de su opresión en manos imperialistas.

Sin embargo, la verdadera y auténtica revolución es aquella que logra mejorar la sociedad a través del cambio interior en el corazón de las personas, llevándonos de la injusticia, la corrupción y el egoísmo, a actitudes contrarias de amor y servicio a los demás como el valor supremo. A menos que el hombre cambie, nada cambiará. Hombre y mujeres más virtuosos crearán mejores familias, comunidades, instituciones, sistemas y por ende una nación y un mundo mejor.

Como muy bien lo expresó el Sabio José Cecilio del Valle: "La moral de la familia es la moral de la nación."

Este es el momento de renovar el espíritu de los grandes próceres y compatriotas del continente americano. Simón Bolívar, George Washington, San Martín, Abraham Lincoln, Fancisco Morazán y muchos otros. Ellos han trabajado incansablemente y se han sacrificado por la libertad y la democracia bajo Dios. Recordemos el famoso lema para la unidad de Centroamérica: "DIOS, UNION, LIBERTAD", ellos se inspiraron en nobles ideales y se dedicaron a los mismos. Hoy podemos hacer lo mismo y tener la grandeza que ellos tuvieron.

Que Dios los bendiga en sus esfuerzos por aprender y difundir este mensaje vital.

JESUS GONZALEZ LOSADA - Tegucigalpa, Noviembre 1990
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PROGRAMA AUDIOVISUAL DE CONFERENCIAS

- Titulo general -

LA DECADENCIA DEL COMUNISMO Y LA NECESIDAD DE UNOS
VALORES UNIVERSALES COMUNES.

1 - INTRODUCCION GENERAL - (30 minutos)

Este programa de conferencias presenta un análisis crítico de a ideología marxista-leninista, mostrando sus errores, diferencias, así como las razones de su decadencia actual. Ante la necesidad de un cambio, tanto en el bloque socialista como en las democracias de occidente, se presenta una contrapropuesta o alternativa basada en una cosmovisión universal y unificadora de afirmación de Dios, que por encima de nacionalidad de raza o credo, impulse un renacimiento moral en el mundo y contribuya al fortalecimiento de los ideales e instituciones democráticas.

2 - LA IDEOLOGIA MARXISTA: VISION GENERAL Y CRITICA -
(2 horas incluido un descanso y preguntas)

Para superar el comunismo debemos conocerlo. Esta conferencia da una visión del origen, desarrollo e historia del marxismo-leninismo, sus estrategias y las razones de su expansión. Se analiza la teoría de la alienación de Marx y las aportaciones metodológicas-revolucionarias de Lenin, se señalan los errores fundamentales de esas teorías y su fracaso en la práctica, así como los esfuerzos actuales para reformar el sistema impulsado por el nuevo pensamiento (glasnost y prestroika) de Mijail Gorvachov.

3 - ANALISIS Y CRITICA DE LAS TEORIAS ECONOMICAS MARXISTAS (60 minutos)

Se exponen las falacias de la teoría del valor-trabajo y de la plusvalía, así como su fracaso práctico en las economías de planificación central en comparación con las economías de libre mercado.

4 - ANALISIS CRITICO DEL MATERIALISMO DIALECTICO E HISTORICO (60 minutos)

Se exponen y refutan los fundamentos ateos y materialistas en la interpretación de la realidad y del análisis histórico dentro del marxismo-leninismo.

5 - LA INFILTRCION Y MANIPULACION MARXISTA DE LA RELIGION (40 minutos)

Se analiza con ejemplos concretos (Teología de Liberación, Iglesia Popular, Cristianos por el Socialismo, entre otros), la confusión existente en algunos sectores religiosos por la aceptación de ciertos conceptos del método y la teoría marxista-leninista.

6 - LA EXISTENCIA DE DIOS Y LOS VALORES ABSOLUTOS COMO RESPUESTA AL ATEISMO MARXISTA (60 minutos)

A la luz de los descubrimientos científicos del siglo XX se demuestra lo anticientíficas que son las premisas sobre las que se fundamentan ciertas teorías materialistas del marxismo. También se presenta una respuesta ideológica, muy necesaria ante la crisis de valores que sufren nuestras sociedades, basada en la afirmación de Dios y los valores absolutos como fundamento de la ética, la moral y los derechos humanos que son la base de nuestras constituciones y leyes para la convivencia pacífica y democrática.

7 - LOS FUNDAMENTOS ETICOS Y MORALES PARA UNA VERDADERA DEMOCRACIA
(60 minutos)

Esta conferencia final, refuta y presenta una alternativa demoledora a la tesis comunista que plantea la revolución externa y violenta como camino para tomar el poder e implantar un sistema que promete solucionar las injusticias sociales, debido a que creen que el problema radica en la estructura de un determinado sistema basado en la propiedad privada. Cuando en realidad la raíz de todos los problemas humanos comienza con las actitudes viciosas y egoístas de los individuos que integran y crean las estructuras y sistemas en la sociedad.

Por lo tanto, se plantea como contrapropuesta el mejoramiento de la sociedad a través de una revolución interna en el corazón de las personas, que nos lleve de la injusticia, la corrupción y el egoísmo, a actitudes contrarias de amor y servicio a los demás, como el valor supremo. Al perfeccionarse la calidad de las relaciones humanas que comienzan con la familia se establecen los fundamentos para una sociedad armoniosa y sana.

Solo sobre estas bases de virtudes éticas y morales, existirá una firme esperanza de realizar verdaderas democracias y un mundo mejor.

JESUS GONZALEZ LOSADA
Conferenciante expositor
Tegucigalpa, Honduras
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El Expansionismo Comunista y Occidente

Estamos viviendo en la era de la premeditación y el crimen perfecto. Nuestros criminales ya no son niños desamparados que podrían usar el amor como excusa. Al contrario, son adultos y tienen una coartada perfecta: la filosofía, que puede usarse con cualquier propósito – aún para transformar asesinos en jueces-.

Albert Camus[1]

Introducción

Han pasado casi setenta años desde la revolución bolchevique. El marxismo-leninismo se ha arraigado en Europa, Asia, África y América. En la actualidad, aproximadamente el 39 por ciento del globo y un 42 por ciento de la población mundial está en poder del comunismo.[2] Especialmente en el tercer mundo, el enfoque marxista continúa cautivando a la juventud, a los idealistas y a aquellos que buscan un cambio en la sociedad. En estas regiones existen serios problemas de corrupción, codicia o dictadura. Muchos se han cansado de buscar el cambio a través de métodos convencionales, y en la búsqueda de soluciones, se han volcado al comunismo.

El comunismo predice un futuro utópico, el fin del racismo, la injusticia social y la explotación económica. Esta meta puede alcanzarse aplicando los principios de Marx y Engels, como lo enseñaran Lenín, Mao y Castro.

Una de las causas principales de la continua expansión comunista, es la ignorancia de Occidente acerca de la verdadera naturaleza del comunismo. Desde la condena de Joseph McCarthy por el Senado de los Estados Unidos de América en 1954, rara vez se ha tomado en serio a los anticomunistas. Se les ha considerado “fascistas” o “reaccionarios” que sólo buscan mantener el statu quo.

No obstante, debemos preguntarnos: ¿qué clase de liberación trajo el comunismo? En Cuba, miles de personas que se opusieron a la política de Fidel Castro hoy están languideciendo en la prisión. Uno de cada diez cubanos ha huido de Cuba. Más de diez mil jóvenes cubanos han muerto en suelo soviético. Angoleños y etíopes han sido trasladados a Cuba para trabajar en los campos de caña de azúcar.

Hoy en Nicaragua encontramos una seria escasez de mercancías. En 1981, poco después de la revolución, el salario real disminuyó un 71 por ciento con respecto a los salarios de la época de Somoza. Cuando alguien se atreve a disentir con la política del gobierno es brutalmente castigado. Los sandinistas han diezmado a los indios miskitos. Han forzado el cierre de templos de los Testigos de Jehová y la sinagoga judía de Managua. También han acosado a los protestantes y a los sacerdotes católicos disidentes, obligando a muchos a abandonar el país.[3]

Los sandinistas prometieron elecciones libres y democracia. Sin embargo, en lugar de una sociedad abierta, han impuesto una política que restringe seriamente la libertad de prensa, la libertad de reunión y aún la libertad de religión. Originalmente, los sandinistas vinieron a liberar al pueblo de la crueldad del gobierno de Somoza. Irónicamente, hoy los dirigentes de los comités de defensa sandinistas son exsomocistas.[4] El decepcionado pueblo nicaragüense ha popularizado un dicho: “El Frente y Somoza son la misma cosa”. Esto recuerda las palabras del patriota y poeta cubano José Martí: “Cambiar de amos no es ser libres”.

En la última década, no obstante, ha ocurrido un despertar en Occidente. Varios intelectuales han revaluado los conceptos marxistas y han descubierto sus puntos débiles. Alarmados por los testimonios de desdientes soviéticos como Alexander Solzhenitsyn y Andrei Sakharov, así como por las incursiones soviéticas en Afganistán y Polonia, ellos rechazan ahora el marxismo y están advirtiendo al mundo que hoy está ocurriendo un nuevo holocausto, no en Auschwitz, sino en el Gulab, en Phnom Penh, en Angola – en todas partes donde el comunismo ha tomado el poder.

Si bien existe este despertar, aún hay importantes sectores políticos y de los medios de comunicación que siguen siendo víctimas de los mismos métodos que los comunistas han usado desde la revolución bolchevique de 1917.

Los comunistas han avanzado su causa concentrándose en la injusticia social de una determinada nación elegida como su blanco de ataque; ya sea la Rusia del Zar Nicolás, la Nicaragua de Somoza, o las Filipinas de Marcos. Ellos señalan la injusticia social y así consiguen el apoyo de aquellos en Occidente que se preocupan por la sociedad.

Cierta prensa occidental ha tenido la tendencia irresponsable de unirse al ataque comunista del statu quo, sin examinar seriamente si los insurgentes comunistas pueden realmente ofrecer soluciones viables a los problemas sociales que ellos critican. Los comunistas han usado con éxito esta táctica una y otra vez. Pero una vez en el poder, no han proporcionado ningún tipo de justicia social. Al contrario, han silenciado las voces de la oposición a través de un gobierno totalitario.

El nazismo: un precedente histórico

La persistente ingenuidad de Occidente hacia la estrategia marxista-leninista tienen un gran parecido a nuestra ceguera frente al nazismo, hace cuarenta años. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, Alemania estaba en ruinas. Debido a las severas exigencias del Tratado de Versalles, Alemania se vio enfrentada a una tremenda deuda de guerra. Cuando en 1923 la República de Weimar no pudo pagar esas deudas, Francia reclamó y ocupó la región del Rhur. Con su nación dividida, los alemanes se sintieron injuriados, humillados y desmoralizados. En 1922, el valor del marco alemán sufrió una devaluación que lo hizo bajar de 162 marcos por dólar a cerca de 7.000. Al año siguiente, el cambio llegó a ser de más de 4 millones de marcos un dólar.[5] Finalmente el dólar llegó a costar 100.000 millones de marcos. Las mujeres, y aún los niños, recurrieron a la prostitución para poder sobrevivir. Los ciudadanos alemanes comenzaron a denunciar en todas partes las deplorables condiciones de vida de la República de Weimar.

Adolf Hitler ganó popularidad, según parece, por su compasión hacia el desdichado pueblo alemán. Él condenó los males, los defectos y la naturaleza traicionera del gobierno de Weimar, y esto llamó la atención de los oprimidos.

Hitler se describió a sí mismo como un hombre del pueblo. Estaba dotado de gran devoción a su causa, y vivió humildemente por varios años, soportando condiciones difíciles y aún la prisión, mientras desarrollaba y propagaba su ideología.

Todas las mañanas Hitler se levantaba temprano y escribía a máquina una gran cantidad de panfletos, los cuales distribuía en la calle. La primera vez que logró reunir un público de cien personas, lo consideró un éxito de grandes proporciones.

La influencia de Hitler creció en forma progresiva, nacional e internacionalmente. Muchos comenzaron a ver en Hitler el personaje que libraría a Alemania de su estado de privación y abriría el camino para un futuro nuevo y próspero. El creciente apoyo a Hitler permitió que llegara a ser canciller de Alemania, el 30 de enero de 1933.

Cierta preocupación empezó a notarse en varios sectores. Algunos advirtieron que Hitler era exageradamente antisemita. Otros sostenían que Hitler deseaba destruir la tradición judeo-cristiana. Algunos vieron a Hitler como un belicista, un agitador, decidido a vengar la amarga derrota de los alemanes en la Primera Guerra Mundial y la subsiguiente humillación de Versalles.

No obstante, ciertas declaraciones hechas por Hitler aparentemente disiparon esas preocupaciones. El 2 de febrero de 1933 The New York Times informó que Hitler había declarado que el cristianismo constituiría la base moral de su gobierno.

A medida que transcurría el tiempo, los temores disminuían. La actitud de Occidente hacia Hitler comenzó a cambiar. En un análisis literario del New York Times en 1935, encontramos la siguiente observación:

Hitler está haciendo mucho por Alemania, su unificación de los alemanes...; su entrenamiento de la juventud; su creación de un estado espartano animado por el patriotismo; su freno del gobierno parlamentario, que fuera tan inadecuado para el carácter alemán; su protección de los derechos de propiedad privada. Todo eso es bueno.

En Inglaterra, el Príncipe de Gales, quien llegaría a ser el Rey Eduardo VIII y después de su abdicación fuera conocido como el Duque de Windsor, hizo un llamado al pueblo británico para “estrechar los lazos de amistad con los alemanes”. En un discurso ofrecido en Leipzig en 1937, él señaló:

He viajado por todo el mundo y mi educación me ha familiarizado con los grandes logros de la humanidad, pero lo que he visto en Alemania, nunca lo hubiera creído posible: no puede ser entendido como un milagro; sólo puede comenzar a comprenderse cuando uno se da cuenta que detrás de todo ello hay un hombre y una voluntad: Adolf Hitler.[6]

De manera similar, el magnate Vizconde Rothermere, dueño del Daily Mail escribió en su periódico, el 24 de septiembre de 1930:

Creo que sería un error que el pueblo británico adoptara una actitud hostil hacia los nazis... Debemos cambiar nuestros conceptos de Alemania... Nuestros enemigos pertenecían a la generación anterior. ¿Tenemos que ser enemigos de esta generación joven también? [7]

Cuando los temores disminuyeron, Hitler reintrodujo el servicio militar obligatorio y comenzó a construir un ejército de treinta y seis divisiones, violando el Tratado de Versalles. Proclamó la necesidad de reunir a los pueblos alemanes, y en el nombre de la expansión del lebensraum, o espacio vital, anexó la región de Sudetes y finalmente toda Checoslovaquia.

La reacción en los Estados Unidos con respecto a Hitler fue similar a lo que es hoy la actitud hacia el marxismo – leninismo. Mucha gente trató de ignorar a Hitler. Los políticos señalaban la necesidad de resolver problemas internos en lugar de preocuparse por el nazismo. Robert Maynard Hutchins, rector de a Universidad de Chicago, declaró en 1940: “Es más fácil culpar a Hitler por nuestros problemas que luchar por la democracia en nuestro país”.[8]

Cuando Hitler dio la orden de marchar, no obstante, sus tropas marcharon sobre Polonia, a través de Europa, hacia el norte de África. Ya no pudo ignorarse el nazismo. Fue necesaria una movilización masiva. Y a fines de la Segunda Guerra Mundial se habían perdido más de cincuenta millones de vidas.

Sin Embargo, esa fue sólo una parte de la tragedia. Cuando los aliados marcharon sobre Buchenwald, Dacha y Auschwitz, confirmaron informes sobre varios millones más de personas que habían sido víctimas del asesinato. La “solución final” de Hitler dictaba que quien no formara parte de la “selecta” raza aria podía ser maltratado o eliminado. Los campamentos de muerte de Hitler fueron responsables de la exterminación de seis a doce millones de personas.

Lo que ocurrió en el caso de Hitler está ocurriendo hoy con el marxismo-leninismo. Hace cuarenta años los ciudadanos alemanes estaban insatisfechos con las condiciones miserables causadas por la corrupción y la ineptitud de la República de Weimar. En su desesperación por resolver esos problemas, se sintieron atraídos hacia Hitler, simplemente porque él condenaba el problema. Puesto que Hitler se oponía elocuentemente al statu quo, el pueblo supuso que tenía también la solución, pero estaban equivocados.

La ingenuidad de Occidente y la expansión comunista

Hoy nos enfrentamos al mismo dilema con respecto al comunismo. En su desesperación por un cambio, muchos simpatizan con los marxistas porque éstos critican y condenan los defectos de cierto gobierno existente. Sin embargo fallamos en evaluar las implicaciones de una toma de poder marxista-leninista. De hecho hoy estamos viviendo en medio de un nuevo engaño ideológico. Al igual que el nazismo, el comunismo promete justicia y mejores condiciones de vida, pero en realidad sólo ha agudizado la miseria humana y provocado millones de muertes sin sentido.

Para ganar el poder, Lenín denunció la corrupción y la inhabilidad del gobierno de Kerensky para responder a las necesidades del pueblo ruso. Lenín prometió la paz a los soldados, tierra a los campesinos y autodeterminación a las minorías no rusas. Aunque temporariamente cumplió la promesa de la tierra (que quedaría sin efecto con Stalin), Lenín no trajo la paz sino una destructiva guerra civil. No liberó las minorías no rusas, sino que creó un nuevo imperio ruso. Su reno trajo el terror por decreto. Él reemplazo los quince mil policías secretos del Zar con una policía secreta de doscientos cincuenta mil efectivos. Mientras estuvo en el poder, Lenín fue responsable de la muerte de casi dos millones de rusos.

En total, el comunismo en la Unión Soviética ha causado la muerte sin sentido de casi setenta millones de personas, o sea aproximadamente un millón por año. En China, cuando Mao Tse Tung ocupó el Tibet, sus fuerzas torturaron a los monjes tibetanos hasta la muerte, clavándoles clavos en los ojos. Lin Piao, uno de los más cercanos colaboradores de Mao, admitió que el 18 por ciento de los prisioneros políticos en China habían sido ejecutados. En total los chinos rojos asesinaron por lo menos sesenta y siete millones de personas.[9]

En Corea hubo más de tres millones de muertos a causa del comunismo. La Invasión soviética de Hungría en 1956 costó miles de vidas. Los acontecimientos de Praga de 1968 llevaron al moderno filósofo Henri Levy a referirse al marxismo como “barbarie con rostro humano”.

En Camboya las personas eran ejecutadas simplemente porque hablaban inglés o francés o porque habían sido maestros de escuela en el gobierno anterior. Por tal “crimen”, los camboyanos ejecutaron entre tres y cuatro millones de compatriotas. Desde la caída de Saigón, un represivo gobierno comunista ha precipitado la muerte de por lo menos un millón de vietnamitas.

Según la edición de noviembre de 1978 de la prestigiosa revista francesa Le Figaro, el comunismo es responsable de la muerte de ciento cincuenta millones de personas.

En Occidente, adulación de los líderes comunistas

URSS

Aunque fue él que iniciara el terror soviético, Lenín ha sido proclamado un héroe en Occidente. La misma actitud se impuso en relación a su sucesor, Stalin. En la edición del 4 de diciembre de 1930 del New York Times, el periodista Walter Duranty escribió acerca de Stalin:

Es fácil hablar con admiración de hombres que han probado su grandeza en el éxito, pero Stalin ha sido probado en la prisión; en el éxito; en el desastre; en la guerra civil, cuando su causa por momentos parecía desesperada; en su liderazgo, desafiado por hombres de mayor agilidad mental; en los tremendos obstáculos materiales de su política; y él supo fortalecerse con cada prueba. Él fue verdaderamente como el acero; no rígido, como el hierro, sino flexible y resistente, como su modificación de la política agraria en marzo lo demostrara.

La reforma agraria que Durant elogiaba, finalmente costó la vida de siete millones de ucranianos.

CUBA

Cuando el comunismo penetró el hemisferio Occidental, encontramos el mismo error. Después de su visita a Cuba en 1957, Hebert Mattews, cronista del New York Times, comenzó a proclamar el advenimiento de un “Bolívar moderno” con el nombre de Fidel Castro. Matthews nos aseguró que el único deseo de Castro para Cuba era la democracia,la paz y la justicia. Así creció la simpatía por Castro en Occidente. En conmemoración del 1ero. de enero de 1959, día en que las tropas de Castro marcharon en La Habana, The New York Times presentó el siguiente mensaje en su página editorial:

Una cosa debe ser dicha: éste es un reconocimiento a un hombre extraordinario, Fidel Castro. El pueblo de los Estados Unidos le desea buena suerte. [10]

El 4 de enero de 1959, Matthews también aseguró al pueblo norteamericano que no dedbían preocuparse por el Che Guevara. Él describió a Guevara de una manera muy favorable, diciendo: “Su voz es increíblemente baja y su sonrisa inesperadamente amable”.[11]

En el mismo artículo, The New York Times citó a Guevara afirmando:

Nunca he sido comunista. Los dictadores siempre dicen que sus enemigos son comunistas y me da pena que todo el tiempo se me llame un comunista internacional. [12]

Éste era el mismo Guevara que había escrito en 1957: “Según mi base ideológica, pertenezco al grupo que cree que la solución de los problemas del mundo se encuentra detrás de la Cortina de Hierro”.[13]

Sudeste de Asia

De manera similar, en su intención de apoyar un movimiento que criticaba el statu quo, Occidenta abrió el caminó a la opresión marxista en el sudeste de Asia.

En la década de los sesenta, durante la Guerra de Vietnam, la prensa de Occidente criticó crudamente la corrupción de los gobiernos de Diem, Ky y Thieu. Los comunistas concentraron su propaganda en este punto y así ganaron gran apoyo del público, primero de la juventud y luego de la sociedad norteamericana en general. Al día siguiente de la caída de Saigón, The New York Times informó: “El nuevo régimen sudvietnamita seguirá una política de paz y no alineamiento”.[14]

No obstante, poco después de la toma comunista del poder, los soviéticos a utilizar para sus propios barcos las instalaciones construidas por los Estados Unidos en la bahía de Cam Ranh. Esto, sumado a los obreros vietnamitas enviados a trabajar en los gasoductos de Siberia, demostró que una nación más había sido sovietizada.

Luego de la caída de Camboya, un editorial del New York Times se lamentaba por la participación de los Estados Unidos:

¿Debe repetirse como en Saigón, la inútil lucha hasta la muerte por Phnom Penh, con una pérdida de vidas aún mayor? No existe poder humano que pueda redimir los centenares de muertes, los millares de vidas arruinadas, el resultado trágico de las últimas semanas pasadas en la capital camboyana.[15]

The New York Times y otros lamentaron centenares de muertes, y así quedó abierto el camino para que Pol Pot tomara el poder. Un total de tres o cuatro millones de camboyanos perecieron después que los comunistas tomaran el poder.

El Caribe y Centroamérica

Luego que Maurice Bishop tomara el poder en Grenada, la revista Time expuso la pretendida corrupción del predecesor gobierno de Eric Gairy y en un artículo del mes de julio de 1979 aseguró a sus lectores que Bishop se había comprometido a lograr una “reforma socialista moderada”.[16] Pero en diciembre ya habían mil soldados cubanos en Grenada. Con ayuda soviética, los cubanos comenzaron a construir una enorme pista de aterrizaje capacitada para recibir aviones de transportes soviéticos (en ruta a Centroamérica) tales como los MiG-23. Grenada comenzó a entrenar sus propias fuerzas de seguridad para utilizarlas en Surinam.

En Nicaragua, a los sandinistas que se levantaron contra Somoza se les llamaba “los muchachos”. Se nos dijo que no debíamos preocuparnos por el comunismo, que en este caso la revolución podía ser “cristianizada” debido al considerable apoyo de la Iglesia al FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional). Recibíamos informes del Washington Post, del New York Times y de la revista Time que constantemente criticaban al gobierno de Somoza, pero que fallaron en entender el verdadero carácter dela oposición, como lo demostró un artículo de Time que proclamaba que la Junta de Nicaragua había designado “un gabinete de quince miembros dominado por moderados”.[17]

En una conferencia de prensa del 245 de julio de 1979, poco después de la toma sandinista, el presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, declaró: “En nada atribuyo los cambios en Nicaragua a la República de Cuba”. En su nota editorial The New York Times calificó esta afirmación como la “cúspide diplomática” del Presidente Carter.[18] Los Estados Unidos dieron ayuda a Nicaragua, creyendo así poder contrapesar cualquier elemento radical de la revolución. Una gran parte de esos fondos fueron utilizados para fortalecer las fuerzas de seguridad nicaragüense y para financiar un esfuerzo propagandístico disimulado detrás de un programa de alfabetización. La primera palabra que los estudiantes aprendían según el manual utilizado por el maestro en dicho programa era “revolución”. La segunda palabra era “liberación”. Su primera oración era “Viva el Frente Sandinistas de Liberación Nacional”.[19] Finalmente todos, aún los más fervientes partidarios de la revolución sandinista llegaron a la innegable conclusión de que otra revolución había sido traicionada.

Actualemte, Nicaragua está construyendo un ejercito muy profesional de veinticinco mil tropas y una milicia de doscientos a doscientos cincuenta mil efectivos. En Managua, Daniel Ortega habla de una “revolución sin fronteras”. En las Calles, las “turbas” nicaragüenses (agitadores del gobierno) gritan ¡”Venció Nicaragua!¡El Salvador vencera!”

El Movimiento pacifista

Mientras en Latinoamérica la estrategia comunista se parapeta con una cortina de humo llamada justicia social, en Europa se utilizada otra clase de estrategia. Allí los comunistas hablan de paz. Allá se organizan constantes manifestaciones contra el emplazamiento de los mísiles Pershing II y de los Cruceros de los Estados Unidos.

Los manifestantes sostienen que el verdadero culpable en la carrera armamentista son los Estados Unidos y no la Unión Soviética. Pero en los últimos veinte años, Occidente ha congelado la mayoría de sus proyectos más importantes de producción de armas. El gasto de la Unión Soviética en fuerzas estratégicas ha sido tres veces mayor que el de Estados Unidos. Mientras que el Occidente ha sido presionado al máximo por el desarme, los soviéticos han actualizado y acrecentado diez veces su arsenal nuclear. Hoy, la URSS tiene una superioridad de tres a uno en cabezas nucleares. En todos los índices de capacidad nuclear, los soviéticos hoy llevan la delantera y continúan tomando cada vez más ventaja.[20]

Gobiernos de coalición

Hoy la prensa de Occidente se une a los comunistas en su ataque a El Salvador. Oímos del apoyo del gobierno a los escuadrones de la muerte de la extrema derecha. Mientras tanto la izquierda comunista boicotea las elecciones y reclama un acuerdo negociado. La izquierda propone un gobierno de coalición en el cual se comparta el poder.

Guillermo Ungo, hombre fuerte del comunismo Frente Democrático Revolucionario de El Salvador y vicepresidente de la Internacional Socialista, declaró recientemente: “Las opciones son claras – una solución militar o política, la intervención o co-participación en el gobierno-. La mejor opción para El Salvador y los Estados Unidos es un gobierno de coalición que lograría la paz, prepararía el terreno para un sistema democrático y llevaría a elecciones libres”.

¿Qué es un “gobierno de coalición? La Enciclopedia Soviética define claramente el gobierno de coalición haciendo referencia a los gobiernos formados en Europa Oriental después de la Segunda Guerra Mundial. Un gobierno de coalición es conocido como “democracia popular”.

En un gobierno de coalición hay siempre dos partes: la comunista y la no comunista. La Enciclopedia Soviética explica que los comunistas deben concentrarse en obtener los puestos militares y de seguridad en vez de tratar de ganar la presidencia u otras posiciones prominentes pero sin suficiente poder. Es decir, es mejor que los comunistas tomen los puestos de verdadero poder. Una vez consolidado su poder, pueden comenzar a usar la fuerza para presionar a los no comunistas hasta que éstos cedan sus posiciones.

Cuba y Nicaragua son ejemplos de dicho proceso. Debe recordarse que Fidel Castro no comenzó como presidente de Cuba sino como Ministro del Ejército. Tomás Borge como Ministro del Interior y Humberto Ortega como Ministro de Defensa. Ellos usaron personas como Alfonso Robelo y Violeta Chamorro de figuras decorativas, pero una vez que tomaron el control los comunistas, los otros miembros de la coalición se vieron forzados a traicionar sus principios o renunciar.

En Vietnam, Madame Binh fue la fachada de la participación democrática en el gobierno. Hoy ella no forma parte del gobierno vietnamita.

Palabras y Hechos.

Algunos dicen, no obstante, que éste no es el verdadero comunismo. Sostienen, por ejemplo, que Stalin abusó del comunismo. Los revolucionarios prometen a menudo que “en nuestro país el comunismo será diferente”. Aquí construiremos el marxismo verdadero. Vamos a tener lo que no ha existido en ninguna otra parte. Construiremos una sociedad marxista de justicia” No obstante, toda toma marxista del poder ha resultado siempre en la misma barbarie y el mismo fracaso económico.

Debemos aprender la lección del holocausto. Las intenciones de Hitler fueron expresadas claramente en Mein Kampf, pero la gente o no leyó las obras de Hitler o no las tomó en serio. Lo que ocurrió en la Alemania nazi fue una aplicación de las ideas de Hitler, y lo que ocurre hoy en las naciones comunistas proviene de la aplicación del marxismo-leninismo, tal como lo describen obras como el Manifiesto Comunista y ¿Qué hacer? de Lenín.

¿Cuáles son los parámetros ideológicos y morales del marxismo-leninismo? Sería ingenuo pensar que son los mismos que los nuestros. Con respecto a esto, comentando en su libro The Strategy of Deception, Jeane Kirkpatrtick observó:

En el lenguaje de la teoría del juego, los comunistas y los no comunistas son como adversarios juegos diferentes, con reglas diferentes, en el mismo tablero. Los Estados Unidos, las naciones de Europa Occidental y muchas otras naciones están jugando un juego cuyo fin es resolver el conflicto acomodando parcialmente los intereses de todas las partes. La meta es el logro de un equilibrio estable – llamado paz. Este juego concibe al adversario como un hombre fundamentalmente “razonable”, con objetivos limitados, orientado a transigir, listo a discutir los asuntos sobre la base de sus méritos específicos, a jugar siguiendo las reglas y obedeciendo al árbitro del juego. Los dirigentes comunistas, por su parte, juegan un juego que tiene como objetivo la resolución del conflicto por medio de la derrota y absorción del adversario. Este juego concibe al oponente como un enemigo mortal, decidido a aniquilar, eternamente agresivo y traidor. La única regla en este juego es la ley de la selva: la supervivencia y la victoria por todos los medios disponibles. No hay árbitro. El mundo es el tablero.[21]

El sistema moral de los comunistas es diferente del nuestro. Ellos no actúan según una perspectiva judeo-cristiana. Vladimir Lenín sostenía que los comunistas deben estar listos a recurrir a “cualquier truco, treta o método ilegal” con tal que éste avance los objetivos revolucionarios.

Expresiones o terminología que para el Occidente son comunes, o de significado impreciso, para los comunistas tienen definiciones claras y sorprendentes. Por ejemplo, de acuerdo con el pensamiento leninista, “coexistencia pacífica es una línea revolucionaria, una estrategia revolucionaria. El propósito de la estrategia de coexistencia pacífica es asegurar las condiciones favorables para la victoria del socialismo mundial.[22]

Los soviéticos frecuentemente hablan de “paz”, pero ¿de qué clase de paz están hablando? Lenín dedclaró que “la política de la Unión Soviética es una política de paz. Esta es meramente otra forma de luchar contra el capitalismo bajo las condiciones actuales”.

Para los soviéticos frecuentemente hablan de “paz”, pero ¿de qué clase de paz están hablando? Lenín declaró que “la política de la Unión Soviética es una política dee paz. Ésta es meramente otra forma de luchar contra el capitalismo bajo las condiciones actuales”.

Para los soviéticos, la verdadera paz sólo puede lograrse cuando el mundo entero sea comunizado. En 1930 Dmitri Manuilski, tres veces ganador del premio Lenín, explicó:

La Guerra hasta la muerte entre el comunismo y el capitalismo es inevitable. No obstante, en el momento presente, no estamos lo suficientemente fuertes para atacarlos. Nuestra hora llegará dentro de veinte o treinta años. Para poder ganar necesitamos el factor sorpresa. Debemos poder a dormir a la burguesía. Por esa razón comenzaremos el movimiento de paz más espectacular que la historia haya visto. Haremos propuestas y concesiones como nunca se han visto. Las naciones capitalistas son estúpidas y decadentes, y colaborarán en su propia destrucción: harán todo lo posible por ganar nuestra amistad. Y tan pronto como bajen la guardia, las golpearemos con el puño cerrado. [23]

La concepción soviética de “distensión” fue revelada en un diálogo entre Leonid Breshnev y Walter Ulbricht, expresidente del Consejo de Estado de Alemania Oriental. Ulbricht opinaba que no era muy sensato seguir una política de distensión. No obstante, Brezhnev aseguró a sus camaradas:

Confíen en nosotros, camaradas, porque en 1985, como resultado de lo que estamos logrando gracias a la distensión, habremos cumplido la mayor parte de nuestro objetivo en Europa Occidental. En 1985 habremos consolidado nuestra posición. Estaremos en condiciones de imponer nuestra voluntad dondequiera que lo deseemos. 24

En general, la estrategia soviética puede resumirse de la siguiente manera:

En la debilidad, negociar. En la fortaleza, atacar.

Sólo cuando el Presidente Eisenhower amenazó secretamente con el uso de armas nucleares en Corea los norcoreanos aceptaron un armisticio. Sólo cuando el Presidente Nixon reanudó el bombardeo de Vietnam del Norte, los norvietnamitas aceptaron los “acuerdos de paz” – Ocho meses después de la renuncia de Nixon, los norvietnamitas invadieron y conquistaron el Sur.

Actualmente, los soviéticos insisten en que debe prohibirse el desarrollo de las armas espaciales. Este tienen que ver directamente con el hecho de que ellos ya han desarrollado un sofisticado sistema anti – satélites y tecnologías de láser temen que los Estados Unidos les alcance y les supere. Los soviéticos tuvieron éxito al negociar el Tratado de ABM de 1972, por el cual los Estados Unidos prometieron no construir defensas efectivas contra los mísiles balísticos. Hasta el presente los Estados Unidos han sido fieles a este Tratado, sin embargo los soviéticos lo han violado. La existencia de radares soviéticos ABM así como las múltiples violaciones del Tratado de SALT II, han sido reveladas y probadas por el gobierno de los Estados Unidos. 25

Los objetivos geopolíticos de la Unión Soviética

La debilidad de Occidente está en su falla en reconocer la naturaleza ideológica y global de la amenaza soviética y en desarrollar una apropiada contraestrategia. Al contrario, cada avance soviético se considera como un acontecimiento regional aislado. Se falla en reconocer que la Unión Soviética está siguiendo una estrategia internacional de avance de la causa comunista.

Hoy los soviéticos están dedicando considerable atención a la región del Caribe. Esta región es de gran importancia estrategica. Juan Vives, ex miembro de la policía secreta de Fidel Castro, escribe en Les Maîtres dee Cuba que Stalin envió a Fabio Grobart, co – fundador de la KGB, a Cuba en 1927 con el propósito de iniciar la sovietización de la isla. Fue Grobart quien reclutó a Fidel Castro y quien presidió el primer congreso del Partido Comunista cubano. 26

Además de Cuba y Nicaragua que han caído en manos del comunismo, en Guayana y Surinam los marxista ocupan posiciones importantes en el gobierno.

Actualmente, El Salvador se encuentra bajo gran amenaza. El Salvador es una nación densamente poblada, y esto excusaría a líderes marxistas buscando justificación para ampliar el territorio nacional.

Debemos recordar que en 1821 Centroamérica era una sola nación. Para muchos la reunificación de Centroamérica ha permanecido como un ideal.

Con Nicaragua y El Salvador bajo su control, los comunistas podrían revivir el llamado a la reunificación de Centroamérica y podrían proceder en su campaña para la sovietización de Guatemala y Honduras. En tal caso, quedaría sólo Costa Rica, una nación “neutral”, sin ejército, que podría caer tan pronto como los soviéticos decidieran actuar.

De acuerdo con la edición más reciente de Defense and Foreign Affairs Handbook, las naciones de América Central tienen el potencial de formar un ejército de hasta tres millones de soldados. Los marxistas fácilmente podrían explotar la historia de resentimiento de la región para crear lo que podría ser un segundo ejército substituto. Esto es verdaderamente alarmante en vista del daño que el primer ejército de este tipo, el de Cuba, ha hecho en Mozambique, Angola, Guinea – Bissau, Etiopía y Nicaragua.

Habiendo ganado control sobre veinte millones de personas en Centroamérica, los comunistas también tendrían acceso a los Estados Unidos, y por supuesto, inmediato acceso al Canal de Panamá. Con sus bases de MiG – 23 en Centroamérica y Cuba, ellos podrían bloquear la ruta de los Estados Unidos para despachar o recibir materiales estratégicos vía el Caribe, en caso de guerra.

El comunismo tiene sus ojos puestos en metas mayores. Ellos ya están trabajando para edificar un movimiento hispano separatista para lograr la secesión de Texas, UTA, California, Nevada, Arizona y Colorado de los Estados Unidos. 27

Los soviéticos también están respaldando un movimiento llamado “Nueva Afrika”, que busca la separación de Misisipi, Luisiana, Alabama, Georgia y Carolina del Sur. Ellos proclaman que con la secesión del “México Ocupado”, de Nueva Afrika y de las Naciones Aborígenes Norteamericanas, van a “derrotar el imperialismo de los Estados Unidos”. 28

Poco después de la Segunda Guerra Mundial, en una entrevista con el periodista estadounidense Richard C. Hottelet, el jefe negociador Maximov Litivinov afirmó que es absolutamente imposible una genuina reconciliación entre la URSS y los Estados Unidos. Cuando se le preguntó: “¿Qué harían los soviéticos si Occidente accediera a todas las exigencias de la URSS?”, Litivinov respondió que “eso llevaría a Occidente a verse enfrentado, después de un tiempo, a una nueva serie de exigencias”. 29

Se puede ver claramente en esta actitud que los comunistas no estarán satisfechos hasta que los Estados Unidos estén sovietizados.

La necesidad de una cosmovisión en Occidente

En 1975 los Estados Unidos perdieron la guerra en Vietnam. Aunque pueda ser penoso, es necesario aprender las lecciones de esa derrota. En los Estados Unidos muchos han caído víctimas del “síndrome de Vietnam”, o sea una reacción casi paranoica al solo pensamiento de enviar tropas estadounidenses al extranjero. No obstante, debemos entender por qué la lección de Vietnam es tan importante para la estrategia comunista.

En 1967, el servicio de noticias Prensa Latina emitió un mensaje del Che Guevara “desde alguna parte del mundo a la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África”. Guevara escribió:

¡Qué cercano y radiante sería el futuro si dos, tres, muchos Vietnames florecieran en la faz de la tierra, con su inmensa cuota de muerte y tragedias, con su diario heroísmo, con sus repetidos golpes contra el imperialismo, obligándolo a dispersar sus fuerzas bajo el azote del creciente odio de los pueblos del mundo! 30

Algunos políticos dicen: “No más Vietnames”, pero los comunistas buscan crear “dos, tres, muchos Vietnames”. Ellos creen que así podrán agotar los recursos del mundo libre y, lo que es más importante, su voluntad de luchar.

¿Por qué, entonces, se perdió la guerra? Mao Tse Tung dijo una vez: “Las armas son importantes, pero no son el factor decisivo. El factor desicivo es el hombre”. Durante la guerra de Vietnam los soldados norteamericanos no tenían un propósito claro para luchar. La letra de una canción popular de la época lo señala:

And it´s one, two, three. What are we fighting for?
Don’t ask me, I don’t give a damn. Next stop is Vietnam.
(Uno, dos, tres, ¿Por qué estamos luchando? No me
preguntes, no me importa. La próxima parada es
Vietnam).

Esta actitud contrasta con la de los comunistas. Cuando los chinos comunistas ocuparon Pekín, después de años de lucha contra las fuerzas de Chiang Kai Shek, se divulgaron historias acerca de la actitud de los soldados de Mao. Una historia se refería a aquellos que participaron en la “larga marcha”, que no tenían qué comer. Los soldados fueron ante Mao Tse Tung y le explicaron su situación. Mao respondió: “cocinen el cuero de sus zapatos y cómanlo”. Y según se afirma, eso fue lo que hicieron.

Cuando esas tropas finalmente marcharon victoriosamente en Pekín, Mao los reunió y les dijo: “No piensen que ahora su vida de sus hijos será más fácil”. ¿Qué inspiraba a esta gente a vivir una vida de tal sacrificio y compromiso? ¿Qué les daba tal determinación? La ideología marxista.

La ideología marxista ofrece un sueño y una metodología para realizar ese sueño. Mucha gente atribuye las muertes y el sufrimiento del comunismo al estalinismo, pero Lenín en su libro Estado y Revolución usó los escritos de Marx para probar que según la ideología era necesario utilizar “métodos” brutales para lograr el “fin”. El “fin” era el sueño marxista.

El sueño marxista tiene una cualidad mística, casi religiosa. Tienen la habilidad de cautivar a la gente con ideales y esperanzas de carácter casi religioso. En 1935, el escritor francés André Gide, hablando de su experiencia con el marxismo dijo:

Mi conversión es como una fe. Todo mi ser se dirige a una única meta. En el deplorable estado del mundo moderno, el plan de la Unión Soviética parece construir la salvación de la humanidad. 31

En su carta final a sus padres, antes de su muerte, Che Guevara comunicó la misma clase de ideal:

Mi marxismo ha echado raíz dentro de mi y ha sido purificado. Creo en la lucha armada como la única solución para aquellos que desean la libertad, y soy fiel a mis creencias. 32

El marxismo y sus promesas han encendido el fervor en pueblos de todo el mundo, con la convicción de que si hoy están dispuestos a luchar y sacrificarse, finalmente surgirá un mundo bueno y ético.

Conclusión

¿Cuáles son los frutos del marxismo? Millares de fugitivos que huyen por mar. Millones que están muriendo de hambre. Asesinato implacable.

En lugar de pedir perdón ante el mundo por la destrucción del avión dee pasajeros del vuelo 007 de Aerolíneas Coreanas, los soviéticos declararon con soberbia que su espacio aéreo era “sagrado” y condecoraron al piloto que disparara el misil, por defender a la madre patria.

Cuando algunos periodistas de una delegación de CAUSA Internacional visitaron un campo de refugiados cerca de la frontera con Nicaragua, un miembro de la delegación habló con un campesino de setenta y cinco años que había vivido toda su vida en una pequeña aldea nicaragüense. El hombre dio su testimonio de la llegada de los sandinistas al lugar. Dijo que ellos comenzaron a forzar a la gente de la aldea a asistir dos veces por semana a un curso sobre marxismo. Este hombre no podía entender nada en las clases, por lo tanto luego de asistir una o dos veces ya no quiso seguir el curso. Entonces los sandinistas comenzaron a matar sistemáticamente a todo aquél que no participaba.

No puedo haber un Estado marxista idílico, porque el fundamento esencial del marxismo es un mandato para amenazar, abusar y destruir a los demás. Esto se pone de manifiesto cuando estudiamos la ideología marxista.

¿Cuál es el fruto del marxismo? El número del 6 de diciembre de 1982 de la revista Forbes indicó en un titular que en sesenta y seis años la Unión Soviética ha realizando una “larga marcha a ninguna parte”. La conclusión es que el marxismo no funciona porque sus fundamentos ideológicos son falsos. El materialismo dialéctico, el materialismo histórico, las teorías económicas marxistas y la teoría marxista de la alineación, están fundados en anticuados conceptos de los siglos XVII y XVIII.

En el pasado, el Occidente trató con el comunismo de diferentes maneras. Señaló sus atrocidades, habló de la personalidad pervertida de ciertos líderes comunistas, etc. No obstante, ya es hora de poner fin al comunismo, y la manera de hacerlo es revelando y atacando su talón de Aquiles: su ideología. El periodista norteamericano David Satter, luego de pasar seis años en la Unión Soviética, hizo las siguientes observaciones:

Absurda como pueda parecer desde el exterior, la ideología marxista provee a aquellos que se adhieren a ella en un criterio consistente de la historia, y hace sentir aún al ciudadano más simple que su vida tienen sentido, cumpliendo así, falsamente, una necesidad espiritual básica.

En realidad la razón por la cual la Unión Soviética está ganando terreno no es la debilidad militar o económica de los Estados Unidos, sino la falla en reconocer la importancia de la ideología marxista. Esa es la razón por la cual la Unión Soviética está en posición de difundir su influencia sobre áreas aún mayores del mundo en vías de desarrollo y del mundo desarrollado.

En una era sin fe, el comunismo ha surgido como una poderosa antifé, que ha hecho inaplicable nuestro acostumbrado marco de referencia. No puede ser derrotada militarmente y no se puede sobornar a sus simpatizantes para que abandonen la lucha. Puede derrotarse sólo de una manera: confrontándolo con una idea mejor. 33

El marxismo, basado en el materialismo, se ha vuelto obsoleto desde el comienzo del siglo, debido al desarrollo y a las implicaciones de ciertos avances científicos, como el concepto de materia de Einstein y la cibernética.

En el siglo XX encontramos que la ciencia en vez de ser amiga del marxismo, es la amiga del creyente en Dios. El siglo XX es un tiempo propicio para lanzar una ofensiva ideológica contra el marxismo. Asimismo, debemos reflexionar y reevaluar el estado del mundo libre ¿En qué creemos? ¿Qué hemos cumplido? La trascendencia de la tradición judeo – cristiana es grande. El ideal y las esperanzas que provienen de esa cosmovisión son convincentes. Creemos en una ofensiva ideológica que llevará al ocaso y la caída final del comunismo, junto con un despertar de los ideales de Occidente.

Como hemos visto, el mundo comunista ha tenido éxito en su propaganda contra la injusticias del mundo libre. Absurdamente, la prensa de Occidente ha servido muchas veces como un arma para denunciar estas injusticias sin señalar que en realidad el comunismo no tenia las soluciones a dichos problemas. Esta política ingenua ha tenido éxito en volver la opinión pública en contra de ciertos gobiernos y siempre ha dejado un punto ciego en cuanto a qué es lo que ocurrirá una vez que el comunismo tome el poder.

Los medios de comunicación han dedicado páginas y páginas a denunciar al Zar, a Chiang Kai Shek, a Diem, Lon Nol, Somoza, Batista y Gairy, pero muy poco se ha dicho de las atrocidades de Lenin, Stalin, Castro, Pol Pot y Ortega.

En 1976 The New York Times dedicó cuatro artículos al holocausto camboyano y aproximadamente sesenta artículos a la violación de los derechos humanos en Chile. No consideraron que por cada “desaparecido” en Chile habían muerto dos mil camboyanos.

En respuesta a este obvio problema, tenemos dos metas. Primero, debemos reconocer que el comunismo es un pariente ideológico del nazismo y que cada uno de ellos es bárbaro en su forma. Segundo, debemos encontrar una cosmovisión que pueda responder verdaderamente a la naturaleza humana.

Hace cuarenta años. Occidente aprendió su lección cuando trató de apaciguar a Hitler. La manera de detener una fuerza agresiva es el apaciguamiento, sino una buena preparación. Se reconoce la necesidad de una postura militar fuerte, de una ideología superior y de un compromiso moral en defensa de los oprimidos.

Capítulo Dos

LA TEORÍA DE LA ALIENACIÓN MARXISTA:
CRÍTICA Y CONTRAPROPUESTA


Cuando hablamos de marxismo en la actualidad, debemos tener en cuenta que han habido numerosas divisiones en el "árbol genealógico" del marxismo, particularmente desde la muerte del cercano discípulo de Marx, Friedrich Engels, en 1895. Por esa época, surgió una disputa entre el marxista alemán Eduard Bernstein y el ruso Vladimir Ulianov (Lenín). Bernstein criticó las teorías económicas de Marx y apoyó reformas no-violentas que condujeran al socialismo. Lenín, entre tanto, defendía la economía marxista a la vez que rehacía otras doctrinas de Marx. Él planteó, finalmente, que la etapa del capitalismo podía ser totalmente eliminada pasando del feudalismo al socialismo directamente, por la vía de la revolución.

Karl Kautsky, quien apoyaba a Lenín en la disputa con Berstein, posteriormente entró en desacuerdo con aquél en torno a la definición de los miembros del partido. (Lenín era partidario de la existencia de un partido formado exclusivamente por revolucionarios profesionales).

Lenín predominó sobre Kautsky, pero después de su muerte surgió otro cisma entre Trotsky, quien propugnaba la revolución mundial, y Stalin, quien sostenía que la URSS debía fortalecerse y convertirse en un bastión inexpugnable del comunismo, antes que éste pudiera irradiarse al exterior. El punto de vista de Stalin se impuso, y Trotsky fue, posteriormente, asesinado en el exilio (México).

Con la muerte de Stalin, surgió una división entre Mao Tse-Tung y Nikita Khruschev. Como figura de relieve mundial, Mao tendría que haber sido el sucesor natural de Stalin como líder preeminente del comunismo. Mao era, a la sazón, el "hermano mayor" del mundo comunista y había incluido a China en el campo totalitario. Sin embargo, fue rechazado por Khruschev, y ello, en parte, determinó el cisma chino-soviético.

Ésta no es, por supuesto, una lista exhaustiva de las divisiones operadas en el marxismo, pero sirve para ilustrar porqué hay tan diversas interpretaciones de la ideología marxista en la actualidad.

Las diferencias entre ellas son básicamente tácticas en esencia, y se refieren, más bien, a los medios que pueden permitir de manera más efectiva el logro de la transformación revolucionaria del mundo.

Todas las formas de marxismo se basan en las teorías de Karl Marx (1818-1883), quien junto con Friedrich Engels escribió el Manifiesto Comunista en 1848. Ningún académico o ideólogo marxista negará los aspectos fundamentales de sus teorías. Marx es el padre fundador de todo marxismo, por lo tanto, quien intente comprender estas corrientes debe comenzar por conocer a Marx.

Como vistazo general y crítica de las bases del marxismo, este capítulo examina:

1) La persona de Karl Marx, su ambiente y las líneas de pensamiento que influyeron el desarrollo de sus teorías.
2) Las doctrinas básicas de Marx, incluyendo su teoría sobre la alienación humana.
3) Los desarrollos iniciales del marxismo, hasta llegar a la publicación del Manifiesto Comunista.
4) El fracaso de Marx en resolver el problema de la alineación humana, o sea el comunismo como fracaso social.
5) Los errores de la doctrina marxista a la luz de la cosmovisión basada en el DIOSISMO
6) Ideología en la práctica: el marxismo y la cosmovisión basada en el DIOSISMO

I. La persona de Karl Marx y su ambiente

Lo primero que encontramos en los escritos de Marx es un obvio espíritu de rebelión en contra de la autoridad, particularmente de la autoridad religiosa. En la introducción a su tesis doctoral, Marx rinde homenaje a Prometeo como "el más eminente mártir y santo en los anales de la filosofía".

Prometeo, desde luego, es la figura mitológica que robó el fuego a los dioses y lo dio a la humanidad. Como castigo, fue encadenado a una roca y un águila fue enviada diariamente a devorar sus entrañas, las cuales crecían nuevamente por la noche. Zeus le ordenó arrepentirse a lo que él contestó: "Odio a todos los dioses", y gritó que prefería continuar encadenado a la montaña a servir dioses injustos. Marx se hizo eco de estas palabras literales en su disertación doctoral.

Marx adoptó a Prometeo como modelo de filósofo en su desafío a los dioses, y posteriormente escribió que la religión es el opio del pueblo. Examinemos las condiciones y experiencias que condujeron a Marx a adoptar tan radical perspectiva antirreligiosa.

A. Influencias en el pensamiento de Marx

1. Surgimiento y supresión del liberalismo

La Revolución Francesa de 1789 y las guerras napoleónicas que le siguieron, introdujeron un nuevo liberalismo en Europa. Después de un tumultuoso cuarto de siglo, Napoleón fue finalmente derrotado en 1814. Cuando delegados de las naciones victoriosas se reunieron en Viena, decidieron restaurar el orden que había prevalecido con anterioridad a 1789.

Sobre las bases del Congreso de Viena, (1814-1815), la Cuádruple Alianza de Inglaterra, Prusia, Austria, y Rusia logró por algún tiempo reconstruir el viejo orden europeo, pero levantamientos liberales afloraron con creciente frecuencia. La reacción oficial fue a menudo severa. El parlamento británico aprobó las crueles Seis Actas de 1819 en contra de las actividades radicales, y en Francia la aristocracia puso en marcha "El Terror Blanco" contra los republicanos. En la confederación Germánica, Metternich, de Austria, persuadió a la Dieta a que adoptase los decretos Carlsbad imponiendo una rígida censura de prensa y restringiendo la libertad académica en agosto de 1819.

En 1832, en respuesta a las actividades de la organización estudiantil radical conocida como Burshenschaften, Metternich introdujo en la Dieta Federal seis artículos reafirmando que todo el poder pertenecía a los príncipes y que el Parlamento no tenía potestad para obstaculizar el juicio principesco.

Al denegarse la participación en el gobierno y suprimirse la libertad de expresión, las aspiraciones liberales y nacionales estallaron en forma de revoluciones en la Europa de 1820 (España, Portugal, Italia); 1821 (Grecia); 1825 (Rusia) y 1830 (Francia, Bélgica y Polonia). Estos movimientos fueron seguidos por otra ola revolucionaria en 1848-49 en Francia, Italia, Alemania y Austria.

2. La Revolución Industrial

Inglaterra era el país comercial más avanzado en el ocaso del siglo XIX, y aquí fue donde comenzó la Revolución Industrial, desplazándose después a Bélgica, al norte de Francia y hacia el este del continente.

Como resultado de la industrialización, la mayoría de la gente de los siglos XVIII y XIX pudo vivir mejor que la de los siglos XV y XVI. Sin embargo, persistía un alto nivel de sufrimiento humano. Individuos y familias fueron desarraigados de aldeas, granjas y estados feudales y concentrados en áreas urbanas. Las condiciones de trabajo en fábricas y molinos eran frecuentemente lamentables, y los salarios bajos.

Mujeres y niños trabajaban en fábricas, minas, tiendas y campos. Las pobres condiciones sanitarias causaban la multiplicación de enfermedades y el aumento en la mortalidad infantil entre los hijos de madres trabajadoras. Dado que las fábricas suplantaron el trabajo en el hogar, la unidad de la familia se vio erosionada. Esto se agravó con los excesivos horarios de trabajo, tanto de los hombres como de las mujeres.

El crimen y la prostitución aumentaron. El rápido crecimiento industrial generó fluctuaciones en el empleo y un con siguiente aumento del desempleo e inseguridad laboral. El historiador Harold Perkin sostiene que:

En muchas ciudades grandes de la nueva era, la miseria estaba más concentrada, era más visible, más vociferante y, dado que afectaba a un número mucho más grande de potenciales desafectos, era mucho más temida como posible detonante de explosiones revolucionarias que en la antigua sociedad, donde los motines por el pan eran menos factibles de actuar como disparadores del descontento político. En la primera mitad del siglo XIX, cada declive económico importante produjo su ola de protesta política, cada crisis política significativa coincidió con un período de marcada miseria.(1)

Con la movilidad económica aumentada para muchos, se produjo una ostensible ampliación de la brecha entre los elementos más pobres y más ricos de la sociedad. Adicionalmente, como Perkins observa:

Surgió la creciente segregación de la sociedad urbana en diferentes calles, distritos o suburbios, de acuerdo al ingreso y la posición, lo que degeneró en clases aisladas y mutuamente hostiles.(2)

En ninguna parte fue más evidente la dislocación social y el sentido de incertidumbre que en Alemania, donde las reformas de los años 1807 al 1821 habían alterado la estructura económica y política, pero habían sido incapaces de establecer una tradición de gobierno Liberal y lealtad a la nación. Los fundamentos de conciencia burguesa y prosperidad material sobre los cuales construyeron sus instituciones representativas Francia e Inglaterra, estaban aún ausentes en la Confederación Germánica en la época de tremenda expansión industrial que se produjo entre 1789 y 1848.

3. Conflicto en la familia de Marx

Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Trier, en la Renania alemana, un área que había sido anexada por Francia y controlada por ese país de 1795 a 1814. Durante este período, Renania había experimentado reformas económicas, administrativas y políticas. Su territorio había sido ocupado por Prusia como resultado del Congreso de Viena.

Sería difícil encontrar un Linaje más tradicionalmente judío que el de Marx. Sin embargo, su padre, Heinrich Marx (1782-1838), se convirtió al cristianismo en 1816, probablemente para facilitar el avance de su carrera jurídica. En 1824 convirtió a sus hijos, incluyendo a Marx. Sin embargo, la madre de éste, Henrietta (1787-1863), se negó a la conversión. Finalmente, ella aceptó convertirse en 1825, pero retorno al judaísmo después de la muerte de su esposo.

La familia Marx debió experimentar dos tipos de discriminación. Por una parte, eran discriminados por la sociedad prusiana debido a su condición judía. Por la otra, eran vistos como apóstatas por la comunidad judía.(3) En esta situación, Marx debió sufrir sentimientos de soledad, alienación, inferioridad, humillación y derrota. Quizás esta falta de identidad y confianza en sí mismo contribuyó a su transformación en una persona extremadamente rebelde y militante, amargada respecto a la sociedad que le rodeaba.

Tales sentimientos tuvieron que haberse intensificado por los actos opresivos del gobierno prusiano. Sin embargo, muy pocos de los intelectuales distinguidos de la época _de pensamiento radical_ habían sufrido realmente en manos de las autoridades europeas, y la mayoría de ellos (incluyendo a Marx) parecen no haber estado jamás en el interior de una fábrica. Fue una nueva visión, más que viejos agravios, lo que actuó como fuerza motriz detrás de su rebelión.(4)

4. Ruptura personal de Marx con Dios

En su temprana juventud, Marx parecía compartir las creencias de su padre en Dios, aunque igualmente encontramos en sus escritos expresiones de ferviente cristianismo. Él planteó, en un trabajo redactado para el Gimnasio (escuela secundaria):

Allí permanece el hombre, el único ser en la naturaleza que no cumple su propósito, el único miembro de la Creación que no es digno del Dios que le creó. Pero ese Creador benigno no podría odiar Su obra; Él quería elevarla hacia Si y envió a Su hijo a través de quien proclamó ante nosotros: "Ahora ustedes están limpios por la Palabra que Yo les he hablado".

Luego, cuando por la unión con Cristo ha surgido un sol bello ante nosotros, cuando sentimos toda nuestra iniquidad pero al mismo tiempo nos regocijamos por nuestra redención, podemos, por vez primera, amar a Dios, quien previamente apareció ante nosotros como un amo ofendido, pero ahora aparece como un padre compasivo, como un maestro bondadoso.(5)

Quizás un evento particularmente trágico o vergonzoso haya destrozado esta comunión cristiana que el joven Marx compartía con Dios. Tiene que haber sido algo más brusco y severo que el mero decaimiento gradual del fervor religioso, o que una progresiva separación de Dios; algo más terrible y temible que la duda. El escritor francés Maurice Clavel habla de una "contra-conversión" experimentada por Marx. En el poema "La doncella pálida", Marx escribe acerca de alguien que "perdió el cielo, según sé. Mi alma fiel a Dios fue marcada para el infierno".(6)

Otro poema sugiere que, después de su ruptura con Dios, Marx se sintió maldito para la eternidad:

Así, un Dios me ha arrebatado todo en la maldición y el tormento del destino. Todos sus mundos pertenecen al pasado. ¡No me queda nada, sino la venganza!(7)

Al parecer, Marx no fue capaz de participar en la experiencia cristiana del arrepentimiento. Él llegó, con el tiempo, a ver a Dios como el enemigo del progreso humano, y se comprometió activamente a la eliminación de la religión. Posteriormente, llego a ser un ateo extremista, calificando al cristianismo como una de las mayores inmoralidades existentes.

B. Líneas de pensamiento influyentes

1. La influencia de Hegel

En sus días universitarios, Marx fue notablemente influenciado por la obra de Georg Hegel (1770-1831), él filosofó alemán más venerado de la época. Marx utilizó los temas principales del pensamiento hegeliano, entre los que se encuentran el desarrollo a través de la contradicción (dialéctica), el establecimiento final de una sociedad ideal y la realización de la libertad. También adoptó la descripción de Hegel del hombre como ser "alienado", y la solución del problema de la alienación vino a ser la motivación aparente del trabajo de Marx.

a. Idealismo absoluto

La posición de Hegel sobre la naturaleza última de la realidad es el "idealismo absoluto". Esto no tiene nada que ver con la posesión de elevados ideales o el esfuerzo para ser moralmente perfecto. El término se refiere a la posición filosófica que afirma que las ideas, o más ampliamente, nuestra mente, pensamiento y conciencia son los que constituye la realidad última. (La opinión contraria es el materialismo, que sostiene que la realidad última es lo material, en tanto que el dualismo sostiene que ambos, mente y materia, son reales).

b. Dios: el Espíritu Absoluto

Hegel habla del Absoluter Geist o Espíritu Absoluto. Ésta es su descripción de Dios. Ésta no es, ciertamente, una visión ortodoxamente cristiana, pese a que Hegel era un luterano practicante. Hegel ve a Dios no como eterno e inmutable, sino como una esencia que necesita manifestarse a si misma en el mundo y, habiéndose manifestado, perfeccionar el mundo para perfeccionarse a sí misma. Obviamente, este enfoque hace un tremendo énfasis en la necesidad del progreso, dado que el movimiento de avance de la historia es el camino que Dios debe tomar para alcanzar la perfección.

c. Visión hegeliana de la historia: progreso hacia la libertad

¿Cuá1 es la meta que Dios busca alcanzar, y cómo se las arregla para lograrla? Hegel escribe: "Lo que el Espíritu quiere obtener es su propia concepción". Más claramente, ello significa que Dios es como un gran intelectual que busca pensarse a sí mismo, una mente que procura autoconocerse. Esto puede lograrse proyectándose en el mundo creado y conociéndose a través de ese mundo. El punto final o culminación de ese proceso puede alcanzarse únicamente cuando se cree un ser pensante y razonador a través del cual el Absoluto puede conocerse a sí mismo plenamente. Para Hegel, esto es posible a través de la mente humana. Sin embargo, ello requiere una mente totalmente libre en un ambiente absolutamente racional.

Al elaborar esta teoría de la historia, Hegel introdujo la noción de la alienación. Para él, la alienación ocurre cuando el Espíritu Absoluto se autoexterioriza en el mundo creado. Esto es: el Espíritu se vuelve alienado temporalmente en el proceso de creación. Esta alienación se resuelve cuando el proceso de creación y la historia alcanzan sus metas.

d. La meta de la historia

Hegel sostenía que a través de la historia, la humanidad estaba marchando hacia la superación de la alienación y la meta de la libertad. En su Filosofía de la historia, él traza el progreso del ser humano hacia la realización de la libertad y la razón. Hegel habla del "déspota oriental", tal como el emperador de Persia, que experimentaba libertad al ejercer dominio sobre el pueblo de su imperio. Esto alude_también_a las ciudades-estado griegas, donde unos pocos hombres disfrutaban libertad mientras mantenían a otros como esclavos.

El cristianismo, en opinión de Hegel, fue importante porque hizo conscientes a los hombres de su naturaleza espiritual, y la Reforma fue esencial porque subrayó que el individuo podía alcanzar la salvación. La Revolución Francesa falló en su intento de liberar al hombre, pero Napoleón, grandemente admirado por él filosofó, trajo el concepto de libertad personal y el código de derechos a Prusia, donde el ambiente estaba preparado para recibirlos. En el suelo prusiano, por tanto, la libertad total del hombre podría ser alcanzada. El medio para este logro sería el Estado racional, donde la contradicción entre los intereses individuales y colectivos sería resuelta, proveyendo libertad real a todos y cada uno.

e. La dialéctica de Hegel

Mención debe hacerse en este punto de la visión hegeliana de la naturaleza dialéctica de la operación del Espíritu Absoluto. En el movimiento dialéctico, tal como lo describe Hegel, el punto inicial es la tesis. La tesis muestra su calidad de incompleta o inconsecuente y, por tanto, se derrumba, siendo reemplazada por la segunda etapa, la antítesis.

La segunda fase también se revela inadecuada. Ambas, tesis y antítesis, son también unilaterales. En cierto sentido, se necesitan la una a la otra. Tesis y antítesis son atraídas y unificadas de un modo que las preserva en la tercera etapa, la síntesis.

Más adelante mostraremos que la dialéctica hegeliana es bastante diferente de la de Marx. Hegel no demanda la destrucción de un elemento por parte del otro.

2. Después de Hegel: división entre izquierda y derecha

En el prefacio de su libro Filosofía del derecho, Hegel declaró: "Lo que es racional es real, y lo que es real es racional". Después de la muerte de Hegel, aquéllos que se consideraban sus discípulos se dividieron en dos bandos. Los conservadores, o hegelianos de derecha, pusieron gran énfasis en la segunda mitad de su afirmación, es decir, "lo que es real es racional". Ellos reconciliaron sus opiniones religiosas con el cristianismo protestante, y aceptaron el Estado prusiano. Para ellos, dado que el gobierno de Prusia era real, era por ende racional.

La escuela hegeliana ortodoxa no produjo pensadores importantes, y luego de mantener por varios años su estado de filosofía semi-oficial en Berlín, declinó con tal rapidez que, hacia 1860, la filosofía de Hegel había completamente pasado de moda en Alemania.

Los hegelianos de izquierda, sin embargo, eran hombres jóvenes, con enfoques radicales. Ellos alegaban que al tratar de mostrar que la historia encajaba en su esquema racional, Hegel había fallado en reconocer las implicaciones de sus propias ideas básicas.

Al hacer esto, Hegel meramente justificó el actual estado de cosas. Ellos sentían que la tarea no era interpretar la historia en forma racional, sino más bien hacerla racional, promoviendo, por ejemplo, la creación de nuevas instituciones que fuesen más racionales que las existentes.

Con respecto a Prusia, veían una sociedad plagada de contradicciones e injusticias y desdeñaban la idea de que esto pudiera ser el cumplimiento de la promesa de la filosofía de Hegel. En lugar de la actitud predominantemente especulativa y teórica de Hegel hacia la historia y la vida social, ellos abogaban por una actitud práctica y revolucionaria.

Ha sido sugerido por filósofos como el italiano Benedetto Croce, (1866-1952), que la filosofía de Hegel representa una seria amenaza a la religión porque busca no propiamente destruir la religión, sino sustituirla. Los hegelianos de izquierda parecen haber perseguido este objetivo, ya que progresivamente hicieron más evidente su hostilidad hacia la religión. Entre los miembros más prominentes de la izquierda hegeliana figuran Ludwig Feuerbach (1804-1872), Arnold Ruge (1802-1880), David Strauss (1808-1882) y, por supuesto, Karl Marx.

Marx ingresó a la Universidad de Berlín aproximadamente seis años después de la muerte de Hegel. Rápidamente se incorporó a los jóvenes hegelianos (como llegaron a ser conocidos los hegelianos de izquierda) y se unió a la actitud crítica predominante en contra de la religión.

Bruno Bauer, un joven hegeliano que dictaba conferencias sobre teología, se adhirió a la idea de que los Evangelios no eran históricamente exactos, sino una fantasía relacionada con las necesidades emocionales del hombre. Bauer enseñaba que un nuevo cataclismo social "más tremendo" que el advenimiento del cristianismo estaba en marcha. En cierto momento, Marx y Bauer intentaron colaborar en la edición de un periódico intitulado "El archivo del ateísmo". Este plan fue abandonado cuando el activismo político de Bauer excedió la tolerancia de las autoridades universitarias, siendo éste separado de su cargo en 1839.

3. Crítica de Feuerbach a Hegel

La esencia del marxismo es la transformación de la filosofía de Hegel del idealismo al materialismo. Dicho de otro modo, la filosofía marxista es el esquema hegeliano de la historia reformulado en términos explícitamente materialistas, ateos. Marx dijo que encontró a Hegel "parado sobre su cabeza" y que lo colocó sobre sus pies.

Esta transformación se debió, en gran medida, al desarrollo de las tendencias antirreligiosas, anti-Dios que adquirieron fuerza durante la Ilustración y alcanzaron uno de sus puntos culmines de expresión en el pensamiento de Ludwig Feuerbach.

Los filósofos franceses de la Ilustración desafiaron por igual a la religión como institución social, y a la visión tradicional de Dios como ser personal capaz de intervenir en la vida del hombre, realizar milagros y guiar la historia de la Providencia.

Pierre Bayle, uno de los pioneros de la Ilustración, atacó las restricciones y dogmas religiosos. En su Diccionario histórico y crítico, que los filósofos del siglo XVIII usaban como texto de referencia, elaboró una lista sistemática de todos los errores y crímenes cometidos en la historia de la cristiandad occidental.

La critica de Voltaire a la religión fue virulenta y aún, a veces, grosera. Para él, la religión conducía automáticamente al fanatismo. En vez de concentrarse en asuntos de otro mundo, afirmaba, la gente debía buscar la felicidad en este mundo.

La filosofía de Diderot fue materialista y atea. Para él, si Dios existiese, no existiría el mal. En su visión hedonista, la moral no tenía nada que ver con la religión. El bien estaba asociado con el placer físico, y el mal con el sufrimiento.

D'Holbach fue un enemigo fanático de la religión. Vio en ella, y especialmente en el cristianismo, la fuente de todas las miserias humanas.

Veamos ahora cómo el pensamiento anti-Dios fue utilizado para transformar la filosofía de Hegel en el marxismo.

Hegel sustentaba que aunque existe un conflicto constante entre los individuos de una sociedad civil, el Estado ofrece la posibilidad de resolverlo a través de una forma más elevada de unidad. En otras palabras, el Estado es capaz de mediar en las disputas que pueden surgir entre los intereses de los individuos en la sociedad, llamando a éstos a participar en la esfera de la política.

En último análisis, esta mediación es el resultado de la acción del Absoluto, que de este modo se autorrealiza dialécticamente en la historia. Es decir, de acuerdo con Hegel, la absoluta libertad del hombre y la solución de los conflictos derivados del egoísmo humano, se lograrían a través del trabajo de Dios, usando al Estado como un medio.

Para los hegelianos de izquierda, sin embargo, Dios no existe. Debe haber, por tanto, un método diferente de obtener la libertad del hombre.

En cuanto a respuestas a este problema, la crítica más efectiva contra Hegel fue la de Ludwig Feuerbach. Èste había escrito Sobre filosofía y cristianismo (1839) y La esencia del cristianismo (1841), en los que criticaba la visión cristiana de Dios y los criterios de Hegel acerca de la relación entre pensar y ser.

Feuerbach preparó el camino para el ateísmo revolucionario al explicar la religión, especialmente el cristianismo, en términos psicológicos. Él invirtió la noción hegeliana de que Dios creó al hombre a causa de Su necesidad espiritual de superar la alienación divina. Feuerbach sugirió que, por el contrario, el hombre había creado a Dios debido a su necesidad material de superar la alienación humana. Es decir, la fe en Dios debe su existencia al estado miserable, necesitado y maltrecho de la psique humana. En los albores del desarrollo, los hombres se veían a sí mismos como pequeños y desvalidos en comparación con las fuerzas de la naturaleza que les amenazaban y que no podían controlar. En esta situación, la gente creó el mito de un poder benevolente detrás del universo: Dios.

Feuerbach sostenía que el Dios de la cristiandad es una ilusión. Alegaba que Dios no es el Creador del hombre sino más bien que es el hombre quien creó a Dios. Para crearlo, el hombre había proyectado su propia naturaleza en un ser imaginario. El espíritu, de acuerdo a Feuerbach, es un producto de la materia, y Dios es simplemente la objetivación de la esencia del hombre.

Respecto a Dios, Feuerbach escribió:

Dios es... la naturaleza humana (razona humana, sentimiento, amor, voluntad) purificada, liberada de los límites del hombre individual, objetivada... El ser divino no es nada más que el ser humano.(8)

Habiendo creado a Dios, el hombre ha terminado siendo oprimido por su creación:

La religión es la separación del hombre de sí mismo: éste ubica a Dios contra sí como un ser opuesto.(9)

Feuerbach aseveró que la confusión en la sociedad puede ser despejada negando a Dios y mejorando la calidad de las relaciones humanas. Exaltó virtudes humanas tales como el amor, la amistad y la compasión y no era partidario de la violencia.

Además de esto, en sus Tesis preliminares para una reforma de la cristiandad (1843), Feuerbach elaboró una crítica general del idealismo hegeliano. Sostuvo que, al tratar con las categorías de "pensamiento" y "ser", Hegel había invertido las posiciones de sujeto y predicado. Para corregir lo anterior, era necesario ubicar el sujeto de Hegel en el predicado y situar el predicado de Hegel en el sujeto. Para Hegel, pensamiento es sujeto y ser es predicado. Para Feuerbach, "ser debe ser sujeto y pensar debe ser predicado".

Leer a Feuerbach dio gran satisfacción y esperanza a Marx. Respecto al júbilo de Marx por haber encontrado a Feuerbach, Engels escribió más tarde:

Uno tiene que haber experimentado por sí mismo el efecto liberador de este libro para tener una idea de él. El entusiasmo fue general; todos nos hicimos de inmediato feuerbachianos.

El gran entusiasmo con que Marx saludó la nueva concepción y la forma en que ésta influyó en él, pese a algunas reservas criticas, pueden apreciarse también en La Sagrada Familia.(10)

El propio Marx confesó posteriormente un "amor por Feuerbach", sentimiento que él raras veces expresaba, y que explica cuán entusiasmado se sentía porque su camino filosófico había sido abierto. (11)

En esencia, Feuerbach permitió a Marx sustituir idealismo por materialismo al tiempo que retener una visión monista, determinista de la historia. (El monismo es la noción de que toda la realidad está compuesta por una substancia. Para Hegel, esta substancia era la idea. Para los marxistas, esta substancia es la materia).

Feuerbach puede ser considerado, filosóficamente hablando, ateo y materialista. Marx utilizó estos elementos de la crítica feuerbachiana de Hegel, pero posteriormente criticó a Feuerbach por su humanismo. Este último sostenía que el hombre puede ser exhortado a la bondad, que puede ser inspirado a cambiar positivamente por sí mismo. Marx, por su parte, dijo que tanto el hombre como las circunstancias sólo pueden cambiar a través de la revolución.

En sus Tesis sobre Feuerbach (1845), Marx escribiría, "[Feuerbach]...no comprende la importancia de la actuación revolucionaria, práctico-crítica".

4. Los socialistas y Hess

Por esa época muchos pensadores conscientes expresaron una profunda simpatía por los trabajadores y criticaron a los magnates de los negocios que únicamente se interesaban en el beneficio material. Subrayando la inmoralidad de la explotación y el abuso, ellos apelaron a la conciencia y humanidad de aquéllos que ocupaban posiciones de poder. Robert Owen (1771-1858), Claude Henri Saint-Simon (1760-1835) y Charles Fourier (1772-1837), estuvieron entre los que adoptaron esta posición, creyendo que el cambio podía venir a través del poder de la razón y la moralidad.

La influencia de estas ideas en Marx debe haber sido considerable. Trier, la ciudad natal de Marx, había sido un centro de las nuevas enseñanzas de Saint-Simon.(12) En particular, Marx mezcló ciertas creencias básicas de Saint-Simon en su visión hegeliana de la historia: el potencial liberador de la Revolución Industrial, la necesidad de un análisis "científico" de la sociedad de clases y el destino histórico "de la clase más pobre y más numerosa"

Otra influencia importante en el desarrollo del marxismo es Moses Hess, un miembro maduro de los jóvenes hegelianos, quien llegó a ser conocido en el círculo como el "rabino comunista". Hess fue el creador del comunismo filosófico alemán que Engels describió, en un artículo de 1843, como la inevitable evolución del desarrollo filosófico alemán. Engels expresamente reconoció que Hess fue el primero en su grupo que enseñó comunismo por el "camino filosófico".

Hess fue corresponsal de la Gaceta del Rin cuando Marx era su editor. Fue un entusiasta discípulo de Feuerbach, y elaboró la doctrina del comunismo filosófico como una extensión del "humanismo" de Feuerbach, exponiendo ampliamente el tema de que la "actividad productiva" es el atributo esencial de la especie humana.

Hess estudió exhaustivamente la literatura socialista y comunista de la época, de la cual Francia era, por esos días, la fuente primaria. En particular, se sintió impresionado por el libro de Proudhon ¿Qué es la propiedad?, publicado en 1840. Proudhon se anticipó a Marx en llamar a la relación capital trabajo una explotación del hombre por el hombre, y censuró el derecho de los propietarios de bienes de capital a utilizar el trabajo de otros para aumentar su propia riqueza. Así, bautizó a la propiedad con su conocido aforismo: "la propiedad es un robo". Probablemente a causa de que Proudhon había esbozado vagamente la idea de incorporar el comunismo en la filosofía de la historia de Hegel, Hess consideró a Proudhon el más "filosófico" de todos los escritores comunistas franceses. Marx y Engels compartieron el mismo punto de vista. Antes del traslado de Marx a París, Hess fue el vínculo principal entre Marx y los comunistas y socialistas franceses.

II. Los escritos del joven Marx y la teoría de la alienación

A. La tesis doctoral de Marx y sus escritos iniciales


En 1841, Marx remitió una tesis doctoral a la Universidad de Jena. Su tema era la diferencia entre el materialismo de Epicuro y el de Demócrito. En su estudio, él se inclinaba por el primero, debido a que ello permitía identificar un principio energético en la materia. Si la materia era autodinámica, ello eliminaría la necesidad de un Creador. En la introducción a su tesis, Marx escribió:

No hay secreto en la filosofía acerca de ello. La proclamación de Prometeo _en una palabra, detesto a todos los dioses_ es su propia profesión, su propio lema en rechazo de todos los dioses del cielo y la tierra, quienes no reconocen la auto-conciencia del hombre como la divinidad más alta. No existirá otra [divinidad] fuera de ella.(13)

B. Marx como editor de la Gaceta del Rin

Cuando Marx concluyó sus estudios en la Universidad de Jena en 1841, fue forzado a abandonar sus esperanzas de una carrera académica, debido a su asociación con Bauer y otros. Comenzó a escribir para el recién fundado periódico liberal La Gaceta del Rin. Éste había sido fundado ese año por seguidores de Ruge, como un desafío directo a la conservadora Gaceta de Colonia. Cuando el editor renunció en 1842, Marx ocupó su puesto y, constantemente, involucró al periódico en varias causas sociales y políticas. Algunos incidentes son dignos de mención. En una controversia con la Gaceta de Ausburgo Allgemeine, Marx evidenció que aún no se había comprometido a la causa comunista. Éste declaró editorialmente que el comunismo era "solamente una abstracción dogmática... una aplicación particularmente unilateral del principio socialista" También afirmó que "La Gaceta del Rin... no admite que las ideas comunistas en su forma actual posean siquiera realidad teórica y,... aún menos... realización práctica". (14) Posteriormente, Marx recordaría el asunto indicando que por ese entonces sabía muy poco acerca de la materia y escribiendo "... mis estudios previos no me permitían siquiera aventurar un juicio sobre el contenido de las teorías francesas". (15) Marx también entró en la disputa referente a las deliberaciones de la Rheinische Landtag (Asamblea Renana) sobre robos de madera de los bosques. En octubre de 1842, la asamblea prometió revisar la ley, pero al final solo protegió los intereses de los dueños de bosques. Indignado, Marx escribió que los derechos de los árboles habían sido puestos por encima de los derechos de los campesinos.

En los meses finales de 1842, Marx comenzó a investigar la literatura contemporánea francesa relativa a socialismo y comunismo. A excepción de Proudhon, los escritores dedicados a la materia estaban sumamente preocupados esbozando planes de la futura organización comunista de la sociedad. Marx los desechó calificándolos de "utópicos". Él rechazó la noción de que el futuro podía ser planeado, y sostuvo en vez de ello que un nuevo mundo podía ser descubierto a través de la despiadada crítica de todo lo existente. En 1843 Marx renunció a su cargo en la Gaceta del Rin en vista de crecientes presiones gubernamentales. Se casó con Jenny von Westphalen (1814-1881) en junio, y se retiró a casa de su suegra en Bad Kreuznach para idear los fundamentos de su filosofía. Fue aquí donde escribió muchas páginas de su crítica a Hegel (recopilada como Contribución a una crítica de la filosofía del derecho de Hegel), y comenzó a hilvanar dos artículos titulados La cuestión judía, y Contribución a una crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Introducción. En octubre se trasladó a París con Jenny, quien tenía tres meses de embarazo, para colaborar con Ruge en la publicación de un periódico revolucionario llamado Anales franco alemanes (Deutsch-Französische Jahrbucher).

Jenny Marx sirvió a su marido con extraordinaria devoción hasta el final de su vida. Parece que Marx, sin embargo, nunca asumió las responsabilidades que un esposo normalmente asume como cabeza de familia. Su mujer e hijos vivieron en una pobreza constante y sus hijos no recibieron el debido cuidado.

C. Las doctrinas fundamentales del marxismo

El comienzo del marxismo

a. Alienación y liberación definidas


En los textos iniciales de Marx encontramos que él redefine el uso hegeliano de "alienación" y "liberación". Para Hegel, la alienación era un período en el desarrollo del Espíritu Absoluto, en el cual el Espíritu fallaba en reconocer el mundo externo como parte de sí mismo. Para Marx, siguiendo el pensamiento de Feuerbach, la alienación significa que el hombre está separado de la realidad, y por tanto desarrolla una religión como sustituto para sus relaciones con el mundo real.

[La religión] es la realización fantástica del ser humano puesto que el ser humano carece de verdadera realidad.(16)

El hombre liberado, entonces, es un hombre separado del "Dios" ficticio y retornado a su relación con la realidad.

b. La fuente última de la alienación

Marx afirma, sin embargo, que La alienación religiosa no es la forma fundamental de alienación. Debajo de la religión está el Estado, y debajo del Estado está la sociedad. Finalmente, Marx vino a sustentar que la base real de la sociedad es la estructura económica.

En último análisis, Marx sostuvo que es la alienación económica, especialmente en la forma de su manifestación como propiedad privada, lo que da origen a la noción de Dios y a la alienación religiosa. La liberación debe comenzar con la destrucción de la propiedad privada. Destruyendo la base de la alienación, de acuerdo a Marx, se eliminará simultáneamente la creencia en Dios. A medida que estudiamos las primeras formulaciones del pensamiento de Marx, nos damos cuenta que a finales de 1843 él había llegado a sus conclusiones básicas relativas a la situación del hombre. Contrariamente a Hegel, quien consideraba que los problemas derivados del individualismo egoísta en la sociedad civil serían superados por medio del Estado, Marx consideraba que el Estado privaba al hombre de su naturaleza original.

D. Vida y escritos de Marx: 1843

Podemos observar el desarrollo de la crítica de Marx a la filosofía de Hegel en la última parte de 1843. En la colección de escritos intitulada Una contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel (agosto de 1843), exigió la abolición del Estado. Dos meses después, en La cuestión judía (octubre de 1843), sostuvo que la superación del desorden prevaleciente en la sociedad civil únicamente será lograda cuando el hombre restaure su status original de "ser de la especie".

En este trabajo, Marx describe al hombre tal como se encuentra en la realidad presente:

...pero el hombre tal como se presenta sin cultura ni socialidad, el hombre en su existencia fortuita, el hombre tal y como es aquí y ahora, el hombre pervertido, enajenado, vaciado por toda la organización de nuestra sociedad, tal y como lo ha hecho el dominio de situaciones y elementos inhumanos, en una palabra, el hombre que todavía no es realmente un ser a nivel de la especie. (17) (énfasis agregado)

Tal opinión lleva implícita la noción de que existe una naturaleza original del hombre, y que la misma ha sido "pervertida", "enajenada" y "vaciada". Este enfoque, por supuesto, es familiar en la tradición religiosa como el concepto de la caída del hombre. Esto es, los seres humanos han sido dotados por Dios de una naturaleza original. Sin embargo, ellos han perdido esta naturaleza, o fracasado en manifestarla, debido a su separación de Dios a través de la caída. La caída del hombre, o pérdida de su esencia humana, es bastante comprensible en el marco de la religión. Su aparición en una ideología rigurosamente materialista es, sin embargo, difícil de admitir. Marx sostiene que "la organización total de nuestra sociedad" ha "pervertido" al hombre, causando la pérdida de sí mismo y deshumanizándole. El ser a nivel de la especie se refiere a las cualidades esenciales de un ser humano. Son estas cualidades las que diferencian a un ser humano de cualquier otra especie. En la cosmovisión religiosa, el término "naturaleza humana original" se aplica para referirse a la naturaleza con que Dios dotó al hombre. De acuerdo a Marx, luego, esta naturaleza original, o ser a nivel de la especie, se ha perdido.

¿Cómo puede recuperarse tal esencia? El método dependería de cómo la misma se perdió. Feuerbach había dicho que el hombre tiene una naturaleza esencial que es diferente a la de los animales. El hombre tiene las cualidades de la razón, la emoción, el amor y la voluntad. Sin embargo, al objetivar esta esencia y hacer de ella un "Dios", el hombre se despoja a sí mismo de su poder. La creencia en Dios, de acuerdo a Feuerbach, destruye la esencia del hombre. Consecuentemente, la recuperación de la naturaleza humana perdida solamente puede ocurrir cuando el hombre niega a Dios y reclama de Él su esencia humana.

El criterio de Marx, empero, es diferente:

La existencia de la religión es la existencia de una carencia, la fuente de esta carencia no puede ser buscada sino en el mismo ser del Estado. La religión ya no es para nosotros el fundamento sino el fenómeno (18)

La religión, en sí misma, carece de contenido; debe su existencia no al cielo sino a la tierra, y con la abolición de la realidad distorsionada, de la cual es su teoría, terminará en el colapso.(19)

Así, la eliminación de ese defecto llamado religión es imposible sin la eliminación de la causa del defecto. La emancipación del hombre y la recuperación de su esencia será posible, dice Marx, cuando el conflicto entre el individuo (que está preocupado por sí mismo) y el ciudadano (que está interesado en la sociedad) sea resuelto.

Sólo cuando el hombre real, individual reabsorba en sí mismo al abstracto ciudadano, y como hombre individual exista a nivel de especie de su vida empírica, en su trabajo individual... sólo entonces, se habrá cumplido la emancipación humana.(20)

Este conflicto será resuelto, finalmente, cuando la estrechez de miras sea eliminada:

Tan pronto como la sociedad logre superar... el chalaneo y sus presupuestos... el conflicto de la existencia sensible, individual, del hombre con su existencia a nivel de especie se hallará superado.(21)

En Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Introducción (diciembre de 1843), Marx arribó a la conclusión de que el camino fundamental para resolver el problema de la alienación del hombre es la "negación de la propiedad privada".

Es pertinente recordar que aunque Marx al principio aceptó con entusiasmo el materialismo y el humanismo de Feuerbach (en el sentido de subrayar la autorrealización a través del raciocinio), posteriormente abandonó el humanismo y utilizó únicamente el materialismo al prescribir una solución a la alienación. Posteriormente, declaró que pasaría de "la crítica del cielo" a la "crítica de la tierra", con lo cual quiso decir que trataría con el derecho y la política (y luego con la economía) más bien que con la religión y la teología.

Es más, en los últimos meses de 1843, Marx modificó su opinión en el sentido de que "la liberación del hombre debe ser lograda por el esfuerzo del hombre real en la sociedad civil". En su lugar, comenzó a insistir que la esencia perdida de la humanidad podía ser recapturada por la "negación de la propiedad privada por parte del proletariado". De este modo, no sólo escogió como su meta la liquidación del capitalismo, sino que presentó al proletariado como la única fuerza capaz de llevar a cabo una revolución.

El sociólogo y teórico jurídico Lorenz von Stein había introducido el socialismo francés y el comunismo en Prusia, en 1842, con su libro El socialismo y el comunismo en la Francia de hoy. Von Stein, un hegeliano conservador, había investigado los movimientos socialistas por encargo del gobierno prusiano, que estaba interesado en las actividades subversivas existentes entre los trabajadores alemanes radicados en París. Él era antisocialista y consideraba la jerarquía de clases como una condición preliminar de la sociedad organizada. Su obra, empero, contenía gran cantidad de información y fue ampliamente conocida en los círculos radicales de Alemania. Describía el proletariado como una de las grandes fuerzas políticas en la sociedad moderna; un cuerpo unido y despierto, identificado en el propósito común de abolir la propiedad privada. Aparentemente, Marx tomó prestado ese concepto intacto y literal.

E. Vida y escritos de Marx: 1844

Marx estudió economía en París de noviembre de 1843 a febrero de 1845. Utilizando el trabajo de Engels Esbozo de una crítica de la economía política como guía, investigó los trabajos de Smith, Ricardo, Say, Sismondi y otros. Los tres manuscritos que recopiló durante este período fueron publicados después como los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. En estos textos, Marx dio comienzo a la transformación de su visión filosófica de la alienación en un punto de vista materialista y dialéctico.

Los principales puntos a los cuales Marx se adhirió después de estudiar economía en París fueron: primero, que en la sociedad capitalista el trabajador se ha convertido en una mercancía y, segundo, que la sociedad capitalista prospera únicamente por la explotación del trabajador. Así, y a despecho de cuánto pueda trabajar el obrero, el producto de su labor será saqueado, de tal modo que el trabajador se vuelve más pobre cuanto más riqueza produce.

Marx afirma que como resultado del inhumano sistema capitalista, y en particular de la pérdida del producto del trabajo obrero, tanto el capitalismo como el trabajador eran despojados de su naturaleza humana:

La clase poseedora y la clase proletaria presentan el mismo estado de desposesión. Pero la primera se complace en su situación, se siente establecida en ella sólidamente, sabe que la alienación discutida constituye su propio poder y posee así la apariencia de una existencia humana.(22)

Ninguna de ambas clases experimenta una vida de plenitud, pero los capitalistas mantienen la apariencia de una existencia humana. La naturaleza humana perdida de uno y otro debe ser recuperada. El recuperar esta naturaleza perdida depende de cómo la misma se perdió. De acuerdo a Marx ¿cómo se produjo la alienación?

Marx escribe: "¿Cómo sucede, preguntamos ahora, que el hombre se aliena en su trabajo?" Luego dice que esta pregunta debe ser transformada en una "interrogante referente a la relación que existe entre trabajo alienado y el proceso de desarrollo de la humanidad". Esto es, la visión marxista de la alienación está basada en el concepto marxista del desarrollo del hombre.

1. La visión marxista del hombre

El concepto marxista de la alienación gira alrededor del concepto de "trabajo". Para entender la importancia central del trabajo en Marx necesitamos examinar la teoría del origen de las especies, del biólogo francés Jean Lamarck, así como el trabajo de Engels sobre el papel del trabajo en el desarrollo del hombre.

a. Lamarckismo

El lamarckismo es una teoría de la evolución según la cual los cambios en el ambiente provocan cambios estructurales en los animales y las plantas, los cuales son transmitidos a su descendencia. Este enfoque es conocido como la herencia de características adquiridas. De acuerdo a Lamarck, una nueva especie surge a través de 1) la interacción con un ambiente cambiante, que produce 2) cambios fisiológicos en el organismo. 3) Estos cambios pueden ser transmitidos a las nuevas generaciones.

A través del relevo generacional, una nueva especie emerge.

Por ejemplo, un mono sube a los árboles y recoge comida. Al hacerlo, (interaccionando con su ambiente) la fisiología del animal se modifica. En este caso, el sistema nervioso central y los músculos de sus miembros se tornan más desarrollados. Cuando nazca la nueva generación de monos, estas variaciones fisiológicas estarán presentes. Después de varias generaciones, será posible observar una nueva especie de monos.

b. Discusión de Engels sobre el desarrollo del hombre

Engels aplicó las ideas lamarckistas a una teoría del desarrollo humano. En "La parte jugada por el trabajo en la transición del mono al hombre", Engels caracteriza al hombre como un animal altamente desarrollado, que ha evolucionado como consecuencia de la interacción con su ambiente físico. Esta interacción ha tomado la forma específica del trabajo. A través del trabajo, el hombre ha desarrollado la habilidad de comunicarse y la capacidad de razonar. El mono devino hombre a través del trabajo, y es éste lo que le distingue de los simios. (Para Feuerbach, la razón, el amor y la voluntad son la esencia del hombre, pero para Marx el factor esencial es la capacidad de trabajar).

En la teoría marxista el trabajo reemplaza aún a Dios como creador de la humanidad. Engels escribió que: "El trabajo... es la primera condición fundamental de toda vida humana, hasta tal punto en que, en cierto sentido, debelamos decir que el hombre mismo ha sido creado por él".(23)

2. Trabajo y alienación

Debido a que concibió al hombre básicamente como un animal trabajador, Marx concluyó que la alienación debe ser un problema de relaciones humanas centradas en el trabajo. En los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, describió cuatro tipos de alienación.

a. Tipos de alienación

1) Alienación del trabajador del producto de su trabajo

Bajo el sistema capitalista, cualquier cosa que el trabajador produce es inmediatamente tomada de sus manos y se convierte en propiedad del capitalista que no aportó ningún valor a su producción. Cuando los productos del trabajo son objeto de este despojo, se vuelven "un objeto ajeno" del cual es enajenado el trabajador.

2) Alienación del trabajador de su trabajo

El capitalista se lleva los productos del trabajo de manos del trabajador. El trabajador se queda, así, sólo con el trabajo propiamente dicho, el cual debe vender para sobrevivir. Él tiene que trabajar día tras día, en una fábrica, totalmente despojado de su dignidad. Desconoce su identidad y su verdadero valor. Todo lo que es importante acerca de sí mismo ha desaparecido.

En esta situación, el trabajador se da cuenta de que mientras más trabaja, más se enriquece el capitalista. Dado que el producto de su labor es expropiado por el capitalista, cuanto más aporta el trabajador su sangre y su sudor, más se beneficia el dueño del capital, quien se atrinchera en una posición dominante, reforzándose así el sistema capitalista en su conjunto.

el trabajo le es al trabajador... no suyo sino de otro.(24)

3) Alienación de la especie humana

De acuerdo con Engels, la especie humana se caracteriza por su dominación del ambiente: "El animal utiliza la naturaleza exterior e introduce cambios en ella pura y simplemente con su presencia, mientras que el hombre, mediante sus cambios, la hace servir a sus fines, la domina".(25)

Bajo el sistema capitalista, empero, el trabajo ha llegado a ser "un poder material erigido sobre nosotros, sustraído a nuestro control, que levanta una barrera ante nuestra expectativa, y destruye nuestros cálculos".(26)

El ser a nivel de la especie del hombre se refiere a la actividad productiva libre y consciente, que diferencia al hombre del animal dirigido únicamente por su instinto físico y produciendo solamente lo que él o su descendencia requiere directamente.

"El hombre" es el hombre actuando en libertad sobre el mundo objetivo, específicamente, involucrándose en la actividad libre creativa. Debido a que el hombre está alienado de su trabajo, sin embargo, esa labor ha sido reducida meramente al medio de satisfacer los deseos o mantener la propia existencia física, y ha dejado de ser una actividad libre, consciente.

Para el trabajador, el trabajo ha sido reducido a un medio de subsistencia. Para el capitalista, el trabajo es la mercancía que él debe comprar para obtener ganancias. Ambos han perdido la base de su humanidad.

4) Alienación entre los hombres

En el deshumanizado mundo del capitalismo, los trabajadores no son libres en sus relaciones humanas. ¿Cómo podrían serlo? Ellos no son humanos. No experimentan gozo entre ellos mismos ni descubren amor y comprensión.

b. La raíz de la alienación: la propiedad privada

Marx ya había señalado la "división del trabajo" como la causa principal de la "pérdida de sí mismo" sufrida por el hombre, en "Debatte uber die Pressefreiheit", publicado en Rheinische Zeitung en mayo de 1842. Para Marx, sin embargo, la división del trabajo y la posesión privada de la propiedad son una y la misma cosa.

...división del trabajo y propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos dice, referido a la actividad, lo mismo que el otro referido al producto de ésta.(27)

Así, Marx sostiene que la propiedad privada es la consecuencia del trabajo alienado, pero es también el medio por el cual el trabajo se aliena a sí mismo. Él lo llamó "la realización de esta a1ienación".

c. La solución de la alienación: el comunismo

Hacia 1844, Marx comenzó a abogar por el comunismo _ "la abolición positiva de la propiedad privada y, por tanto, la apropiación real de la esencia humana por y para el hombre"_ como la solución de la alienación.

Aunque en los escritos de Marx la relación exacta de causa-efecto entre alienación y propiedad privada aparece poco clara, Marx nos asegura que cuando la propiedad privada sea abolida, la condición humana cambiará:

La superación de la propiedad privada es por tanto la emancipación completa de todos los sentidos y propiedades humanos.(28)

Marx afirmó que la eliminación de la propiedad privada constituye la recuperación del ser de la especie del hombre y el fin de su alienación.

III. El Desarrollo del marxismo

A. El comunismo en sus inicios


Aunque las teorías de la sociedad comunal datan de la antigüedad, el comunismo como movimiento revolucionario de clases se originó en Francia en la segunda mitad de 1830.

Inmediatamente después de la supresión de una revuelta obrera en Lyon en 1834, un pequeño número de dirigentes pasó a la clandestinidad y comenzó a desarrollar gradualmente programas radicales. La resultante y secreta "Sociedad de Flores" de 1836-38 fue considerada la primera organización comunista.

Poco después se iniciaron diversos intentos por explicar el enfoque comunista. El socialista radical Etienne Cabet presentó su secularizado Credo Comunista en 1841. Theodore Dezamy desafió el credo moralista de Cabet con una versión basada en el modelo radical de la Ilustración de un código racional, al publicar su Code de la communauté de 1842, que presentaba una extensa discusión sobre la racionalidad e inevitabilidad de la revolución social, como lo opuesto a las transigencias propias de los reformistas políticos. Dezamy insistió en que una revolución comunista debe confiscar inmediatamente toda la propiedad y el dinero. Es más, él arguyó que una cosmovisión materialista y atea debía suplantar al catolicismo para lograr "el bienestar universal". Karl Marx fue admirador de Dezamy, y al igual que otros intelectuales extranjeros radicales que vivían en París en 1844, se sintió atraído por su arresto y enjuiciamiento.

El vocablo comunismo fue popularizado en Inglaterra por John Goodwin Barmby. Barmby fundó una Sociedad de Propaganda Comunista y publicó la Crónica Comunista. En marzo de 1842 postuló la primera teoría comunista de la historia, un esquema basado en cuatro estadios de la humanidad (una edad pastoral, en los albores del mundo, la era de la paraisación_ construcción del paraíso_ que conduciría, a través del feudalismo y la civilización, a la "comunización").

B. Vida y escritos de Marx: 1845

Marx fue presentado a su colaborador de toda la vida, Friedrich Engels, en 1843. En 1844-45 Marx y Engels produjeron, conjuntamente, La sagrada familia. Criticaron a los hegelianos y presentaron como modelo el recién suprimido movimiento alemán de trabajadores, dirigido por Wilhelm Weitling en Suiza. Marx escribió: "Las ideas no pueden lograr absolutamente nada. Para convertirse en realidad, las ideas requieren de hombres que apliquen una fuerza práctica".(29) (Dos años después, Marx denunciaría el comunismo cristianizado de Weitling.)

El gobierno francés expulsó a Marx de Guizot, y éste se trasladó a Bruselas el 5 de febrero de 1845. Ese año, en Bélgica, renunció a su nacionalidad prusiana.

Poco después de haber llegado a Bruselas en 1845, Marx escribió las Tesis sobre Feuerbach, separándose completamente del humanismo feuerbachiano. Fue en esta ocasión que subrayó que la revolución es el único camino para cambiar las circunstancias y los seres humanos. "La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana solamente puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria."(30)

C. Vida y escritos de Marx: 1846

Luego comenzó a escribir La ideología alemana, con Engels, quien había emigrado a Bruselas, la que concluyeron en mayo del siguiente año. Este texto contiene la exposición más completa de su concepción materialista de la historia, concluyendo que una revolución comunista, violenta, es absolutamente necesaria. A partir de esta ocasión, sin embargo, el tema de la recuperación de la naturaleza humana alienada fue escasamente mencionado. La concepción materialista de la historia sostiene que las condiciones materiales determinan el desarrollo histórico: "Lo que los individuos son depende por tanto de las condiciones materiales de su producción". Es más, la historia procede de un modo determinista, de modo que tales condiciones son "condiciones materiales independientes de su voluntad".(31)

En tanto otros socialistas ofrecieron ideas revolucionarias, Marx proveyó una ideología revolucionaria, recalcando el destino del proletariado y la necesidad de la dictadura, y presentando sus creencias en una terminología que daba la apariencia de ser científica. Más adelante, se envolvió en una serie de polémicas contra aquellos que podían ser sus aliados, tratando de obtener para sí una posición preeminente en el movimiento socialista revolucionario, en nada diferente al dominio que Hegel había ejercido en el mundo académico germano.

Marx empleó el término "utópico" para describir a todos los socialistas que no compartían sus opiniones. Utopismo significaba socialismo no científico, y el marxismo, a través de constante repetición, vino a significar "socialismo científico".

D. Vida y escritos de Marx: 1847

En Bruselas, Marx trabajó a través de su Comité Comunista de Correspondencia, una organización de aproximadamente quince escritores y tipógrafos alemanes. Los primeros aliados extranjeros del Comité fueron dos cartistas internacionalistas, quienes formaron un Comité Londinense de Correspondencia (afiliado), en marzo de 1846. En el verano de 1846, Marx y Engels buscaron aliados en la Liga de los Justos, un grupo de inmigrantes alemanes de Londres. En octubre de 1846, Engels definió la meta de los comunistas diciendo que se debía apoyar al proletariado contra la burguesía a través de una revolución democrática, violenta, que pondría fin a la propiedad privada y establecería una comunidad de bienes. Marx dedicó los primeros meses de 1847 a escribir su polémica obra La miseria de la filosofía, dirigida contra Pierre Proudhon, uno de sus rivales más prestigiosos. Marx escribió "Sólo en un orden de cosas en el que ya no existan clases, y antagonismos de clases, las evoluciones sociales dejarán de ser revoluciones políticas". (32)

E. El Manifiesto Comunista

A esta altura, Marx había generado un cuerpo de escritos demandando violencia contra el orden establecido, pero no había un plan específico de acción. En el verano de 1847, sin embargo, la Liga (ahora "Liga de los comunistas") solicitó a Marx y Engels la redacción de un sumario de la posición comunista relativa a cuestiones sociales y políticas. Ellos respondieron con el Manifiesto Comunista en febrero de 1848.

En el Manifiesto, Marx y Engels exaltan el papel de la lucha de clases en la historia humana. Insisten en la abolición de la propiedad privada a través de la revolución violenta, y critican todas las formas previas de socialismo. El Manifiesto Comunista concluye declarando que la tarea de todos los comunistas es la revolución: "Los comunistas abiertamente declaran que sus fines sólo pueden ser alcanzados por el derrocamiento forzoso de todas las condiciones sociales que existen en la actualidad". El Manifiesto también resumió la tarea del comunismo así:

En este sentido, los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada. (33)

F. El programa marxista para superar la alienación

En la época de publicación del Manifiesto Comunista, el marxismo había tomado forma como un programa de acción con una promesa: la solución de la alienación humana. (La solución de la alienación está expresada en varias formas en los escritos de Marx. En La ideología alemana, por ejemplo, él habla de la humanidad "liberándose del estiércol de las edades" y volviéndose apta para "fundar la sociedad de nuevo.")

Esta solución vendrá a través de la abolición de la "propiedad privada burguesa". Tal propiedad es descrita en el Manifiesto Comunista como "la última y más acabada expresión del modo de producción y de apropiación de lo producido basado en los antagonismos de clase, en la explotación de los unos por los otros".(34) Marx continúa indicando que esto requerirá la eliminación del burgués como tal. "Esta personalidad ciertamente debe ser suprimida".(35)

La clase que está designada para conducir este proceso es el proletariado, "la clase de los trabajadores asalariados modernos que, privados de medios de producción propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder existir".(36) El proletariado "arrebatará" los instrumentos de producción de manos de la burguesía y concentrará todo el poder en las propias, organizándose como la clase dominante hasta que todas las clases hayan sido eliminadas.

La vía para tomar el poder será la revolución violenta.

Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente.(37)

Marx se opuso a intentar un proceso pacífico para lograr la eliminación de la propiedad privada. Rechazó igualmente cualquier llamado a la compasión humana o a la moralidad. Consideró que intentos previos de realizar las comunidades socialistas ideales habían fracasado siempre, y él atribuyó tales fracasos a la ausencia de filosofía y al descuido del papel vital de la violencia de masas.

G. El marxismo como arma filosófica

Para que la revolución comunista pueda triunfar, es necesario movilizar y motivar a los trabajadores a efecto de hacer la revolución. Para lograr esto, Marx, Lenín y otros marxistas han modelado una formidable "arma filosófica". Marx mismo se refirió en ese sentido a sus escritos cuando dijo: "Lo mismo que la filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales, el proletariado encuentra en la filosofía sus armas intelectuales".(38)

El marxismo ha sido sumamente próspero como ideología revolucionaria. Ha creado un sistema de creencias que provee:

1) una filosofía básica,
2) esperanza y visión,
3) un plan de acción.

Hay muchos medios de abordar a Marx. Algunas personas lo ven como economista, otras como filósofo, otras como científico social. Pero es claro que Marx se consideraba a sí mismo el ingeniero, el arquitecto de un arma espiritual, el diseñador de una ideología concebida para el logro de la revolución. Desde la muerte de Marx, ha habido otros que se han dedicado al refinamiento y desarrollo de esta arma filosófica. Sin embargo, el marxismo-leninismo actual puede ser adecuadamente comprendido como una herramienta ideológica para efectuar la revolución. Hay tres grandes componentes en esta herramienta, cada uno de los cuales posee su propia función y propósito.

Uno de ellos es la teoría económica, contenida en Das Kapital y otros textos secundarios. Estas teorías intentan probar que el capitalismo requiere necesariamente de la explotación, que no es posible tener capitalismo, o propiedad privada de los medios de producción, sin que exista explotación. Marx elaboró complejos argumentos para demostrar esto a través de su teoría de la plusvalía. Esta teoría sostiene que el problema básico no reside en unos pocos capitalistas voraces, o alguna clase de egoísmo prevaleciente en el mundo capitalista, o algunos valores mal ubicados. El problema es el capital. El capital, el capitalismo y los capitalistas deben ser destruidos.

El segundo elemento de esta arma es el materialismo dialéctico. El materialismo dialéctico fue desarrollado después de Marx, en lo que se conoce como el período escolástico del marxismo. Intenta, en forma organizada y sistemática, destruir la ética fundamental de la religión, especialmente del cristianismo. Esto se logra, principalmente, socavando la creencia en Dios. Ese es el aspecto materialista. Si no hay Dios detrás de los Diez Mandamientos y otras doctrinas básicas, éticas y morales que la religión postula, debemos entonces observar el universo en nuestro derredor para aprender nuestra ética y moralidad. El materialismo dialéctico procede entonces a argumentar que la moral del universo es una ética de lucha, conflicto y destrucción. Es así como se opera el progreso. Por tanto, el materialismo dialéctico viene a ser una tremenda justificación para el asesinato, aplicado ampliamente en los países comunistas de la actualidad. El componente final es el materialismo histórico, la aplicación de la dialéctica a la historia. El materialismo histórico juega un papel muy importante. En los albores del cristianismo, los cristianos vivían con la convicción de que, en cualquier momento, Cristo volvería y el mundo llegaría a su fin. Este sentimiento apocalíptico daba fervor al cristianismo antiguo. El comunismo también comparte esa clase de visión apocalíptica. El materialismo histórico enseña al pueblo que ahora nos hallamos en los días finales de la historia; estamos en el momento crucial. La historia entera, hasta este punto, es simplemente prehistoria, y vamos a comenzar la historia cuando iniciemos el comunismo. Es más, sostiene que el comunismo es una inevitabilidad histórica. Uno puede intentar detener al comunismo, y autodestruirse tratando de hacerlo, pero no lo logrará. Esta idea es ampliamente aceptada en los Estados Unidos hoy día. Hay mucha gente que en cierta forma cree que el comunismo es inevitable para América Latina u otras partes del mundo, y que no hay nada que podamos hacer para evitarlo. En este sentido, el materialismo histórico ha propagado con éxito la idea de que el comunismo es el futuro ineludible.

Juntos, estos elementos constituyen un arma filosófica a todas luces poderosa.

H. Teoría y práctica marxista

El marxismo afirma en teoría que la propiedad privada y las relaciones de propiedad alientan la creencia en Dios y la religión. Ellas no son la fuente de la creencia en Dios; sin embargo, la fortalecen, la institucionalizan y, por ende, aumentan la alienación humana. Luego, si las relaciones de propiedad privada son destruidas, la creencia en Dios pronto desaparecerá. Ésta ha sido la doctrina oficial en la Unión Soviética. Una vez que los medios de producción han sido confiscados, es apenas una cuestión de tiempo el que la situación humana esté completamente resuelta.

Debe, por supuesto, subrayarse que no nos es posible encontrar en la práctica el marxismo como tal. El marxismo es demasiado utópico para existir en la realidad. Es demasiado irreal para poder aplicarse. Es únicamente después de las modificaciones de Lenín que el marxismo se volvió practicable. El marxismo existente en la práctica es siempre marxismo-leninismo, el comunismo de hoy. El marxismo-leninismo ha provocado, con éxito, una serie de revoluciones, a partir de 1917 que perduran hasta la fecha. Preguntémonos, entonces ¿resuelve el comunismo la alienación? Una vez que se ha despojado a los propietarios privados de los medios de producción ¿está resuelto el problema del hombre?

En la práctica, la propiedad privada no puede ser abolida, pero la libertad humana sí puede ser destruida. Esto es el comunismo en la Unión Soviética hoy. Dios ha sido reemplazado por el Estado totalitario, y el resultado es una alienación mayor.

Un hombre inspirado y entusiasmado por la retórica marxista-leninista fue el gran escritor francés André Gide. Previamente a su visita a la URSS en 1938 escribió:

Mi conversión es como una fe; todo mi ser se dirige hacia un solo objetivo. En el estado deplorable de ansiedad del mundo moderno, el plan de la Unión Soviética constituye, a mi parecer, la salvación de la humanidad.(39)

Después de visitar la URSS, sin embargo, Gide escribió desilusionado:

La desaparición del capitalismo en Rusia soviética no ha traído la libertad al trabajador soviético... Es esencial que el proletariado en el exterior adquiera plena conciencia de esto...

Fue precisamente con el objeto de no encontrar ninguna pobreza que fui a la Unión Soviética, pero la pobreza allí se ha incrementado atrozmente... uno podría pensar que es ruda y criminal... ella no despierta piedad o caridad... solo desprecio.

Aquéllos que desfilan orgullosos son aquéllos cuya prosperidad ha sido adquirida al precio de... infinita pobreza... (40)

IV. El comunismo como fracaso social

El Manifiesto Comunista desde su publicación ha sido invocado para justificar diversos esfuerzos revolucionarios, y en 1917 nació un estado comunista. Desde entonces, numerosos países han caído bajo control comunista. La teoría marxista ha tenido tiempo suficiente para probar su validez. A juzgar por los resultados, el marxismo no ha provisto, ostensiblemente, los medios para resolver el problema de la alienación.

En 1960 Nikita Khruschev prometió a su pueblo que, para el año 1980, el Estado comunista ideal existiría en la Unión Soviética. Obviamente, no ha sucedido así. Los apologistas soviéticos alegan que la URSS está aún en la etapa de transición, avanzando hacia el auténtico comunismo. Si así fuera, sería evidente algún progreso hacia la meta. Cuando examinamos las cuatro áreas de la alienación humana mencionadas por Marx en sus manuscritos parisinos, no obstante, vemos que ese progreso hacia la solución no se ha producido.

a)Marx habló de la alienación del trabajador del producto de su trabajo. Bajo el marxismo ¿se ha convertido el trabajador en dueño de lo que produce?

De ninguna manera. Los obreros soviéticos están, supuestamente, trabajando para el Estado, y el Estado está, supuestamente, haciéndose cargo de ellos en forma óptima. Empero, los trabajadores soviéticos no están avanzando hacia una vida plena, ellos están simplemente luchando por sobrevivir.

El salario promedio de un trabajador moscovita es de 171 rublos por mes, sin embargo, el sueldo necesario para la subsistencia de una familia es, en promedio, 210 rublos.(41)

Fuera de Moscú la situación es mucho más severa. El ex funcionario soviético Ilja Zemtsov describe en su libro La Corruption en Union Soviétique la pobreza extrema que se sufre en zonas remotas de la URSS tales como Azerbaijian.

A despecho de lo anterior, de acuerdo a la obra La Nomenklatura de Michael Voslensky, un pequeño grupo vive muy bien en la Unión Soviética. Ellos disfrutan de los productos más nuevos procedentes de Europa, Japón y los Estados Unidos. Sus hijos asisten a escuelas privadas. Ellos son la nueva superélite soviética.

Marshall I. Goldman, director asociado del Centro Ruso de Investigación de la Universidad de Harvard, subraya en su libro La URSS en crisis, que Rusia fue en el pasado la principal nación exportadora de cereales del mundo. Bajo el comunismo, se ha visto forzada a suplir con importaciones su producción deficitaria de granos. El autor advierte igualmente que varios indicadores de prosperidad, tales como el crecimiento anual del PNB, muestran que la economía de la Unión Soviética es menos próspera cada año.(42)

En contraste con lo que promete, la economía marxista no es capaz de poner la riqueza en manos de los trabajadores. Irónicamente, esto ha dado lugar a un vasto (e ilegal) sistema de libre empresa en la URSS. Los ciudadanos soviéticos se involucran en actividades tales como manufactura, compra, venta, transporte, etc., clandestinamente. Este mercado negro o "segunda economía" totaliza cerca del 25 por ciento del producto nacional bruto.(43) Sin esta actividad "capitalista" clandestina, la sociedad soviética sería incapaz de mantenerse a los niveles actua1es.

El desprecio de los trabajadores soviéticos por el producto de su labor se evidencia en la bajísima calidad de los bienes que producen. Los ciudadanos soviéticos siempre procurarán evitar la compra de artículos manufacturados en la URSS.(44)

Los dictados rígidos y frecuentemente insensatos del sistema soviético de planificación centralizada, proveen otro factor que aliena al obrero del producto de su trabajo. Michael Binyon escribe, "Para todas las fábricas, el cumplimiento del Plan es el único criterio, y el control de calidad se ha perdido en el embrollo de entregar el número requerido de productos... Los rusos evitan comprar artículos hechos a final de mes, pues están seguros de que serán defectuosos". (45) Esta situación confusa y contradictoria crea las condiciones de trabajo más alienantes de la historia.

b) Marx habló de la alienación del trabajador de su trabajo. ¿Encuentra el obrero soviético satisfacción y plenitud en su trabajo? Absolutamente no. Del 20 al 30 por ciento de los trabajadores soviéticos dejan sus empleos cada año, muchas veces tardando hasta un mes para registrarse en un nuevo centro de trabajo, y varios meses más para adaptarse a las normas laborales existentes en su nuevo puesto.(46) En Los Estados Unidos, el porcentaje de renuncia de los trabajadores a sus empleos es del 12 por ciento.(47) El ausentismo y el alcoholismo son dos problemas crónicos y no resueltos en el sistema comunista. Con frecuencia se montan campañas en la URSS para librar a la economía del severo problema del alcoholismo. Cuando Yuri Andropov y posteriormente Konstantin Chernenko asumieron el liderazgo en la URSS, una de sus principales preocupaciones fue instituir nuevos métodos para combatir el ausentismo, así como la apatía en el trabajo, oficialmente denominada "falta de disciplina laboral".

Pese a ello, el régimen se resiste obstinadamente a ofrecer incentivos materiales a sus trabajadores. El fracaso del sistema comunista en generar riqueza y en ofrecer a su pueblo estímulos para trabajar, ha dado lugar a la expresión:

"Ellos simulan pagarnos y nosotros simulamos trabajar".

Las manifestaciones de descontento de los obreros son suprimidas por la fuerza. Los organizadores de sindicatos son frecuentemente puestos en prisión o sometidos a "tratamiento psiquiátrico".

Kevin Klose escribió en Rusia y los rusos acerca del caso de Vasilyevich Nikitin, un trabajador que criticó las dramáticas condiciones de trabajo en su mina, y fue enviado a un hospital psiquiátrico en 1972:

De las numerosas drogas administradas en Dnepropetrovsk para imponer disciplina, la sulfazina estaba ubicada en el pináculo del dolor. Utilizada originariamente hace más de cincuenta años para tratar la malaria induciendo fiebre alta (lo que dio a la sulfazina su singularmente siniestra clasificación de "pirogénica"), el brebaje había sido usado intermitentemente en hospitales mentales de Europa y Estados Unidos en las décadas de los veinte y los treinta para tratar algunos casos de esquizofrenia crónica y extrema. A pesar de su poder grotesco para someter aún a una persona violenta, al inducirle fiebre alta, náuseas, desorientación mental y severos espasmos musculares, la mayoría de los psiquiatras occidentales comprobaron que la sulfazina carecía de valor terapéutico y suspendieron su uso.

Éstas fueron las cualidades que la hicieron tan atractiva a los ojos de los médicos de la MVD en Dnepropetrovsk. "Las personas inyectadas con sulfazina gemían y se quejaban dolorosamente, maldecían a los psiquiatras y al poder soviético, maldiciendo desde lo más profundo de su corazón", nos dijo Alexei. Las víctimas sufren horribles convulsiones y sufren una desorientación total. La temperatura de su cuerpo sube a 40 grados centígrados casi instantáneamente, y el dolor es tan intenso que no se pueden mover de su cama durante tres días. La sulfazina es simplemente un medio de destruir a un hombre totalmente. Si ellos te torturan y te quiebran los brazos, hay un dolor especifico y tu puedes en cierto sentido soportarlo. Pero la sulfazina es como un taladro perforando tu cuerpo en forma crecientemente atroz, hasta que se vuelve algo que no puedes resistir. Es imposible de tolerar. Es incluso peor que la tortura, porque, algunas veces, la tortura puede terminar, pero esta clase de tortura puede continuar por años.

La sulfazina normalmente fue "prescrita" en un "curso" de inyecciones de fuerza creciente a lo largo de un período que podía durar hasta dos meses. La mixtura causó una reacción violenta, de largo plazo, en los músculos de las partes inyectadas, habitualmente las posaderas. Pocas horas después de la primera inyección, el dolor era tan atroz que la víctima no podía sentarse y se veía obligada a apoyarse en el estómago para dormir. No podía levantar sus piernas, lo que determinaba que algunos hombres quedaran atrapados en el laberinto del marco de una cama en el pabellón de Nikitin, incapaces de desplazarse por sí mismos al cuarto de baño o al comedor. Ellos languidecían en la miseria, dependiendo de los caprichos de los enfermeros o de la compasión de otros presos para obtener alimento y compañía. El hedor de su sufrimiento flotaba en el aire.(49)

Una vez más, nos vemos forzados a concluir que el comunismo aumenta la alienación.

c. ¿Qué puede decirse de la alienación de la especie humana? ¿Se expresa en la URSS la naturaleza original del hombre? Las referencias evidenciando que éste no es el caso, son abrumadoras.

Konstantin Simis, ex-abogado defensor de la Unión Soviética, escribe acerca de una economía clandestina de libre empresa que florece en la URSS. Esta economía, sin la cual el país no podría sobrevivir, tiene el efecto colateral de hacer de todo hombre un criminal por involucrarse en actividades que son normales en el mundo libre, tales como la fabricación, la compra y la venta.

Simis describe la corrupción generalizada que se ha producido como consecuencia del sistema.

La corrupción que ha descompuesto el aparato que gobierna en el país ha tenido el terrible efecto de destruir la moral, no solo de las personas que dan o reciben sobornos, sino también la de los inocentes, aquellos que no han tomado parte en la corrupción, sino que simplemente han vivido en esa atmósfera corrupta y han sido forzados a respirar ese aire contaminado.(50)

Y ahora, al terminar este libro, yo me pregunto: ¿Qué vendrá después? ¿Cuál será el futuro de este país? Y me contesto con amargura: El gobierno soviético, la sociedad soviética, no pueden librarse de la corrupción en tanto permanezcan siendo soviéticos. Es así de simple.(51)

La mujer soviética tiene un promedio de ocho abortos durante su vida, y muchas tienen hasta quince.(52)

Quizás el factor más significativo que inhibe el desarrollo de la naturaleza original del hombre entre la población del mundo comunista es la adoctrinación sistemática en lo que se conoce como "ateísmo científico". Esta doctrina, basada en el materialismo dialéctico de Marx y Engels y enseñada a diario desde la escuela primaria en adelante, busca convencer al pueblo de que no hay Dios ni vida eterna, y que los humanos no tienen leyes morales más altas que las que formula el partido comunista. La publicación nacional o la entrada al país de cualquier publicación o material que tenga como tema la proclamación de la fe en Dios o una espiritualidad elevada son meticulosamente pesquisados y destruídos.(53)

Los individuos que andan en busca de su auténtica naturaleza humana difícilmente encontrarán una interferencia y represión más grandes que la que prevalece en el sistema comunista soviético.

d. Finalmente, ¿ha resuelto el marxismo la alienación entre los hombres? ¿Son capaces los ciudadanos-trabajadores de la URSS de establecer relaciones humanas satisfactorias?

Tristemente, no lo son. Es sabido que las relaciones humanas enriquecedoras requieren un ambiente de confianza y honestidad. Empero, los regímenes comunistas alientan a sus ciudadanos a vigilarse mutuamente en procura de lealtad ideológica absoluta, y a informar sobre aquéllos que son sospechosos de sustentar ideas diferentes a las del Partido. Lo único que se consigue con esto es fomentar la mayor desconfianza entre las personas.

Al preservar la distinción (semejante a la sociedad de castas) entre la élite gobernante, con su multitud de privilegios especiales, y el pueblo, el sistema comunista fomenta, de hecho, el odio hacia aquéllos que se encuentran en posición de autoridad.

Yendo más allá, el marxismo no puede resolver el problema del racismo. El ex-Pantera Negra Eldridge Cleaver nos habla de actitudes racistas en Cuba, lo mismo que Anthony Bryant, autor de Hijack. Dice Bryant: "El racismo en Cuba es más intenso que en los Estados Unidos. A mí se me dijo que yo no era negro sino mulato. Sólo entonces vine a comprender que hay un rígido sistema de castas raciales. El racismo se ha convertido en parte de la estructura comunista". (54)

La intensa hostilidad existente entre la Union Soviética y China Comunista es una evidencia adicional de que el comunismo no ha sido capaz de resolver el problema de la discriminación racial.

El comunismo pretende construir una sociedad unida y fraternal mediante la eliminación de las barreras del nacionalismo. Sin embargo, la Unión Soviética ofrece un claro ejemplo de supremacía nacionalista en la política de rusificación de cien o más naciona1idades no rusas.

El éxodo masivo de refugiados de cualquier nación que ha tenido el infortunio de caer bajo control comunista, testimonia que en ninguna parte el hombre es menos libre de expresar su naturaleza original que bajo la asfixiante presión del comunismo. Se ha dicho que cuando el muro de Berlín fue construido en la noche del 12 de agosto de 1961, detrás de cada trabajador había un soldado con un fusil, y detrás de cada soldado con un fusil había otro soldado con otro fusil.

El muro en la actualidad es mucho más que la barrera erizada de alambrados de púas edificada en 1961. Hoy, el "muro" consiste de 850 millas de fortificaciones que rodean Berlín Occidental. Este muro gigante está reforzado con campos minados, trampas antitanques, fosos de arena y trampas de rifles automáticos, y está además resguardado por perros y nidos de ametralladoras en puestos de vigilancia elevados.(55)

El lado occidental del muro está pintado con cruces blancas que marcan los sitios en que fueron muertas muchas personas que trataron de cruzar buscando la libertad. La construcción fue llamada "muralla de protección antifascista" por el gobierno alemán oriental, pero a la sazón ningún fascista se ha convertido en víctima tratando de entrar a Alemania Oriental. Nadie puede visitar el muro de Berlín sin sentirse profundamente entristecido al pensar en la gigantesca prisión que es el mundo comunista.

El caso de los refugiados de los botes vietnamitas es aún más patético. El pueblo de Vietnam sufrió siglos de dominación y explotación, pero sus ciudadanos rehusaron abandonar el suelo natal. Con La llegada del comunismo, sin embargo, ellos están dispuestos a enfrentar muerte y tragedia en el mar, sin ninguna garantía de refugio en el mundo libre, para escapar de sus opresores comunistas.

El marxismo no resuelve la alienación

Al observar la Unión Soviética y otros países comunistas, tenemos que concluir que el marxismo no resuelve los problemas de la alienación. Más bien los agrava. Irónicamente, las condiciones denunciadas por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista han alcanzado su más alta expresión en la Unión Soviética.

V. Por qué el comunismo no resuelve la alienación: los errores del marxismo

El comunismo, como es practicado en la actualidad, no resuelve la alienación. En vez de ello, desemboca en dictaduras antidemocráticas y totalitarias. Promueve el ateísmo y asfixia la espiritualidad de sus ciudadanos. Crea sistemas económicos de dependencia utilizando tecnologías robadas o compradas con créditos de Occidente. Deshumaniza aún más a los frustrados obreros y campesinos del mundo que se han vuelto a él en busca de ayuda, o aquéllos a quienes les ha sido impuesto por facciones políticas militantes que han ganado el poder en sus países.

¿Por qué es el comunismo un fracaso social y por qué implica una amenaza real y continua a la libertad en el mundo?

Hay algunos que sostienen que el comunismo actual es una "traición" o una "distorsión" del marxismo. Pareciera que ellos desean absolver a Marx de responsabilidad por las acciones de aquéllos que pretenden seguirle. Con frecuencia, ellos quisieran que intentáramos de nuevo llevar a cabo el programa marxista, con la esperanza de resultados diferentes.

Nuestra posición es que carece de sentido hablar de si el comunismo actual es o no una "traición a Marx". Nuestro propósito no es establecer la "culpa" de Karl Marx. Más bien que señalar culpas, queremos aquí ver cuáles son los elementos del marxismo que permitieron al comunismo actual convertirse en realidad. El pensamiento de Marx es el que sirvió de base al marxismo-leninismo de hoy. En esta sección discutiremos las imperfecciones del marxismo que dieron origen al comunismo contemporáneo.

A. La formulación acientífica de Marx

Se ha pensado con frecuencia que Marx arribó a sus conclusiones después de una investigación científica del funcionamiento del sistema capitalista, pero podemos ver claramente que no fue así.

Más que una mente científica, inquisitiva, un marxista debe tener una buena dosis de fe ciega. Es decir, hay un número de afirmaciones claves en el marxismo a las cuales no se puede arribar únicamente por medio de la ciencia y la razón. ¿Cómo llego Marx a la conclusión de que la humanidad sólo podía ser liberada a través de la abolición de la propiedad privada? ¿Cómo supo él que el proletariado llevaría adelante tal liberación? ¿Cómo podría él probar, mediante la ciencia o la historia, que la esencia de la especie humana surgiría después que la propiedad privada hubiese sido abolida? Sobra decirlo: él simplemente "creía" estas cosas, y sus seguidores son urgidos a creerlas también.

Esto es contrario al método científico. En general, un científico formula una hipótesis y busca verificarla a través de experimentos y observación. No obstante, debe estar preparado a enriquecer sus hipótesis con cualesquiera lecciones los experimentos y la observación le enseñen. Marx no estuvo dispuesto a hacerlo. Al preparar revisiones de El Capital, por ejemplo, como Bertram Wolfe lo ha subrayado, él ignoró expresamente las estadísticas actualizadas que desmentían sus predicciones relativas al empobrecimiento de los trabajadores.(56)

Marx no se trasladó a París y después a Londres para llevar a cabo una investigación científica. Él se dedicó a la economía con el objeto de estudiar de qué manera esta área de estudio podía usarse en apoyo de la revolución, la solución marxista de la alienación humana.

En la introducción a Una contribución a la crítica de la economía política, Marx recuerda que poco después de su llegada a París en 1844, él había llegado ya a la conclusión de que las relaciones materiales de producción son el fundamento de las formas políticas y legales. Ésta es la premisa básica del punto de vista materialista de la historia, el materialismo histórico. Marx declaró:

El resultado general a que llegué y que, una vez obtenido, sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así: en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real, sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. (57)

Marx escribió su Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Introducción, cuando comenzaba a estudiar economía y socialismo revolucionario con Mose Hess. No obstante, él se fijó como meta el derribamiento del capitalismo por parte del proletariado. Factores emocionales y subjetivos parecen haber sido determinantes en esta conclusión.

Marx renunció al Rheinische Zeitung bajo coerción: censura estricta y presión del gobierno prusiano. Él albergó hostilidad hacia ese gobierno, y la expresó en sus escritos. En Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Introducción, escribió:

¡Guerra al estado de cosas en Alemania! Claro que se halla por debajo del nivel de la historia y de toda crítica; pero no por eso deja de ser objeto de la crítica, lo mismo que el criminal, por más que esté por debajo de toda humanidad, sigue siendo objeto del verdugo... Su objeto es su enemigo, a quien no quiere refutar sino aniquilar... Su pathos esencial es la indignación, su trabajo central la denuncia.(58)

En estas condiciones, Karl Marx estructuró un programa para combatir lo que percibía como su oponente y el enemigo del progreso humano. Lo hizo partiendo de los elementos filosóficos disponibles en esa época. Marx tomó prestada de Hegel la dialéctica de "tesis, antítesis, síntesis" y la aplicó en términos materialistas a la sociedad. De este modo, concluyó que la propiedad privada (tesis) debe ser "negada". En la sagrada familia (febrero de 1845), Marx coloca la propiedad privada y el proletariado uno contra él otro como tesis y antítesis, de esta manera:

La propiedad privada, en tanto que propiedad privada o riqueza, está obligada a mantenerse ella misma y, por consecuencia, a su contrario, el proletariado... Inversamente, el proletariado, en tanto que proletariado, se encuentra forzado a trabajar por su propia supresión y, por consecuencia, por la de la propiedad privada, es decir, de la condición que hace de él el proletariado.(59)

Cuando Marx usó las ideas de otros pensadores, las revisó y acomodó a sus necesidades. Al invocar la dialéctica, por ejemplo, alteró completamente el significado hegeliano de los términos "opuestos", "contradicción" y "negación". También tomó elementos del materialismo de Feuerbach, pero criticó a éste por apelar a la conciencia humana.

Si bien no toda verdad ha llegado a la humanidad a través de la ciencia, Marx y Engels ridiculizaron con énfasis los métodos no científicos de conocimiento, tales como la revelación religiosa. Sin embargo, al elaborar sus teorías, ellos procedieron no solamente a salirse de los cánones del método científico, sino que trataron por todos los medios de encubrir lo que estaban haciendo. Ellos hablan constantemente de un "socialismo científico" que no tiene nada de científico. De igual modo, los comunistas posteriores a Marx y Engels se han hecho pasar por científicos, aún cuando postulan una ciencia totalmente anacrónica.

B. La aplicación acientífica del marxismo

El método científico requiere el desarrollo, primero, de una hipótesis, y luego el sometimiento de tal hipótesis a la experimentación. Aunque debe decirse que los experimentos no pueden, concluyentemente, "probar" que una hipótesis es verdadera, generalmente es posible, después de conducir el experimento, determinar si vale o no la pena continuar con tal hipótesis.

Si el marxismo fuese aplicado científicamente, se vería que las teorías marxistas de (a) el materialismo, (b) la alienación, (c) la dialéctica y (d) el comunismo, son en su mayor parte hipótesis. Setenta años de aplicación constituyen el experimento comunista, y el veredicto científico es que, evidentemente, el marxismo carece de validez.

C. La naturaleza de la ideología

El marxismo es una ideología. Con ello queremos decir que es una concepción del universo y de La historia, basada en ciertas creencias o dogmas de fe. Sobre éstas se ha construido una filosofía.

En este punto discutiremos cuáles son esos dogmas de fe. Luego los confrontaremos con las creencias básicas de una visión afirmativa de Dios, que llamamos DIOSISMO. En las siguientes secciones examinaremos las implicaciones filosóficas del DIOSISMO y veremos el contraste entre el marxismo y el DIOSISMO en la práctica.

D. Los cuatro errores fundamentales de Marx

El problema último del marxismo no es que no sea científico, sino que no se corresponde con la verdad. Podemos resumir las premisas defectuosas de la doctrina marxista en cuatro errores fundamentales.

1. Primer error: según Marx no hay Dios

El materialismo marxista sostiene que el universo es materia en movimiento y que esta materia siempre ha existido. Marx niega la posibilidad de que Dios haya creado el universo.

El universo es, así, visto como un fenómeno sin causa. No existe una causa primigenia, sino simplemente una sucesión de causas y efectos "contingentes". No hay una fuente de valores absolutos, de moralidad, de lo que es correcto y erróneo o bueno y malo.

Crítica

El marxismo alega que observa el mundo "real" sin formular falsas premisas. Sin embargo, la negación de Dios es la primera premisa del materialismo dialéctico. El materialismo dialéctico niega a Dios y luego atribuye a la materia las cualidades de Dios de forma que se pueda ofrecer una apariencia de explicación al origen del universo.

Cosmovisión religiosa: Dios existe

Observamos en el universo una progresión de seres de creciente complejidad, diferenciación y orden. Estos pasan de partículas a átomos, moléculas, plantas, animales y seres humanos. ¿Cómo puede explicarse este creciente orden y complejidad?

Para alguien que esté apenas familiarizado con las leyes de la química y la física, este progreso parecería imposible sin una intervención milagrosa.

A efecto de explicar estos fenómenos, se han desarrollado varias teorías de la evolución. Como muchas otras teorías científicas, las de la evolución intentan mostrar que los fenómenos observables del mundo no son "milagrosos" sino "naturales". Estas teorías son interesantes, estimulantes y explican convincentemente la mecánica del desarrollo de la vida desde un punto de vista externo. Están limitadas por la naturaleza misma de la investigación científica, sin embargo, y no pueden _ nunca_ tratar con la pregunta más fundamental a la cuál busca respuesta la mente humana: ¿Por qué ocurre este proceso?

Si hay una respuesta a este interrogante, la misma puede solamente venir de Dios. El marxismo, a guisa de ciencia, niega que haya respuesta alguna a esta pregunta. El marxismo es, sin embargo, una pseudorreligión; tiene su propia escatología y hace su propio llamamiento a la naturaleza religiosa del hombre, exhortándole a dar su vida para cumplir el gran propósito del establecimiento de un mundo ideal. La propia motivación de los comunistas de construir un ideal testimonia la necesidad de propósito del hombre.

Únicamente a través de un examen genuino de la pregunta sobre el propósito de Dios para la creación, podemos adquirir comprensión de los valores absolutos, la moral y la ética.

Suplemento: hay evidencia lógica, científica y empírica de que Dios existe

1. Lógica: pruebas de Dios

En su best seller de ochocientas páginas titulado ¿Existe Dios?, el teólogo suizo Hans Küng escribe:

Las pruebas de Dios en nuestra era han perdido mucho de fuerza pero poco de su fascinación. Ellas continúan ejerciendo una silenciosa y secreta fascinación sobre la gente pensante. ¿Existe Dios? Debe ser posible probar esto. Debe haber una prueba que sea irrefutable, racional, obvia para todo el mundo. (60)

Tradicionalmente, las pruebas más comunes de la existencia de Dios son las cosmológicas y teológicas. El argumento cosmológico expresa que la creación y el mantenimiento del universo requieren de un Dios poderoso e inteligente. Ésta fue la prueba de la existencia de lo divino utilizada por Platón y Aristóteles y posteriormente elaborada por Santo Tomás de Aquino. William Paley lo formuló del modo más simple al decir: "Si un reloj necesita de un relojero, entonces nuestro complejo mundo necesita un divino Creador".

En 1948, en un debate radiofónico con Bertrand Russell, el teólogo jesuita F C. Copleston usó el argumento cosmológico para probar la existencia de Dios. Según Copleston, Dios existe y Su existencia puede ser probada filosóficamente. Sabemos que ninguno de los objetos materiales existentes en el mundo son producidos por sí mismos. Por tanto, deben tener una razón externa para existir. Dado que no podemos imaginar una infinidad de seres independientes, debe haber un primer motor y una causa primera, Dios.

Numerosos científicos han aceptado esta prueba cosmológica_astrónomos como Sir James Jeans, físicos como Sir Arthur Eddington, biólogos como Alister Hardy y paleontólogos como Teilhard de Chardin_. De acuerdo a ellos, nuestro universo es tan complicado, tan intrincado, que tiene que haber sido hecho por una inteligencia superhumana, que llamamos Dios. El mero azar no puede explicar nuestro mundo. Como bien lo plantea el filósofo Michael Polanyi, ningún mono puede producir un drama como "Hamlet" golpeteando al azar las teclas de una máquina de escribir.

La prueba teológica de Dios está basada en la noción de que la creación manifiesta propósito. Los objetos hechos por el hombre no existen sin un propósito especifico. Además, todas las cosas en La naturaleza tienen un propósito en pequeña escala, y éstos apuntan a un designio integral cósmico. (Cuando encontramos partes de nuestra anatomía que parecen no tener propósito_el apéndice, por ejemplo_nos sentimos perplejos).

Stanley Jaki, sacerdote y científico, sostiene que la ciencia ha tenido éxito porque ha tomado como presunción operativa básica la creencia cristiana de que hay un plan racional para toda la naturaleza.

Un nuevo enfoque que se ha dado a las pruebas sobre la existencia de Dios las considera como argumentos inductivos más que deductivos, y las evalúa de acuerdo con la lógica de la Teoría de la Confirmación. Richard Swinburne, en su libro sobre este tema, explica que si bien la validez de los argumentos inductivos no puede ser juzgada de la misma forma que la de los argumentos deductivos, hay sin embargo criterios claros para juzgar silos inductivos son correctos o incorrectos.

Un argumento inductivo correcto es aquel cuyas premisas apoyan sus conclusiones, o sea hacen el argumento más probable (o más probable que cualquier otra hipótesis). De acuerdo a un teorema de la teoría de la confirmación, una hipótesis es válida cuando la evidencia particular es más probable con esa hipótesis que lo sería con cualquiera otra.

La postulación de un Dios omnipotente, omnisciente y benévolo como creador del universo es una hipótesis extremadamente simple, que por las normas habituales de juicio de las hipótesis científicas, ofrece ventaja sobre hipótesis competitivas tales como: 1) el universo ha sido creado por un ser que carece de las infinitas propiedades de Dios; o 2) el universo no tiene causa ni explicación. Por ejemplo, con relación a los argumentos cosmológicos, Swinburne dice que hay bastante posibilidad de que si hubiera un Dios Él haría algo parecido a nuestro complejo y finito universo. Es muy improbable que existiera un universo no causado; más probable aún, es que exista un Dios no causado. La existencia del universo es extraña y enigmática, pero puede volverse comprensible si suponemos que ha sido creado por medios divinos. Esta suposición postula una explicación más simple que la de la existencia de un universo no causado, y es un terreno sólido para creer que la anterior hipótesis es verdadera.(61)

Debemos anotar que, hasta ahora, las diversas pruebas de la existencia de Dios han sido contrarrestadas por respectivos contra-argumentos. Pese a ello, cuando los diversos argumentos son evaluados, podemos concluir con Küng:

La pregunta "¿existe Dios?" puede ahora ser contestada con un claro y definitivo sí, justificable a la luz de la razón crítica.(62)

2. La Ciencia: el umbral de la prueba

Los argumentos en pro de la existencia de Dios han sido fortalecidos en gran medida por los resultados de la investigación científica moderna. Áreas significativas de tal investigación incluyen la física de partículas, la termodinámica de sistemas, la genética, la teoría evolucionista, la cosmología y la biología molecular.

En la teoría evolucionista, por ejemplo, está teniendo lugar una revolución similar a la que se produjo en la física del siglo XX. En el tránsito del siglo anterior al actual, se pensaba que la física estaba completa. El gran físico ingles Rutherford, siendo aún estudiante, fue aconsejado cambiar de estudios, ya que _le dijeron_había poco que descubrir en la física. Hoy, la teoría evolucionista, basada en el darwinismo, parece haber contestado la mayoría de las preguntas. Sin embargo, ciertos problemas continúan siendo evaluados, tales como el mecanismo de formación de nuevas especies. Trabajo adicional en esta área puede generar una dramática ampliación del campo.

Con respecto al marxismo, la discusión de Engels sobre el origen del hombre está basada en el lamarckismo, una teoría que ha sido superada por la moderna investigación científica. Su descripción de las características modificadas por el efecto del ambiente o el uso y mal uso de los órganos carece de sentido. Como lo ha demostrado Gregor Mendel, los caracteres son controlados por los genes. La modificación de la descendencia es, generalmente, el resultado de modificaciones en el código genético.

Desde la época de Engels, los marxistas han tratado de cortar la dependencia de la visión marxista del hombre con el lamarckismo. Sin embargo, es difícil explicar la importancia central del trabajo en la evolución humana si se excluye el lamarckismo.

Puede decirse que Marx admiró grandemente a Darwin por subrayar el papel del conflicto en la naturaleza. Sin embargo, la visión marxista del hombre no puede reconciliarse fácilmente con el pensamiento de Darwin.

La teoría de la evolución actualmente aceptada incluye la genética mendeliana y el principio darwinista de la selección natural. Esta teoría está aún siendo evaluada por los científicos. No obstante, la pregunta de por qué ocurren las modificaciones genéticas está más allá del campo de la biología. El planteamiento que hacemos no especifica el mecanismo de desarrollo de la forma humana, pero trata la cuestión del por qué. Los seres humanos han sido creados como hijos de un Creador amante y paternal. Es razonable creer que el Creador actuó con un propósito a través de mecanismos naturales. Dios puede haber utilizado la selección natural en el proceso de creación.

Muchos pioneros en el área de la biología moderna y la teoría evolucionista actualmente están poniendo en duda algunos de los supuestos ampliamente aceptados por la comunidad científica, y muchas veces enseñados en las escuelas como verdades concluyentes. Albert Szent-Gyoergyi, dos veces ganador del Premio Nobel, habiendo dedicado su vida a leer "en el libro de la creación", escribe:

Esto me trae al problema al cual planeo dedicar los próximos cincuenta años de mi investigación. El problema es éste: la mayoría de las reacciones biológicas son reacciones en cadena. Para afectarse mutuamente en una cadena, estas moléculas precisamente construidas deben encajar una en la otra con la máxima precisión, como los engranajes de un reloj suizo. Pero si esto es así, entonces ¿cómo puede desarrollarse un sistema semejante? Porque si se cambia alguno de los engranajes específicos en estas cadenas, el sistema completo se vuelve inoperante. Decir que éste puede enriquecerse por mutación al azar de un vínculo, me suena como decir que usted puede mejorar un reloj suizo dejándolo caer y de este modo torciendo una de sus ruedas o ejes. Para obtener un mejor reloj, todas las piezas deben ser cambiadas simultáneamente, a efecto de lograr un buen ajuste nuevamente.(63)

En el campo de la cosmología, trabajos científicos adicionales parecen apuntar en la dirección de una primera causa inteligente y voluntariosa.

Como materialista que era, Marx sólo pudo asegurar que el universo existe. No pudo explicar su origen ni el propósito de su existencia. A pesar de esto, como subraya Kolakowski, en su trabajo sobre la dialéctica Engels rechazó la posibilidad de fenómenos sin causa, y:

aseguró que la materia, por su misma naturaleza, tiende a evolucionar hacia formas más altas de existencia, en la forma observable sobre la tierra. Él no explica, sin embargo, de qué manera las formas más altas están potencialmente contenidas en los atributos elementales de la materia.(64)

¿Por qué Engels no consideró más cuidadosamente la relación normativa que existe entre causa y efecto? La ciencia sostiene factualmente que nada ocurre por accidente. Sin comprender a Dios, el Creador del universo, no podemos comprender plenamente la realidad.

3. La experiencia: el último determinante personal

Las personas son creyentes, probablemente más por sus experiencias personales que por ninguna otra razón, lo cual desafía descripciones y caracterizaciones simples. Las experiencias de amor, esperanza y penetrante interiorización han encendido la fe de los grandes santos y de los iluminados, y ésta ha sido compartida por millones de seres en todas partes.

Experiencias de desilusión, frustración, odio, tragedia e injusticia pueden intensificar la fe de una persona, o pueden destruirla. Cuando la fe en Dios se ha ido, y particularmente cuando es reemplazada por la fe en no-Dios, es cuando puede comenzar la construcción de la cosmovisión marxista.

2. Segundo error: de acuerdo a Marx, la alienación es un problema económico

Hemos visto que Marx diagnostico la causa de la alienación humana como la división del trabajo o, su contraparte, la propiedad privada. La solución, dijo Marx, es la eliminación, por la fuerza, de la propiedad privada y su sustitución por el comunismo.

Crítica

El comunismo, la eliminación por la fuerza de la propiedad privada, no hace nada por resolver la alienación. La teoría de Marx es falsa, como lo han mostrado setenta años de comunismo en la Unión Soviética. Contrariamente a lo que Marx predijo, el comunismo aumenta la alienación.

Se puede estar de acuerdo con Marx en una cosa, ésta es: que los seres humanos están, en efecto, alienados. El grave error de Marx fue su falla en comprender la causa de la alienación humana.

La alienación comienza con la separación de Dios

Hombres y mujeres han sido creados por Dios, quien les ha dotado de naturaleza original. La tradición judeo-cristiana está en lo correcto, empero, en su creencia de que el hombre ha caído y se ha alejado de Dios. Éste es el punto inicial de la alienación humana. Debido a la caída, el hombre se ha enajenado de su propia naturaleza. De este modo, se ha enajenado de Dios, de su prójimo y del mundo que le rodea.

La naturaleza humana es espiritual y física

La conducta económica del hombre es vista solamente como una dimensión de la vida humana. De hecho, aunque importante, es secundaria respecto de la dimensión espiritual del hombre interno. La conducta económica del hombre es gobernada y controlada por el ser interior del hombre, por su dimensión espiritual.

Los científicos con frecuencia tratan los fenómenos místicos con cierta indiferencia. No obstante, tales fenómenos existen. A lo largo de la historia, nos encontramos con asuntos tales como adivinaciones, inspiraciones, posesiones demoníacas, apariciones, trances, éxtasis, curaciones milagrosas y poderes ocultos. Estos acontecimientos no pueden ser explicados por una ideología materialista, pero deben ser tenidos en cuenta al formular una visión del mundo adecuada y satisfactoria.

A pesar de la gran diversidad de enseñanzas religiosas acerca de la vida después de la muerte, el denominador común de todas ellas es que el hombre tiene un espíritu eterno. Desde Platón y los primeros filósofos griegos, pasando por Jesús y San Pablo y la mayoría de las culturas orientales y africanas hasta los espiritualistas del siglo XX, la creencia en algún tipo de supervivencia a la muerte física ha sido sin lugar a dudas afirmada.

Ciertamente, los testimonios de la existencia de un mundo espiritual abundan en la Biblia. Profetas tales como Ezequiel e Isaías testimonian poderosas visiones espirituales, del mismo modo que lo hace el autor del Apocalipsis. En los Evangelios, los ángeles hablan (Lc. 1,28) y en el Monte de la Transfiguración, Jesús conversó con Moisés y Elías, muertos desde hacía mucho tiempo.

Actualmente, los más dramáticos testimonios sobre la existencia de la dimensión espiritual, son quizás aquéllos que vienen de personas que han tenido experiencias "lindando con la muerte". Estos individuos, quienes fueron declarados clínicamente muertos pero posteriormente revividos, recuerdan experiencias vívidas y sobrecogedoramente similares, de cuando estaban "muertos". Obras como Vida después de la vida, del Dr. Raymond Moody nos hablan de esas experiencias.

La cosmovisión religiosa sostiene que aún durante la vida temporal, física, existimos simultáneamente en dos esferas, la material y la espiritual. En este enfoque, "muerte" significa la separación del ser eterno, espiritual, del ser temporal, físico, que ha servido como vehículo para el desarrollo y maduración del espíritu.

¿Es este enfoque razonable y creíble? El prominente filósofo pragmático norteamericano William James, en su ensayo "La voluntad de creer", examina algunos de los factores que determinan si algo es "creíble", y concluye que muchas afirmaciones razonables son consideradas increíbles porque son nuevas y extraordinarias.(65)

La aparición de una afirmación nueva en el campo de la ciencia es, muchas veces, el blanco del ridículo, hasta que la sociedad científica puede reconciliarse con el hecho de que este nuevo enfoque es superior a los precedentes. Esto ocurrió cuando Copérnico introdujo su visión del sistema solar, cuando Darwin escribió acerca de la evolución y cuando Einstein propuso la teoría de la relatividad.

A medida que se reúna evidencia adicional relativa al aspecto espiritual del ser humano, es probable que nos enfrentemos más y más con la inteligibilidad de la creencia en la vida eterna.

Los descubrimientos de la ciencia moderna dan respaldo a esta perspectiva. Si bien en el pasado los científicos pensaban que el mundo material estaba construido de pequeños bloques sólidos de materia, ahora están convencidos que esto no es así. Lo que nosotros pensamos que es el mundo material, parece consistir de patrones invisibles de energía. El profesor Raynor C. Johnson, de la Universidad de Melbourne, lo ha subrayado así:

El mundo de colinas y rocas, mesas y sillas es para el hombre común e irreflexivo el único mundo real. Puede haber habido alguna excusa para la filosofía materialista del siglo XIX que apoyaba esto, pero los descubrimientos de la física moderna... han socavado tal enfoque. La solidez del mundo material ha demostrado ser totalmente ilusoria... (66)

Aparentemente, una inspiración similar llevó a Einstein a observar que su trabajo involucraba el descubrimiento del punto donde terminaba la materia y comenzaba el espíritu.

El período de vida física es la oportunidad para el desarrollo espiritual

Parece que el desarrollo del carácter espiritual de uno depende de varios factores. Entre ellos están la calidad de amor y dirección que recibe de sus padres y figuras paternales, así como la cualidad de sus acciones en este mundo. Si una persona, por ejemplo, usa su tiempo en este mundo para ejecutar pequeñeces mentales y acciones egoístas, tales como robar y explotar, necesitará tales conductas a efecto de madurar espiritualmente.

Una diferencia entre cielo e infierno fue sugerida por el científico sueco del siglo XVII, Emmanuel Swedenborg, quien en sus años postreros tuvo una vasta serie de experiencias espirituales. He aquí su distinción:

La actitud que causa una inclinación hacia el cielo es el sentimiento de que hay un poder más alto... [y un esfuerzo por] relacionarse con él. Este mismo espíritu de humildad y respeto por la grandeza de la creación va acompañado de un empeño por estar con otros y ser de alguna utilidad. Por este medio, una persona se orienta hacia el cielo... La actitud opuesta es poner por debajo la creación y elevarse a uno mismo. El que está vinculado al infierno se sirve a sí mismo primero, después y siempre. De este modo, se priva de las ilimitadas posibilidades celestiales y queda encerrado en preocupaciones relativas a si mismo, y ajenas a los demás.(67)

Si efectivamente nuestros seres espirituales crecen en conjunción con nuestros cuerpos físicos, entonces nuestra experiencia de amor, belleza y gozo en la tierra condiciona nuestra capacidad para experimentar estas cualidades del mundo eterno. La calidad de la vida eterna sería, por tanto, determinada por el grado de amor que hemos experimentado en la tierra. La experiencia más profunda del amor debe tener lugar en la familia; así, la unidad familiar es el elemento básico en la construcción de una sociedad moral.

La realidad actual es una "realidad caída"

Aunque creado con capacidades extraordinarias, el hombre se separó de Dios y sufrió la pérdida de su propia naturaleza divina. Esta es la doctrina de la caída del hombre, aceptada por la mayoría de las religiones. El que esto haya ocurrido, implica que Dios concedió libertad y responsabilidad a los seres humanos, y decidió no intervenir en una forma que habría destruido la responsabilidad del hombre o violado su libertad.

La creencia en la caída del hombre tiene también profundas y enriquecedoras consecuencias. Si Dios es un ser de amor y emoción, como lo enseñan las Escrituras, entonces Dios debe estar profundamente dolido a raíz de la pérdida de esta relación amorosa con Sus hijos. Más aún, los seres humanos nunca estarán plenamente satisfechos hasta que puedan restaurar su relación fundamental con su Padre y Creador, Dios.

¿Cómo será restablecida esta relación? Contestar esta pregunta nos llevaría al ámbito de teologías particulares. Ciertamente, la religión cristiana cree que la salvación ocurre a través de Cristo. La religión judía sostiene lo mismo, aunque con distintos detalles. De hecho, la mayoría de las religiones del mundo nos hablan de alguna figura mesiánica. Para los cristianos, Cristo es el Mesías que ha venido para todos. Todas las personas religiosas del mundo son, entonces, potencialmente capaces de unirse sobre la base de nuestra comprensión común de la necesidad de salvación en Cristo.

El concepto de la caída del hombre tiene importancia vital para la visión del mundo centrada en Dios. Debemos explicar dos verdades paradójicas: Dios es bueno, y el mundo es un lugar de sufrimiento. Claramente, solo a través del concepto de la caída del hombre pueden conciliarse ambos hechos.

La creencia en la caída del hombre también ofrece una formidable esperanza. Si Dios hizo la creación con un ideal original, y el sufrimiento y maldad en el mundo de hoy son el resultado de la separación del hombre de ese ideal, existe la posibilidad de poner fin al sufrimiento y al mal, si el ideal original de Dios es restaurado. Allí está la promesa de salvación para el hombre.

En el siglo XX, la idea de una caída humana ha encontrado no poco escepticismo. La visión de las escrituras se ha visto desafiada por aquéllos que afirman que, si hemos de ser científicos, debemos prescindir de la noción del pecado original, la historicidad de Adán y Eva y el concepto de la caída. La biología, sostienen, sugiere que el hombre no ha caído de un estado de bienaventuranza sobrenatural. Por el contrario, fuimos animales sin conciencia. Muy lentamente, el hombre evolucionó a la etapa primitiva de la sociedad. La moralidad en este nivel significaba obediencia a normas externas sancionadas por la costumbre e impuestas por la tribu. Recientemente, el hombre ha reconocido la dignidad del individuo, dotado de derechos personales y responsabilidades.

Otro enfoque, adoptado por el conocido psicólogo Rollo May, sostiene que la historia del Edén describe la llegada a la edad adulta de cada individuo, trayendo consigo la inevitable pérdida de su inocencia y el doloroso amanecer de su autoconciencia, simbolizado por el acto de comer del Árbol de la Ciencia del Bien y el Mal.

Con respecto a estos criterios, anotamos que aún el evolucionismo no puede excluir la posibilidad de creación divina y un punto distinto de inicio para la vida humana. Por tanto, nos quedamos con la pregunta crucial de si Dios creó o no. Si Dios creó, y Él es un Dios de bondad y amor que no desearía ver a Sus hijos sufrir, entonces una caída histórica, real, del hombre debe haber ocurrido.

Cualquiera que sea el enfoque de la caída que nosotros aceptemos, debemos tratar directamente con el hecho de que el mal es una realidad y la inmoralidad es altamente destructiva. Las interpretaciones abstractas y simbólicas de la caída fallan en explicar cómo el hombre y la mujer se enemistaron con Dios, y cómo el mal se hizo presente en el mundo.

3. Tercer error: de acuerdo a Marx, el conflicto trae progreso

El marxismo se basa en el modelo dialéctico de la tesis en contradicción y conflicto con la antítesis.

La creencia de que la contradicción es un medio hacia el progreso es, de hecho, parte doctrinal de la política soviética actual. Por ejemplo, el general Leksei A. Yepishev, jefe de la Administración Política Principal de las Fuerzas Armadas, describe así la operación de la dialéctica a un nivel global: "La dialéctica de la era presente es la de que la confrontación histórica entre dos sistemas sociales, entre las fuerzas del progreso y La reacción, está teniendo lugar en condiciones de superioridad creciente para la comunidad socialista y las fuerzas revolucionarias, sobre el imperialismo, sobre las fuerzas de la reacción y la guerra". (68)

Cuando la dialéctica se convierte en una ley de la naturaleza y la sociedad, el progreso sólo puede surgir a través de la oposición y el conflicto. Cuando Marx habló de la lucha entre elementos contradictorios, dejó muy en claro que se refería a derrocamiento o exterminación. La ley de la dialéctica llegó a ser, inevitablemente, una justificación para la barbarie, porque matar deja de ser un crimen. Por esta razón, la crónica del comunismo es una crónica de asesinatos. Siendo el asesinato la ley inexorable del progreso, éste continúa mucho después que la revolución ha concluido.

Crítica

El materialismo dialéctico será extensamente criticado en el capítulo tres. En este punto, anotemos simplemente que el conflicto no trae progreso. El conflicto puede ser necesario, pero el progreso propiamente dicho sólo puede lograrse a través de la cooperación.

Cosmovisión religiosa: el progreso se da a través de la cooperación

En contraste con la dialéctica marxista, una cosmovisión unificacionista afirma que la ley de progreso en la naturaleza y en la sociedad es la de dar y recibir en una relación de mutua cooperación.

¿Cómo se forma un átomo? Primero debe haber algún propósito que ponga los elementos en relación, juntándolos. Naturalmente, el propósito sería formar un átomo. Teniendo por centro este propósito, el protón y el electrón se interrelacionan en la posición de sujeto y objeto. A través de su interacción mutua, el átomo se forma y el propósito se cumple.

Toda la creación en el universo está formada por la unión de elementos pares, sujeto y objeto, que comparten un propósito común y persiguen beneficio mutuo. La relación complementaria entre ambos provee la energía para la existencia, acción, multiplicación y progreso.

La ley de la cooperación funciona desde el nivel más pequeño de las partículas, tales como protón y electrón, hasta el nivel más elevado de la creación, la vida humana. En la sociedad, marido y esposa forman una relación recíproca donde el dar y recibir amor colma su felicidad y multiplica los hijos. Por último, también la relación entre Dios y el hombre se conforma a esta ley. En este caso, Dios es el sujeto, y todo hombre y mujer son los objetos que mantienen relaciones recíprocas con Él. Esto, que es el propósito de la creación, satisface y alegra a Dios, y también colma el gozo, satisfacción y vida eterna del hombre.

Suplemento: el proceso de crecimiento y sus implicaciones sociales

Los seres humanos y las sociedades que ellos forman no son estáticos, sino más bien parecen estar siempre cambiando y desarrollándose. ¿Cómo se operan estos cambios? ¿Cuál es el elemento dinámico de cambio y crecimiento en el individuo y en la sociedad?

De acuerdo a la doctrina marxista del materialismo histórico, las fuerzas productivas están continuamente en desarrollo. En un cierto punto, el progreso de las fuerzas productivas choca con las relaciones de producción y ocurre la revolución. A través de saltos revolucionarios, se producen cambios en la organización social y en los individuos.

El marxismo no explica con más detalles el concepto de crecimiento. No está claro, por ejemplo, cuál es la dinámica del progreso de las fuerzas productivas. Tampoco se explica cómo una persona llega a la madurez. Ni está claro cómo un estadio social alcanza la madurez, excepto que se supone que alguna dialéctica interna está en funcionamiento.

Esta es una deficiencia sena. La ideología marxista no ofrece directriz alguna sobre la maduración de las sociedades al punto en que ellas puedan alcanzar democracia funcional. Esta simplemente llama a la revolución. La tradición religiosa, por otra parte, es un manantial de rico pensamiento relativo al proceso de crecimiento y al propósito de la creación, así como a la personalidad, carácter y espíritu, en cualquiera de los diversos modos en que estos vocablos sean entendidos.

Las escrituras hebreas hablan del mandamiento de Dios al hombre de crecer y multiplicarse (Gen 1,28), una bendición que debe interpretarse en el sentido de que los seres humanos están dotados por Dios de libertad y responsabilidad para la búsqueda de su crecimiento personal. El propio relato de la creación es una indicación clara de que nada madura instantáneamente, sino que todas las cosas deben pasar a través de períodos de crecimiento. El universo, en este caso, es descrito pasando a través de un período de creación de seis "días".

Para los cristianos, el crecimiento espiritual está estrechamente vinculado con los dos grandes mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo. Al amar a Dios primero, se establece el pilar vertical de la vida espiritual, y desde este fundamento vertical, el cristiano extiende el amor de Dios a otros.

En este siglo, la visión religiosa ha sido enriquecida por las observaciones de científicos sociales y psicólogos, especialmente aquéllos cuyo trabajo se asienta en fundamentos religiosos.

Víctor Frankl, por ejemplo, al desarrollar su método de Logoterapia, habla de tres supuestos fundamentales que subyacen su trabajo. (1) libre voluntad; (2) voluntad de significado; y (3) significado de vida. Frankl dice que el hombre es, antes que nada, libre, y como ser libre que es, está inducido por naturaleza a la búsqueda de significado. Ocupado en esta búsqueda, encuentra que la vida está, en efecto, plena de significado potencial. Frankl escribe:

La vida puede tornarse significativa (1) por lo que damos al mundo en términos de nuestra creación; (2) por lo que tomamos del mundo, en términos de nuestra experiencia; y (3) por la posición que adoptamos hacia el mundo, es decir, por la actitud que asumimos ante el sufrimiento. (Énfasis agregado)(69)

M. Scott Peck, en su trabajo The road less traveled, discute su visión de la vida como un proceso de crecimiento espiritual. Después de exitosos años de consulta, Peck ha llegado a creer firmemente que este crecimiento viene a través de la gracia de Dios, acompañada de los máximos esfuerzos continuados del individuo.

En la actualidad es de conocimiento general que las experiencias tempranas de uno dentro de la familia influyen profundamente en la determinación de la futura salud psíquica y la propia plenitud. Las diversas relaciones de la familia también proveen el campo natural para el crecimiento continuo en la dinámica del amor. Específicamente, podemos identificar tres expresiones básicas de amor que se desarrollan progresivamente en la familia: receptivo, mutuo e incondicional.

Por ejemplo, durante la niñez, se experimenta el amor pasivamente en la medida en que se recibe cariño y cuidado de los padres. En relación con sus hermanos y hermanas el individuo conoce el amor de forma diferente, a través del intercambio mutuo. Este encuentra su expresión más completa en la relación de esposo y esposa. Finalmente, al convertirse en padre, uno es dado a expresar el amor incondicional hacia sus hijos.

En un sentido, la familia es la única institución creada por Dios. Claramente, la familia ha sido creada para ser la escuela del amor, donde cada persona puede llegar a su plena madurez en su capacidad de amar. Dado que el amor de Dios se expresa básicamente a través de seres humanos, la familia aparece como el fundamento para el conocimiento más completo de Dios, con lo que se reafirma el carácter sagrado del matrimonio.

Implicaciones sociales adicionales

Mientras el marxismo intensifica los agravios e incita la inmediata expresión de violentas acusaciones, la comprensión del proceso de crecimiento influye y modera nuestra respuesta a las injusticias sociales.

Por ejemplo, estamos comenzando a comprender que la conducta humana desviada es, con frecuencia, sintomática de la inmadurez de carácter, y no puede ser corregida simplemente por la fuerza o la reprogramación, sino más bien creando ambientes gratos y proveyendo un enriquecimiento espiritual que permita madurar con naturalidad. En los Estados Unidos se descubrió, por ejemplo, que el racismo no podía ser eliminado por ley. Sin embargo, en familias y comunidades que han sido capaces de sentir en lo profundo de su corazón que todos los hombres y mujeres son hijos de Dios, los prejuicios raciales han podido disminuir y aún desaparecer.

A nivel sociopolítico, nos gustaría ver democracias saludables y genuinas florecer en todas partes del mundo. Encontramos en ciertas áreas, sin embargo, una tendencia hacia la corrupción, la ineficiencia y el autoritarismo. Tales situaciones no solo son desgraciadas en sí mismas, sino que son, también, un campo fértil para la implantación del totalitarismo a través de la revolución comunista. Aquí, de nuevo, la legislación, la ayuda, la intimidación, etc., por parte de los Estados Unidos u otra nación no son la solución adecuada.

Necesitamos reconocer que debe darse un proceso de crecimiento natural, y que deben crearse las condiciones para que se produzca ese crecimiento. Parte de la estrategia comunista para la toma de esas áreas parece ser el crear situaciones en las que el proceso de crecimiento espiritual sea entorpecido o bloqueado.

4. Cuarto error: de acuerdo a Marx, la historia es una serie de luchas de clase conducentes al comunismo

Marx fracasó en comprender la historia humana. Él la vio como una sucesión de luchas de clase. Aplicando la dialéctica a la historia desde sus imaginarios inicios, desarrolló el materialismo histórico.

Marx sostuvo que en el comienzo de la historia existió una sociedad comunal primitiva en la que todos vivían en armonía sin posesiones privadas. Con la aparición de esclavos y amos, esta sociedad comunal devino en esclavismo y comenzó la lucha de clases. La transición de una etapa de organización social a otra solo podía ser lograda por la violencia.

La lucha final ocurrirá entre el proletariado y la burguesía, y dará lugar al socialismo. El socialismo, según Marx, incrementará dramáticamente la productividad humana, hasta el punto que, finalmente, la distribución de bienes se basará únicamente en las necesidades, y así nacerá el comunismo.

Crítica

Contrariamente a su observación, se ha visto que es posible el transito pacífico de una etapa social a otra. En el caso del imperio Meiji, del Japón, por ejemplo, se dio la transición del feudalismo a una moderna sociedad industrial a través de la cooperación entre los jefes de Estado y el pueblo. No hubo revolución violenta.

Aún más, hubo muchas guerras en la historia que no tuvieron nada que ver con la lucha de clases. La violencia que vive Irlanda en la actualidad tiene sus raíces en diferencias religiosas. Canadá está experimentando división debido a diferencias en lenguaje y cultura.

Al ver todas las luchas como conflictos de clase, los pensadores marxistas han fracasado constantemente en comprender la naturaleza de los enfrentamientos. Durante la Primera Guerra Mundial, Lenín incitó a los obreros de Rusia, Alemania, Francia e Inglaterra a no luchar. El creía que la base más importante para la unidad y la solidaridad era la clase social. Lenín falló en entender que hay muchas cosas más poderosas que la clase. El amor a la patria es una de ellas. Haciendo caso omiso a las exhortaciones de Lenín, los trabajadores decidieron luchar en defensa de su nación.

Es más, encontramos que Marx aplicó la ley de la dialéctica en forma selectiva. Si la dialéctica es la base de toda conducta, no debería haber excepciones. Si toda la historia es una manifestación de su funcionamiento, ¿cómo puede entonces la sociedad comunista ser la última etapa? , ¿Por qué esta progresión de sociedades se detiene en este punto?

Finalmente, ¿qué es el comunismo? Si comunismo significa marxismo-leninismo como se aplica hoy, es un catastrófico fracaso social. Si se refiere al mundo que vendrá al final de la historia, como Marx lo imaginó, entonces es un mito.

Cosmovisión religiosa. Lucha entre el bien y el mal

La causa última de la lucha existente en este mundo procede del conflicto interno del hombre. Como los grandes filósofos políticos y éticos, desde Platón hasta nuestros días han observado, ésta es una lucha entre virtud y vicio, egoísmo y altruismo. Esta lucha se manifiesta externamente a niveles de la sociedad, nación y mundo como una lucha entre el bien y el mal.

No hay duda de que han habido tremendas luchas a lo largo de la historia. Estos conflictos se produjeron debido a que el egoísmo y el mal han venido a ser parte de la naturaleza del hombre, y continuarán existiendo hasta que la naturaleza buena, original, del hombre esté completamente restaurada.

El egoísmo no es el deseo natural de hombres y mujeres de buscar su propio beneficio. Es más bien la perversión de ese deseo, que resulta de un criterio estrecho acerca de lo que es beneficioso. La vida involucra una sucesión de decisiones y elecciones. El egoísmo significa una elección errónea. La persona egoísta pierde grandes beneficios por buscar pequeños valores. El egoísmo es, en suma, la falta de una perspectiva apropiada del valor.

El egoísmo se manifiesta en enfermedades sociales tales como el racismo, la corrupción, el abuso del medio ambiente y la explotación. Por supuesto, éstas son justamente las cosas que el marxismo critica a grandes voces, pero a las cuáles no puede frenar, dado que no tiene el poder de alcanzar el corazón del hombre y resolver el problema del egoísmo. El egoísmo sólo puede ser superado elevando la perspectiva humana hacia una perspectiva absoluta de valores centralizada en Dios.

Esto no se puede lograr con la lucha de clases. Cada persona debe derrotar el egoísmo y el mal en su propia vida diana. Esto solo es posible si el hombre puede encontrar a Dios y los valores eternos en relación con Él. Cada ser humano debe establecer relaciones adecuadas con Dios y con su prójimo.

El DIOSISMO estima que la humanidad tiene esperanza porque la naturaleza original del hombre es buena. Cuando cambiemos nuestra prioridad de valores, estableciendo la correcta relación con Dios, se resolverá permanentemente el problema de la alienación. A partir de este punto no habrá más guerra ni conflictos. Los seres humanos y el universo progresaran de acuerdo al patrón original de dar y recibir en mutua cooperación.

La historia se dirige hacia el establecimiento de un mundo bueno y moral

Las religiones que intentan tratar con la historia, se involucran en el concepto de la Providencia de Dios. La Providencia puede ser considerada generalmente como la relación continua de Dios con el mundo. Es el medio que Él utiliza para guiar a los humanos a desarrollar sus propias potencialidades, así como a realizar el plan de Dios para la creación.

Finalmente, Dios sigue siendo el soberano. A pesar de nuestras verdaderas pero pequeñas libertades, ÉL es aún el dueño último de nuestro destino. Aún más, el propósito de Dios para la creación debe permanecer intacto. Si Dios creó al hombre, la mujer y el universo con un propósito bueno, ciertamente este elevado propósito debe convertirse en realidad.

Como ha escrito Toynbee, el destino de la humanidad debe ser la santidad, no sólo para unos pocos, sino para todos. En un mundo así, las familias, las sociedades y las naciones vivirían de conformidad con la voluntad divina y cumpliendo el propósito que Dios tuvo al crearnos. Este propósito deberá, por tanto, persistir como la meta última de la historia humana.

VI. La ideología en la práctica: el marxismo y la cosmovisión del DIOSISMO

El marxismo sirvió de base al desarrollo del comunismo actual. El comunismo de hoy es marxismo en la práctica. Examinemos una vez más los dogmas del marxismo para ver cómo éstos alientan y justifican sus prácticas bárbaras y atroces.

A. La aplicación práctica de la filosofía marxista

1. El marxismo niega a Dios

¿Qué significa esto en la práctica? No significa necesariamente algo en particular, pero puede significar una variedad de cosas. En última instancia, elimina la base para la ética y la moralidad; suprime el fundamento de los valores absolutos y abre el camino a la barbarie.

2. El marxismo afirma que el ambiente económico aliena a los hombres, que el problema es la propiedad privada y que la solución es el comunismo

Esta idea es impulsada con gran vigor a lo largo y ancho del mundo. ¿Qué efecto tiene esto en el hombre? ¿Qué efecto en la emoción humana? Las personas tienden a ser emocionales más bien que racionales, y la visión de que están siendo oprimidas y alienadas agudiza los resentimientos humanos y prepara a la gente para participar con más efectividad en la revolución.

3. El marxismo afirma que la contradicción trae progreso

En la práctica, el marxismo significa confrontación y conflicto.

4. El marxismo dice que la meta es el comunismo

Pero cuando esta meta es alcanzada en la práctica, lo que tenemos es el estado totalitario. Se niega a Dios. El ateísmo se convierte en la religión del Estado. La propiedad es un delito. Cada uno se convierte en un criminal. Todos tienen crímenes que esconder y temen la vigilancia, que está en todas partes. Esto es el comunismo.

En conclusión, la esencia del marxismo es una apología para el asesinato. André Glucksman, el "nuevo filósofo francés", dijo una vez:

No creo en Dios, pero después de leer acerca del Gulag he llegado a la conclusión de que el diablo debe existir.(70)

En efecto, el marxismo se parece notablemente al mal encarnado. Representa el mal en una dimensión nunca antes conocida en la historia.

B. Las aplicaciones prácticas de la cosmovisión del DIOSISMO

Cerraremos este capítulo presentando el DIOSISMO, una cosmovisión afirmativa de Dios, formulada como respuesta al marxismo y a la confusión que hay en Occidente y que ha permitido el surgimiento y la continuidad del marxismo. El DIOSISMO comienza con la afirmación de la existencia de Dios y avanza con el examen de algunas de las implicaciones de este aserto. La motivación tras el desarrollo y la formulación del DIOSISMO, es que éste puede servir como factor de unificación entre la gente consciente y afirmante de Dios. Evita posiciones teológicas particulares y subraya los valores comunes. Las nociones básicas de esta cosmovisión y sus implicaciones pueden ser resumidas así:

1. Dios existe

La creencia en Dios exige cierta respuesta humana. Esa respuesta consiste en encarar las situaciones y encontrarnos unos a otros con amor. La noción, por ejemplo, de que cada ser humano es un hijo de Dios, implica que todos somos hermanos y nos llama a interrelaciones mutuas amorosas.

2. El hombre ha caído y se ha alejado de Dios

Los seres humanos deberían disfrutar una íntima y cercana relación con su Creador, sin embargo algo ha sucedido que impide la realización de esta comunión. Hay muchas y diferentes interpretaciones de la caída, pero no necesitamos limitarnos a una visión particular para entender cuán vital es el concepto.

La solución de la situación humana es la salvación y restauración en Dios. Por tanto, cada ser humano es alentado a asumir responsabilidad en su proceso de restauración. No importa en qué situación se encuentre cada persona, el odio y el resentimiento no son la salida. La destrucción no es la solución. El camino correcto es el sendero de la responsabilidad y la restauración de la deteriorada relación entre Dios y el hombre.

Esta visión llama a los individuos a tomar responsabilidad en el restablecimiento de su relación con el Creador, y a vivir de manera correcta.

3. La felicidad humana y el progreso se logran a través de la mutua interacción de dar y recibir

El progreso solamente puede obtenerse a través de la cooperación. Hombres y mujeres deben construir bases comunes. Deben identificarse las creencias compartidas y se debe edificar sobre ellas. El intercambio de amor altruista trae el bien más alto y favorece el bienestar eterno de las personas.

4. La historia marcha hacia el cumplimiento del ideal de Dios

Por tanto, debemos asumir nuestras posiciones en un mundo bueno y moral. La importancia de la vida física en el proceso de desarrollo espiritual significa que debemos practicar la moral y promover la justicia en nuestra vida temporal.

Conclusión: dos caminos

Todas las personas de conciencia buscan la justicia y el bienestar. Hemos hablado de la importancia de la ideología al escoger un camino para lograr ese fin. La ideología da origen a la praxis, y la praxis, a su vez, genera un cierto proceso. En el caso del comunismo, su ideología da lugar a la revolución violenta para cambiar la estructura de la sociedad.

Detrás de la ideología, sin embargo, está la esfera crucial de la fe. El comunismo exige fe en que no hay Dios.

El comunismo no produce justicia ni bienestar. El problema está en la raíz misma: la negación de Dios. Debemos comenzar nuestra búsqueda de la justicia y el bienestar asegurando la existencia de Dios. Esto servirá como fundamento de una cosmovisión afirmativa de Dios_el DIOSISMO_ que da lugar a una revolución interna del corazón. La meta de esta revolución es cambiar la calidad de las relaciones humanas dentro de las estructuras sociales existentes.

En realidad, sólo hay un camino para cumplir el propósito de Dios contenido en la creación. Ese camino es el camino del DIOSISMO.

NOTAS DEL CAPÍTULO DOS

1) Harold Perkin, The Origins of Modern English Society 1780-1880, Routledge and Kegan Paul, Londres, 1969, pág. 164.
2) Ibídem, pág. 163.
3) Wataru Hiromatsu, On Young Marx, Heibonsha Press, Tokio, pág. 15.
4) James H. Billington, Fire in the Minds of Man, Basic Books, Nueva York, 1980, pág. 232.
5) Karl Marx and Frederick Engels, Collected Works, Progress Publishers, Moscú, 1975, tomo 1, págs. 637 y 638.
6) Ibídem, pág. 637.
7) Ibídem, pág. 563.
8) Ludwig Feuerbach, The Essence of Christianity, Harper Torchbooks, Nueva York, 1957, pág. 17, como se cita en el libro de Sang Hun Lee, The End of Communism, manuscrito sin publicar.
9) Ludwig Feuerbach, Works, por Friedrich Jodi, Stuttgart, 1959-1960, tomo 6, pág.41, cita de Frederick Copleston, A History of Philosophy Garden City, Image Books, Nueva York, tomo 7, 2a. parte, pág. 64.
10) Frederick Engels, "Ludwig Feuerbach and the End of Classical German Philosophy", Selected Books, Progress Publishers, Mosca, tomo 3, pág. 354.
11) Billington, pág. 267.
12) Billington, pág. 268.
13) Como cita Peter Singer, Marx, Oxford University Press, Oxford, 1980, págs. 14 y 15.
14) Karl Marx and Frederich Engels Collected Works, tomo 1, pág. 220.
15) Karl Marx, A Contribution to the Critique of Political Economy, Marx and Engels, Selected Works, 3 tomos, Progress Publishers, Moscú, 1969, tomo 1, pág. 502.
16) Marx, Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Introducción. Obras de Marx y Engels, tomo 5, Manuscritos de París y Anuarios francoalemanes 1844, Crítica, Grupo Editorial Grijalbo, Barcelona, 1978, pág. 210.
17) Marx, La cuestión judía. Obras de Marx y Engels, tomo 5, pág. 192.
18) Ibídem, págs. 183 y 184.
19) K. Marx, "Letter to Ruge, November 30, 1842", Marx and Engels Collected Works, tomo 1, pág. 395.
20) Marx, La cuestión judía. Obras de Marx y Engels, tomo 5, pág. 201.
21) Ibídem, pág. 208.
22) Marx y Engels, La sagrada familia, Akal Editor, segunda edición, Madrid, 1981, pág. 50.
23) Friederick Engels, "El papel del trabajo en el proceso de transformación del mono en hombre" Obras de Marx y Engels, tomo 36, Dialéctica de la naturaleza, Critica, Grupo editorial Grijalbo, Barcelona, 1979, pág. 164.
24) Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. Obras de Marx y Engels, tomo 5, pág. 352.
25) F Engels, "El papel del trabajo en el proceso de transformación del mono en hombre". Obras de Marx y Engels, tomo 36, pág. 173.
26) C. Marx y F. Engels, La ideología alemana, Obras escogidas, C. Marx y F Engels, tomo 1, Editorial Progreso, Moscú, 1978, pág. 33.
27) Ibídem, pág. 31.
28) Marx, Manuscritos de París. Obras de Marx y Engels, tomo 5, pág. 382.
29) Marx and Engels, The Holy Family, como cita David McLellan, en, The Thought of Karl Marx, Harper Torchbooks, Nueva York, 1974, pág. 32.
30) C. Marx, "Tesis sobre Feuerbach". Obras escogidas, C. Marx y F Engels, Editorial Progreso, tomo 1, Moscú, 1978, pág. 8.
31) C. Marx y E Engels, La ideología alemana, Obras escogidas, C. Marx y F Engels, tomo 1, págs. 16 y 20.
32) Marx, The Poverty of Philosophy, como cita David McLellan, pág. 39.
33) Marx y Engels, Manifiesto del Partido Comunista, Editorial Progreso, Moscú, 1981, pág. 45.
34) Ibídem.
35) Ibídem, pág. 47.
36) Ibídem, pág. 30.
37) Ibídem, pág. 67.
38) Marx, Critica de la filosofía del derecho de Hegel. Obras de Marx y Engels, tomo 5, pág. 223.
39) André Gide, citado en The God that Failed, Richard Crossman editores, Harper and Brothers, Nueva York, 1949, pág. 173.
40) Ibídem, pág. 183.
41) Lawrence Minard and James Michaels, Why workers won't work in the Soviet Union", Forbes, 6 de diciembre de 1982, pág. 173.
42) Marshall Goldman, USSR in Crisis, Norton, New York, 1983, págs 2 y 47.
43) Gregory Grossman, "The Second Economy of the USSR", Problems of Communism, sept./oct. 1977, pág. 25.
44) Hedrick Smith, The Russians, Valentine Books, Nueva York, 1976, págs. 81 y 82.
45) MichaelBinyon, Life in Russia, Pantheon Books, Nueva York, 1983, págs. l6 y 17.
46) Ibídem, pág. 24.
47) Estadísticas del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, febrero de 1982.
48) Minard and Michaels, Forbes, pág. 138.
49) Kevin Klose, Russia and the Russians, Norton, Nueva York, 1984, págs. 80 y 81.
50) Konstantin Simis, USSR: The Corrupt Society, Simon and Schuster, Nueva York, 1982, pág. 248.
51) Ibídem, pág. 300.
52) Binyon, pág. 39.
53) Para un estudio de este tema, ver James Thrower, Marxist _Leninist "Scientific Atheism" and the Study of Religion and Atheism in the USSR, Mouton, Berlín y Nueva York, 1983, 500 págs.
54) Grabado y distribuido de una cinta de vídeo por Freedom Press, Oklahoma City.
55) Las autoridades de Alemania Oriental han anunciado que los campos de minas y las trampas de fusiles automáticos ya no rodearán las fronteras de Berlín Occidental, pero serán aún usados a lo largo de la frontera entre la Alemania Occidental y la Oriental.
56) Leszek Kolakowski, Main Currents of Marxism, 3 tomos, traducido por P.S. Falla, Oxford University Press, Nueva York, 1978, tomo 1, pág. 290.
57) C. Marx, "Prólogo de Contribución a la crítica de la economía política". Obras escogidas, C. Marx y E Engels, tomo 1, págs. 517 y 518.
58) Marx, Critica de la filosofía del Derecho de Hegel. Obras de Marx y Engels, tomo 5, pág. 212.
59) Marx y Engels, La sagrada familia, Akal Editor, segunda edición, Madrid, 1981, págs. 49 y 50.
60) Hans Küng, Does God Exist?, Vintage Books, Nueva York, 1981, pág. 529.
61) La discusión anterior proviene en su mayor parte de Young Oon Kim, An Introduction to Theology The Holy Spirit Association for the Unification of World Christianity, Nueva York, 1983, págs. 25 a 30. En su texto, Dr. Kim cita a Richard Swinburne, The existence of God, Clarendon Press, Oxford, 1979.
62) Küng, pág. 702.
63) Albert Szent-Gyoergyi, "Drive in Living Matter to Perfect Itself", Synthesis, Nro. 1, 1976, pág. 18.
64) Kolakowski, pág. 384.
65) William James, "The will to Believe", en Pragmatism and other Essays, Washington Square Press, Nueva York, 1963, págs. 193 a 213.
66) Raynor C. Johnson, The Imprisoned Splendor, Harper and Row, Nueva York, 1953, págs 297 y 298.
67) Resumido en W. Van Dusen, The Presence of Other Worlds, Harper and Row, Nueva York, 1974, pág. 76.
68) A. A. Yepishev, Some Aspects of Party political Work in the Soviet Armed Forces. Progress Publishers, Moscú, 1975, págs. 5 y 6, citado en R. Judson Mitchell, Ideology of a Superpower, Hoover Institute Press, Stanford, pág. 9.
69) Víctor Frankl, Psychotherapy and Existentialism, Simon and Schuster, pág. 24.
70) Maurice Clavel, Deux siècles chez Lucifer, Seuil, París, 1978, pág. 18.

Capítulo tres

EL MATERIALISMO DIALECTICO E HISTORICO


Marx es la personificación de la revolución. Después de su temprana conversión al comunismo nunca se desvió de su devoción la causa revolucionaria... Debido a su actitud intransigente e influencia sin par, es el preeminente símbolo de los revolucionarios. Solamente Lenin rivaliza con él en este aspecto.1

Leszek Kolakowski inicia su extenso estudio, Corrientes principales del marxismo, con la afirmación de que Karl Marx fue un filósofo alemán. Parecería que éste es un hecho simple que no se discute, pero en realidad es muy engañoso. No podremos comprender a Marx si tratamos de pensar en él solamente como filósofo. El marxismo no es tanto un método de aumentar nuestra comprensión como un intento coordinado de producir lo que Marx pensaba que habría de ocurrir: una revolución que destruiría toda la sociedad en la cual él vivía. Desde el momento en que esta conclusión se determinó en la mente de Marx, podemos decir que dejó de ser filósofo, alemán o de cualquier otra clase, y se convirtió en un ingeniero de ideas, en el arquitecto de una ideología.

Marx resumió su punto de vista sobre la filosofía corno práctica, cuando escribió, en una de sus tesis sobre Feuerbacb,"los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo; pero de lo que se trata es de cambiarlo."

En esta sección, examinaremos los conceptos fundamentales del materialismo filosófico marxista, así como el enfoque materialista de la historia, el materialismo histórico. Nuestro tratamiento de esta extensa materia será breve, pero esperamos mostrar como se aplicó un simple modelo de desarrollo a la sociedad y a la historia, para producir una poderosa pseudoreligión, que a pesar de todas sus deficiencias e incongruencias, está teniendo un tremendo impacto en nuestro mundo de hoy.

La metafísica del marxismo ha llegado a ser conocida como materialismo dialéctico. Es éste el modo en que los marxistas ven el mundo. Aunque Marx y Engels no idearon este término, ellos asentaron los principios esenciales que se sustentan hasta la fecha. La expresión "materialismo dialéctico" fue erróneamente atribuida a Marx y Engels por Lenin, pero fue probablemente usada por primera vez para describir la cosmovisión marxista por el menchevique ruso Georgy Plekhanov en 1891. Engels dio vida al término "materialismo histórico'' para referirse a la visión marxista de la sociedad y la historia, también conocida como visión materialista de la historia.

I. Materialismo e idealismo

A. "Dos grandes campos"


La gran pregunta básica de toda filosofía, especialmente de la filosofía moderna, es la relativa a la relación entre pensar y ser... ese interrogante, en relación a la iglesia, se tornó más agudo al derivar en éste: ¿Creó Dios el mundo o éste ha existido eternamente? La respuesta que los filósofos dieron a esta pregunta los dividió en dos grandes campos.

Engels, Ludwig Feuerbach (1888)2

Según Engels, hay dos grandes campos en la filosofía. Todo filósofo debe ubicarse en uno u otro. Uno es el idealismo. La escuela del idealismo, de acuerdo con Engels, sostiene que la mente o idea es la esencia y que la materia se deriva de ella. Por otro lado, dijo Engels, la escuela del materialismo sostiene que la materia es la sustancia esencial, y que el fenómeno de la mente se produce como un reflejo de la materia. De acuerdo con Engels, un pensador debe pertenecer a uno u otro campo, y esta división ha caracterizado la historia de la filosofía.

Mas aún, en la visión marxista, los idealistas son aquellos que defienden el status quo, en tanto que los filósofos materialistas están en la vanguardia del cambio revolucionario. Ellos constituyen el campo progresista, que está tratando de alterar, cambiar y mejorar la situación humana. Los marxistas se ubican a sí mismos en ese ámbito.

Volveremos a la doctrina de los "dos grandes campos" al final de este capítulo.

B. El materialismo como corriente en la filosofía

El materialismo dialéctico es una clase particular de materialismo. Hay dos argumentos principales que sostiene el materialismo:

a) EL mundo consiste de partículas materiales (o mas generalmente, entidades físicas) que se influyen mutuamente.

b) Con respecto a entidades inmateriales o aparentemente inmateriales, tales como la mente humana, una de tres: (1) estas no existen; (2) son, de hecho, cosas materiales o el movimiento de cosas materiales; o (3) como aduce el marxismo, éstas no pueden existir independientemente, sino que son totalmente dependientes de procesos materiales. Esto es, son subproductos de la materia y no pueden existir aparte de ella. La materia es primaria respecto del "espíritu". La "mente" es un subproducto del cerebro.

C. El materialismo antes de Marx

El materialismo dialéctico se desarrolló de la crítica de otras tendencias dentro del materialismo, particularmente del materialismo mecánico y del materialismo de Feuerbach.

1. Materialismo mecanicista

La ciencia del Renacimiento y del post- Renacimiento concebía el universo como una máquina extremadamente compleja. Una vez que ésta fue puesta en movimiento, todas las circunstancias futuras quedaron predeterminadas. La dinámica y la mecánica de esa época se reflejaban en su filosofía dominante, el materialismo mecanicista, que surgió en el siglo XIV, durante el Renacimiento, y alcanzó su ápice en los siglos XVII y XVIII. En la visión deísta iniciada por Newton y Descartes, una vez que Dios pone cierto proceso en movimiento, no puede ocurrir otra cosa que el cambio de velocidad, ya sea aumento o reducción, en ciclos regularmente determinados.

Debido a que caracterizaba a cada persona como una parte esencial del todo, el materialismo mecanicista fue empleado por pensadores de la revolución francesa para hablar en favor de los derechos del individuo. Para los propósitos de Marx. sin embargo, el materialismo estrictamente mecanicista no era adecuado. El lo criticó por no ser rigurosamente materialista. Al final, según Marx, vuelve al idealismo ya que no provee una explicación atea del origen del universo. Si el universo es como una "máquina" compleja, su existencia parece sugerir que hay un Creador, una Causa Primera que creó el cosmos y lo puso en movimiento.

Es más, este materialismo no puede explicar la aparición y desarrollo de nuevos seres y nuevas cualidades en el universo. Ofrece apenas un visión estática.3

(En general, los materialistas marxistas de hoy siguen el patrón de Lenín y no ofrecen una descripción científica de la materia. Sostienen en su lugar la definición filosófica, que la materia es una realidad objetiva y tiene el movimiento corno su atributo. Esto, expresan, les exime de tratar con la realidad científica de la materia, aunque podría discutirse que tal actitud únicamente evade la cuestión.)

2. Feuerbach y el origen de Dios

Las practicas religiosas han sido parte de la vida humana desde mucho antes de la historia escrita. Sin embargo, el Renacimiento trajo consigo una gran ola de rebelión contra la autoridad de la Iglesia. Esta actitud contribuyó, igualmente, a desacreditar la creencia en Dios.

Fuertes expresiones de rebelión antirreligiosa afloran a lo largo de los trabajos de Marx. En particular Marx parece haber sido influido por la obra del filósofo alemán Ludwig Feuerbach.

Feuerbach especuló acerca de cómo la religión o la creencia en Dios había tomado vida. Aseguró que Dios es una proyección de lo que los seres humanos desearían ser. Nos gustaría ser todopoderosos; nos encantaría ser tota1mente buenos: querríamos ser omniscientes. Hemos proyectado tales deseos en un ser imaginario que llamamos "Dios". Para Feuerbach, el ser divino no es otra cosa que una proyección del ser humano. Irónicamente, este concepto ha llegado a oprimir a su propio creador, el hombre. Feuerbach creía, por tanto, que la liberación humana se obtendría con la destrucción del concepto de Dios y la destrucción de la religión, recuperándose así la naturaleza dcl hombre.

Aunque al principio se inspiró en el humanismo de Feuerbach, Marx posteriormente encontró fallas en él. Sostuvo que Feuerbach retrocedió al idealismo cuando propuso una solución religiosa centrada en el hombre. Feuerbach sentía que la respuesta a los problemas del hombre vendría a través de la exaltación del amor y las virtudes humanas. Esto no era satisfactorio para Marx, dado que no promovía una solución en un nivel estrictamente material. Criticó a Feuerbach llamándolo ''un materialista por lo bajo, pero un idealista por lo alto".

Así, Marx continuó su esfuerzo por crear un materialismo absoluto, un materialismo que no recurriera al idealismo o a Dios. Como anotamos en el Capítulo segundo el mecanismo filosófico apropiado para sus fines en la filosofía idealista de Georg Hegel. Dicho instrumento es la dialéctica.

La dialéctica es lo que distingue el materialismo marxista de todos los demás y otorga poder ideológico al llamamiento en pro de la revolución, la lucha de clases y la inevitabilidad del comunismo. En su mayor parte, este capítulo está dedicado a la discusión de la dialéctica.

II. La dialéctica

A. La dialéctica de Hegel


Aunque las raíces de la dialéctica se remontan a la antigüedad, fue Johann Fichte (1762- 1814) quien expuso el esquema general de lo que conocemos como dialéctica hegeliana. Fichte identificó tres proposiciones básicas de la filosofía: tesis, antítesis y síntesis, que se resolvían entre sí dialécticamente. Sostuvo que las contradicciones aparentes, son resueltas al hacer que la compatibilidad mutua llegue a ser evidente. "Todas las contradicciones son reconciliadas al determinar más claramente las proposiciones contradictorias". 4

Hegel llevó el método dialéctico aún más adelante. El visualizó la dialéctica como la ley general que penetraba el mundo entero. La formuló como la ley de desarrollo del pensamiento y la aplicó también al desarrollo de la naturaleza y la sociedad, concibiendo a la síntesis de todos los contrarios como la culminación de la historia. Este mecanismo fue de enorme interés para Marx. Al despojarlo de su marco idealista de referencia, la dialéctica parecía representar un proceso a través del cual lo simple podía evolucionar en lo complejo sin ninguna causa superior. Es decir, parecía ser un principio autogenerador.

Hegel se interesó en el desarrollo de la mente. El usó la palabra alemana "Geitz" que algunas veces se traduce como mente o espíritu , pero puede ser mejor entendida corno Dios. El estaba preocupado por el cómo y por qué Dios creó, y puso gran énfasis en el desarrollo del intelecto humano.

Marx criticó duramente la filosofía de Hegel en general, pero utilizó la parte correspondiente a la dialéctica. Tomó prestada la dialéctica hegeliana y la transplantó a su marco de referencia materialista. De este modo, creyó haber construido un materialismo riguroso, que no necesitaba referencia ni recurso a Dios.

La dialéctica hegeliana describe cada entidad como una tesis que contiene en su interior su propio opuesto o contradicción la antítesis. A través de la relación contradictoria entre tesis y antítesis, surgen nuevos desarrollos. Se forma la síntesis, y de este modo se da un paso adelante en el desarrollo y en la historia. Marx hizo ciertas modificaciones cruciales en la dialéctica hegeliana, y luego la utilizó en su análisis de la sociedad capitalista. Posteriormente extendió tal análisis para examinar la totalidad de la historia.

B. La dialéctica marxista

Marx no elaboró su propia metafísica. Fue Engels quien articuló exactamente lo que es la dialéctica marxista y lo que son exactamente sus reglas. En sus obras Anti-During y Dialéctica de la naturaleza, encontraremos las tres leyes de la dialéctica marxista.

1. Tres leyes

a) La primera ley se refiere a la relación. Esta es la ley de la compenetración de los opuestos. Dicha ley está enumerada como segunda en el libro de Engels, pero la tratarnos primero porque es la más fundamental. Los marxistas por lo general describen la compenetración de los opuestos como la más importante de las tres leyes principales. De acuerdo con Lenin es el "meollo" de la dialéctica.

Según esta ley, cada entidad está compuesta por dos subentidades que son fundamentalmente contradictorias una a la otra. En la dialéctica marxista, la cooperaci6n es algo transitorio; la contradicción es fundamental. Cada entidad en el universo es formada a través de una unión temporal de elementos fundamentalmente opuestos y contradictorios. "La contradicción, la lucha de contrarios, constituye precisamente la fuente esencial del desarrollo de la materia y la conciencia."5

b) La segunda ley se refiere al proceso de desarrollo. Esta es la ley de transformación de cantidad en calidad y viceversa. La ley afirma que cada clase de cambio en el universo -cada proceso de desarrollo- es ante todo un cambio de cantidad. En cierto punto ese cambio de cantidad se transforma en un cambio de calidad. En otras palabras, primero hay un cambio en el monto o el grado (cantidad), y luego una transformación, por lo general brusca o repentina, que produce un cambio en la figura o la forma (calidad).

Un manual soviético de filosofía marxista describe esto de la siguiente manera:

Pero en cuanto se rebasan esos límites. . . , los cambios cuantitativos que antes parecieran poco importantes, originarán sin falta transformaciones radicales, cualitativas. La cantidad pasará a calidad.6

Los cambios cuantitativos presentan un carácter relativamente lento, continuo, mientras que las transformaciones cualitativas se interrumpen.7

c) La tercera ley es la negación de la negación. De acuerdo con esta ley, cada entidad existe primero como una afirmación, luego es negada (produce su propia negación), y la negación es negada otra vez. Esto produce la afirmación, multiplicada mucha veces, en un plano más alto de desarrollo.8

El término "negación" lo introdujo Hegel en la filosofía, pero imprimiéndole un sentido idealista... Marx y Engels conservaron el término "negación'' pero interpretándolo de manera materialista.9

2. Cómo se aplican las leyes

En cuanto a los marxistas concierne, estas leyes no son únicamente para un propósito de discusión teórica. Cada ley da énfasis a un punto y es utilizada para justificar una práctica específica.

La interpretación es usada como justificación y explicación de la continua lucha de clases. Sostiene que la sociedad está compuesta de clases contradictorias y que sólo a través de la lucha puede surgir el progreso.

La ley de transformación de cantidad en calidad es utilizada para reforzar la noción de que la revolución es esencial. No puede haber cambio gradual. No puede darse la socialización gradual a través dc medios democráticos. Debe producirse la revolución y la destrucción de la sociedad.

La negación de la negación viene a ser la piedra angular de la visión marxista de la historia. Esta visión sostiene, del mismo modo, que el hombre primitivo vivió en comunidad. La negación de la negación provocará el regreso al comunismo, al final de un largo proceso de desarrollo histórico.

3. Un ejemplo, de las tres leyes en funcionamiento: el huevo

Para ilustrar estas leyes, podemos aplicarlas a la naturaleza. El huevo de gallina se usa en el sistema escolar soviético para enseñar el materialismo dialéctico, y aparece también en la propaganda comunista distribuida en los Estados Unidos.

Se dice del huevo de gallina que consta de dos componentes: la cáscara y el embrión. La cáscara seria la tesis (según palabras de Hegel) o la afirmación (el, la terminología de Marx), y el embrión contenido en su interior sería la antítesis o negación. De acuerdo con la dialéctica marxista, estos dos elementos existen en contradicción. Ellos experimentan una unión temporal, pero son fundamentalmente contradictorios el uno al otro y no pueden coexistir indefinidamente.

El desarrollo comienza como un cambio en la cantidad; el tamaño del embrión aumenta. El embrión crece hasta que llega a un punto en que la contradicción entre él y la cáscara llega a ser aguda. En este punto, el embrión rompe violentamente la cáscara y la destruye. Algo cualitativamente distinto surge entonces: un pollo. El cambio en la cantidad ha sido transformado en un cambio en la calidad.

Aún más, si miramos el ciclo de vida de los pollos, ello pareciera ofrecer un ejemplo de cómo actúa la negación de la negación. En este caso, el pollo es, en sí mismo, la afirmación. En algún momento de su ciclo vital es negado para producir el huevo, y el huevo es nuevamente negado para producir una vez más la afirmación, probablemente en un nivel más alto de desarrollo evolutivo. En otras palabras, el proceso continúa repitiéndose y de este modo ocurre el progreso. En este caso, la especie está continuamente evolucionando y avanzando.

C. La aplicación de las leyes de la dialéctica a la sociedad

Aunque nuestro tratamiento del huevo de gallina pueda parecer elemental, Marx aplicó este tipo de análisis a la sociedad. Esto se encuentra más ampliamente descrito en La ideología alemana, escrito por él en colaboración con Engels.

1. La visión general marxista del cambio social

De acuerdo con Marx, la sociedad es como el huevo. El conjunto más grande es la sociedad propiamente dicha, pero dentro de ella, en la posición de embrión, está una clase oprimida que, finalmente, llega a ser la clase mayoritaria. En el caso de la sociedad capitalista, la clase oprimida es la clase trabajadora, el proletariado.

¿Cómo acontece el desarrollo? ¿Cómo llega la situación hasta el punto de la revolución? Marx habló del desarrollo de las fuerzas productivas. Brevemente, las fuerzas productivas son las herramientas, técnicas y materia prima usadas en la producción, así como la fuerza de trabajo de los obreros. Marx sostuvo que las herramientas y las habilidades de los trabajadores están desarrollándose continuamente. El desarrollo de las fuerzas productivas se parece a la fuerza generadora detrás de todo desarrollo histórico y social. El desarrollo de estas fuerzas productivas es análogo al crecimiento del embrión dentro del huevo.

Se alcanza un punto, sin embargo, en que las relaciones de producción se convierten en una "traba" o barrera al continuo desarrollo de las fuerzas productivas. La sociedad capitalista, en sí misma, viene a ser un obstáculo al continuo desarrollo de las mencionadas fuerzas. A ese punto, debe llevarse a cabo la revolución.

Para citar a un escritor marxista:

La cáscara del huevo es destruida y reemplazada por su opuesto, el pollo; la cáscara de la sociedad capitalista es rota por la revolución proletaria y comienza la creación de una nueva sociedad.

Un huevo, mientras contiene un pollo en desarrollo, sigue siendo un huevo, una cáscara dura y blanca que rodea a un embrión. La sociedad capitalista, mientras contiene elementos de la futura sociedad socialista... que continuamente luchan dentro y en contra del marco capitalista dominante, es aún, pese a ello, una sociedad capitalista.10

Marx arguyó que las condiciones del proletariado llegarían a ser crecientemente intolerables, y esta clase sería conducida a la revolución. Hemos señalado en el capítulo segundo que Marx ignoró deliberadamente el notable mejoramiento de la situación del trabajador en su época.

Es claro, sin embargo, que Marx estaba decidido a encontrar en el capitalismo una tendencia implacable a degradar al trabajador, y rechazaba los hechos que indicaban que los obreros estaban mejorando. Bertram Wolfe ha subrayado que en la primera edición de El capital varias de las estadísticas corresponden a 1865 o 1866, pero que aquéllas que se refieren al movimiento de los salarios se detienen en 1850; en la segunda (1873), las estadísticas están actualizadas a esa fecha, con la excepción de las relativas a los salarios, ya que éstas no apoyaban la teoría del empobrecimiento.11

En contra de los hechos, Marx sostuvo que la miseria de la clase trabajadora aumentaría hasta niveles intolerables. Conforme a las leyes de la dialéctica, estaría efectuándose un cambio cuantitativo. El incremento numérico de la clase trabajadora ocurre en el sentido de que, a medida que aumentan los obreros, crece el porcentaje de personas de una sociedad que se dedican al trabajo asalariado, y por tanto aumentan la pobreza y miseria de los trabajadores. La contradicción entre la clase obrera y la sociedad capitalista se vuelve aguda, y la afirmación no puede, por mucho tiempo coexistir con la negación.

D. Revolución socialista

De esa situación de contradicción aguda, nace el socialismo. Para que éste pueda surgir y consolidarse, el capitalismo debe ser destruido. De acuerdo con el análisis dialéctico, para que haya progreso debe haber violencia. La naturaleza del ser humano, el trabajador, es contradictoria al sistema capitalista. Dado que el capitalismo no puede ser modificado, debe desaparecer.

En el modelo de Marx, la revolución destruye al capitalismo y da vida al socialismo.

III. El proceso de desarrollo: crítica de la dialéctica marxista

El marxismo subraya los conflictos entre los intereses de diversos grupos. Hemos discutido el resultado de la práctica de este enfoque en un capítulo previo. Por contraste, en la concepción del DIOSISMO se subrayan las posibilidades de beneficio mutuo en las relaciones entre los varios grupos de la sociedad, incluyendo las clases económicas y sociales. Revisaremos las tres leyes de la dialéctica marxista y las criticaremos a la luz de la cosmovisión del DIOSISMO.

A. Primera ley: relación

Marxismo

La primera ley tiene que ver con la naturaleza de las relaciones. De acuerdo con la visión marxista, tesis y antítesis se oponen mutuamente y generan la síntesis.

1. No hay mención de un propósito de poner los elementos en relación unos con otros.
2. Esta relación debe caracterizarse como una relación sujeto-objeto. El sujeto es la parte que inicia la acción y el objeto es la que responde. En el enfoque marxista no hay iniciación-respuesta, hay lucha. Dos elementos sujeto están, cada uno tratando de dominar al otro. Esto puede llamarse una lucha suma-cero. No hay beneficio mutuo posible. Uno tiene que destruir al otro para progresar.
3. La contradicción es la esencia de esta relación. Según este concepto, el progreso se produce cuando una parte de la relación destruye a la otra. Biológicamente, para que un individuo tenga éxito debe dominar y destruir a otros individuos. Para que una especie triunfe, debe destruir a las especies competidoras. En la sociedad, si hay una disputa entre un sindicato y la gerencia, por ejemplo, esta última debe ser destruida. Si hay una disputa entre el pueblo y el gobierno de una nación específica, una parte ha de destruir a la otra. Esta es la aplicación práctica de la dialéctica. La única vía para que haya progreso es que una parte imponga su voluntad o su programa sobre la otra y la destruya.

DIOSISMO

El marxismo representa una explicación del conflicto, pero no examina el proceso de desarrollo propiamente dicho. La cosmovisión del DIOSISMO representa un enfoque alternativo del progreso. Debido a que es una concepción del mundo centralizada en Dios, podemos llamarla DIOSISMO, a diferencia del marxismo.

1. Comenzamos por afirmar que los seres no entran en relación en absoluto a menos que exista un propósito que los una.

2. La interacción principal necesaria para generar desarrollo y progreso no es la interacción sujeto-sujeto. Más bien es la interacción sujeto-objeto: intercambio mutuo entre sujeto y objeto centralizados en un propósito común. Podemos llamar a esto la acción de dar y recibir. Un propósito común (beneficio mutuo percibido) pone a los dos elementos en relación, el dar y recibir los lleva a la unidad y cuando ambos se unen, se alcanza el propósito (al realizarse el beneficio mutuo). El propósito. puede ser simplemente el enriquecimiento de la relación o puede ser una creación totalmente nueva.

Esta ley general está presente en todos los niveles. El protón y el electrón se unen para formar átomos; el pistilo y el estambre para formar semillas. Vemos que esta ley opera aún en una conferencia sobre DIOSISMO. A menos que tengamos un propósito común, no podemos celebrar una conferencia. En la medida que compartimos preocupaciones comunes por la democracia y la libertad, nuestra conferencia será más o menos productiva.

Aún el huevo al que nos referimos previamente es un ejemplo de esta relación. En el caso del huevo, el propósito es el desarrollo del pollo. Todos los elementos funcionarán al unísono para servir a este propósito. El embrión está en la posición de sujeto, y la cáscara ocupa la posición de objeto respecto del primero. De hecho, la cáscara está sirviendo al embrión. Lo protege hasta que el desarrollo se haya completado y el pollo esté listo para salir. En ese momento, prácticamente no ofrece resistencia y resulta muy fácil para el pollo salir de la cáscara

Repulsión

Cuando no hay un propósito común, ocurre la repulsión. Esta se encuentra asociada con las interacciones sujeto-sujeto. Cuando dos elementos sujeto se aproximan uno al otro, dos protones, por ejemplo, tienden a experimentar una fuerza repelente. Este es un fenómeno secundario que se da en apoyo del fenómeno primario de interacción. Al repelerse mutuamente, los protones son capaces de atraer electrones y formar átomos.

A nivel de la materia inorgánica, si toda la materia se atrajera a sí misma, podríamos imaginar que el universo se condensaría en un "punto" tal que el espacio no existiría tal y como lo conocemos. A nivel de la materia orgánica -vegetal y animal-, podemos ver fácilmente que la conducta repulsiva es necesaria para asegurar la distribución óptima de los individuos para fines de supervivencia y reproducción. Los ciervos machos pelean entre sí y se reubican, para asegurar compañía y territorio para alimentarse.

En un nivel humano, es bastante evidente que los individuos no son atraídos hacia relaciones si no sienten que de éstas puede surgir un beneficio común.

3. La esencia de la relación en este modelo es la correlación, la base de la acción constructiva.

Resumen

El modelo marxista puede ser denominado un modelo de tres posiciones. La posición primera y más importante, la del propósito está excluida. Es natural que Marx quisiera excluir esta posición, porque la cuestión del propósito lleva, finalmente, a la cuestión de Dios y al propósito global de la creación divina. Para poder formular un modelo ateo, Marx tuvo que excluir la consideración del propósito.

El modelo del DIOSISMO puede ser llamado un modelo de cuatro posiciones, siendo la más alta de ellas el propósito y, en último término, Dios.

Predador y víctima: jerarquía de propósito en el universo

En este punto uno puede pensar: "Eso está muy bonito, pero el mundo que yo conozco es diferente. Existe el caso del predador y la víctima". En el mundo de la naturaleza pareciera que el pez grande se come al chico, y el primero, a su vez, es comido por uno más grande. ¿Cómo explicar el fenómeno del predador y su presa?

Ciertamente, ésta no es una cuestión trivial. El propio Darwin declaró que fue la existencia del sufrimiento en el reino animal lo que le llevó a negar la existencia de Dios. Una concepción afirmativa de Dios debe encarar esta pregunta.

En general, la cosmovisión del DIOSISMO habla de una jerarquía de propósitos en el universo. La creación superior de Dios es el ser humano. En la tradición judeo-cristiana los seres humanos son identificados como hijos de Dios. El propósito esencial de la creación es expresar el carácter del Creador a los seres humanos, Sus hijos, con quienes Él puede disfrutar una relación de amor. El universo entero, entonces, existe para apoyar esta relación fundamental y nuclear.

En el mundo físico se da una gran variedad de interacciones encaminadas a apoyar la vida humana. Las plantas consumen minerales. Los animales consumen plantas. Algunos animales consumen a otros animales. Estas acciones son necesarias para sustentar un reino físico cuyo propósito es mantener la vida humana. Toda la creación existe para el ser humano y éste existe para Dios.

El valor más alto en el universo es el amor. Las personas existen con el fin de tener una relación amorosa con Dios y entre sí. Ellas pueden, también, compartir su amor con el mundo creado. La creación, en todos sus niveles, experimenta satisfacción y gozo cuando los seres humanos cumplen su propósito y entran en una relación de amor con Dios.

B. Segunda ley: cambio

La segunda ley del materialismo dialéctico trata el proceso de cambio. Esta ley sostiene que el cambio es, ante todo, un cambio en cantidad que posteriormente deviene en un cambio en calidad. Esto esencialmente ocurre á través de una transformación abrupta.

El error en esta ley es doble. Primero, la cantidad y la calidad no pueden ser claramente distinguibles en sí mismas.

Segundo, los cambios son, con frecuencia, continuos y graduales, no necesariamente abruptos.

En el ejemplo del pollo, si la cantidad cambiara primero, esperaríamos que el embrión simplemente se tornara más y más grande, hasta que, finalmente, rompería la cáscara. En el momento en que la cáscara se estuviera quebrando, el embrión se transformaría en pollo. En realidad, lo que ocurre dentro del huevo es un cambio simultáneo de calidad y cantidad. Hay una serie compleja de interacciones químicas y biológicas que se están produciendo dentro del huevo a medida que éste se transforma en un pollo. Después de 21 días de incubación, existe un pollo dentro del cascarón.

De igual manera, las reformas sociales pueden darse gradualmente. Ha habido muchas leyes de reforma laborales promulgadas desde el tiempo de Marx, las que han generado un ambiente laboral muy diferente al que él describió en sus obras.

Interpretada menos rígidamente que la versión soviética, esta ley carece de sentido. Si una cosa continúa cambiando en una cierta dirección finalmente llegará a ser algo distinto de lo que era en sus comienzos. Esta es una idea poco útil. Tal afirmación es neutralizada hasta por algunos textos marxistas que se parapetan diciendo "Los cambios cuantitativos y cualitativos están, por tanto, ligados entre sí y dependen unos de otros."12

Aunque la literatura marxista está repleta de jerga dialéctica, los marxistas nunca han resuelto efectivamente ningún asunto con la ayuda de las leyes dialécticas.

C. Tercera ley: negación de la negación

Finalmente, consideremos la negación de la negación. Busquemos primero una definición terminológica. ¿Significa negación la destrucción de un elemento por el otro, o se refiere a una transformación cíclica en la cual no es necesaria la destrucción?

Cuando Marx escribe acerca de la negación del sistema capitalista, él plantea su destrucción y no se refiere a reforma o transformación. Sin embargo, cuando Engels lo apoya con sus numerosos ejemplos de la "dialéctica" operando en la naturaleza, él da ejemplos de transformaciones cíclicas no destructivas.13 La misma palabra es utilizada en dos sentidos diferentes, sin hacer claras distinciones.

Un proceso que tiene lugar "dondequiera y todos los días" es, de acuerdo con Engels, tan sencillo que "cualquier niño lo puede comprender". Un grano de cebada: “...germina; el grano perece como tal, es negado, y en su lugar aparece la planta nacida de él.” 14

Aunque Engels haya creído que su ejemplo era simple hasta para un niño, muchos grandes pensadores, incluso algunos teóricos marxistas han sido, al parecer, incapaces de comprenderlo. Karl Kautsky, por ejemplo, subrayó que describir la germinación como la negación del grano equivalía a decir que un niño estaba siendo negado al crecer hacia la edad adulta, aunque continuara siendo la misma persona.

Aplicando suficiente esfuerzo y con la ayuda de inexactitudes terminológicas, uno puede persuadirse de que la historia está llena de ejemplos de negación de la negación. Debido a la ambigüedad de la fórmula dialéctica, casi podemos llamar a cualquier evento la negación de algo que le precedió.

El vocablo negación es usado para fomentar los conceptos de violencia, contradicción y revolución. Es definitivamente cierto que en la naturaleza se dan transformaciones cíclicas, pero llamar "negaciones" a estos procesos puede conducir a engaño. Cuando la planta produce la semilla o la gallina pone un huevo, no son destruidas. De hecho, la planta y la gallina pueden permanecer por mucho tiempo produciendo frutos, semillas y huevos cada año.

Conclusión: el uso de las leyes "marxistas"

Comparadas con leyes experimentales genuinas tales como "la energía no puede ser creada ni destruida" o "la fuerza de gravedad disminuye en proporción inversa a la distancia", etc., las leyes marxistas de la dialéctica carecen de claridad y validez. Aún reglas o generalizaciones que no se aplican sin excepciones, pueden tener gran significado práctico

cuando son explícitamente claras: "una superabundancia de mercancías conduce a precios más bajos", "el corazón humano está en el lado izquierdo de la cavidad pectoral". Estas "leyes" no son válidas sin excepción, pero nos dicen lo que probablemente ha de suceder o hemos de encontrar en determinadas circunstancias, y permiten a los interesados hacer predicciones y actuar en consecuencia. ¿Qué uso tiene, en cambio, una "ley" que nos dice que, por ejemplo, una iniciativa en la arena política será enfrentada por una oposición de índole no especificada, y que a través de la lucha entre ambas ha de surgir una nueva iniciativa, tampoco especificada?15

Las leyes marxistas no son claras, y cuando se aclaran, dejan, ciertamente, de ser universales.

El materialismo dialéctico es tautológico, ininteligible y vago. Carece de valor en la búsqueda de conocimiento y verdad. Sin embargo, juega un importante papel en las manos del comunismo actual. Sirve para confundir los argumentos y desviar las discusiones. Ayuda a justificar las medidas represivas y antidemocráticas adoptadas por los regímenes marxistas, así como su política exterior expansionista. También provee explicaciones para la negativa persistente de la historia a ajustarse al esquema marxista.

IV. Materialismo histórico

Marx extendió su análisis materialista a toda la historia, para tratar de mostrar cómo se desarrolló la historia desde los primeros tiempos, y cómo continuaría desarrollándose en el futuro. Dicho análisis es conocido como visión materialista de la historia o, más brevemente, materialismo histórico.

Eduardo del Río, en Marx para principiantes nos dice que "e1 propósito de la teoría marxista del materialismo histórico, es mostramos que la historia es obra del hombre, no del destino o de la así llamada mano de Dios".16

Base y superestructura

El materialismo histórico se basa en la creencia de que la sociedad consiste de una superestructura y una base. Marx escribió, en el frecuentemente citado prefacio de Una contribución a la crítica de la economía política:

En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levantan las superestructuras jurídicas y políticas y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política y espiritual en general.17

La base se compone de la estructura económica. La superestructura consiste de todo lo demás: ideologías e instituciones. Esto incluye política, religión, moral y filosofía. El progreso comienza en la base, y el movimiento hacia adelante de la base "arrastra" consigo a la superestructura. Así, hay formas específicas de organización política y religiosa que corresponden a etapas en el progreso de la infraestructura. (Marx escribió que la infraestructura "condiciona" la superestructura. Él aplicó un sentido fuerte o débil a la palabra "condiciona", en conformidad con los requerimientos de las circunstancias.)

Esta perspectiva materialista de la vida humana y la historia colora el enfoque total de los marxistas. Por ejemplo, ellos siempre se refieren al conflicto entre el mundo libre y el mundo comunista como la lucha entre dos sistemas económicos, capitalismo (o imperialismo) y socialismo. Jamás la califican como una confrontación entre una perspectiva que afirma a Dios y otra que lo niega. Ellos nunca la ven como totalitarismo versus gobierno parlamentario. Nunca hacen referencia al entendimiento, fundamentalmente distinto, de la moralidad y la ética en los dos "mundos". Para el historiador marxista, éstos son asuntos secundarios. La preocupación primaria en el marco de referencia marxista es la estructura económica.

Algunos conservadores occidentales que ven al mundo libre como primordial y principalmente "capitalista", han ingresado al marco referencial del marxismo y están adoptando su método de análisis en mayor o menor grado. La cosmovisión del DIOSISMO no acepta el punto de vista de que la estructura económica es fundamental. Esta visión considera como fundamentales los valores morales y éticos, en tanto que la estructura económica ocupa un papel secundario.

El materialismo histórico diseña una progresión de estructuras económicas. Estas estructuras cambiantes dan vida a la marcha de la historia.

A. Etapas de la historia

1. Sociedad comunal primitiva (comunismo primitivo)


La sociedad comunal primitiva es un postulado estado idílico, en el cual todos comparten todo, y nadie posee ningún tipo de propiedad privada.18 Sin embargo, la explotación del hombre por el hombre está presente en forma embrionaria en la relación familiar. Marx y Engels escribieron:

...es decir, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde la mujer y los hijos son los esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, latente en la familia, es la primera forma de propiedad que, por lo demás, ya corresponde perfectamente a la definición de los modernos economistas, según la cual es el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de otros.19

2. Sociedad esclavista

De acuerdo con el materialismo histórico, a medida que el desarrollo de las fuerzas productivas continuó, el trabajo se volvió más especializado, y las personas comenzaron a poseer privadamente sus herramientas. También acumularon excedentes, que pasaron a ser de su propiedad. Con el tiempo, comenzaron a apropiarse unos de otros. Así nació el primer tipo de sociedad de clases, el esclavismo. La sociedad esclavista está concebida siguiendo el patrón de la familia, donde, dijo Marx, el padre y esposo es el amo de su mujer y de sus hijos.

Además, de acuerdo con Marx, el nacimiento del Estado ocurre junto con la aparición de la primera sociedad de clases. El Estado, según el marxismo, es el instrumento que la clase que gobierna usa para oprimir a la clase gobernada.

La religión que, según Marx, es el resultado del intento del hombre primitivo por comprender los fenómenos naturales, puede también ser usada a partir de entonces por la clase gobernante para oprimir a la clase gobernada. A través de la religión, se enseña a los pobres a ser sumisos ante la autoridad. Se pueden desarrollar y manipular filosofías en la misma dirección. Éstas son calificadas como simples medios para justificar el status quo socioeconómico. Todos estos elementos nuevos de la ''superestructura" corresponden a la aparición de la sociedad esclavista.

3. Sociedad feudal

Los amos desearían conservar para siempre la sociedad esclavista, pero ello no es posible porque la dialéctica está en funcionamiento. El número de esclavos y su miseria crece hasta que éstos llevan adelante una revolución, y se establece la sociedad feudal.

En el feudalismo hay un cierto número de clases: los señores feudales, los comerciantes, los artesanos gremiales y los siervos. Los señores se valen del Estado, la religión y la filosofía para controlar a las otras clases, pero la dialéctica continúa operando inexorablemente. Los comerciantes y artesanos forman una nueva clase, la burguesía, y finalmente se produce una revolución, tal como la Revolución Francesa. Esta revolución burguesa introduce la era de la sociedad capitalista. Marx y Engels escriben en el Manifiesto Comunista:

Vemos pues, que los medios de producción y de cambio, sobre cuya base se ha formado la burguesía, fueron creados en la sociedad feudal. Al alcanzar un cierto grado de desarrollo... las relaciones feudales de propiedad, cesaron de corresponder a las fuerzas productivas ya desarrolladas. Frenaban la producción en lugar de impulsarla. Se transformaron en otras tantas trabas. Era preciso romper esas trabas, y las rompieron. 20

4. Sociedad capitalista

En la sociedad capitalista hay dos grandes clases, los capitalistas (que lo poseen todo) y los obreros (que no tienen nada). No poseyendo nada sino su propio cuerpo, los trabajadores se ven obligados a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas, que la usan como fuente de lucro. Los capitalistas hacen todo lo que pueden por perpetuar esta sociedad, pero, una vez más, la dialéctica está operando. La clase obrera crece en número y miseria. Finalmente, habrá una revolución y se establecerá una sociedad socialista.

5. Sociedad socialista

De acuerdo con Marx, la sociedad socialista representa el primer punto en el cual la clase mayoritaria posee los medios de producción. Ella es, por tanto, una fase de transición hacia la abolición total de las clases. En el socialismo, la norma de distribución económica es "de cada uno según sus capacidades, a cada uno según su trabajo". El socialismo será un sistema tan eficiente, empero, que pronto la distribución se basará sólo en la necesidad, y la norma será, como Marx predijo, "de cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades".

Aunque no es otra cosa que una fase de transición que conduce al comunismo, la sociedad socialista es muy importante. En un estado socialista se debe montar una fuerza armada poderosa, para defenderse de los vecinos capitalistas. Con este argumento, por ejemplo, los jefes sandinistas de Nicaragua han justificado un incremento en la fuerza militar de 12.000 a 250.000 hombres en armas.21

Además, se requiere un fuerte aparato policial para desmantelar todas las religiones, filosofías y demás actividades reaccionarias. Lenín proclamó que el "terror" debía ser usado por el Estado para defenderse de los enemigos de clase y reaccionarios, e inició un sistema de prisiones y campos de trabajo forzado. Lenín escribió:

Los tribunales no deben proscribir el terror (prometer que lo harían sería engaño o autoengaño) sino formular los motivos subyacentes a él, legalizarlo como un principio, claramente, sin ningún disfraz o embellecimiento.22

6. Sociedad comunista

Finalmente, el Estado se marchitará por sí solo y desaparecerá. En una sociedad comunista no hay necesidad de Estado-ni Estado, ni religión, ni filosofía-. La sociedad comunista es la sociedad comunal primitiva restablecida en un plano más avanzado.

La progresión de la primitiva sociedad sin clases a la sociedad avanzada sin clases es presentada como un ejemplo del fenómeno afirmación-negación-afirmación. La sociedad comunal primitiva sin clases es negada para dar paso a una serie de estructuras clasistas y, finalmente, éstas son negadas nuevamente para volver al estado natural de la especie humana, la sociedad comunal.23

B. El marxismo como pseudorreligión

Anotamos aquí las características de una pseudorreligión. Todos los componentes de una doctrina religiosa están presentes; sólo falta Dios. El Jardín del Edén está presente la forma de la sociedad comunal primitiva. La caída del hombre es el punto donde las personas acumulan excedentes para adquirir propiedad. Tenemos una historia de pecado tribulación en la forma de una sucesión de sociedades clasistas y finalmente tenemos aún la salvación, salvación de tribulaciones y entrada en el paraíso.

Si ha de haber salvación debe haber un salvador, y en marxismo el salvador es

...una clase de la sociedad burguesa. . . que no puede emanciparse sin emanciparse de todos los otros ámbitos de la sociedad, emancipando así a todos ellos. En una palabra, es la pérdida total del hombre y por tanto sólo recuperándolo totalmente puede ganarse a sí misma. 24

Aquí vemos dos usos de la palabra proletariado. El proletariado en el papel de salvador no es simplemente clase trabajadora. El proletariado es el grupo de trabajadores que han sido moldeados por la tribulación y la opresión en una clase que no es una clase y que no tiene nada que perder. Ellos se han convertido en un arma revolucionaria. Son trabajadores instruidos. Sólo el proletariado puede transformar este mundo de tribulación en el mundo ideal. El proletariado no tiene concepto de nacionalismo o racismo. Ellos únicamente sienten solidaridad de clase. No hay egoísmo dentro del proletariado, porque habiendo sido desprendidos de todo, se han librado también del egoísmo. Es la clase altruista, generosa, perfectamente unificada, y hasta que el proletariado aparezca, no hay manera de escapar de la sucesión sociedades clasistas.

... sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria... El proletariado no tiene propiedad; sus relaciones con la mujer y con los hijos no tienen nada de común con las relaciones familiares burguesas; el trabajo industrial moderno, el moderno yugo del capital, que es el mismo en Inglaterra que en Francia, en Norteamérica que en Alemania, despoja al proletariado de todo carácter nacional. Las leyes, la moral, la religión son para él meros prejuicios burgueses, detrás de los cuales se ocultan otros tantos intereses de la burguesía.25

Todas las clases que en el pasado lograron hacerse dominantes trataron de consolidar la situación adquirida sometiendo a toda la sociedad a las condiciones de su modo de apropiación. Los proletarios no pueden conquistar las fuerzas productivas sociales, sino aboliendo su propio modo de apropiación en vigor y, por tanto, todo modo de apropiación existente hasta nuestros días. Los proletarios no tienen nada que salvaguardar; tienen que destruir todo lo que hasta ahora ha venido garantizando y asegurando la propiedad privada existente.

V. Crítica del materialismo histórico

Es razonable decir que si el ser humano fuera completamente racional rechazaría el materialismo histórico. Puede observarse, sin embargo, que el materialismo está expandiendo su influencia en el mundo entero. Esto es posible debido a la atracción que el marxismo ejerce en el aspecto emocional de las personas, así como en la naturaleza religiosa de hombres y mujeres.

En consecuencia algunos abrazan la concepción materialista de la historia sin reflexionar si ésta corresponde realmente a los hechos históricos.

A. El materialismo histórico no corresponde al registro histórico

1. Los principios religiosos son perennes

En general, la concepción marxista sostiene que el sistema económico es la base, y la superestructura se erige sobre él. Los cambios ocurren primero en la base, y las modificaciones en la superestructura resultan de tales cambios y los suceden. Conforme a este concepto, dado que las relaciones económicas progresan a través de etapas, las ideas religiosas deberían cambiar. Una nueva religión debiera desarrollarse para cada era. Lo que encontramos, empero, es que los principios religiosos fundamentales son perennes.

Los principios afirmados en el Antiguo Testamento, por ejemplo, no son negados en el Nuevo Testamento. No sufren alteración con el paso del tiempo. Los principios religiosos tienen un interés eterno para los seres humanos.

Parece obvio que Marx no pudo comprender el origen y propósito de la religión. Ciertamente, él tenía derecho de criticar los abusos eclesiásticos de su época. Se han cometido muchos excesos en nombre de la religión. Es nuestra opinión, sin embargo, que éstos son, de hecho, violaciones al verdadero propósito de la religión. Lo que nos interesa es la genuina función de la religión.

El marxismo sostiene que la religión es un reflejo del mundo exterior en la mente de los seres humanos. Los fenómenos externos se convierten en fantasías de la mente humana. Esto es la religión. Marx y Engels sentían claramente un tremendo desprecio por la religión.

Un intercambio de cartas entre Marx y Engels en 1853 examinó el origen de "las llamadas Sagradas Escrituras judías", y el hecho de que la historia de Oriente "aparece como una historia de religiones". Marx y Engels concuerdan que la Biblia "no es otra cosa que un registro de las antiguas tradiciones religiosas y tribales árabes" y que la naturaleza al parecer religiosa de Oriente se debe al hecho de que allí "no hay propiedad privada de la tierra". Engels concluye: "La ausencia de propiedad sobre la tierra es, en efecto, la clave para la totalidad del Este. Aquí reside su historia política y religiosa".26

Marx ciertamente sentía que el ateísmo era inseparable del comunismo. El y Engels escribieron en La sagrada familia:

Del mismo modo que el materialismo cartesiano desemboca en las ciencias físicas y naturales propiamente dichas, la otra tendencia del materialismo francés lleva directamente al socialismo y al comunismo.

...no hace falta una sagacidad extraordinaria para descubrir lo que las une necesariamente al comunismo y al socialismo... Los comunistas científicos franceses Dezamy, Gay, etc., desarrollan, a semejanza de Owen, la doctrina del materialismo como la doctrina del humanismo real y como la base lógica del comunismo.27

De igual manera, en Crítica del programa de Gotha encontramos:

"la libertad de conciencia" burguesa se limita a tolerar cualquier género de libertad de conciencia religiosa, mientras que él aspira, por el contrario, a liberar la conciencia de todo fantasma religioso.28

De hecho, es claro que Marx pensó que el cristianismo había sido ya sepultado por el materialismo. "Cuando, en el siglo XVIII, las ideas cristianas fueron vencidas por las ideas de la ilustración..."29

La persistencia de la religión es hoy en día una fuente de preocupación para los comunistas, especialmente en la Unión Soviética. Libros tales como el Manual de filosofía marxista de Afanasayev, invitan a los miembros del Partido a "combatir todas las formas de opresión espiritual, incluyendo la religión". Lenín escribió: "la religión no es asunto privado ante los ojos del partido... Demandamos la completa separación de la iglesia."30

Dentro de la Unión Soviética hoy, los comunistas han tenido que resignarse al hecho de que la religión no está desapareciendo. Algunos ideólogos oficiales soviéticos han suavizado sus posiciones y prevén que la religión puede persistir indefinidamente, aún bajo el comunismo. Por tanto, han adoptado una estrategia que permite a ciertas religiones funcionar, pero les requiere mantener sus ideas y prácticas religiosas estrictamente dentro de las cuatro paredes del templo. Es de hecho alarmante ver esta misma estrategia adoptada en los Estados Unidos. 31

La noción íntegra de que la religión no es otra cosa que superstición favorable a la clase que gobierna es para nosotros extremadamente insatisfactoria. Tal enfoque no explica el deseo fundamental que experimenta cada ser humano de reconciliarse con el Creador. Esta es una explicación totalmente inadecuada del surgimiento y la continuidad universales de la religión.

El verdadero espíritu de la religión que Marx falló en comprender es doble. Por una parte, Dios busca a los seres humanos, Sus hijos extraviados. El Nuevo Testamento nos habla del hijo pródigo que abandona a su padre amante. El padre no es indiferente; siente una angustia tremenda. Del mismo modo, el Creador dama por Sus hijos. El creó todo para ellos. Por la otra, el ser humano anda en la búsqueda de Dios.Hay una pesquisa religiosa del hombre que busca a Dios.

En todo caso, la religión no es un opio ni una droga. La religión no existe para hacer que la gente se sienta bien. Algunos religiosos serios han sido llevados a experimentar grandes sufrimientos. La religión sería más propiamente descrita como "el camino más difícil".

Desde el punto de vista del DIOSISMO, el propósito de la religión puede ser resumido como algo que:

1. Resuelve la alienación del hombre.
2. Conforta y da gozo a Dios.
3. Eleva la perspectiva humana hacia una escala de valores absolutos.

Claramente, Marx tuvo experiencias desagradables de carácter personal con la religión, y por tanto rechazó a Dios, fallando en comprender la corriente más poderosa de la historia cultural del hombre, e interpretando ésta en el lenguaje muy superficial del análisis económico.

2. No hay evidencia de sociedad comunal primitiva

Es más, no existe evidencia de que sea contrario a la naturaleza original del hombre el poseer propiedad, incluidos los medios de producción. Por el contrario, hay evidencias abrumadoras de que el querer poseer propiedad es una parte esencial de la naturaleza humana. Según el criterio de las grandes religiones, lo contradictorio a la naturaleza original del hombre es la pequeñez de mente y el egoísmo con la propiedad de uno. Desde luego, no existe evidencia arqueológica de que hubo alguna vez una sociedad comunal desprovista de posesiones privadas. Muy al contrario, hay indicios de que incluso los animales son capaces de marcar ciertas propiedades como suyas, y según todas las evidencias, los individuos han tenido siempre propiedades.

3. No hay semejanza con la historia no europea

En tanto el patrón general del progreso indicado por Marx puede ser visto en la historia de Europa Occidental, las etapas del materialismo histórico no reflejan las historias no europeas. África, Asia y la América precolombina tienen historias únicas, que no son descritas ni explicadas por el materialismo histórico.

4. No existen ejemplos puros de ninguna etapa

De hecho, no hay ejemplos puros de ninguna de las fases que Marx mencionó. 32 Él caracterizó a Roma como una sociedad esclavista pura, pero muchos consideran que el Imperio Romano podría ser mejor caracterizado como democracia. Roma no fue, ciertamente, derribada por revueltas de esclavos. La más grande de estas últimas revueltas ocurrió siglos antes de la caída de Roma. La esclavitud no era una institución particularmente importante cuando la corrupción interna y las invasiones del exterior produjeron el colapso del imperio.

La sociedad feudal de Europa estuvo compuesta por muchos estratos económicos y sociales.

Los propios marxistas admiten que Marx arrojó poca luz sobre la naturaleza de las sociedades precapitalistas que no fueran la sociedad feudal.

William Shaw señala: "Aunque Marx describe las condiciones preliminares de la producción capitalista y algunos de los factores responsables de la introducción y consolidación del capitalismo, no provee una teoría de la transición del feudalismo al capitalismo, al menos no en el sentido en que él presentó una teoría asegurando la llegada del socialismo." 33

En la propaganda marxista, la ausencia de discusión en torno a las sociedades pre-feudales es disimulada. En Marx para principiantes, por ejemplo, Eduardo del Río escribe: "La comunidad primitiva y el Estado esclavista son conocidos y claros para todos. . .", sin ofrecer ninguna otra explicación.34

5. No hay tal "capitalismo"

De un modo parecido, no hay "capitalismo" tal como Marx lo describió. La palabra "capitalismo" es engañosa en extremo. El término viene de Marx y describe un sistema que no puede ser hallado en ninguna parte.

En el capitalismo de que nos habla Marx, el rico posee todo y no contribuye con nada al proceso de producción. El obrero no tiene nada y hace todo el trabajo. Ninguna economía libre moderna encaja en esa descripción. La propiedad de los medios de producción está distribuida entre millones de personas, la mayoría de las cuales participa en el proceso de producción. La prosperidad de los dueños de los negocios sólo puede acontecer con la prosperidad de los consumidores en general. Sí la "clase trabajadora" es condenada a la pobreza, ninguna clase de productores o comerciantes puede florecer.

6. No hay tal proletariado

Finalmente, la crítica más devastadora al esquema completo del materialismo histórico, es que el anticipado "salvador" nunca vino. El proletariado no ha aparecido nunca. No existe el cuerpo unificado de trabajadores que únicamente posee conciencia de clase, no tiene egoísmo y es carente de nacionalismo.35

Una revolución proletaria, como la que Marx predijo, jamás ha tenido lugar. Las revoluciones proletarias marxistas debían ocurrir en los países capitalistas más avanzados, pero jamás se produjeron.

Vladimir Lenín se vio enfrentado a este hecho extraño cuando quiso hacer la revolución rusa en 1917. Hubo quienes, como Karl Kautsky, decían que era menester esperar hasta que el proletariado surgiera. Lenín sostuvo que era vital hacer la revolución, y dejar que el proletariado apareciera después.36 Lenín y los bolcheviques se impusieron. Lenín llevó a cabo una revolución con una alianza de intelectuales, campesinos y soldados disgustados. El creía que el proletariado surgiría inmediatamente después de la revolución, pero esto nunca sucedió. De hecho, han pasado casi siete décadas y el proletariado no está a la vista en ninguna parte.

B. El marxismo plantea suposiciones falsas

A efecto de señalar los conceptos erróneos fundamentales del método marxista de análisis histórico, es necesario desenmascarar las suposiciones ocultas de su enfoque positivista.

1. Las relaciones económicas no son la base de la sociedad

Marx escribe que es evidente que la auténtica y única actividad humana es la producción. Otras denominadas actividades humanas pueden, efectivamente, atribuirse a los seres humanos, pero son meros resultados secundarios de la actividad primaria que es la producción.

Podemos distinguir los hombres de los animales por la conciencia, por la religión o por lo que se quiera. Pero los hombres mismos comienzan a ver la diferencia entre ellos y los animales tan pronto comienzan a producir sus medios de vida, ... 37

En un sentido, ésta es apenas la opinión de un hombre, pero vemos que Marx y Engels nos quieren ciertamente vender sus ideas como verdades obvias, en tanto que otros pensadores tratan con premisas "dogmáticas" y "arbitrarias".

Las premisas de que partimos no son arbitrarias, no son dogmas, sino premisas reales... Ellas son los individuos reales, su acción y sus condiciones materiales de vida...38

La "verdad" marxista, como hemos dicho, es que la actividad productiva determina todas las demás. En otros términos, la actividad productiva representa el fundamento o base de la vida humana, y otras actividades, conocidas como instituciones e ideologías, son las superestructuras que fluyen hacia arriba y sobre esta base.

¿Por qué adoptaría Marx, o cualquier otro, un punto de vista tan extremo? Parece que él asumió esta posición en rechazo al idealismo absoluto de Hegel y otros. Para Hegel, la conciencia determina la existencia, y de una manera reaccionaria, para Marx, la existencia determina la conciencia. Es decir, las relaciones de producción determinan las ideologías e instituciones. En la perspectiva del DIOSISMO, tanto el "idealismo" como el "materialismo" son puntos de vista.

En la concepción del DIOSISMO, todos los seres manifiestan las características duales de carácter interno (mente) y forma externa (cuerpo). (Las categorías eidos e hyle de Aristóteles corresponden aproximadamente a estas características duales.) Ninguna entidad puede existir sin ambos aspectos.

Así, el ser humano tiene mente y cuerpo, al igual que los animales y aún las plantas. Las moléculas, los átomos, las partículas y las subpartículas están formadas de energía (forma externa) de acuerdo con ciertas leyes (carácter interno). De manera similar, las relaciones humanas envuelven componentes internos y externos. Las relaciones de producción, en otras palabras, son relaciones que tienen componentes materiales y espirituales. Por ejemplo, el intercambio de bienes se lleva a cabo sobre la base de ciertos principios éticos y morales. Al mismo tiempo, estos principios carecen de significado a menos que se practiquen, y para tal práctica se requiere el intercambio material.

En el marxismo es omnipresente una reacción fuerte e irracional al idealismo absoluto, la cual condiciona su visión del hombre y la historia, pero el concepto del hombre primera y principalmente como "productor" es simplemente inadecuado.

En la cosmovisión del DIOSISMO tenemos una visión amplia del hombre bajo el concepto general de "hijo de Dios". Además, el hombre es, potencialmente, "señor de la creación. Esto es cada día más evidente en la medida que progresa la tecnología. El hombre es el único ser que puede experimentar la totalidad del universo y el único capaz de extender el amor de Dios a toda la creación.

Como observó el filósofo británico Bertrand Russell, "las causas económicas operan a través del deseo del hombre de poseer, y serían supremas si tal deseo fuese supremo".39

2. La violencia no siempre es necesaria para lograr el cambio

Quizás en el curso de la creación la supervivencia de los más aptos fue un mecanismo necesario, pero el concepto es inapropiado para las relaciones sociales humanas. El Creador puede pretender que en su papel de administrador del universo, el hombre debiera ayudar a aliviar el sufrimiento animal, o quizás lo que vemos como sufrimiento sea sólo una apariencia. Nosotros no podemos pensar que la destrucción de nuestros adversarios se justifica simplemente porque ese parece ser el mecanismo de la evolución. Sin embargo, en el marxismo se piensa que la lucha de clases ha traído progreso a la humanidad.

3. La lucha no siempre es entre clases

En verdad, tiene que observarse que las luchas más determinantes y significativas en la historia no han sido luchas de clase, ni siquiera rivalidades intercapitalistas motivadas por la codicia. Las confrontaciones han sido libradas, frecuentemente, por ideales. Las guerras de este siglo han sido combatidas para preservar la libertad. Para citar a Russell nuevamente: "El [Marx] califica los conflictos siempre como luchas de clases cuando en realidad la mayoría de ellos han sido entre razas y naciones."40

4. La creencia marxista de que el comunismo es la meta de la historia, de que será permanente y de que no será destruido dialécticamente, es irracional

¿Hacia dónde marcha esta historia, esta sucesión de luchas? Esto nos plantea la pregunta más intrigante: ¿Está acaso yendo a alguna parte? ¿O va hacia una meta determinada por la "esencia de la especie" humana? Si esto último es verdad, entonces el origen de esa esencia de la especie es altamente significativo.

Para los marxistas, tal esencia, de dondequiera que proceda, dicta que la historia se desplazará hacia la meta del comunismo. Esto se logrará a través del funcionamiento de la dialéctica. Sin embargo, si la dialéctica es la ley de la historia, ¿por qué habría de dejar de funcionar cuando se hubiere alcanzado el comunismo?

En la visión del DIOSISMO, Dios tenía un propósito cuando inició la creación. Dado que Dios es un ser perfecto e inmutable, Su propósito original de la creación debe ser inmutable y perfecto. Así, Él está guiando la historia humana hacia el logro de esa meta original. Como ya hemos dicho, la realización de esa meta depende del trabajo de Dios y de la respuesta del hombre, y ha sido el fracaso del hombre en dar respuesta adecuada a Dios lo que ha producido tremendo sufrimiento en la historia.

Aunque ésta no es una lista exhaustiva de los errores de Marx, nos permite llegar a la conclusión de que el materialismo histórico no es un análisis válido o una descripción de la historia. No puede serlo, porque se basa en los dogmas del materialismo dialéctico, que no es un enfoque metafísico válido ni explica la naturaleza de las relaciones y la índole del desarrollo.

VI. Crítica de los "dos grandes campos"

Engels sostuvo que uno debía ser idealista o materialista. Al desacreditar el idealismo, creyó que había demostrado que el materialismo era correcto. En la cosmovisión del DIOSISMO, sin embargo, encontramos totalmente innecesario proclamar que la materia viene del espíritu o que el espíritu procede de la materia.

La cosmovisión del DIOSISMO ve al espíritu y la materia que coexisten en una relación sujeto-objeto. Ambos proceden del Creador y ambos tienen un propósito. El Creador amoroso, pleno de propósito, es Dios.

El marco referencial de los "dos grandes campos" está diseñado para reforzar la creencia en el materialismo. Tanto el materialismo como el idealismo son inadecuados. La concepción del DIOSISMO tiene implicaciones en la práctica social. Tanto los valores espirituales como los materiales deben ser considerados como muy importantes, pero el aspecto espiritual debe ser siempre considerado como sujeto.

Un ámbito en el cual puede aplicarse esta visión es el relativo al espíritu humano. En la concepción marxista, el espíritu existe. Es, sin embargo, la operación del cerebro humano. Es la conciencia humana: una función o producto del cerebro del hombre.

Ciertos propagandistas del marxismo han razonado que puesto que dañar físicamente el cerebro mediante lesiones o drogas causa un cambio en la conciencia humana, ello es una evidencia de que el espíritu es un objeto del cerebro. Podemos prescindir de esta débil argumentación con una simple analogía. Una imagen aparece en el receptor de televisión. La destrucción de la pantalla hará desaparecer la imagen, pero la pantalla no es la fuente de la imagen. Esta procede de una estación transmisora, y es difundida mediante ondas magnéticas a los distintos receptores de TV.

Del mismo modo, el cuerpo físico no necesita ser la fuente del espíritu o la mente. Dios es, en último término, la fuente de ambos: cuerpo y espíritu, y el individuo humano, formado a través de la relación dinámica de cuerpo y espíritu, es creación de Dios. Una explicación más detallada de la relación importantísima entre cuerpo y espíritu será presentada en el capítulo séptimo de este texto.


Notas Capítulo Tres

1.Melvin Rader, Marx's Interpretation of History, Oxfort University Press, Nueva York, pág. 179.
2. Engels, Ludwig Fewerbach, de Reader in Marxist Philosophy, Inernational Publishers, Nueva York, págs. 47 y 48.
3. Ibídem, pág. 51
4. Frederick Copleston, S.J., A History of Philosophy, Garden City, Image Books, tomo 7, 1era. parte, págs. 65 y 67
5. V. Afanasyev, Fundamente de Filosofía, octava edición, Ediciones de Cultura Popular S.A., Col. Colpico Universidad de México, 1974, pág. 103
6. Ibídem, pág. 118
7. Ibídem, pág. 120
8. F. Engels, Dialectics of Nature, International Publishers, Nueva York, 1940, pág. 26
9. Afanasyev. pág. 129.
10. Lenny Wolf, The Science of Revolution, Revolutionary Communist Party, USA, 1983, pág. 29.
11. L. Kolakowski, Main Currents of Maxism, tomo 1, Oxfort University Press, Oxfort, 1978, pág. 290.
12. Afabasyev, pág. 120.
13. F. Engels, Anti-Dühring. Obras de Marx y Engels, Tomo 35, Crítica, Grupo editorial Grijalbo, Barcelona 1977, págs. 144 y 145.
14. Ibídem, pág. 139.
15. S.F.Kissen, Farewell To Revolution, St. Martin's Press, Nueva York, 1978, pág 109.
16. Eduardo del Río, Marx for Beginners, Pnatheon Books, Nueva York, 1976, pág. 142.
17. C. Marx, Prólogo ded Contribución a la crítica de la economía política, Obras escogidas, C. Marx y F. Engels, tomo 1, Editorial Progreso, Moscú, 1978, págs. 517 y 518.
18. Marx y Engels escribieron sobre distintas variaciones específicas de la sociedad comunal primitiva. William Shaw sostiene que Marx describe tres tipos básicos de comunismo en el Grundrisse. Éstos son: 1) el asiático, 2) el clásico antiguo, 3) el germánico. Según Melvin Rader, las etapashistóricas del marxismo son: 1)-el comunismo primitivo, 2)-a la sociedad asiática, 3)-la sociedad antigua o clásica, 4)-la sociedad feudal, 5)- la sociedad moderna capitalista y 6)- el comunismo. Rader observa que en Crítica del programa de Gotha, Marx distingue entre la primera fase del comunismo, conocieda como el socialismo, y la última, el comunismo. Puesto que no discutimos estas interpretaciones, hemos elegido abreviar y simplificar nuestro tratamiento de la progresión de las estrtucturas socielaes como las describió Marx: 1) la sociedad comunal primitiva, 2) la sociedad ded esclavos, 3) la sociedad feudal, 4) la sociedad capitalista, 5) la sociedad socialista y 6) la sociedad comunista.
19. Marx y Engels, La ideología alemana, Obras escogidas, C. Marx y F. Engels, tomo 1, Editorial Progreso, Moscú 1978, pág. 31.
20. Marx y Engels, Manifiesto del Partido Comunista, Editorial Progreso, Moscú, 1981, págs. 35 y 36.
21. J. Antonio Montes, "Military Biuldup in Nicaragua", West Watch, tomo 6, nro. 6, julio de 1981.
22. Lenín, Collected Works, tomo 33, Progress Publishers, Moscú, 1980, pág. 358.
23. Según Engels, el destino ded la materia es formar la sociedad comunista. El progreso completo del materialismo histórico, incluyendo cada una de las etapas y culminando en el comunismo, es una manifestación del potencial y la necesidad contenida dentro de la materia. Las cualidades de la materia misma disponen que en algún punto ha de ser establecida una sociedad comunista.
24. Marx, Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Obras de Marx y Engels, tomo 5, Manuscritos de París y Anuarios francoalemanes, Crítica, Grupo editorial Grijalbo, Barcelona, 1978, págs. 222, 223.
25. Marx y Engels, Manifiesto del Partido Comunista, págs. 41 y 42.
26. Marx and Engels, On Religion, Progress Publishers, Moscú, 1975, págs. 104 y 109
27. Marx y Engels, La sagrada familia, segunda edición, Akal Editor, Madrid, 1981, págs. 148 y 149.
28. Marx, Crítica del programa de Gotha, Editoria Progreso, Moscú 1975, pág. 32.
29. Marx y Engels, Manifiesto del Partido Comunista, pág. 32.
30. Lenín, Collected Works, tomo 10, págs. 85 y 86.
31. Para una reseña de la amenaza a la libertad religiosa en los Estados Unidos ver, Assault on Religious Freedom, Washington, D.C., Coalition for Religious Freedom, 1984, 120 págs.
32. S. H. Lee, Communism A Critique and Counterproposal, The Freedom Leadership Foundation, Washington D.C., 1973, pág. 224.
33. William H. Shaw, Marx's Theory of History, Stanford University Press, Stanford, 1978, pág. 138.
34. del Río, pág. 128
35. B. H. Levy, Barbarism With a Human Face, Harper and Row, Nueva York, 1977.
36. V. Lenín, ¿Qué hacer?, Editorial Progreso, Moscú, 1981.
37. Marx y Engels, La ideología alemana, pág. 16.
38. Ibídem, pág. 15.
39. The Basic Writings of Bertrand Russell 1903-1959, Edited by Robert E. Egner and Lester E. Denonn, Simon and Schuster, Nueva York, 1961, pág. 528.
40. Ibídem.
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Capítulo cuatro

LAS TEORIAS ECONOMICAS MARXISTAS


Como hemos puesto previamente en claro, Karl Marx determinó en su juventud que la destrucción violenta, revolucionaria, del estado de cosas existente era el prerrequisito de un progreso humano significativo. En la elaboración del marxismo, entonces, encontramos la construcción de un arma filosófica capaz de excitar la indignación e intensificar los agravios hasta el punto de la volatilidad. Ésta es la motivación para las teorías económicas marxistas, la teoría del valor-trabajo y su extensión a la teoría de la plusvalía. Estas teorías son la base de todas las guerras de "liberación nacional" leninistas, y están siendo extensivamente difundidas en lugares como Nicaragua, donde gobiernos comunistas están tratando de consolidar su poder.

Conforme a estas teorías, el "capitalismo" es un sistema que no puede ser reformado, sino que debe ser destruido violentamente. En Das Kapital, Marx elabora su teoría del valor-trabajo y su teoría de la plusvalía. A través de la primera de ellas, Marx quiso mostrar que sólo los trabajadores producen valor. Por medio de la segunda, intentó mostrar que el capitalismo requiere la explotación, y. que no puede existir sin ella.

Los marxistas consideran las teorías económicas expresadas en Das Kapital como meras investigaciones objetivas sobre el funcionamiento de la economía de mercado libre, pero no lo son. Ambas fueron desarrolladas para destruir el sistema capitalista, no para comprenderlo. Según Marx, los esfuerzos por reformar el sistema, no liberarían jamás a los trabajadores de la "esclavitud capitalista de los salarios".

Como apunta el famoso erudito académico polaco Leszek Kolakowski, la teoría del valor-trabajo y la teoría de la plusvalía de Marx, no tratan eficazmente con cuestiones relativas a "la cantidad de bienes producidos, la forma de venta y distribución o aún la cuestión de la explotación". Sirven meramente para "levantar la indignación ante el hecho de que los únicos productores reales obtienen una porción muy pequeña del fruto de su trabajo, mientras los capitalistas, que no contribuyen en nada al valor, recogen los beneficios a fuerza de ser poseedores de la propiedad". A excepción de esta interpretación moral, continúa Kolakowski, "no se ve claramente cómo la teoría debe arrojar luz sobre el mecanismo de la economía capitalista..."1

La economía marxista está construida en torno a la condenación de un sistema. Como lo subraya Mark Blaug, de la Universidad de Londres, "decir que un economista es un economista marxista es, en efecto, afirmar que él comparte el juicio de valor de que es socialmente indeseable para algunas personas en la comunidad derivar su ingreso meramente de la posesión de propiedades".2

Para tener éxito, sin embargo, un sistema económico debe funcionar de acuerdo con la naturaleza de los seres humanos. Es en este sentido más que en ningún otro, que el sistema prescrito por las doctrinas económicas de Marx ha sido un fracaso total. Con el objeto de condenar a los capitalitas, Marx se ubicó no sólo en oposición a la burguesía sino, más significativamente, en oposición a la naturaleza humana como tal. El resultado irónico es una teoría que exacerba las mismas condiciones trágicas que Marx buscó desacreditar.

Cuando se aplican los principios marxistas, y las empresas, el beneficio de la producción y el libre intercambio de bienes son considerados actividades criminales, se produce un desastre económico. Sostener una economía en esas condiciones, requiere la aplicación continua de la fuerza y el terror en la población. A pesar de estas medidas, lo más que se puede lograr es el estancamiento, en comparación con las economías de las naciones del mundo libre.

Aunque las teorías económicas de Marx no han tenido, como apunta Blaug, "virtualmente ningún efecto en el pensamiento económico moderno", ellas son, sin embargo, muy útiles como instrumento de propaganda, particularmente en el mundo en vías de desarrollo. Por esa razón, las examinamos aquí.

Cuando hablamos de las teorías económicas marxistas, nos referimos a la teoría del valor-trabajo desarrollada por los economistas clásicos y adoptada por Marx, así como la teoría de la plusvalía, que Engels y Lenin describen como uno de los enfoques más penetrantes y valiosos de Marx.

Los desarrollos más grandes de estas teorías se encuentran en Das Kapital, bajo el subtítulo "Crítica de la economía política". La economía política se refiere a la actividad de pensadores clásicos como Adam Smith o David Ricardo, quienes aceptaron el sistema de mercado libre como algo natural y necesario, e intentaron comprenderlo. Marx, por el contrario, comenzó con la creencia de que el mercado libre era una aberración y debía ser destruido por la revolución.

Como señalamos en el capítulo segundo, Marx trabajó para impulsar la revolución mediante el desarrollo de una ideología, a la que se refirió como un "arma espiritual". Él buscó también ocultar sus inflexibles creencias detrás de una fachada de "ciencia". Este proceso alcanza su cima en su análisis del "capitalismo".

El capitalismo, como lo examinó Marx, es bastante diferente del que conocemos en la actualidad. Para él, el capitalismo era una etapa en la progresión de la historia de la lucha de clases. Bajo el capitalismo, las dos grandes clases que se enfrentaban mutuamente eran los trabajadores y los capitalistas. Los trabajadores son aquellos que aportan su labor en la producción, pero no tienen propiedad, es decir, no participan de la posesión de los medios de producción. Los capitalistas, por otra parte, poseen toda la propiedad y no aportan trabajo a la producción. Obviamente, ambos son necesarios para generar los productos.

El obrero, pues, contribuye con su trabajo, en tanto el capitalista aporta su capital. Marx sostendría, sin embargo, que el capital no contribuye en nada al valor del producto. El valor procede exclusivamente del trabajo. El trabajador, por tanto, es el único contribuyente al valor de las mercancías. Empero, éste recibe solamente un salario mínimo, suficiente para sobrevivir, en tanto el capitalista se lleva la mayor parte en la forma de beneficio.

Marx se propuso revelar a todos la "verdadera" naturaleza de este proceso. Y comenzó a hacerlo con la teoría del valor-trabajo.

1. La teoría del valor-trabajo

A. El valor de la mercancía


Según Marx, la mercancía es la unidad básica de la estructura económica capitalista. La mercancía, en el capitalismo, es producida con un propósito de intercambio más bien que de consumo. Esto es, el capitalista que produce está interesado en vender, no en usar. Para Marx, éste es el comienzo del peculiar mundo del capitalismo.

Marx a continuación asignó valor a la mercancía, y concluyó que hay dos tipos de valor posibles. Esto, a su vez, le llevó a considerar dos tipos de trabajo que generan esos dos tipos de valor. El primer tipo de valor está determinado por el uso particular que se da a la mercancía. Este es el "valor de uso", generado por el "trabajo útil". El uso de una pluma es para escribir; esto le otorga un cierto valor de uso. El de un vaso, contener líquido. Eso le da cierto valor de uso también.

El otro tipo de valor identificado por Marx es el "valor de cambio". El valor de cambio se refiere al valor de la mercancía a medida que circula. O sea, el valor de cambio es el precio de la mercancía. Conforme a la teoría del valor-trabajo, el valor de cambio es el resultado de un tipo diferente de trabajo, el "trabajo abstracto". Trabajo abstracto es trabajo en general. Es el esfuerzo humano básico, indiferente del aspecto específico de la actividad laboral.

En la economía marxista, cuando se hace referencia al valor de las mercancías, el valor de que se habla es el valor de cambio. El valor de uso no interesa al economista, porque éste "no encarna una relación social". Esto es, dado que la mercancía en el capitalismo es producida para el intercambio, su aspecto importante es su valor de cambio.

Finalmente, la cantidad de trabajo abstracto, y así el valor de cambio de una mercancía, puede ser medido por las horas de trabajo invertidas en producirla. Esta medida debe incluir todas las horas de trabajo dedicadas, desde el punto en que la materia prima es tomada de la naturaleza, hasta el punto en que el producto puede ser intercambiado. El trabajo invertido en hacer herramientas y maquinaria debe ser incluido también.

Por ejemplo, si una pluma requiere una acumulación total de una hora de trabajo en su fabricación, el valor de ella será una hora de trabajo. Si un vaso requiere dos horas de labor, su valor será dos horas de labor. En tal caso, dos plumas tendrán el valor equivalente de un vaso.

Resumiendo lo dicho, el valor de la mercancía, para Marx, es el valor de cambio, el cual es igual al precio. Y éste es igual al número de horas de trabajo requeridas para producir la mercancía. El número de horas se refiere al promedio de tiempo necesario para que un trabajador en la sociedad produzca la mercancía particular de que se trate.

Esto puede ser considerado como la definición terminológica fundamental para la discusión de la economía marxista. Debe anotarse, sin embargo, que Marx ocasionalmente se retractará y reformulará sus definiciones, a efecto de lograr correspondencia entre la teoría y la realidad. Es decir, enfrentado al hecho de que el precio tiene poco que ver con las horas de trabajo, Marx modificó posteriormente su concepto de valor de cambio, de tal manera que éste no aparece directamente relacionado con el precio. Si el precio no es igual al valor de cambio, si ni siquiera está claramente relacionado con el valor de cambio, entonces la expresión valor de cambio deja de tener significado empírico. Viene en su lugar a significar algo semejante al "justo precio" medieval y tiene apenas un sentido moral. Dado que éste no es el modo en que Marx desarrolló sus teorías, nos quedaremos con la definición de precio que significa valor de cambio.

El punto esencial a tener en cuenta aquí, es que-de acuerdo a Marx-el valor es determinado en el proceso de producción y no en el mercado.

B. La conversión de horas de trabajo

Encontramos que esta teoría contradice lo que podemos observar en el mercado. Podemos hallar, por ejemplo, que en el mercado se encuentran un reloj y una pila de pedregullo. El reloj se vende por $50 y el pedregullo por $5, pese a que aparentemente tomó 5 horas producir cada uno de ellos.3

En un intento de salvar su teoría del valor-trabajo, Marx introdujo el concepto de conversión de las horas de labor. De acuerdo a este concepto, las horas de trabajo utilizadas en cavar pedregullo son simples y no especializadas, en tanto que las horas invertidas manufacturando el reloj son complejas y especializadas. Un factor de conversión debe ser calculado para mostrar cuánto gasto de esfuerzo humano absorbieron los diferentes tipos de horas de trabajo. Para lograrlo, ambas cuantías de labor deben ser expresadas en términos de su común denominador, las horas de trabajo abstracto. En este ejemplo, una hora de trabajo complejo y especializado tendría el valor de 10 horas abstractas, mientras una hora simple, no especializada, equivaldría a una hora de trabajo abstracto. Así, el reloj vale 50 horas abstractas y el pedregullo 5. El reloj se vende por $50 y el pedregullo por $5. El problema de la variación en el precio de ambos queda, aparentemente, resuelto.

C. Crítica de la teoría del valor-trabajo

¿Cuál es el significado de horas abstractas de trabajo? En una economía marxista éstas deben servir como base para la fijación de precios. En la realidad, sin embargo, éstas no pueden ser determinadas nunca por medidas empíricas. Sólo pueden ser calculadas a posteriori, después que los precios han sido fijados en el mercado.

Así es, de hecho, cómo las horas de trabajo se miden en la Unión Soviética actualmente. Calcular la cantidad de tiempo laboral requerido para producir mercancía, aún una extremadamente simple, es imposible. Tal medición requeriría una regresión casi infinita de cálculos para determinar el trabajo empleado en cada etapa de la manufactura, más el trabajo invertido en herramientas, bienes de producción, etc. Por esta razón, los precios en la Unión Soviética se fijan en relación con los precios del mercado en el mundo libre. Marshal Goldman describe así esta anomalía:

La mejor analogía es el modo en que los países del Consejo de Asistencia Económica Mutua deciden cómo establecer los precios de los bienes que se venden unos a otros. Debido a que sus monedas no son convertibles, y a que su sistema de precios internos es tan irracional y arbitrario, ellos encuentran más fácil usar, simplemente, precios análogos del comercio exterior, para productos similares, cargados por corporaciones privadas a sus homólogas en los mercados capitalistas. Cuando se le preguntó a un planificador soviético cómo el Consejo decidiría los precios cuando, como se ha prometido, el mundo entero se vuelva comunista, él contestó con un guiño de conocedor: "Conservaremos un país capitalista sólo para ese propósito". No quedó muy claro si él estaba consciente de que los precios del mercado mundial sólo tienen sentido cuando hay numerosas partes involucradas en el comercio.4

El mercado, pues, es el sitio donde pueden determinarse precios significativos. Consideremos brevemente el funcionamiento del mercado.

El mercado

Productor y consumidor se encuentran en el mercado. El centro de su relación es la mercancía. En particular, ellos están interesados en el valor de uso de ésta. Las formas en que las dos partes ven el uso de la mercancía son diferentes, sin embargo. Tomemos el ejemplo de un reloj. El consumidor está interesado en la utilidad del reloj. Él desea que le dé la hora, y quizás que ejecute las otras funciones de un reloj moderno. Por tanto, valora la utilidad que un reloj específico, ofrecido en el mercado, tiene para él.

El productor ve las cosas desde una perspectiva diferente. El valor de uso del reloj es interesante para él debido a su potencial retorno de beneficios. Basado en su evaluación del potencial de retorno de ganancia, le asignará un precio de venta.

Digamos que el consumidor viene al mercado con $100 en el bolsillo y una cierta idea del reloj que quiere. El productor acude con su reloj, en el que ha invertido $70. Pide $85 por el reloj. El precio es razonable para el consumidor, y la transacción se lleva a cabo.

Vemos así claramente que el valor de uso es la esencia del valor de las mercancías. El proceso de fijación de precios no implica un engorroso cálculo de horas de trabajo necesarias para producir la mercancía.

¿Por qué la teoría del valor-trabajo?

La teoría del valor-trabajo es considerada hoy por la mayoría de los economistas del mundo libre como una curiosidad del siglo XIX. Ésta sólo juega un papel importante en el pensamiento económico de los países marxistas o en partidos comunistas en los que se rinde pleitesía al pensamiento de Marx. Uno puede preguntarse ¿por qué Marx cargó con una teoría desarrollada por los economistas clásicos, a quienes él detestaba, y que había sido rechazada desde entonces por casi todos los economistas?

La respuesta es que la teoría del valor-trabajo juega un importante papel en la estructura global de las teorías económicas marxistas. Marx claramente esperó atraer los trabajadores al comunismo, mostrándoles que todo valor procede del trabajo. Algunas personas han dicho que los revolucionarios marxistas prometen a los obreros la propiedad de todo lo existente si ellos se unen a la revolución.

Sería más exacto decir que el marxismo busca convencer a los trabajadores de que ellos ya son los dueños, con pleno derecho, de todo, y que cuando las relaciones económicas capitalistas sean destruidas, su propiedad será reconocida y garantizada.

II. La teoría de la plusvalía

Engels, en su discurso ante la tumba de Marx, citó la teoría de la plusvalía como el logro más grande de éste. Lenín la llamó la "piedra angular de la economía marxista" y basó en ella su teoría del imperialismo. Hoy en Nicaragua los niños son adoctrinados en la teoría de la plusvalía en los textos de la escuela primaria. Examinemos este importante componente de la ideología marxista.

El proceso de manufactura

De acuerdo con el análisis hecho por Marx, hay tres componentes que entran en el proceso de manufactura para obtener el producto. Estos son: la materia prima, la maquinaria y la fuerza de trabajo de los obreros. Ilustremos esto con el ejemplo de la industria de camisas citada frecuentemente por Marx en Das Kapital.

En el proceso de fabricación de camisas, la materia prima sería la tela, la maquinaria sería la máquina de coser y la fuerza de trabajo serían las costureras. El producto, por supuesto, es la camisa. El papel del economista marxista es sumar los valores aportados por cada uno de estos elementos. Digamos en nuestro ejemplo que el fabricante paga $1 por la tela necesaria para cada camisa. El también separa $1 para una cuenta de depreciación por cada camisa producida. Él puede usar este dinero para comprar una nueva máquina de coser cuando la actual esté inservible. También paga a sus trabajadores $2 por cada camisa que hacen. Finalmente, cobra $7 por camisa en el mercado al momento de vender. Los $7 representan el valor real de la camisa, tal como éste es determinado por la teoría del valor-trabajo.

... las mercancías son vendidas a su valor real, y las utilidades se derivan de venderlas por sus valores reales.5

Obviamente, la suma de los valores invertidos por el capitalista es $4 y sin embargo el valor que recibe por la venta son $7. Hay una diferencia de $3 que el capitalista llama "ganancia" y guarda para sí. La pregunta planteada por Marx es, ¿pertenece tal beneficio al capitalista? Si no es así, ¿a quién pertenece?. Para contestar tal interrogante, Marx busca determinar qué cuantía del capital invertido en la manufactura de la camisa es capital "variable". Esto es, qué cantidad del capital se ve incrementado en el proceso de producción de la camisa.

Según Marx, el capital invertido en materias primas no es variable. Es "capital constante". El valor de las materias primas no sufrió ningún cambio durante el proceso de fabricación. Marx también determinó que el capital invertido en maquinaria es constante. Él sostuvo que la máquina contribuye con su propio valor de cambio en los productos que hace. Para encontrar cuánto valor de cambio va en cada producto, se toma el precio de la máquina y se divide entre el número de productos fabricados antes que la máquina fuera desgastada. La máquina transfiere esa cuantía de valor de cambio a cada producto. Marx también creía que el capitalista era consciente de esta cuantía y separaba una fracción de su ingreso para poder comprar una nueva máquina cuando la vieja quedara fuera de servicio.

Si recorremos todo el período durante el cual presta servicio uno de estos medios de trabajo, desde el día en que llega al taller hasta el día en que se le arroja, inservible ya, al montón de chatarra, veremos que a lo largo de este período su valor de uso es absorbido íntegramente por su trabajo y su valor de cambio se transfiere por tanto, íntegramente también, al producto.6

Si ni el capital invertido en materias primas ni el aplicad en la depreciación de la maquinaria es capital variable, entonces ¿qué es lo que queda? La respuesta es obvia. Marx sostiene que el capital variable es el que se usa para comprar la fuerza de trabajo de los obreros. Este es el capital que da lugar a k ganancias. Los beneficios proceden, exclusivamente, de fuerza laboral de los trabajadores.

Al elaborar su teoría de la plusvalía, Marx alegó que hay dos períodos de tiempo en cada día de trabajo. Las primeras horas del día son las horas necesarias de trabajo. La labor ejecutada por el trabajador durante este tiempo basta para generar suficiente valor de cambio para alimentarse, vestirse y permitir reproducirse, y esto es exactamente lo que recibirá como paga. Las restantes horas del día son trabajo excedente El obrero, al trabajar estas horas, está generando valor adicional que el capitalista se apropia. En nuestro ejemplo, trabajador de la máquina de coser generará $2 de valor cambio durante las horas necesarias de trabajo, y esa será paga. Luego, cuando concluye el día en el cual ha vendido fuerza de trabajo, habrá generado otros $3 de valor exceden para el capitalista.

Marx sostuvo que, con este enfoque, había resuelto el secreto de la producción capitalista y podía prever la muerte del sistema. Marx dijo que, con los $2, el capitalista de nuestro ejemplo podía comprar 1 día de fuerza de trabajo por su valor de cambio. Recordemos que el valor de cambio es igual a cantidad de trabajo necesaria para producir la mercancía. el caso de la fuerza de trabajo, dijo Marx, ello equivaldría a necesidades básicas para mantener vivo al trabajador.

Habiendo comprado la fuerza laboral por $2, empero, el capitalista se encuentra ahora en posición de ver expandirse el valor de su compra. En nuestro ejemplo, el valor se expande hasta $5. Estos $5 son el valor del trabajo aportado por obrero durante 1 día. Este valor se transfiere al capitalista forma de mercancías que, él afirma, son de su propiedad. El vende las mercancías y se embolsa el valor excedente.

Esto es posible, dice Marx, porque la fuerza de trabajo es una mercancía única que crece en valor a medida que es utilizada. El capitalista compra la fuerza de trabajo objetivada del obrero, pero ésta es liberada como trabajo vivo de un valor de cambio mucho mayor.

La conclusión de este análisis es que las ganancias pertenecen al trabajador, pero el capitalista se las apropia injustamente. El obrero está aprisionado en una situación de explotación contínua, y el capitalista mismo es conducido a explotar. Si cesa de explotar a sus trabajadores, será destruido sin clemencia por los otros capitalistas.

La única salida de este dilema -la única solución a la contradicción del capitalismo- es la revolución. Cuando el capitalismo sea destruído, se acabará la explotación.

La teoría de la plusvalía ha servido muy bien como arma de propaganda. Ha alimentado los fuegos de la revolución, particularmente como base de la teoría de Lenín sobre el imperialismo. Trágicamente, sin embargo, para aquellos países que han caído en el comunismo, la economía marxista y la teoría de la plusvalía han sido un fracaso total como sistema económico en funcionamiento.

III. El impacto de las teorías económicas marxistas en los países comunistas

En la Unión Soviética y en otros países comunistas, se han hecho intentos por convertir en ley las teorías económicas marxistas. Pero la aplicación de tales teorías ha sido desastrosa para la economía soviética.

La economía oficial soviética no permite la fijación de precios ni el libre intercambio de bienes en el mercado. La producción está planificada centralmente. Las fábricas dependen de los planificadores centrales para proveerse de bienes y, a la vez, deben llenar cuotas establecidas por los planificadores. El proceso de producción está así aislado de cualquier señal que indique los deseos y necesidades de los consumidores. El resultado es ineficiencia y fracaso en satisfacer las necesidades del consumidor. Si se ha planificado la producción de zapatos, se harán zapatos aún cuando la gente necesite abrigos.

Lawrence Minard y James W. Michaels describen los males de la planificación central en un artículo en Forbes.

En Alma-Ata visitamos una fábrica de alfombras. Está dirigida por una mujer enérgica y eficiente, Klara Nijasbayeva. En comparación al nivel de producción norteamericano, es bastante pequeña. Produce alrededor de 1 millón 200 mil yardas cuadradas por año, y emplea a 1100 trabajadores. Las alfombras tienen gran demanda en la Unión Soviética, y éstas parecen ser de buena calidad. Nijasbayeva dijo que ella podría fácilmente vender muchas veces su producción actual si tuviera capital y recursos. Ella también estaba teniendo problemas para conservar a los trabajadores. ¿Por que no elevar el precio de las alfombras a lo que el mercado permita?, le preguntamos. De ese modo la fábrica obtendría dinero adicional para expandirse, y para adquirir materias primas y traer trabajadores de otras fábricas. La directora movió la cabeza. "No, no. Eso sería injusto para los trabajadores de otras fábricas. Un trabajador estaría explotando a otro". En teoría, ninguno es explotado, pero muy poca gente tiene alfombras. Aquéllos que se las han ingeniado para conseguir alfombras, posiblemente sobornaron a un empleado de la tienda. Entretanto, la lana y el trabajo que podrían haber servido para fabricar alfombras muy solicitadas, se destinan a fabricar chaquetas de baja calidad, que cuelgan sin poderse vender en la tienda por departamentos GUM de Moscú.7

Argumentos empíricos contra una economía central planificada basada en el valor-trabajo

Es interesante advertir que dentro de la Unión Soviética, casi toda la tierra agrícola es controlada por el Estado. Sin embargo, la mayoría de los granjeros soviéticos tiene también acceso a pequeñas parcelas privadas que constituyen menos del 4 por ciento de la tierra cultivable del país. Se estima que esas pequeñas parcelas producen el 25 por ciento de la cosecha total de la Unión Soviética, una proporción enorme en comparación con los sectores colectivos y estatales. 8 Claramente, el sistema soviético ha fracasado en dar al pueblo los incentivos necesarios para trabajar en beneficio del Estado.

Otro ejemplo es China. Al final de la década de los setenta, Zhao Ziyan, primer secretario del Partido Comunista en la provincia de Si Chuan, comenzó un experimento mediante el cual permitió a 6 fábricas retener una parte de sus beneficios. Ellos podrían usar esas ganancias para reinversión y nuevos bienes de capital o para repartir bonos a los trabajadores. Ellos podrían, asimismo, comerciar directamente cualquier excedente de la producción, o diversificar sus productos y buscar mercados de exportación. Igualmente, tenían el derecho a premiar a los trabajadores productivos y castigar a los improductivos. Actualmente, ese programa se ha extendido de 6 a 6.600 fábricas que abarcan más del 45 por ciento de la producción industrial nacional. En diciembre de 1984, portavoces chinos comunistas llegaron hasta el punto de hablar en contra de la adhesión rígida a las doctrinas marxistas.9

La economía soviética hoy

De 1951 a 1955 el Producto Nacional Bruto (PNB) de la Unión Soviética mostró una tasa de crecimiento anual del 6 por ciento. Esta tasa ha venido decreciendo lentamente desde esa época. De 1976 a 1980, el ritmo de crecimiento de la economía soviética fue menor al 3 por ciento.10

Actualmente, Europa del Este debe 80.000 millones dólares al mundo occidental. Muchas personas afirman que si Occidente decidiera cortar este apoyo, sería sólo una cuestión de tiempo el que esas economías se derrumbaran.

¿Por qué el bloque soviético se encuentra en tan profundas dificultades económicas? Esencialmente, a causa de la adhesión dogmática a los principios económicos marxistas. Para encubrir la inoperancia del sistema económico marxista, sus partidarios han optado por la corrupción y el soborno.

En URSS: la sociedad corrupta, Konstantin Simis señala que no hay lugar dentro de la sociedad soviética para aquéllos que no aceptan la corrupción. Lo mismo afirma Ilja Zemtsov en Corrupción en la Unión Soviética. Simis subraya que dentro de la URSS cualquiera que sea realmente honesto acerca del incumplimiento de las cuotas de producción, es visto como enemigo del Estado.

Simis cita el ejemplo de una fábrica de accesorios que, según el gobierno, debía exceder su cuota de producción anual. Cuando se llegó a los días finales, fue evidente que meta no sería alcanzada. Con el propósito de encubrir la realidad, la gerencia reunió los artefactos de la población de la aldea donde la fábrica estaba ubicada, los pintó y los presentó como parte de la producción anual. Pocos días después, los artefactos fueron devueltos a sus dueños.

Como resultado de este logro, el gerente de la fábrica recibió un cargo más elevado en el gobierno. Además de recibir un bono generoso, su asistente fue nombrado gerente de la planta. Los técnicos recibieron también bonos muy lucrativos. Los trabajadores fueron motivo de elogios y se les dio una tarde libre en la que tuvieron oportunidad de embriagarse.

En Análisis de un espectro, el sovietólogo francés Alain Besançon concluye que la economía soviética es, de hecho, un desastre. Besançon anota, por ejemplo, que los soviéticos dicen ser los más grandes productores de acero en el mundo, pero no está claro a dónde se va la producción anual de 145 millones de toneladas. Esta cantidad es equivalente a la producción conjunta de Japón y Alemania que fabrican, entre ambas, 12 millones de automóviles. Pero la Unión Soviética produce menos autos por año que España, tiene un sistema ferroviario ligeramente más grande que el de la India, ha pavimentado y desarrollado menos carreteras que Francia y aún en términos de armamento, su producción de tanques no puede consumir más que unos pocos millones de toneladas del acero que se supone que produce.

Besançon llega a concluir que estos 145 millones de toneladas representan, en primer lugar; la producción de acero real; en segundo término, la producción de acero inferior; en tercero, la producción de acero rechazado; en cuarto, la producción de acero para oxidación; en quinto, la producción de pseudoacero y, finalmente, la pseudoproducción de acero.

La noción de que la Unión Soviética es el segundo poder económico del mundo es también un mito. Besançon indica que la Unión Soviética tiene menos teléfonos que España, y menos automóviles que Brasil. Lujos tales como computadoras y aún fotocopiadoras son virtualmente desconocidos.

Besançon se mofa de la idea de que la URSS tiene "un nivel de vida ligeramente más alto que el de España". Aunque los trabajadores españoles pueden necesitar casi la misma cantidad de tiempo en el trabajo que su contraparte rusa para comprar un televisor, un par de zapatos o una aspiradora, Besançon señala que hay diferencias obvias.

En el caso de la URSS, estamos hablando de la clase de televisor "que uno podría comprar en el mercado de las pulgas". Cuando hablamos de zapatos, nos referimos "a la clase de zapatos que un trabajador emigrante marroquí se negaría a usar". Cuando hablamos de una aspiradora estamos hablando de una que sólo "funciona cuando usted la patea".

Besançon sugiere que, en vez de España, sería más apropiado decir que la URSS tiene "un nivel de vida un poco más alto que el de Bangladesh".

IV.Crítica a la teoría de la plusvalía

Podemos agrupar nuestra crítica a la teoría de la plusvalía de Marx bajo tres encabezamientos.

1. Simplificación excesiva

Marx concibió el proceso de manufactura como una actividad configurada por tres grandes componentes: materias primas, maquinaria y trabajo. Esto, sin embargo, es un enfoque demasiado simple. Marx mostró muy poca comprensión del papel del inversionista. Para Marx, el inversionista es un capitalista. Como tal, es un explotador, y si explota despiadadamente, se llevará a su bolsillo enormes sumas de dinero.

En realidad, el papel del inversionista es mucho más exigente, creativo, arriesgado y muchas otras cosas más. El inversionista debe determinar dónde y cuándo arriesgar capital. No tiene garantías de éxito, y una posición despiadada a ultranza no es garantía de efectividad empresarial.

Existen, además, otros papeles importantes. Estos incluyen la gerencia y la administración, así como inventores, ingenieros, investigadores y compradores. Todos ellos deben funcionar bien y armoniosamente si se pretende el éxito en la producción.

Sin embargo, éste es sólo el primer paso. El producto debe ser entonces llevado al mercado. Como ya hemos visto, la concepción marxista del mercado es extremadamente inadecuada. Para Marx, el precio era fijado por el número de horas de trabajo, aún antes de que el producto fuera llevado para la venta. La ganancia del capitalista es así automática. No obstante, la realidad es muy distinta. El precio es determinado en el mercado, y nada es automático.

Los precios dependen de un número de factores en el mercado, pero los principales entre éstos son la oferta y la demanda. Cuando hay exceso de oferta, el precio baja. Cuando hay escasez, el precio sube.

En su obra, Libertad de elegir, Milton Friedman menciona tres funciones importantes que cumplen los precios en la organización de la actividad económica:

Primero, transmiten información; segundo, aportan el estímulo para adoptar los métodos de producción menos costosos, y por esa razón inducen a emplear los recursos disponibles para abrazar los propósitos más valiosos; tercero, determinan quién obtiene las distintas cantidades de producto, la llamada "distribución de la renta".11

Quizás aún más fundamental en el proceso de fijación de precios es la calidad del producto. Si un producto es de baja calidad no se venderá, no importa cuántas horas de trabajo se hayan invertido en su producción. (Donde hay una escasez extrema de bienes de consumo, como en la Unión Soviética y otros lugares, los consumidores puede que lo compren, sin hacer caso de su calidad o sus necesidades personales. En el primer caso, no tienen alternativa. En el segundo, ellos compran cuando hay una oportunidad y luego hacen trueque con otros compradores.)

Aún si concediéramos a Marx que sólo hay tres componentes en la producción, encontraríamos aún que él hace una súper simplificación. Marx afirma que la fuerza de trabajo es la única fuente de ganancia, y que el capital invertido en materias primas y maquinaria es capital constante. Observamos, sin embargo, que el capital invertido en maquinaria no es constante, sino que, de hecho, es capaz de multiplicarse a sí mismo, aún sin la fuerza laboral.

Equipos totalmente automatizados, tales como la máquina de montaje de magnetófonos en la Compañía Eléctrica Matsushita, son altamente productivos. Esta máquina en particular hace el trabajo que antes efectuaban 6 empleados. Estos recibieron otros puestos menos tediosos en la misma compañía.

Otro ejemplo es provisto por las máquinas-robot de soldadura en la Compañía de Motores Honda. Estas máquinas son capaces de ejecutar 130 soldaduras en 45 segundos, un trabajo que anteriormente requería 30 personas y 32 minutos. Aún más, esta línea de ensamblaje había sido considerada por los trabajadores de la industria automotriz como una de las más incómodas y peligrosas.

Marx vio la maquinaria bajo el capitalismo como un instrumento de explotación, y no supo comprender el tremendo potencial que las máquinas tienen para liberar al obrero del aburrimiento, al mismo tiempo que para generar ingresos para el industrial. Una máquina no es capital constante, sino un instrumento capaz de generar ganancias, al aumentar el poder creativo de un ser humano.

2. No es realista

Marx condenó el "capitalismo", exaltó el "socialismo" y predijo el advenimiento del "comunismo". Sin embargo, permanece intacto el hecho simple de que el desarrollo requiere capital. Esto es verdad en países capitalistas, países socialistas y en países como la Unión Soviética, que exhiben un tipo de capitalismo monopolista de Estado.

El proceso de producción requiere los elementos de capital, gerencia y trabajo. Los tres deben actuar conjuntamente para dar vida al producto que, a su vez, es llevado al mercado. En el mercado, no hay garantía de éxito comercial. Éste depende en gran parte de si el fabricante ha sido capaz de satisfacer alguna necesidad del consumidor. Si la venta se realiza, el industrial recibe una ganancia.

En la perspectiva marxista, la ganancia es una maldad, y un crimen. En la visión del DIOSISMO, sin embargo, la ganancia no es mala. La ganancia es el premio que la sociedad retorna a aquéllos que incrementan la riqueza social mediante la aplicación de su creatividad humana. La utilidad es buena, pero debe ser distribuída en forma justa entre todos aquéllos que contribuyen con su creatividad a servir a la sociedad. Con demasiada frecuencia no se hace esto. Aquí radica el "crimen del capitalista". El crimen no está en producir beneficios, sino en que frecuentemente no se da participación justa del beneficio a todos aquéllos que lo merecen.

Este crimen ha traído como consecuencia un alto nivel de resentimiento hacia los hombres de negocios y las corporaciones. Ese resentimiento es campo fértil para el comunismo.

Debe recordarse, sin embargo, que los beneficios no están garantizados. Aquéllos que demandan una justa participación en los beneficios generados, deben estar dispuestos a aceptar, también, una porción justa de las pérdidas.

3. Incompleta

Marx dijo muy poco acerca de la organización del comunismo, su sistema económico ideal. En la Crítica del programa de Gotha, sin embargo, escribió el lema que ha sido popularizado como la descripción más simple de la vida bajo el comunismo. "De cada uno conforme a su capacidad, a cada uno conforme a su necesidad".

Este lema ha parecido a muchos como una bella descripción de una sociedad ideal, y debe admitirse que tiene algo de poético. Necesitamos preguntar más, sin embargo, para comprender cómo un slogan semejante puede convertirse en realidad.

¿Cómo pueden determinarse las capacidades? Más específicamente ¿quién puede determinar cuáles son las capacidades de una persona? Además, ¿quién puede determinar las necesidades de una persona? Podemos sentir intuitivamente que algunas cosas son necesidades, y otras son lujos, pero ¿quién puede definitivamente afirmar tales cosas? Alguien puede sentir que el único transporte que necesita es un par de zapatos, mientras otro puede considerar que necesita una bicicleta. Pero quien obtenga una bicicleta, bien puede sentir luego que necesita un automóvil. Y una vez que tenga un coche, tal vez esté convencido que su tiempo es tan valioso que necesita un helicóptero. ¿Quién puede decidir?.

Quizás si hubiera un medio por el cual Dios hiciera saber a cada individuo qué espera de él y qué le está permitido, todos podríamos aceptar Su juicio. Dado que Dios no nos ha dado a conocer tales cosas, nos sentimos mejor tomando tales decisiones por nuestra cuenta. Al menos no podremos responsabilizar a otro de ellas. En el mundo comunista, empero, estas decisiones son tomadas por un tercero, el Estado. El Estado se encarga de determinar las capacidades y necesidades del pueblo a través de un elaborado sistema de cuotas y asignaciones.

Esto sería excelente si el hombre fuera una máquina. Es fácil medir las necesidades y capacidades de una máquina. Obviamente, cuando esto se aplica a los seres humanos, no funciona. Va contra los aspectos más fundamentales de la naturaleza humana. Hemos hablado de la naturaleza de cada uno de dar y recibir. El deseo de recibir en un sentido general, puede ser equiparado al deseo natural de autosuperación.. Los aspectos materiales de la autosuperación son negados por el sistema comunista.

La naturaleza humana también exhibe el deseo de contribuir, el aspecto de la creatividad humana. La creatividad y el pleno desarrollo personal son sofocados bajo el comunismo.

V. Conclusión

No hay duda que Dios, como creador del ser humano y Padre de la humanidad, desea proveer a Sus hijos de todo lo necesario. Por consiguiente, debe ser la Voluntad de Dios que exista un sistema económico para que cada persona pueda sentirse suficientemente abastecida y satisfecha económicamente.

En el pasado, muchos pensadores creyeron que la planificación central podría evitar estos problemas y funcionar con mayor eficiencia que una economía de mercado libre. Los deprimentes fracasos del experimento económico socialista de este siglo han demostrado la falsedad de este postulado. Las economías muy centralizadas y planificadas no funcionan. Tienden a pervertir la naturaleza humana y hacen mal uso de los recursos en lugar de utilizarlos con eficiencia.

Los sistemas socialistas revocan los derechos de propiedad privada, ejercitan control estatal y niegan la libre elección individual. Al hacerlo se oponen directamente a tres aspectos básicos de la naturaleza humana: (1) el deseo de superación personal, (2) la creatividad, y (3) el deseo de logros. Debido a que se opone a estos tres rasgos humanos fundamentales, estos sistemas están destinados a fracasar.

Dios nos ha dado un modelo de sistema económico en el funcionamiento de nuestro propio cuerpo que ilustra el equilibrio apropiado entre la coordinación central y la libertad individual. Interpretamos, entonces, el funcionamiento del cuerpo en términos sociales y económicos, teniendo como principios guía: la dignidad sagrada del individuo, la naturaleza social de la vida humana, y la obligación de asignar decisiones sociales a los niveles de autoridad que estén mejor preparados para ello.

El cuerpo humano: modelo ideal del sistema económico

El cuerpo humano exhibe bello y armonioso balance entre la libertad individual y la coordinación central. Dentro del cuerpo, cada célula, si bien forma parte de algún órgano o tejido, debe mantenerse autónomamente. Esto es, la célula se responsabiliza por su propio metabolismo, y determina cuántos nutrimentos y cuánto oxígeno retirará de la sangre.

No obstante, existe una coordinación central del cuerpo tomado en su conjunto. El cuerpo existe para servir el propósito general de la persona individual. El individuo existe para amar a Dios y a sus semejantes. El cerebro y el sistema nervioso central coordinan las actividades del cuerpo en la búsqueda de este propósito. De esta forma, las partes del cuerpo deberán funcionar en armonía.

Aún cuando están coordinadas centralmente, las funciones orgánicas del cuerpo en su mayor parte se autorregulan. El estómago resiste todo intento de ser llenado en demasía. El hígado responde a la escasez de mercado liberando de la sangre nutrimentos almacenados. El corazón y los pulmones ajustan sus índices de acuerdo a la demanda del cuerpo.

Cuánto más examinamos en detalle su funcionamiento, más notamos el extraordinario equilibrio entre la coordinación central, la autonomía individual y la toma de decisiones. Es la posición del DIOSISMO que el cuerpo humano es modelo divino para un sistema económico apropiado.

Sistema de mercado libre

El sistema de mercado libre es el mejor sistema concebido para tratar de acomodar los deseos humanos básicos que mencionamos anteriormente. El deseo de autosuperación se logra debido a la oportunidad que el mercado libre ofrece al incentivo personal. El deseo de creatividad se ve satisfecho por la libertad del mercado. Y el deseo de logros es servido por las oportunidades creadas en la competencia justa.

El sistema de mercado libre, o sistema de libre empresa, es el sistema que más similitudes tiene con el funcionamiento del cuerpo humano. El sistema de mercado libre permite al individuo obtener del mercado lo que él desee, pero permite la intervención en caso de serio desorden. El sistema mantiene fuerzas médicas para auxiliar individuos heridos, y fuerzas de seguridad para hacer cumplir leyes que benefician a la totalidad. Estas fuerzas sólo son puestas en acción en caso de necesidad, pero en general el sistema funciona sin ellas.

En el sistema de mercado libre, el Estado está estrictamente limitado. Una de las limitaciones más claras del Estado es el principio de la propiedad privada. El derecho a la propiedad privada es un derecho natural, uno que está justificado además en el contexto del bien común, porque la propiedad privada fomenta el orden correcto para el uso de bienes proveyendo incentivos por buena administración e imponiendo para todos responsabilidades con respecto a los derechos y la propiedad de otros. Su existencia se refleja en el antiguo mandamiento: "no robarás".

El derecho de la propiedad privada, sin embargo, absoluto. Aquellos que poseen propiedad tienen responsabilidades ante Dios, ante su comunidad, y ante sus semejantes Santo Tomás de Aquino afirmó una vez que un ser humano "debe poseer cosas externas no como suyas propias sino... para.., estar listo a comunicarlas a otros en caso de necesidad." Así, el apóstol Pablo dice (1 Tim 6,17-18): "a los ricos de este mundo encárgales que... [sean] liberales y dadivosos". Los propietarios son los administradores temporarios de una porción de la tierra, y cada uno de nosotros rendirá cuentas al Creador de su administración.

Sólo un sistema de mercado libre permite a los agentes económicos libertades regulares, dignas de confianza, ordinarias. Sólo un sistema de mercado libre respeta la libre creatividad de cada persona, y por esta razón respeta la propiedad privada, los incentivos (en vez de la coerción), la libertad de elección, y otras instituciones de la economía libre. Un sistema de mercado libre obliga a sus participantes a "considerar a otros" o sea, a observar las necesidades y deseos libremente expresados por otros, para así poder servirlos. El sistema de mercado libre no es moralmente válido debido a que es productivo, puesto que cualquier economía puede lograr productividad mediante la coerción. Es moral porque es el único sistema desarrollado sobre el respeto de la libertad de sus participantes.

El mercado no es una "mano invisible" que todo lo arregla. El mercado sólo es el lugar que nos provee una oportunidad. Nos permite libertad de conciencia. Lo que hagamos de ella determinará nuestro carácter y nos preparara a encontrar nuestro Juez y a vivir nuestra vida eterna.

Crítica de las economías occidentales

Puede decirse que las sociedades occidentales se componen de tres sistemas integrados: un sistema político activo un sistema económico dinámico, y un sistema moral y cultural vital. Karl Marx fue quien por primera vez denominó el sistema económico de la "democracia burguesa" (a la cual él consideraba un fraude), "capitalismo". Hizo esto para condenarlo. En este capítulo hemos refutado la crítica marxista de economías libres. A la vez, debemos examinar nuestra sociedad occidental para ver cuál es la verdadera fuente de sus males.

En la opinión del DIOSISMO, lo que causa los males del sistema económico es la degeneración del sistema moral y cultural subyacente. Marx sostuvo que la moralidad era parte; de la "superestructura' erigida sobre la "base" económica pero, el concepto del DIOSISMO es que la base es el sistema moral. Debido a los defectos básicos de la naturaleza humana, existe explotación y abuso en la esfera económica. Estos defectos son parte de la "naturaleza caída" del hombre. Son resultado de la caída del hombre separándose de Dios y multiplicando el pecado humano. Son parte de la naturaleza del hombre alienado, y es tarea de la religión instruir al hombre de forma que pueda superar su naturaleza caída egoísta.

La solución del DIOSISMO

La suficiencia, el descreimiento, y el particularismo han mutilado a nuestra sociedad de hoy en su función de guiar al hombre hacia el altruismo y hacia lo divino. El DIOSISMO sostiene que se necesita una solución espiritual. Con esto queremos significar una solución que involucre el corazón y el espíritu humanos. Necesitamos experimentar a Dios; esto traerá la revolución interior del hombre.

En Occidente, podemos aprender de los extraordinarios milagros económicos que han ocurrido en Asia en años recientes. El surgimiento del Japón de las cenizas de su destrucción, y la multiplicación de muchos "Japonés", como Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong, son testimonio de la importancia de los factores morales, culturales y espirituales. En particular, estas sociedades se adhieren a una fuerte "ética familiar". La sociedad en su conjunto es considerada como una "familia extendida". Una empresa de negocios, por ejemplo, es como una familia. Los trabajadores no son despedidos de su trabajo en tiempos de crisis; es la "familia" la que sufre y la que provee a los suyos. A cambio, la empresa espera lealtad de sus empleados. De esta forma, se evitan los cambios contínuos de trabajo, y esto beneficia grandemente a las empresas.

Es sorprendente notar que estas sociedades se basan en el confucionismo y no en la ética cristiana. Debido a que el cristianismo ve a Dios como el Padre y a la humanidad como los hijos de Dios, sería de esperar que dicha ética familiar fuera parte de nuestra sociedad occidental. De hecho, esto sería posible si no fuera por el predominio del pensamiento materialista en Occidente. Este punto de vista debe ser transformado y reemplazado por un concepto espiritual. Aún cuando somos cristianos de nombre, en la práctica nos destacamos por nuestro materialismo.

La propia familia es la piedra angular de una sociedad libre. No se puede entender la democracia ni la economía de mercado separada de la sólida estructura de la vida de familia. No es accidente que el totalitarismo siempre haya buscado infiltrar, debilitar y destruír la integridad de la familia, sembrando desconfianza y suspicacia en este santuario humano de confianza y amor. Tanto para la vida personal como para el funcionamiento seguro de la sociedad, la familia es una institución fundamental. Es el puente entre la moralidad personal y la moralidad social, la escuela, tanto de las virtudes personales como de las virtudes sociales, y sin ella, ni la vida personal ni la vida económica pueden sobrevivir ni prosperar.

El DIOSISMO hace un llamamiento a la libertad en la vida de familia y a la libertad en el mercado. Por sobre todo, el DIOSISMO hace un llamamiento a todos al altruismo y la virtud para que podamos traer el amor y la justicia de Dios a la sociedad, la nación y el mundo. El mejor sistema económico por el momento es el sistema de mercado libre encabezado por hombres y mujeres centralizados en Dios.


Notas del Capítulo Cuatro

1. Leszek Kolakowski, Main Currents of Marxism, tomo 1, Oxford University Press, Oxfort, 1978, pág. 330.
2. Mark Blaug, "Economics", en The New Encyclopedia Britannica, tomo 6, 1983, pág. 37.
3. Supongamos en este ejemplo que es posible calcular las horas de trabajo, aunque mostraremos más tarde que no se puede hacer tal cálculo.
4. Marshall I. Goldman, URSS in Crisis, Norton, Nueva York, 1983, pág. 50.
5. K. Marx, Wage, Labor and Capital, Value price and Profit, International Publishers, Nueva York, 1983, pág 37.
6. K. Marx, El Capital, tomo 1, segunda edición, Fondo de Cultura Económica, México, 1959, pág. 153.
7. Lawrence Minard and James W. Michaels, "Why workers won't work in the Soviet Union", Forbes, 6 de diciembre dee 1982, pág. 144
8. Goldman, pág. 38.
9. The New York Times, 8 de diciembre de 1984.
10. Goldman, pág. 47
11. Milton and Rose Friedman, Libertad de elegir, segunda edición, Ediciones Grijalbo S.A., 1981, pág. 32.
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Capítulo cinco

EL IMPERIALISMO Y LA TERCERA INTERNACIONAL


"Ninguna nación puede llamarse libre en tanto oprima a otra nación."

V.I.U. Lenín1

Sin Vladimir Illich Ulyanov Lenín, las teorías sociales de Marx hubieran sufrido el mismo destino que las de Saint Simón, Fourier u Owen. Marx sería hoy, probablemente, un pensador social más cuyas obras se hallarían en un rincón escondido de la biblioteca municipal. Empero, gracias a la crucial contribución de Lenín a la teoría comunista, la mayoría de los pensadores radicales ven en su trabajo una necesaria prolongación o apéndice del pensamiento marxista. En esta sección hablaremos de Lenín y su concepción del imperialismo.

I. El marxismo en busca de un mentor

Con la muerte de Karl Marx en 1883 y la de Friedrich Engels en 1895, el movimiento comunista de Europa necesitaba un mentor que pudiera servir como intérprete de los escritos de Marx.

A. Bernstein

Después de la muerte de Engels, una gran parte del movimiento social-demócrata (comunista) gravitó hacia Eduard Bernstein (1850-1932). Bernstein fue un pensador alemán, seguidor del marxismo desde su lectura del Anti-Dühring de Engels. Por varios años, Bernstein trabajó directamente con Engels y fue reconocido como un experto en teoría marxista.

Bernstein, sin embargo, sostenía que el pensamiento de Marx adolecía de ciertas deficiencias. El señaló las tres leyes del movimiento económico que Marx había observado en la sociedad capitalista:

(1) La centralización del capital. Marx había predicho que a medida que avanzara el tiempo, el capital se concentraría más y más en las manos de unos pocos capitalistas. Esto ocurriría a consecuencia de que los capitalistas más ricos recurrirían a prácticas sin escrúpulos, tales como el soborno y la venta a precios artificialmente reducidos, para destruir la competencia. Del mismo modo, sólo los capitalistas más prósperos podrían comprar la maquinaria más moderna. Finalmente, todo el capital sería controlado por una insignificante minoría.

(2) Disminución de beneficios. De acuerdo con la teoría de la plusvalía, Marx sostenía que el trabajador constituye la única fuente de ganancias en el proceso de producción. Reconocía que las empresas estaban comprando más y más maquinaria moderna y reemplazando trabajadores. Al reducir el número de obreros, según Marx, se eliminaba la única fuente real de beneficios. Por tanto, el incremento del uso de maquinaria y la merma en el número de trabajadores, traería una reducción de las ganancias.

(3) Aumento de la pobreza. Marx sostenía que la concentración del capital forzaría a los propietarios de pequeñas compañías a abandonar sus negocios y regresar a la fuerza de trabajo. El uso creciente de maquinaria multiplicaría el desempleo y la pobreza. Marx predijo que la miseria de sus condiciones de vida llevaría tanto a los antiguos como a los nuevos miembros de la fuerza de trabajo a una revuelta en contra del sistema capitalista.

Percepción de Bernstein

Hacia finales del siglo XIX, Bernstein concluyó que las predicciones de Marx no estaban sucediendo. De hecho, las ganancias se incrementaron y la situación de los obreros mejoró por esa época. Bernstein, por tanto, sostuvo que los análisis económicos de Marx eran incorrectos y anticientíficos. De igual manera, desafió su visión de la historia, y aún concluyó que la grandeza del marxismo no era debida a la dialéctica, sino "a pesar" de ella. Bernstein negó así la necesidad científica de una revolución violenta, y en su lugar abogó, como lo expresa el título de su libro, por un Socialismo Evolutivo (1889).2

Las teorías de Bernstein alcanzaron un amplio nivel de popularidad. Inicialmente, sus posiciones fueron refutadas por marxistas ortodoxos como el alemán Karl Kautsky. En 1899 Kautsky atacó a Bernstein con la obra Bernstein y el programa socialdemócrata, una anticrítica. Hacia 1910, sin embargo, Kautsky había cambiado sus opiniones, y decidió apoyar la revisión del marxismo hecha por Bernstein. Seguidores de ambos hablaron de "un regreso a Kant". Su conclusión fue que la sociedad no sería transformada espontáneamente a través de la revolución. Los individuos necesitaban experimentar un cambio moral.

Esta perspectiva fue, naturalmente, interpretada como "idealista" y "utópica" por los puritanos del marxismo, lo mismo que por Lenín, quien sostenía que la transformación social estaba supeditada a la revolución violenta.

Con el tiempo, Karl Kautsky llegó a ser la principal figura en favor de esta revisión de Marx. Lenín, entre tanto, se refirió a aquéllos que adoptaban esta posición como "kautskianos".

B. Las Internacionales Comunistas

A comienzos del siglo XX, el movimiento socialista ya había avanzado a través de varias etapas que serán brevemente examinadas a continuación.

1. La Primera Internacional (1869-1876)

La Primera Internacional fue encabezada personalmente por Karl Marx. No se limitó a una reunión de seguidores de las teorías marxistas, sino que involucró a varios grupos comprometidos en la defensa de los derechos de los trabajadores. Sin embargo, debido al control de Marx, la dirección básica de la Primera Internacional tendió a reflejar únicamente sus opiniones en materia de formulación de políticas. El propio Marx poseía una personalidad conflictiva, impulsiva y dispersa. Su sarcasmo y obstinada naturaleza provocaron el deceso de la Primera Internacional.

2. La Segunda Internacional (1889-1914)

El segundo intento de organizar el movimiento socialista distó aún más de ser un esfuerzo estructurado. Reconoció que el socialismo debía estar relacionado con las características de cada nación. Para llegar al socialismo había más de un camino.

La Segunda Internacional se dividió, primero, debido a disputas sobre las calificaciones de los miembros y, más tarde, por las diferentes actitudes respecto a la Primera Guerra Mundial. Los partidarios de Kautsky querían que la definición de los miembros fuese suficientemente amplia para incluir esencialmente, todo aquél que apoyara el movimiento obrero, quien sería considerado socialdemócrata o comunista. Vladimir Lenín, por el contrario, tenía una visión mucho más restringida de lo que era ser miembro. El quería reducir a los miembros a un núcleo revolucionario estrictamente disciplinado, que podría educar y forjar cuadros en esa misma línea. Básicamente, el debate se redujo a cantidad versus calidad.

Individuos tales como Lenín también abogaron por la solidaridad internacional socialista en oposición a la Primera Guerra Mundial, debido a su naturaleza "imperialista", en tanto que Karl Kautsky y los principales dirigentes de la Segunda Internacional, optaron por respaldar a sus respectivas naciones durante el conflicto.

3. La Tercera Internacional (1919), una afirmación de los puntos de vista de Lenín

La Tercera Internacional sirvió, básicamente, como afirmación de los principios de Lenín y de su particular interpretación y aplicación del marxismo. Casi todos los participantes de la Tercera Internacional eran rusos. Lenín, irónicamente, denunció la Segunda Internacional refiriéndose a ella como la internacional "amarilla".3

C. Lenín

Nacido en 1870, Vladimir Illich Ulyanov (Lenín) se había puesto al corriente de los escritos de Marx a la edad de 18 años. Al llegar a los 20, Lenín actuaba como elemento de coordinación para la mayoría de las actividades comunistas dentro de Rusia. Un exámen de varios de sus principales escritos revolucionarios revela el carácter particular de su interpretación de Marx (como fué afirmado por la Tercera Internacional). Aquí mencionaremos brevemente algunos de sus principales trabajos:

(1) ¿Qué hacer? (1902) En este texto, Lenín concluye que los trabajadores no pueden, por sí mismos, alcanzar una conciencia proletaria. Ellos necesitan una vanguardia revolucionaria profesional que los eduque y prepare para la revolución. El número de miembros de esta vanguardia debe ser restringido y debe operar en el más absoluto secreto. En esta obra, Lenín aboga por el salto del feudalismo al socialismo, sin pasar por la etapa del capitalismo.

(2) El Estado y la revolución (1917) Este texto fue escrito poco antes de la revolución de octubre, durante el exilio de Lenín en Finlandia. Aquí habla del proceso por el cual una sociedad evoluciona del Estado burgués al comunismo. Lenín sostiene que el Estado, que ha servido como fuerza represiva en beneficio de la burguesía, debe ahora ser reemplazado por un Estado que ejerza su fuerza represiva en beneficio del proletariado. Esto constituye lo que Marx y Lenín definen como "dictadura del proletariado".

Esta dictadura, insistió Lenín, existiría a lo largo de las etapas socialistas, y gradualmente el Estado, de acuerdo con los principios marxistas, desaparecería. Durante este proceso, el partido comunista sería la vanguardia que conduciría a todo el pueblo hacia el socialismo.

(3) La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo (1920). Aquí Lenín aclara la naturaleza de la moralidad marxista. Exhorta a una disciplina de hierro dentro del partido y al esfuerzo por ganar el proletariado de todas las naciones. Lenín afirma enfáticamente que el comunismo debe trabajar en dos niveles: uno, como ente legal o parlamentario; otro, como fuerza ilegal que emplea métodos subversivos y clandestinos orientados al avance de la causa. Lenín abogó por transigir con la burguesía, si esto permitía el avance del comunismo. Los estadistas medirían y prepararían el momento apropiado para que el proletariado tomara el poder. Lenín sostuvo que el tiempo propicio sería el momento en que la clase dirigente se encontrara en estado de crisis gubernamental, ya que en ese momento también los "explotados" se encontrarían en crisis.

II. Visión leninista del imperialismo

"Liberación nacional", "autodeterminación" e "imperialismo" son términos muy frecuentes en los círculos socialistas y revolucionarios. Esta terminología y estos conceptos proceden de la visión leninista del imperialismo, especialmente como fuera desarrollada en la obra Imperialismo, la etapa superior del capitalismo. Lenín escribió este libro en 1916 cuidando mucho su estilo, con el objeto de lograr la aprobación de los censores zaristas. No debemos, en consecuencia, creer que este texto es una presentación exhaustiva de las opiniones de Lenín.

Los escritos de Lenín entre 1913 y 1917 constituyen la base de una nueva teoría para la revolución mundial. Lenín escribió con frecuencia sobre el imperialismo, y el desarrollo de sus puntos de vista puede ser apreciado en trabajos tan diversos como Europa atrasada y Asia avanzada (1913), Tesis sobre la guerra (1914), Sobre el lema por unos Estados Unidos de Europa (1915) y La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación (1916).

Las opiniones de Lenín contradijeron la ortodoxia marxista, y proclamaron que la revolución no ocurriría primero en las naciones industriales desarrolladas, sino en países atrasados, como Rusia.

Los escritos de Lenín sobre el imperialismo fueron influidos por la obra Capital financiero del marxista alemán Rudolf Hilferding, escrita en 1910 y por el libro Imperialismo, de J.A. Hobson, escrito en 1902. Es interesante señalar que Hobson fue un reformador cristiano y Hilferding se alió, posteriormente, con Kautsky.

El análisis leninista del imperialismo trata de justificar el fracaso de las predicciones de Marx. Lenín sostuvo que cabía esperar una demora en la reducción de los beneficios y el aumento de la pobreza.

En Imperialismo, la fase más alta del capitalismo, muestra que existe, de hecho, una centralización de capital o, como él la llama, una "concentración de la producción". Ofrece como ejemplo a la U. S. Steel, a la Rhine-Westphalen Coal Company, a General Electric y otras empresas para demostrar cómo, gradualmente, varias corporaciones están formando monopolios.

Lenín nota que las otras dos leyes del movimiento económico mencionadas previamente -la disminución de los beneficios y el aumento de la pobreza- no se están cumpliendo como predijo Marx. Esto se debe -afirma- a una nueva estrategia desarrollada por financieros y empresarios. Según Lenín, la nueva estrategia financiera es la "exportación de capital". Lenín apunta que las grandes necesidades de capital del mundo en desarrollo están siendo satisfechas por los financieros del mundo desarrollado. Ellos cobran altas tasas de interés y deciden lo que las naciones prestatarias han de comprar con los fondos que reciben. Es más, Lenín sostiene que hay un robo de materias primas, ya que los poderes imperialistas -Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia- no pagan una remuneración justa por las materias primas que reciben de las naciones en desarrollo.4

Lenín observó que el mundo había sido dividido en esferas de control colonial. Por ejemplo, Gran Bretaña controlaba un cierto sector del mundo y su mercado. Gran Bretaña determinaba lo que se podía importar de esas colonias y lo que se podía exportar a ellas. Francia también tenía su sector. El mundo había sido dividido entre las potencias imperialistas. Lenín sostuvo que el único medio de cambiar los mercados del mundo era la guerra. Por esa razón, definió la Primera Guerra Mundial como una guerra imperialista. El factor motivante de la guerra era el deseo de ciertas naciones de extender su influencia colonial, para beneficiar sus economías.5

De la exportación de capital a estas naciones, el mundo desarrollado extrae ganancias exorbitantes, según Lenín. Los trabajadores de los países avanzados obtienen una pequeña parte de esos beneficios, a manera de soborno. Este bono evita el despertar de estos obreros a su condición de explotados.6 Así, ellos permanecen indiferentes a la condición de sus compañeros trabajadores del mundo en desarrollo. El leninismo concluye que la única forma de despertar a los trabajadores de los países desarrollados es poniendo fin a la dominación imperialista del tercer mundo.7 Como dijo Che Guevara:

Los trabajadores norteamericanos..., no pueden tener clara conciencia de su explotación en tanto continúen recibiendo las migajas del festín que les arrojan los imperialistas.8

Para despertar a los trabajadores del mundo desarrollado, los movimientos de liberación nacional tienen que cortar las relaciones de los mercados del tercer mundo con países capitalistas tales como los Estados Unidos.9 El leninismo sostiene que es la responsabilidad de los comunistas defender la autodeterminación de todos los pueblos.

Aunque el colonialismo desapareció casi por completo desde la Segunda Guerra Mundial, los comunistas sostienen que el tercer mundo aún se encuentra bajo un imperialismo de facto.10 Por ejemplo, Estados Unidos controla la economía de una gran parte de América Latina. Por esa razón, los comunistas están deseosos de apoyar movimientos de liberación nacional a través de Latinoamérica, siendo su blanco último los Estados Unidos.

Che Guevara insistió en que los militantes de la liberación nacional no necesitan aprender marxismo hasta después que sus países hayan sido "liberados".11 En los casos de Cuba, Nicaragua y aún Vietnam, uno puede ver que, efectivamente, así ha sucedido. En Cuba, personas como Huber Matos y William Morgan lucharon por la "liberación nacional", no lucharon por el comunismo. Sin embargo, eso es lo que recibieron, debido a la estrategia leninista utilizada por Castro.

III. Crítica de la visión leninista del imperialismo

Jóvenes de todas partes del mundo han dedicado sus vidas a la revolución. Muchos de ellos han muerto por su causa. En los casos de Nicaragua, El Salvador, Vietnam y Angola, lo que les impulsó a participar en la revolución no fue que los trabajadores estuvieran siendo despojados de la "plusvalía" como afirmaba Marx, sino el que se sintieran comprometidos con la causa de la "liberación nacional". Este concepto debe sus orígenes, en su mayor parte, a los escritos de Lenín.

Es importante, entonces, determinar si Lenín estaba en lo justo o no en su planteamiento. Considerémoslo punto por punto.

A. ¿Centralización del capital?

Si observamos el fenómeno ocurrido en el mundo desarrollado, encontramos que en vez de una centralización del capital, lo que se ha dado es una distribución del mismo. Hoy en día, muchas grandes corporaciones en los Estados Unidos, tales como General Motors, IBM y U. S. Steel tienen, literalmente, millones de accionistas. Muchos de esos accionistas son trabajadores que participan en programas de distribución de beneficios. En la realidad, el número de "capitalistas" en lugar de reducirse se está multiplicando. Lenín puso énfasis en que para controlar una corporación, un solo accionista necesitaba por lo menos el 40 por ciento de las acciones. 12 Actualmente hay muchas corporaciones, tales como el Chase Manhattan Bank o la General Electric, en las cuales no existe nadie que controle semejante volúmen de acciones.

Marx predijo que la centralización del capital se produciría a través de varias prácticas empresariales inmorales. En su análisis de la historia, él vio al gobierno como una superestructura dedicada a proteger los intereses capitalistas. Sin embargo, alrededor de 1914, los Estados Unidos habían emitido la Ley Clayton Anti-Trust, destinada a desalentar los monopolios. Medidas similares fueron adoptadas en Europa. Las afirmaciones de Marx y Engels son refutadas, en consecuencia, primero por la tendencia hacia la distribución del capital y, en segundo lugar, por las medidas gubernamentales encaminadas a bloquear la formación de monopolios.

B. ¿Exportación de capital?

Aunque el concepto de exportación de capital es un aspecto clave de la teoría leninista del imperialismo, no puede probarse históricamente. De manera específica, y en contraste con las declaraciones de Lenín, la exportación de capital no puede mostrarse como característica de una etapa final del capitalismo. 13

Lenín sostenía que la exportación de capital se relacionaba con un capitalismo que había llegado a ser "demasiado maduro". Ligado a la concentración de capital y el control de los mercados nacionales, estaba el concepto de que las áreas rentables del mercado nacional estaban saturadas. Este estancamiento inducía a la exportación imperialista de capitales al exterior, y a una consecuente lucha por territorios. Sin embargo, no hay ninguna razón por la cual la exportación de capitales no pueda relacionarse con un mercado nacional floreciente y aún ser el resultado del mismo. 14 Uno puede notar que:

Más del 40 por ciento del capital exportado de Gran Bretaña en los cien años anteriores a 1914 fue usado para financiar inversiones en vías férreas en el extranjero. Los ferrocarriles financiados por Inglaterra fueron no sólo el resultado de condiciones internas prósperas, sino también la causa de expansión nacional adicional.15

Es notable que los montos más grandes de inversión extranjera de Gran Bretaña y otros países desarrollados en el punto máximo de su actividad colonialista fue, en realidad, en países desarrollados, y no en sus colonias u otros países en vías de desarrollo.16

Históricamente, la exportación de capital ha sido característica del capitalismo en todas sus etapas, aún cuando haya existido la mínima tendencia hacia algún monopolio17 y varios países de mercado libre que estaban adquiriendo territorio fueron, realmente, importadores de capital. Además el imperialismo no está limitado al capitalismo. Se ha dado en sociedades feudales, tales como el Imperio Romano y se practica en sociedades socialistas, tales como la Unión Soviética.18

C. ¿Soborno a los trabajadores del mundo desarrollado?

¿Se dió, efectivamente, el soborno de los trabajadores como Lenín sostuvo? Es interesante observar el caso de Francia y Escandinavia. En los albores de este siglo, el nivel de vida de los trabajadores de Francia (una nación con suficientes colonias para proveer soborno a sus trabajadores), era inferior al de los trabajadores escandinavos (Escandinavia era la nación existente antes de la división de Suecia y Noruega, que no tenía colonias). Esto sugiere inexactitudes en el análisis de Lenín.

D. ¿Mercados mundiales controlados por naciones desarrolladas?

La teoría de que más mercados mundiales están controlados por las naciones más desarrolladas es básicamente errónea en el mundo libre. Por ejemplo, antes de la Segunda Guerra Mundial, Japón tenía muchas colonias. Debido a la conflagración, perdió todas sus posesiones coloniales. Sin embargo, el Japón de hoy está floreciendo. Los factores esenciales en el mundo libre no son "control" o dominación; son factores tales como calidad y demanda.

E. El falso fundamento de la economía marxista

Lenín construyó una teoría, pero lo hizo sobre la teoría de la plusvalía de Marx, un fundamento erróneo. Los soviéticos sostienen que las teorías económicas de Lenín son una extensión lógica de la teoría económica marxista. La teoría leninista del imperialismo, de hecho, sirvió para defender las tres leyes del movimiento económico formuladas por Marx. Como sabemos, las tres leyes marxistas del movimiento económico están basadas en la teoría de la plusvalía, teoría que, según Lenín, era "la piedra angular de la economía marxista".19 Sin embargo, hemos visto que esta teoría es falsa. Lenín construyó sus tésis sobre esta errónea "piedra angular". Dado que las tres leyes del movimiento económico de Marx, basadas en la teoría de la plusvalía, son falsas, la visión leninista del imperialismo (una defensa de estas tres leyes) debe ser también falsa.

Si bien Lenín usa el imperialismo para apoyar las tres leyes del movimiento económico de Marx, es muy interesante observar la divergencia entre ambos en su visión del imperialismo. Lenín en efecto retornó al tradicional enfoque marxista, al considerar al imperialismo como una fuerza indeseable y reaccionaria. Marx y Engels, y aún Lenín en sus primeros tiempos, consideraron que la expansión imperialista cumplía un papel valioso y progresista en la difusión del avance económico en el mundo entero.20 Según Bill Warren, marxista por definición propia:

La proposición de que el imperialismo es reaccionario, en términos marxistas, sólo podría ser sostenida nublando los asuntos con ambigüedad, distorsionando la historia y rechazando algunos preceptos fundamentales de la economía marxista.21

F. El imperialismo y la explotación de naciones en desarrollo

No hay una razón clara de por qué el imperialismo y la explotación del tercer mundo deban, necesariamente, correlacionarse con el capitalismo. Más probablemente, cualquier explotación puede considerarse como fruto del egoísmo de las naciones o la avaricia de los hombres en el poder. Los países capitalistas pueden, o no, actuar imperialistamente, dependiendo de su avidez. No sólo los capitalistas sino cualquier clase de gobierno poderoso puede actuar en forma imperialista y explotar a otras naciones.22 La historia está repleta de ejemplos de naciones fuertes que someten a otras más débiles. De hecho, quizás la nación más imperialista en explotación del tercer mundo hoy, sea la Unión Soviética, país totalitario que -irónicamente- critica al "imperialismo". Sobre esto hablaremos en la siguiente sección.

G. La liberación nacional

La clase de liberación nacional fomentada por Lenín, y que los marxistas de nuestra época apoyan, con frecuencia aparece menos dirigida a "liberar" a los países que a sovietizarlos.

En tiempos de la revolución bolchevique, Vladimir Lenín abogó por poner fin al imperialismo ruso. Lenín sostenía que cada nación tiene el derecho de determinar su propio destino. Hoy observamos que no es ése el fenómeno que está ocurriendo en nuestro mundo. El ejemplo clásico de esto es el caso de Somalia.

En 1960, Somalia obtuvo su independencia. Anteriormente pertenecía conjuntamente a Italia, Inglaterra y Etiopía. Inglaterra e Italia reconocieron la independencia de Somalia, pero el Emperador Haile Selassie, de Etiopía, decidió retener Ogadén, que era la parte de Somalia controlada por Etiopía. En 1974, Somalia se convirtió en un país comunista. A continuación inició una guerra contra Etiopía, con el propósito de recuperar Ogadén.

Somalia pidió ayuda al exterior. La Unión Soviética respondió enviando a Somalía cerca de 5.000 soldados cubanos. Esta guerra de "liberación" funcionó relativamente bien, como lo hicieron similares operaciones en Angola, Mozambique y otros lugares. La Unión Soviética y Cuba eran vistos, realmente, como defensores de los oprimidos.

En 1975, empero, se produjo un golpe de estado en Etiopía, que derrocó al emperador Haile Selassie. Durante los tres años siguientes hubo una batalla interna por el control de Etiopía. Ésta concluyó cuando el coronel Haile Mengistu Meriam asumió el poder en 1977. Poco después, Mengistu se proclamó marxista-leninista.

Aún después de iniciar la presidencia de Mengistu, Somalía comunista continuó en sus esfuerzos por liberar Ogadén de Etiopía. Mengistu, por tanto, pidió ayuda a los soviéticos, que aún estaban asistiendo a Somalía.

Considerando que los soviéticos son prácticos, y tomando en cuenta que Etiopía, con sus treinta millones de habitantes, era un país más importante que Somalía (con una población de cuatro millones), ellos simplemente decidieron retirar los 5.000 soldados cubanos de Somalía.

Poco tiempo después, las mismas tropas cubanas arribaron a Etiopía y en mayo de 1978, con la ayuda de Alemania Oriental y de los militares etíopes, atacaban a Somalía con Napalm.23

Actualmente, el Partido Comunista de la Unión Soviética sostiene que, en cierto estadio del desarrollo de una nación, los movimientos de liberación están, de hecho, "históricamente justificados".24 Es manifiestamente claro, a través de casos tales como el de Ogadén y Afganistán, que ellos están "justificados históricamente" sólo hasta que las naciones han sido sovietizadas. Por tanto, no estamos hablando de liberación nacional sino de sovietización nacional.

IV. ¿Es la Unión Soviética revolucionaria o imperialista, socialista o capitalista?

Se supone que Lenín quería poner fin al capitalismo y al imperialismo. Hoy la Unión Soviética proclama tener la solución de los problemas de estos sistemas. Ellos defienden la liberación nacional. Pero al estudiar las acciones de la URSS, en particular su ocupación de Afganistán, Checoslovaquia, y Hungría, surge la pregunta: ¿es la Unión Soviética un poder imperialista? O mejor ¿es la Unión Soviética socialista, o es en realidad capitalista?.

A. La URSS es imperialista

A través de ambos imperialismos, el político y el económico, la Unión Soviética ha dominado y explotado otras regiones del mundo.

Antes de la revolución bolchevique, Lenín hizo advertencias contra las peligrosas ambiciones del imperio ruso. En 1916, Lenín denunció que una de las metas de la Rusia zarista era poner a Afganistán bajo el control del imperio.25 Irónicamente, lo que Lenín denunciara fue cumplido por sus sucesores en 1980.

Lenín dijo, "el pueblo ruso no quiere convertirse una vez más en opresor de Polonia".26 Habló acerca de la necesidad de Polonia de escoger su propio camino. Sin embargo, hoy son los soviéticos quienes denunciaron a Lech Walesa y forzaron al liderazgo polaco a suprimir Solidaridad. Más aún, Lenín declaró que "todos aquellos que respaldan el derecho de las naciones a la autodeterminación, debían alzarse en pro del derecho de Ucrania a separarse de Rusia".27 Exigió y defendió el derecho a la independencia de todas las naciones que eran parte del imperio ruso. Empero, en 1919, el propio Lenín envió tropas para reconquistar el antiguo imperio ruso.

Posteriormente, bromeó diciendo que las antiguas colonias rusas tenían "el derecho" de separarse de la Unión Soviética, pero que no tendrían "la oportunidad" de hacerlo.28

La Unión Soviética sostiene hasta la fecha que estas colonias tienen el derecho de separarse de la URSS. Pero en la constitución soviética no existen normas procesales para que tal independencia se haga realidad.

A través del imperialismo económico, la URSS ha dominado y explotado grandes regiones del mundo. De acuerdo con la publicación Revista de Pekín, entre 1955 y 1973 la Unión Soviética extrajo injustamente del tercer mundo más de once mil millones de dólares en beneficios.29 La Unión Soviética paga sólo el 38 por ciento del precio mundial por el café de Angola. Paga únicamente la mitad del precio de mercado internacional por el gas natural de Afganistán. Presta dinero a la India pero establece que éste sólo puede usarse para comprar productos soviéticos, o construir fábricas dirigidas por personal soviético. La URSS recobra el 560 por ciento sobre sus préstamos a la India.30

En su texto, Imperialismo, la fase superior del capitalismo, Lenín atacó al socialista Kautsky e hizo advertencias contra un fenómeno que podría ocurrir. Kautsky había defendido la participación de Alemania en la Primera Guerra Mundial al igual que el derecho de Alemania a tener colonias. Lenín se refirió la posición de Kautsky como "imperialismo social" y definió a los social imperialistas como "socialistas de palabra" e "imperialistas de obra".31 Irónicamente, la Unión Soviética es la que encaja exactamente en esta definición.

B. La URSS como capitalista

De acuerdo con Marx y Lenín, el capitalismo, en sus días finales, se transformará en un capitalismo monopolista de Estado. En otras palabras, en la última etapa del capitalismo, toda la industria, todos los negocios y todos los bancos, serán controlados por el Estado. Esta, por supuesto, es la situación de la Unión Soviética hoy.

Lenín también sostuvo que el Estado es un instrumento de la clase dominante. Ahora bien, si la Unión Soviética, con su capitalismo monopolista de Estado, tiene una clase dominante quiere decir que es, definitivamente, capitalista.

Para saber si hay una clase dominante uno debe preguntar: ¿quién se beneficia del ingreso de la Unión Soviética? ¿Acaso el trabajador? De acuerdo con la revista Forbes, el trabajador moscovita recibe 171 rublos por mes, pero para sobrevivir necesita 210 rublos. La situación fuera de la capital es aún más miserable. Es decir, el obrero en la Unión Soviética está, sin ninguna duda, recibiendo un salario de subsistencia, del tipo que Marx mencionó en El Capital.

Por otra parte existe un grupo de personas que goza de muchos privilegios. En 1980, la revista oficial Noticias de Moscú declaró: "Si, uno puede convertirse en millonario aquí".32 Supuestamente, hay trece mil millonarios en la Unión Soviética. Estos individuos son parte de la "nomenklatura" soviética. Los miembros de la nomenklatura se benefician de todos los puestos importantes en el gobierno. Sus hijos asisten a escuelas especiales. Tienen acceso a privilegios de cambio exterior y a tiendas especiales, donde pueden comprar los últimos productos de París y Nueva York. Los libros que escriben tienen la publicación asegurada, al igual que los derechos de autor, que en algunos casos ascienden a cientos de miles de dólares.

En su obra La Nomenklatura, Michael Voslensky, ex funcionario soviético, lanza un fuerte ataque contra el liderazgo soviético, afirmando que sus miembros viven parasitariamente. La nomenklatura protege sus propios intereses a expensas de los trabajadores a quienes supuestamente representa y defiende. Esta "nomenklatura" es prueba de que hoy, en la URSS, hay indudablemente una clase gobernante.

¿A quién sirve el Estado soviético? Consideremos las granjas colectivas. La alienación, de acuerdo con Marx, resulta del hecho de que un individuo trabaja un cierto producto sólo para verlo desaparecer en manos del capitalista. Esto es, exactamente, lo que ocurre en el sistema soviético de granjas colectivas. Los granjeros trabajan únicamente para que otros se lleven lo que ellos producen. ¿Pueden decidir ellos qué hacer con sus productos, si llevarlos al mercado, o cuándo y a quién venderlos? ¿Deciden cómo utilizar esos alimentos? De ninguna manera. Todo ello es determinado por la clase gobernante. La nomenklatura en todo momento se asegura de que tiene lo que necesita. Trotsky advirtió respecto al peligro del resurgimiento de una nueva aristocracia, y esto es exactamente lo que ha ocurrido.

Este fenómeno no está limitado a la agricultura. En noviembre de 1917, la industria y las fábricas fueron puestas bajo control directo de los trabajadores soviéticos. Ellos determinarían su propio horario, su propia producción, etc. Esto duró hasta el verano de 1918, cuando los burócratas soviéticos tomaron el control de la industria. La situación ha permanecido intacta desde entonces. La situación del trabajador soviético es tan alienada como siempre lo fue.

Mientras una pequeñísima clase vive muy bien en cada país comunista, el resto de la población permanece en la miseria. En su libro, La corrupción en la Unión Soviética, el ex funcionario ruso Ilja Zemtsov, habla de las condiciones de vida en Azerbaijian, cerca de la frontera iraní. La mayoría de los ciudadanos de Azerbaijian son de origen islámico. Treinta y dos por ciento de ellos viven en residencias comunales donde cada persona tiene sólo tres metros cuadrados de espacio disponible. El autor dice que aún en la actualidad hay millares de personas analfabetas, entre ellas mucho niños que jamás han asistido a la escuela. Para expresar la miseria del pueblo, Zemtsov da el ejemplo de uno de los informes que llegaron a su mesa de trabajo:

El 13 de febrero de 1970, una residente de Kirovobade, la señora Roubaba Gouseinova, de 42 años, de educación primaria, divorciada, con tres hijos, dos varones y una niña, se cubrió el cuerpo de aceite y se quemó viva.

Había vivido 13 años en una cueva y había solicitado 19 veces al gobierno de la ciudad que le proveyeran un lugar donde vivir. Ésta, la vigésima vez, ella escogió un camino diferente. Dejó una carta en la que se leían estas palabras: "Esta vez nos darán un lugar".33

Zemtsov sostiene que no sólo en Azerbaijian, sino en otras partes de la Unión Soviética, mucha gente vive aún en cavernas. No tienen agua potable; no tienen calefacción. ¿Es ésta la gran promesa del comunismo?.

Se ha dicho que el comunismo nos liberará; que nos llevará a un nuevo nivel de superioridad tecnológica. Pero, ¿qué clase de superioridad tecnológica es ésta, si después de sesenta años hay aún millones de personas viviendo en la más absoluta miseria?.

V. La naturaleza del imperialismo soviético

Como hemos visto, Marx predijo ciertos fenómenos en el mundo capitalista. Estos incluían:

(1) Una centralización del capital
(2) Un aumento de la pobreza
(3) Una disminución de beneficios

Estos fenómenos no ocurrieron en Occidente. Como hemos visto, no se produjo una "centralización del capital". Por el contrario, ha tenido lugar una distribución cada vez mayor del capital. Estos procesos no ocurrieron e de mercado libre occidental, pero sí están ocurriendo en el sistema totalitario de la URSS.

A. Centralización del capital

Primero existe centralización del capital. Marx predijo:

Por eso, hoy día, las fuerzas mutuas de atracción de los capitales individuales y la tendencia a la centralización son más potentes que nunca. . . Dentro de una sociedad dada, este límite sólo se alcanzará a partir del momento en que todo el capital social existente se reúna en una sola mano, bien en la de un capitalista individual, bien en la de una única sociedad capitalista.34

En el caso de la Unión Soviética, esa sola compañía es el Estado. Sin embargo, los beneficios no son distribuidos sobre una base equitativa. Por el contrario, es la clase dominante quien se beneficia al máximo de cualquier excedente económico.

B. Disminución de los beneficios

Marx predijo una disminución de los beneficios. Aunque el Occidente ha experimentado esporádicamente recesiones y otros reveses económicos, la tendencia global al desarrollo ha sido positiva. Por otra parte, como varios sovietológos tales como Besançon han indicado, la Unión Soviética sobrevive, principalmente, sobre la base de una relación parasitaria con el Occidente. El Occidente continúa dando ayuda y alentando ciertas políticas comerciales que prolongan la duración de la vida económica en la URSS.

C. Aumento de la pobreza

El incremento de la pobreza es también un fenómeno que está ocurriendo en la Unión Soviética. Como ya mencionamos, en los pasados veinte años la expectativa de vida del varón decreció de 67 a 62 años. La tasa de mortalidad infantil se elevó a más del doble en los pasados diez años.35 De ser un exportador de trigo, la Unión Soviética se convirtió en importador. En lugar de una nueva prosperidad y la formación del estado comunista hacia 1980 -como prometió Khruschev- vemos que la URSS permanece en una condición de escasez. En muchos aspectos, estas condiciones, en vez de mejorar, continúan empeorando.

Lenín previó la aparición de estos tres fenómenos en el mundo libre, pero de hecho, su existencia se manifiesta claramente en la URSS. Lenín afirmó que los capitalistas habían demorado este proceso a través de la exportación de capital y de bienes al mundo en desarrollo.

Pero en realidad, es la Unión Soviética la que intenta distraer la atención de sus ciudadanos para que éstos no adviertan el verdadero estado del país, apuntando constantemente a la "amenaza de afuera" y justificando así su imperialismo. En el caso de la Unión Soviética, el imperialismo es impulsado no sólo por la exportación de capital, sino también por la exportación de la revolución. Cada día, la URSS provee a Cuba no menos de nueve millones de dólares de ayuda económica. En pago, Castro presta soldados y asesores cubanos a la causa del imperialismo soviético. Los resultados de este imperialismo son siempre los mismos, pero se les dedica muy poca atención. Mientras el mundo se espantaba por las violaciones de derechos humanos de ciertos regímenes autoritarios de derecha, nada se dijo cuando vicarios soviéticos asesinaron 150 mil angoleños después de la toma del poder del comunismo en ese país. Debido a que los soviéticos hablan -de labios para afuera- acerca de una sociedad mejor, no se ha examinado el resultado real de la expansión de su dominio en una nación tras otra.

VI. La solución del imperialismo y la explotación

Aún cuando critican el imperialismo y la injusticia social, los comunistas no han resuelto estos problemas. De hecho, el comunismo en sí se ha convertido en un problema que debe ser resuelto, sumado a aquéllos que buscó corregir. La pregunta de cuál es la solución al imperialismo y a la injusticia social permanece en pie.

El comunismo ha sido incapaz de detener la injusticia social, debido a su distorsionada cosmovisión, fundada en principios erróneos. El comunismo ignora la base de la injusticia: el egoísmo. Su concepto de sociedad está totalmente deformado. Subraya dos dimensiones: la base y la superestructura. La esencia de la base, para los marxistas, son las relaciones de producción o relaciones de clase. Para el marxista, todos los aspectos de la sociedad -religión, derecho, filosofía, política, etc.- son construídos sobre este fundamento. Sin embargo, la teoría marxista falla en reconocer relaciones que son, efectivamente, más básicas que las económicas: (1) la familia (educación informal) y (2) la escuela (educación formal).

Las relaciones familiares y escolares son fundamentales en la formación del carácter de una persona. La importancia de la familia, especialmente de los padres, en el desarrollo de la personalidad del niño, es ampliamente reconocida. Asimismo, el maestro, actuando en el papel de padre, es muy importante. Ciertamente, estos dos aspectos preceden a la relación patrono-empleado. Padres y maestros deben tener altos valores morales y comunicarlos a los niños. Si los niños no se desarrollan apropiadamente, esto se reflejará en niveles más elevados a medida que ellos ocupen su lugar en la sociedad. Las bases reales de cualquier sociedad son sus principios morales y la aplicación de éstos.

Los marxistas no han resuelto los problemas del imperialismo y la injusticia social porque no han comprendido su fuente-el egoísmo-. Cualquier sistema, sea mercado libre, feudalismo, u otro, puede llegar a actuar en forma imperialista con respecto a otras naciones a causa de la avaricia a nivel nacional. El imperialismo no es inherente al capitalismo, como la mayoría de los marxistas quisieran hacernos creer. La destrucción del capitalismo no terminará con el imperialismo y la injusticia social. El marxismo, basado en una ideología ilógica y vacía, parece haber recurrido a los ataques del imperialismo y la injusticia social más bien como una estrategia para su expansión que como un intento real por resolver los males sociales. La máxima ironía es que la URSS, a la vez que critica al imperialismo y la injusticia social, exhibe estas mismas características en sumo grado.

Que la explotación e injusticia existen en las sociedades de mercado libre es algo que no podemos negar. Sin embargo, podemos negar la necesidad de su existencia (al contrario de las afirmaciones de Marx y Lenín). Las injusticias sociales y económicas no son resultado de las estructuras económicas de la sociedad occidental; son un resultado de la codicia humana.

La explotación soviética de naciones como Angola y Afganistán y asimismo la explotación del régimen de la Unión Soviética de su propio pueblo, prueban que si bien Lenín pudo haber hecho cambios superficiales en la estructura económica de Rusia, no erradicó el egoísmo y la corrupción. Para llevar a cabo esa clase de cambio Lenín necesitaba una revolución moral, no una revolución política. Su adhesión a los principios marxistas lo hizo imposible.


Notas del Capítulo cinco

1. Vladimir I. Lenín, "The Discussion on Self-Determination Summed Up", Collected Works, Tomo 22, Progress Publishers, Moscú, pág. 343.
2. Pierre et Monique Favre, Les marxismes après Marx, Presses Universitaires de France, París, 1980, págs. 18 a 25.
3. Encyclopedia Britannica, 1983, Tomo 16, Págs. 965 a 973.
4. Vladimir I. Lenín, Imperialismo, la fase superior del capitalismo. Obras escogidas, tomo 1, Editorial Progreso, Moscú, págs. 732 a 733.
5. Pierre et Monique Favre, págs. 39 a 42
6. Ibídem, pág. 107
7. Andrei Melvil, "La concepción leninista de política exterior" en Ciencias Sociales, Academia de Ciencias, Moscú, 1981, págs. 171 a 185.
8. Che Guevara Speaks, editado por George Lavan, Grove Press, Nueva York, 1968, pág. 105
9. Documents on Major European Governments, editado por Randolph L. Braham, Alfred Knopf, Nueva York, 1966, pág. 191 a 206.
10. Ibídem.
11. Che Guevara Speaks, editado por George Lavan, Grove Press, Nueva York, pág. 18
12. Lenín, Imperialismo, la fase superior del capitalismo, págs., 718 a 719.
13. Bill Warren, Imperialism, Pioneer of Capitalism, Verso, Londres, pág. 57
14. Ibídem.
15. Ibídem.
16. Ibídem, pág. 46
17. Ibídem, págs. 60 a 64
18. Ibídem, pág. 67
19. Michael Voslensky, La Nomenklatura, Belfond, París, 1980, pág. 182.
20. Warren, pág. 46
21. Warren, pág. 48
22. Adviértase que el imperialismo puede ser difinido como: "la política, la práctica o la defensa de la extensión del poder y del dominio de una nación, especialmente a través de la adquisión territorial directa o control indirecto sobre la vida política y económica de otras áreas". (Webster's New Collegiate Dictionary). Esta es una definición común y ampliamente acecptada y no el concepto estrecho marxista, que lucha por limitar el término sólo el capitalismo. (Tal es la definición dada por Lenín "... imperialismo es la fase de monopolio del capitalismo" en Imperialismo, la fase superior deel capitalismo.)
23. Ver Ezzedrine Mestiri, Les Cubains et I'Afrique, Editions Karthala, Parías, pág. 224. El caso dee la duplicidad soviética con relación a Ogadén y Eritrea se debate también en el libro de Richard Nixon The Real War, Warner Books, Nueva York, 1980, págs. 25 a 27.
24. Documents on Major European Governments, editado por Randolph Brahan y Alfred Knopf, Nueva York, 1966, págs. 191 a 206
25. V.I. Lenín, "Notebook Imperialism" en Collected Works, tomo 39, pág 676.
26. Lenín, "Peace Without Annexations", en Collected Works, Tomo 22, pág. 139.
27. Ibídem, pág. 140
28. Voslensky, pág. 403
29. Peking Review, 29 de marzo de 1975.
30. Is the Soviet Union Socialist or Capitalist, The New Voice, 1980, págs. 4 a 72.
31. Lenín, Imperialismo, la fase superior del capitalismo, pág. 771
32. Cita de Patrick Meney de la agencia France - Press, San Francisco Chronicle, 8 de mayo de 1980, pág. 28.
33. I. Zemtsov, La corrupción en Union Soviétique, Hachette, Paris, 1976, pág. 128.
34. Marx, El Capital, Fondo de Cultura Económica, México, segunda edición en español, 1959, pág. 530 y 531.
35. Cullen Murphy, "Watching the Russians", The Atlantic, febrero de 1983, págs. 33 a 52
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La Confusión en el sistema de valores de Occidente

El mundo actual ha alcanzado un nivel de desarrollo tecnológico que muy pocos se atrevieron a imaginar hace apenas cincuenta años. El hombre ha viajado a la luna y puede examinar el fondo del océano. Podemos comunicarnos con cualquier parte del mundo en pocos segundos. Científicos de muchas naciones, trabajando en colaboración, han podido encontrar soluciones y curas a problemas que habían plagado nuestra civilización.

Pese a estos grandes avances, la humanidad aún está atormentada por el hambre y la guerra. En todo el mundo nuestras ciudades están experimentando niveles de criminalidad sin precedentes. Las drogas, el racismo, el crimen organizado y aún los asesinatos políticos, dejan sus cicatrices en la sociedad contemporánea.

El hecho de que estos problemas vayan más allá de las fronteras nacionales afecten a todo subgrupo social, sugiere que los mismos no son causados simplemente por el ambiente local. Tales problemas tienen raíces profundas, por tanto no podemos traerlos de modo superficial, Los problemas que enfrenta el hombre del siglo XX nos obligan a reflexionar sobre los fundamentos filosóficos y morales de la sociedad. A continuación ofrecemos un examen del actual sistema de valores de Occidente , sus orígenes históricos y su impacto en los acontecimientos de hoy.

1. El mundo ideal y la realidad

Hace dos mi años Jesucristo ofreció el Padrenuestro oración en la que se consignan las palabras “Venga a nosotros Tu reino, hágase Tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo”. Estas palabras expresan el deseo de Jesús de ver cumplida la voluntad de Dios en la tierra. Físicamente (externamente) al menos, esta esperanza no ha sido realizada. La humanidad continúa sufriendo.

En la Historia, varios individuos han intentado cumplir la voluntad expresada en la oración de Jesucristo. En tiempos recientes, el Concilio Vaticano Segundo (originalmente presidido por Su Santidad el Papa Juan XXIII), proclamó la inmediata necesidad de resolver las deplorables condiciones de vida de los pobres del mundo. La “teología de liberación”, que ha ganado considerable popularidad en las Américas, también alude a la construcción del Reino de Dios en la Tierra y a la erradicación de la injusticia social. Podemos decir que aún el marxismo, en términos de su última meta y propósito, imita el concepto del Reino de Dios en la Tierra intentando edificar un mundo utópico, del cual Dios ha sido excluido.

Aunque surgieron varias metodologías encaminadas a construir una sociedad mejor, ninguna ha tenido éxito. Esto nos obliga a evaluar las bases que puedan cimentar una sociedad justa

Las bases de una sociedad verdaderamente justa y moral

Si bien hay quienes creen que la sociedad forma a los individuos es generalmente aceptado que son los individuos quienes proyectan su modo de pensar en las instituciones de esa sociedad. Por esa razón, a efecto de construir una sociedad justa y moral, centralizada en Dios, necesitamos primero individuos íntegros. A menos que quienes habitan en la sociedad ideal sean individuos morales y centralizados en Dios, tal sociedad se corromperá.

¿Cuál es, entonces, la base de una persona moral? El ser humano tiene una mente y un cuerpo. Entre ambas dimensiones debe existir una relación armoniosa. Esencialmente, la mente o el espíritu, que buscan lo divino, debe guiar al cuerpo, que se relaciona con lo material. Los dos aspectos tienen gran importancia, pero la relación entre ambos debe ser equilibrada.

El apóstol Pablo habla de la discordancia entre mente y cuerpo en el séptimo capítulo de su Carta a los Romanos. Él confiesa, “En lo más profundo de mi ser me deleito en la ley de Dios, pero en mis miembros veo otra ley combatiendo contra la ley de mi mente…”(1)Es esta contradicción entre mente y cuerpo lo que provoca una lucha dentro del ser.

Idealmente, como hemos afirmado, debiera existir una relación recíproca de sujeto y objeto, siendo la mente guía del cuerpo. En su lugar, encontramos una relación sujeto-sujeto. En otros términos, existe una relación de conflicto entre los deseos de la mente y los del cuerpo. Este conflicto ha encontrado expresión en La tensión histórica entre dos tendencias de la tradición cultural humana, una acentuando la fe y la otra acentuando la razón y la experiencia de Los sentidos.

II. La tradición religiosa y la humanista

La sociedad occidental encuentra sus raíces en dos gran des tradiciones. El hebraísmo, o tradición religiosa, está basado en la fe. La verdad se encuentra en lo trascendental y solamente puede ser conocida y comprendida a través de la fe.

El helenismo, o tradición humanista, por otra parte, vincula la verdad con la razón y la experiencia de los sentidos. Podemos resumir la tensión entre ambas como una cuestión de fe versus razón. Estas dos tradiciones han influido grandemente los fundamentos del cristianismo y continúan influenciándonos hasta hoy.

A lo largo de los siglos, la filosofía y la cultura se desarrollaron tanto a partir de la tradición humanista como de la religión. Fueron muy raros los casos de San Agustín o Santo Tomás de Aquino, grandes pensadores que se esforzaron tanto por alcanzar la santidad como por desarrollar el entendimiento, y que en esta forma ayudaron a acortar la distancia entre estas raíces paralelas de la cultura occidental.

La naturaleza de las tradiciones religiosa y humanista

La tradición religiosa encuentra su símbolo en el pueblo israelita y en su líder, Moisés. Moisés se dirige al cielo pidiéndole que Le guíe y recibe de Dios los Diez Mandamientos. Un examen del Éxodo, nos muestra que los problemas se originan en la falla del hombre en unirse con Dios. Cuando el pueblo desobedece a Dios, hay sufrimiento, luego el pueblo es llamado a arrepentirse y a obedecer nuevamente.

Por contraste, en su texto El rebelde, el filósofo francés, Albert Camus, ye a Prometeo como prototipo de la tradición humanista. Prometeo fue el inmortal responsable por robar el fuego a Zeus y darlo a la humanidad. Zeus castigó a Prometeo por su acción, encadenándolo a una montaña. De acuerdo con la mitología griega, Zeus enviaba un águila todos los días a devorar las entrañas de Prometeo. Durante la noche, supuestamente, éstas se regeneraban, y el proceso se repetía. Prometeo recibió este tormento porque rehusó arrepentirse ante Zeus, quien era un Dios injusto. Camus afirma que esta concepción de un Dios injusto es típica de La tradición helénica, que afirma la grandeza y bondad del hombre, y empequeñece la justicia de los dioses.

Mientras el helenismo postula la injusticia de Dios, el hebraísmo se concentra en la justicia de Dios y en las debilidades morales del hombre. Cuando estudiamos la historia, podemos reconocer que una y otra vez ha habido luchas entre estas dos concepciones divergentes. La tradición religiosa se ha manifestado en los místicos, los santos y los reformadores religiosos. El humanismo se ha manifestado en los intelectuales, los científicos y los artistas. Aunque no necesariamente contradictorias en naturaleza, estas diferentes perspectivas han dado lugar a conflictos y divisiones históricos.

III. Las tradiciones religiosa y humanista en la historia reciente

No cabe en esta exposición estudiar el desarrollo completo de ambas tradiciones. Nos limitaremos aquí a considerar el impacto de las mismas en la sociedad moderna. Si consideramos la historia europea de los siglos XV y XVI, vemos que tuvieron lugar, por esa época, dos importantes fenómenos: el Renacimiento y la Reforma. La Reforma constituyó un despertar de los valores espirituales y es característica de la tradición religiosa. El Renacimiento resultó de un resurgir del humanismo. Ambas tendencias han tenido un gran impacto en el desarrollo de las instituciones religiosas, morales y sociopolíticas de hoy.

A. La Reforma

Los personajes más conocidos de la Reforma son Martín Lutero y Juan Calvino. Sin embargo, el impacto de la Reforma no se limita al protestantismo. A través de la Contrarreforma católica hubo también un despertar espiritual dentro de la Iglesia Católica que produjo místicos como Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz.

La Reforma y la Contrarreforma tuvieron un carácter interno, inspirando a hombres y mujeres a reflexionar sobre su relación con Cristo y su comprensión de la Biblia. Esto causó un despertar de los valores morales y un examen sincero de las implicaciones de la fe.

B. El Renacimiento

El Renacimiento provocó un fenómeno muy diferente. En especial, porque desafió muchos conceptos que habían sido aceptados ciegamente durante siglos. Por ejemplo, en El Príncipe, Maquiavelo implícitamente desafió el concepto del monarca como "electo por Dios". De igual manera, desafió la ética cristiana y optó por el pragmatismo en la conquista del poder. El príncipe descrito por Maquiavelo debe ser pragmático y estar dispuesto a traspasar los límites de la buena conducta cristiana si ello le permite conservar el poder. En Maquiavelo surge el concepto de que "el fin justifica los medios". El fin para dicho autor es el poder político.

Podemos calificar el Renacimiento como "externo" por naturaleza. Más que en el carácter moral de la humanidad, el Renacimiento se concentró en los avances intelectuales. La revelación y la experiencia mística fueron rechazadas como medios válidos de adquirir conocimiento. Descartes y Bacon consideraron el racionalismo y el empirismo come los nuevos criterios para discernir la verdad.

C. El movimiento renovador de la fe (Gran Despertar)

Aproximadamente dos siglos después de que alcanzaron su plenitud el Renacimiento y la Reforma, patrones similares de desarrollo surgieron una vez más en las tradiciones religiosa e intelectual, a través de la ilustración y el movimiento renovador de la fe, también llamado Gran Despertar.

Bien puede decirse que el Gran Despertar representa una especie de segunda Reforma. Este movimiento tuvo lugar principalmente en los Estados Unidos, sin embargo tiene también raíces en Francia e Inglaterra.

En el siglo XVII, Francia reemplazó a la España mística del siglo XVI en la avanzada de la renovación Católica, con reformistas como San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. El siglo XVII en Francia fue llamado el siglo de los santos. Las prácticas religiosas populares llegaron a niveles nunca antes alcanzados en la historia francesa. En el ámbito intelectual, el fi1ósofo Blas Pascal propagó una doctrina cristiana que enseñó la experiencia de Dios a través del corazón, más que por medio del razonamiento.

Durante esta misma época, el Puritanismo-movimiento de purificación, de la Iglesia de Inglaterra- trato de llevar la Reforma más allá de los límites alcanzados en siglos anteriores. Las instituciones religiosas, económicas, políticas e intelectuales del mundo moderno anglosajón, aún hoy permanecen bajo la sólida influencia del espíritu puritano.

En la Inglaterra del siglo XVIII, los hermanos John y Charles Wesley fundaron el movimiento metodista, buscando encender un nuevo espíritu en las iglesias. Muchos historiadores coinciden en que el gran impacto popular de la acción evangelizadora y social de los Wesley hizo posible que Inglaterra evitase la revolución violenta que la vecina Francia había de sufrir.

El Gran Despertar en cierto sentido constituyó un punto de partida para el desarrollo intelectual del siglo XVIII. En vez de hacer hincapié en el entendimiento intelectual de Dios, el Gran Despertar acentuaba la fe y la relación con Dios.

El Gran Despertar inspiró una renovación religiosa en toda Nueva Inglaterra. Su orientación centrada en Dios tuvo un gran impacto en el desarrollo espiritual y cultural de los Estados Unidos. Una de las figuras más distinguidas del Gran Despertar fue Johnatan Edwards. Predicadores como él subrayaron la necesidad de desarrollar una relación personal con Dios y Cristo e invitaron a los cristianos a estudiar la Biblia y a aplicar sus enseñanzas en la vida diaria. Muchos historiadores encuentran en los acontecimientos que rodearon el Gran Despertar las raíces espirituales y culturales de la Revolución Norteamericana.

D. La Ilustración

La Ilustración tuvo sus orígenes, principalmente, en Francia. Uno de los momentos culminantes de la Ilustración fue el desarrollo de la Enciclopedia, por Diderot y D'Alembert. La Enciclopedia llegó a ser el medio por el cual el individuo cultivado podía encontrar referencia rápida acerca de cualquier tópico, incluyendo la música, la filosofía y el arte. Los filósofos franceses de la Ilustración desafiaron a la religión como institución social, lo mismo que el concepto tradicional de Dios como ser personal capaz de intervenir en la vida del hombre, hacer milagros y guiar la historia de la Providencia. (Ver capítulo segundo).

Los pensadores de la Ilustración contribuyeron a forjar una actitud antirreligiosa en la Francia del siglo XVIII. A través de individuos como Voltaire, la Ilustración desafió el concepto tradicional de Dios. Voltaire y otros adoptaron los descubrimientos del deísmo británico del siglo XVII.

La concepción deísta del universo como máquina procedía de Copérnico. Fue él quien primero desafió la noción de Ptolomeo según la cual la tierra era el centro de nuestro sistema. Copérnico, contemporáneo de Lutero, fue igualmente rechazado por él protestantismo y el catolicismo. Cuando, en el siglo siguiente, Galileo tomó la misma posición, fue también ridiculizado y sometido a persecución. Los últimos descubrimientos de Newton demostraron claramente que las observaciones copernicanas eran exactas. Esto causó el inquirir sobre la credibilidad del cristianismo y la búsqueda de un nuevo enfoque respecto a la religión. Así se originó el deísmo. El deísmo acentúa el papel de la ciencia y el carácter mecánico del universo. No hubo, sin embargo, un conflicto entre el cristianismo y el deísmo británico.

Para el deísmo francés del siglo XVIII, Dios era el indiferente constructor de la máquina-el universo-. Dios había creado el universo, Su máquina, de acuerdo con leyes racionales que podían ser descubiertas por los hombres. Después de crear el universo, Dios se había retirado y no interferiría con los procesos de la naturaleza y los trabajos del hombre. La humanidad cargaba la responsabilidad de efectuar cambios en el mundo. Los seres humanos no debían contar con Él; Su ayuda no vendría.

La Ilustración se conectó fuertemente con la ciencia. El desarrollo científico y tecnológico, el descubrimiento de Newton de las leyes del movimiento y la Revolución Industrial, produjeron un gran sentimiento de optimismo en la gente. Muchos sintieron que el progreso humano era inevitable y que a través del avance de la ciencia la humanidad tendría éxito, finalmente, en su empeño por resolver todos los problemas de la sociedad. Este optimismo alentó la Revolución Industrial, pero permitió la impunidad de la injusticia social, ya que varios teóricos sociales estimaban que las injusticias sufridas por los trabajadores eran un mal necesario para abrir el camino al futuro utópico de la humanidad.

E. La Revolución de los Estados Unidos

En la etapa final del siglo XVIII, estas dos tendencias de la historia cultural humana se manifestaron en dos modelos revolucionarios: uno basado en Dios y el otro negando Su existencia.

Aunque estas dos revoluciones ocurrieron aproximadamente al mismo tiempo, tuvieron dos orígenes filosóficos diferentes. En sentido amplio, podemos atribuir la base filosófica de la Revolución Francesa al Renacimiento y a la Ilustración. En contraste, podemos atribuir la base filosófica de la Revolución Norteamericana al movimiento renovador de la fe, o Gran Despertar. Consideremos cada una de estas revoluciones.

Un factor importante en el espíritu fundador de los Estados Unidos fue la actitud de muchos de los pioneros que llegaron a las riberas de Massachusetts, Nueva York y Maryland. Ellos vinieron a Norteamérica no meramente en busca de prosperidad económica, sino porque buscaban el derecho de practicar libremente la fe de su elección. Los Padres Peregrinos que cruzaron el Atlántico en el Mayflower, arriesgaron sus vidas para poder practicar libremente sus creencias religiosas y sus ideales.

La importancia de Dios en sus vidas está claramente reflejada en la carta que redactaron antes de desembarcar del Mayflower. Durante su primer invierno en Massachusetts, 47 de los 102 colonos perdieron la vida a consecuencia de las duras condiciones. Estos pioneros estaban preparados para hacer tales sacrificios porque, para ellos, nada era más valioso que adorar a Dios de acuerdo con su libre criterio. Después de su primera cosecha, los peregrinos se unieron en oración y acción de gracias para rendir culto al Dios que los había protegido. Algunos de esos pioneros veían a Estados Unidos como un nuevo Israel y una nación de designio providencial.

Cuando estudiamos los documentos que rodean la Revolución Norteamericana, encontramos mención constante de la Divina Providencia y la creencia de que, sin la guía del Todopoderoso, la revolución no hubiera cumplido su meta. Cuando se redactó la Constitución de los Estados Unidos, el primer artículo de la Carta de Derechos dice así: "El Congreso no dictará ley alguna respecto al establecimiento de una religión, o prohibiendo el libre ejercicio de la misma". En su discurso inaugural, George Washington dedicó un tercio de su mensaje a expresar la necesidad de los Estados Unidos de confiar en Dios a medida que éstos daban sus primeros pasos de carácter nacional. Cuando Washington se convirtió en presidente, recibió amplio apoyo interdenominacional. Católicos, judíos, metodistas y episcopales, todos ofrecieron oraciones y apoyo a su presidencia y pidieron a Dios que guiara la nueva nación.

Aunque las raíces de la Revolución Norteamericana son esencialmente religiosas, uno debe tomar en cuenta también la influencia de la corriente humanista sobre ella. Los pioneros del liberalismo político, Locke y Hobbes, sirvieron como fuente de inspiración en el desarrollo de la revolución estadounidense.

La clave del éxito de la Revolución Norteamericana fue su capacidad de armonizar las corrientes cristianas y humanistas (unidad de cristianos y deístas). Las ideas de la Ilustración, tales como el deísmo, no eran ajenas al pueblo norteamericano. Estas ideas penetraron profundamente la conciencia de los Estados Unidos, pero la incredulidad militante y el anticlericalismo de los filósofos franceses, nunca encontraron eco en el pueblo norteamericano. Para ellos, el respeto a la religión era una garantía de la estabilidad de las instituciones democráticas y de la seguridad de los individuos.

Observadores de la historia norteamericana como Alexis de Tocqueville, escribieron que no se puede separar la democracia norteamericana de los principios religiosos que la subyacen. En su obra Democracy in America, de Tocqueville opinó que las creencias religiosas forman parte integral de la práctica política estadounidense. La democracia norteamericana debe ser comprendida de esa manera. De Tocqueville escribió que él buscó la grandeza de los Estados Unidos en los lugares de comercio, en los puertos y en las industrias. Sin embrago, no la encontró allí. No fue sino hasta que entró en las iglesias y encontró los púlpitos inflamados de rectitud que comprendió la grandeza de esta nación. Escribió:”América, es grande porque es buena, y cuando América deje de ser buena dejará de ser grande”.

Esta tradición centralizada en Dios continuó en los Estados Unidos en los siglos XIX y XX. Una oración abría cada sesión diaria del Congreso de los Estados Unidos. En todo el país, millones de estudiantes comenzaban el día con una oración. Aún en los momentos más oscuros de la historia norteamericana, han surgido grandes líderes para poner en alto la tradición afirmante de Dios. Abraham Lincoln, por ejemplo, tenía un profundo sentido del pecado de la esclavitud. En un muro de Monumento de Lincoln están talladas las palabras de su segundo discurso inaugural. Dicen:

Esperamos con anhelo y oramos con fervor que este poderoso azote de la guerra pase rápidamente. Mas si es la voluntad de Dios que éste continúa, hasta que toda la riqueza amasa a costa del arduo trabajo sin recompensa de 250 años de esclavitud se hunda, y hasta que cada gota de sangre extraída por el látigo sea pagada por otra extraída por la espada, diremos como se dijo hace tres mil años: “Los juicios del Señor son verdaderos y justos en toda medida”

Lincoln sabía que la nación había pecado y que estaba pagando por sus pecados. Él se dio cuenta de que no podemos ignorar un yerro profundo como es el de la esclavitud. Lincoln llamó al país a unirse en un día nacional de arrepentimiento, marcado con oración y ayuno, el 30 de abril de 1863.

F. La Revolución Francesa

La Revolución Francesa tomó un curso mucho más caótico y sangriento que la Revolución Norteamericana. ¿Por qué? ¿Cuáles fueron las diferencias básicas entre la historia norteamericana y la historia francesa?

La sociedad francesa del ancien regime se caracterizaba por la monarquía absoluta y la ausencia de libertad religiosa. Luis XVI, conocido como “Rey Sol”, había centralizado el poder en Francia hasta un extremo inconcebible. Proclamado: “L’Etat c’est moi!”(¡El Estado soy yo!), persiguió a los grupos místicos de la Iglesia Católica, como los quietistas de Madame Guyon y los jansenistas. Abolió el Edicto de Nantes, que otorgaba libertad religiosa a los protestantes, y contra estos últimos lanzó la sangrienta masacre conocida como “les dragonnades”.

De acuerdo a muchos historiadores, la política represiva de Luis XIV explica por qué la filosofía de la Ilustración y la Revolución Francesa tomaron la forma de una violenta reacción en contra de la corona francesa y el cristianismo ( a quien la corona supuestamente defendería) .

Cuando ocurrió la Revolución Francesa, varias de las figuras más relevantes de la misma, como Diderot y D’ Holbach, urgieron la descristianización de Francia. El cristianismo era visto como un instrumento para que el monarca justificara su poder. Ciertos adherentes de la revolución llegaron a expresar que del mismo modo que en el pasado la monarquía había justificado la represión en nombre del cristianismo, ahora era apropiado vengarse, aplastando al cristianismo y su jerarquía.

Así Alexis de Tocqueville pudo hablar del “genio anticristiano” de la Revolución Francesa. “Entre las pasiones nacidas de la revolución” _escribió_ “la primera en encenderse y la última en extinguirse fue la pasión antirreligiosa. En ninguna parte se convirtió la antirreligión en una pasión general, ardiente, intolerante y agresiva, como en Francia…” (3)

Esta incredulidad militante y fanática es la diferencia fundamental entre la Revolución Francesa y la Revolución Norteamericana. Ambas surgieron originalmente del mismo deseo de libertad y democracia, pero tomaron una orientación completamente opuesta. El historiador francés François Furet lo explica de la siguiente manera:

La Revolución Norteamericana fundó instituciones garantizadas por Dios, mientras que la Revolución Francesa estableció instituciones que no tenían más fundamento que ellas mismas. La meta de la Revolución Francesa era crear un nuevo hombre y una nueva sociedad sin ninguna referencia a la Trascendencia, y que sirvieran en realidad como sustitutos de cualquier clase de Trascendencia. (4)

Un fenómeno bastante significativo es que, en la Revolución Francesa, al contrario que en la norteamericana, los deístas se unieron con los agnósticos y los ateos en su oposición violenta al cristianismo. Por consiguiente, dos campos _un campo cristiano y un campo secular, anticristiano_ se enfrentaron sin piedad el uno al otro. Esto caracterizó no sólo a la Revolución Francesa tomó en materia de libertad religiosa, en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano:

Ninguno será perturbado a causa de sus opiniones, aún las de orden religioso, siempre y cuando la manifestación de las mismas no interfiera con la ley y el orden establecidos.

En esta formulación hay una clara renuencia a garantizar respeto por la libertad religiosa. Ya para 1791 la Revolución Francesa intentaría, activamente, descristianizar a Francia. En el comienzo de la revolución, la mayoría del clero apoyaba los esfuerzos a favor de la democracia y la abolición de los privilegios aristocráticos. Sin embargo, ellos se encontraron pronto bajo fuerte presión. Los sacerdotes fueron obligados a juramentar la Constitución bajo amenaza de ser enviados al exilio. Las órdenes monásticas fueron suprimidas, se prohibieron las procesiones públicas. Las comunas revolucionarias adquirieron el derecho de cerrar las iglesias y parroquias locales. Las iglesias fueron transformadas en templos de Razón, donde efigies de los mártires de la revolución reemplazaban las efigies de los santos. En el departamento de Nievre, el líder revolucionario Fouche arrancó todos los emblemas religiosos ubicados en las puertas de los cementerios, y los sustituyó con una leyenda que decía: “Los muertos están en el sueño eterno”.

Ciertamente, el desarrollo antirreligioso de la Revolución Francesa fue un factor que llevó a Karl Marx a ver esta revolución como un evento de profundo significado. Fundamentalmente, Marx sostenía que ésta había sido una revolución de clase y era, por tanto, un paso vital en el desarrollo hacia la última revolución de clase: la revolución comunista.

IV. Abusos sociales e injusticia en el siglo XIX

A. El surgimiento del darwinismo social


Como hemos mencionado, el deísmo, que ganó prominencia durante la Ilustración y la Revolución Francesa, percibía el universo como una máquina. Surgió entonces la pregunta de cómo esta máquina había llegado a existir y paralelamente surgieron varias explicaciones acerca del origen y el desarrollo de la vida. Inicialmente, la concepción que ganó más popularidad fue la desarrollada por el biólogo francés Jean Lamarck. Posteriormente, El origen de las especies, de Darwin, tuvo aún mayor impacto.

Darwin observó que, en la naturaleza, algunos organismos heredan, al azar, rasgos que los hacen más aptos para la supervivencia. El principio de la “selección natural” operaría entonces al seleccionar aquellos que fueran más aptos para sobrevivir y les permitiría perpetuar la especie.

Por ejemplo, en dos variedades de una especie dada de ciervo, uno con extremidades más largas que el otro, en de las extremidades más largas tendrá más posibilidad de escapar de los predadores. Esto es, tendrá una mayor posibilidad, tanto de sobrevivir como de reproducirse. Darwin observó que la descendencia de ese ciervo heredaría potencialmente las mismas características. Por este proceso de selección natural, una especie avanzaría o se desarrollaría. El principio guía de este proceso fue conocido como la “supervivencia del más apto”.

Una cosa es aplicar este principio a la naturaleza y otra, muy distinta, es aplicarlo a la sociedad humana. Hebert Spencer, pensador británico y contemporáneo de Darwin, sostenía que esa “supervivencia del más apto” se aplica no sólo a los animales sino a la sociedad humana. Para Spencer, algunos miembros de esta especie humana eran más “aptos” que otros. Algunos estaban inherentemente destinados a vivir en la prosperidad, mientras que otros estaban biológicamente destinados a vivir en la pobreza. Para Spencer, ciertas razas estaban también biológicamente destinadas a dominar otras razas.

Las teorías de Spencer tuvieron un gran impacto sobre el pensamiento de principios del siglo XX. El darwinismo social _como se conoce a la teoría de Spencer_ sirvió como justificación filosófica para el egoísmo. Igualmente, sirvió para justificar la explotación de los débiles por los fuertes. Ciertos industriales y empresarios usaron el darwinismo social para justificar una despiadada forma de prácticas “capitalistas” en los negocios.

B. Respuestas de la religión al darwinismo social

Era de esperarse que los cristianos responderían a esta degeneración de la tradición occidental y asumirían la defensa de los débiles, defendiendo el derecho que toda persona tiene al título de hijo de Dios. Desgraciadamente, el cristianismo no tomó esta posición con la energía requerida por las circunstancias. Hubo excepciones, tales como John Wesley , quien abogó por la protección y los derechos de los trabajadores; Bartolomé de las Casas, quien defendió los derechos de los indios nativos hispanoamericanos; y Albert Schweitzer, el gran humanitario y misionero. Trágicamente, sin embargo, la respuesta de los cristianos fue sofocada por la errónea interpretación teológica de Juan Calvino acerca de la predestinación.

En pocas palabras, la doctrina de la predestinación es la posición teológica que subraya que el destino espiritual de cada persona está determinado por Dios y ninguna cuantía de esfuerzo humano podrá cambiar dicho destino. La predestinación fue posteriormente utilizada abusivamente aplicándola al contexto sociopolítico para justificar la denominación de una raza sobre otra. Sirvió incluso para justificar la insensibilidad de algunos cristianos ante las necesidades de los otros. La prosperidad financiera de un cristiano llegó a interpretarse como una señal de salvación. La pobreza de otros testimoniaba su condena eterna. Algunos estaban predestinados a la salvación y, por tanto, a la prosperidad. Otros estaban predestinados a la condena eterna y a la miseria.

Esto creó un trágico paralelo entre el cristianismo y el darwinismo social. En otras palabras, los individuos “predestinados” coincidían con los Spencer y Darwin llamaban “los más aptos”. Al “afirmar” su propia salvación, los cristianos ignoraban la situación de los pobres y de los que sufren. Muchos se sintieron teológicamente justificados al actuar así. Empero, cuando el cristianismo falló en hacer frente a los problemas de la pobreza y la explotación, surgió el marxismo para cumplir ese cometido.

C. La sociedad occidental de hoy

Debido a la distorsionada aplicación de la teoría de la predestinación, algunos de nuestros más básicos principios cristianos, tales como “ama a tu prójimo”, fueron dejados de lado. Manifestándose en contra de la discrepancia de palabra y obra del cristianismo, los jóvenes han recurrido a las drogas y a otras desviaciones trágicas que alegadamente sirven de alternativa ante lo que ellos perciben como piedad hipócrita. Esto ha conducido progresivamente a niveles más profundos de rebelión. Muchos jóvenes se encuentran totalmente desilusionados.

V. El Expansionismo occidental y las tres guerras mundiales

El mundo democrático del siglo XX se enfrenta a grandes desafíos. Desde el punto de vista de la pérdida de vidas humanas, las guerras ideológicas de este siglo representan la mayor calamidad que ha sucedido y continúa sucediendo. Repasemos algunos de los eventos y circunstancias que condujeron a estas tres guerras mundiales.

A. Primera Guerra Mundial

En el siglo XiX, Europa inició un gran movimiento de expansión imperialista en Asia y Africa. Los dos principales países democráticos del continente, Gran Bretaña y Francia, tomaron la iniciativa en este movimiento y establecieron poderosos y prósperos imperios.

Muchas teorías fueron desarrolladas en esa época para justificar el expansionismo imperial. Para los británicos, la misión providencial civilizadora y humanitaria de la raza inglesa, predestinada y superior por sus cualidades, virtudes e instituciones, era expandirse a lo largo y ancho del mundo. “Si hay un Dios”, escribió el constructor de imperios inglés Cecil Rodees, “Él trabaja en forma visible para hacer de la raza anglosajona el instrumento escogido a través del cual Él traerá un Estado social fundado en la política, la libertad y la paz”. En esta concepción, la educación y el adiestramiento de los pueblos inferiores eran “la carga del hombre blanco”, la responsabilidad moral del pueblo británico.

Entre los movimientos que surgieron para desarrollar una doctrina imperialista británica, el más famoso fue el Movimiento de la Mesa Redonda, fundado en 1909 por jóvenes liberales que se reunían en torno a Sir Alfred Milner. Estos jóvenes patriotas creían en la superioridad inherente de la civilización británica, y en el deber del hombre inglés de llevar los frutos de esa civilización a la humanidad. Su ideología era una combinación de darwinismo social y ética cristiana. “Es la ley del progreso humano”, dijo, “que la competencia entre las naciones, cada una buscando su máximo desarrollo, es el orden divino del mundo, la ley de la vida y del progreso”.

La principal meta de la Mesa Redonda era reforzar la unidad política de la Comunidad Británica de Naciones como base de a supremacía anglosajona en el mundo. Esta supremacía, que ellos consideraban la mejor contribución a la estabilidad del orbe, debía ser establecida por la fuerza, si era necesario, para el mayor beneficio final de todos.

A fines del sigo XIX, la Tercera República Francesa pasó a ser el régimen que construiria la grandeza de Francia a través de la expansión colonial, en oposición a la monarquía, que había perdido casi todas sus colonias a manos de los ingleses en el siglo XVIII.

Para los líderes de la Tercera Repúblicas, la colonización era una mera prolongación de los ideales republicanos inspirados por la Revolución Francesa. Ellos consideraron la civilización humanista francesa como la más avanzada, la más progresista y la más universal. Durante las guerras revolucionarias, Francia había tratado de llevar los principios de igualdad al resto de Europa. Después del fracaso de la epopeya de Napoleón, la misión de Francia era llegar a los pueblos atrasados del mundo, acelerando el día en que toda la humanidad estuviera unida en el más alto nivel de cultura humana. Esta “misión civilizadora” implicaba derechos y obligaciones. “Las razas superiores” , dijo el líder republicano Jules Fery, principal promotor del imperialismo francés en la década de 1880, “tienen un derecho hacia las razas inferiores… porque ellas tienen el deber de civilizar a esas razas inferiores”.

Las teorías de Darwin fueron usadas para reforzar estas apreciaciones. La colonización presenta “todos los caracteres que uno reconoce en las fuerzas de la naturaleza”. (Charles Gide) “La necesidad de expansión … está tan íntimamente ligada a los instintos repartidos entre todos los seres, que uno puede ver allí una de las manifestaciones esenciales de la vida” (J. Harmand).

A finales de 1880 los Estados Unidos, siguiendo el ejemplo de los poderes europeos, abandonaron la tradicional orientación aislacionista de su política exterior y lanzaron una ofensiva imperialista en su esfera de influencia, América Latina y el Pacífico. La estrategia norteamericana no consistió en establecer colonias, como hicieron los poderes europeos, sino en construir un sistema de protectorados financieros o formales.

Surgieron nuevas corrientes intelectuales, justificando histórica, filosófica y religiosamente el expansionismo estadounidense. Los argumentos ofrecidos fueron, con frecuencia, una extraña mezcla de consideraciones materialistas interesadas, y conceptos altruistas del idealismo cristiano. La doctrina darwinista de “supervivencia del más apto” fue usada por muchos teóricos para justificar la superioridad de las instituciones democráticas norteamericanas y la civilización anglosajona. El historiador John Fiske desarrolló una teoría social-darwinista describiendo el sistema norteamericano como “el más apto” del mundo y necesariamente destinado a aplicarse a todas las demás naciones. El pastor congregacionalista Josiah Strong usó la teoría de la evolución para apoyar su idea de la superioridad innata de la raza anglosajona. En su libro Our Country, explicó cómo Dios invistió al pueblo norteamericano con la misión de llevar los grandes principios de la libertad civil y el “cristianismo espiritual” a todos los pueblos débiles y atrasados del mundo. Otros pensadores, más puramente altruistas, describieron el papel de los Estados Unidos como protector de todos los combatientes por la libertad y la democracia en el mundo, más bien que como defensor de sus intereses nacionales egoístas.

Las motivaciones mixtas de colonizadores y expansionistas produjeron consecuencias mixtas. Los resultados positivos de la expansión occidental para las poblaciones nativas, pueden verse en los campos del desarrollo tecnológico, la salud pública y la educación. Pero, por otra parte, el proceso fue conducido la mayoría de las veces con una obvia falta de sensibilidad hacia las necesidades locales.

Algunas veces las intenciones más sórdidas fueron evidentes, como en la Guerra del Opio, que estalló en China en 1839. En ese tiempo los británicos, que dominaban la India _donde el cultivo del opio era floreciente_ estaban buscando con éxito el vicio en China, donde los adictos se reunían en los notorios “antros del opio”. Irritadas por la destrucción resultante de su pueblo, las autoridades de la ciudad de Cantón arrojaron 10000 cajones de opio al mar. Después de demandar el pago de una indemnización por el opio perdido, y encontrarse con un rechazo chino, los ingleses se lanzaron a la sangrienta guerra del opio.

Al comienzo de siglo surgió otro gran poder, Alemania imperial, ganando supremacía en el continente europeo con su auge económico y su poderoso ejército. Los alemanes habían quedado a la zaga de los ingleses y los franceses en la carrera por el control de nuevos mercados y nuevos materiales de ultramar, viéndose así limitado el ámbito de la expansión germánica. En la totalidad de la escena mundial, Alemania competía con los poderes coloniales más exitosos.

El Kaiser Guillermo II era muy afecto a que le mencionaran con frecuencia su grandeza como soberano y como fundador de la supremacía alemana. Las palabras de Joseph Chamberlain describiendo a los ingleses como “los más grandes conquistadores que el mundo había visto jamas”, le exacerbaron sobremanera. La tensión creciente entre los poderes europeos derivó, finalmente, en la Primera Guerra Mundial.

Después de la caída del imperio ruso de los zares y la entrada de los Estados Unidos en la guerra de 1917, un bloque mayoritariamente democrático dirigido por Francia, Inglaterra y los Estados Unidos, se opuso a una coalición de naciones autocráticas encabezadas por Alemania, Austria y Turquía.

Las naciones democráticas emergieron victoriosamente de esa guerra, pero el nuevo orden mundial que configuraron en 1918 creó las condiciones para una segunda confrontación global.

B. La Segunda Guerra Mundial

Los ingleses y, especialmente, los franceses, querían evitar que Alemania se recuperara como una gran potencia. Adoptaron una actitud vengativa, exigiendo el pago de daños de guerra en cantidades que excedían las posibilidades de la economía alemana, entonces en ruinas. “¡Los alemanes pagarán!” era el lema central de la política francesa de la década del veinte, y en 1923, el Primer Ministro Raymond Poincaré envió tropas a la región del Rhur para exigir el pago. Esta acción humillante contribuyó en gran medida a aumentar el resentimiento alemán y fomentó el nacimiento del nacionalismo.

Después que Adolfo Hitler tomara el poder en 1933, Inglaterra y Francia adoptaron una actitud de debilidad. Tratando sistemáticamente de evitar la confrontación directa con los nuevos líderes, cedieron una por una a las acciones agresivas de Hitler.

Los Estados Unidos se abstuvieron de asumir responsabilidad internacional inmediatamente después de la guerra. Volvieron a su vieja tradición aislacionista y ni siquiera tomaron parte en la Liga de las Naciones que ellos habían ayudado a crear. Alentados por su pasividad, los japoneses desafiaron las forticaciones norteamericanas en el Pacífico, y emergieron como el nuevo poder imperialista.

Así, la falta de coraje y compromiso de las naciones democráticas resultó en el rápido ascenso del nazismo alemán, el fascismo italiano y el militarismo japonés. Convencidos de que las democracias moralmente débiles no responderían, los países del eje se lanzaron a la Segunda Guerra Mundial.

Las naciones democráticas aliadas (Estados Unidos, Inglaterra y Francia) sobrevivieron a este nuevo desafío ganando en la confrontación, pero una vez más crearon las condiciones para un tercer conflicto global, al configurar un nuevo orden mundial que dio enorme ventaja al co-ganador de la guerra: la totalitaria Unión Soviética.

C. La Tercera Guerra Mundial

El período posterior a la Segunda Guerra Mundial ha estado por una constante confrontación entre el mundo libre y el mundo comunista a escala global. Por esa razón, muchos observadores consideran que la Tercera Guerra Mundial ya comenzó. El tercer mundo, especialmente, se ha convertido en el campo de la competencia. Este-Oeste (guerra de Corea, crisis cubana, guerra de Vietnam, descolonización portuguesa, crisis de Centroamérica, etc.)

¿Cuál es la verdadera naturaleza de las guerras mundiales? La Primera y la Segunda Guerra constituyeron amenazas a los ideales cristianos o democráticos. En el caso de la Primera, vimos a democracias desafiadas por naciones autoritarias: Alemania, Austria-Hungria y Turquía. En el caso de la Segunda Guerra, el desafío vino de Adolfo Hitler, quien se adjudicó el papel de “libertador” e interpretó la historia sobre las bases del elitismo racial. Si las fuerzas no democráticas hubiesen prevalecido en cualquiera de estas guerras (especialmente en la Segunda), la situación de la sociedad occidental sería trágica. No obstante, nos guste o no, el mundo se encuentra ya en el centro de otro conflicto global.

1. El Atractivo romántico del comunismo

El comunismo es una forma desviada de humanismo. Utilizando la ciencia como base, el comunismo ha demostrado una habilidad sorprendente para atraer a los jóvenes y a los idealistas, prometiendo a la vez un mundo de igualdad, libertad y armonía. Sus lemas y su visión han seducido a millones de personas.

Los comunistas han dado un toque romántico a su revolución, En su libro De buen salvaje a buen revolucionario, el escritor venezolano Carlos Rangel analiza como alguien en busca de la identidadad de “salvaje noble”, perdida a consecuencia del colonialismo. Rangel sostiene que hay quien cree que, a través de la revolución, el noble salvaje será restaurado y las culturas indígenas retornarán a lo que el autor ve como un estado mítico de inocencia. Por el contrario, el comunismo no sólo no ha liberado a ninguna nación, sino que ha causado inimaginable sufrimiento. (5)

2. Comunismo y cristianismo son incompatibles

En vez de presentar oposición, algunos cristianos han tratado, con frecuencia, de transigir con el comunismo. En América Latina, la “teología de liberación” ofrece a los cristianos un análisis marxista de la historia que conduce a miles de ellos al comunismo. Es un hecho generalmente aceptado que, sin amplio apoyo de base de los cristianos, la revolución sandinista no hubiera triunfado. Para muchos cristianos nicaragüenses, la fuente de ese apoyo fue la teología de liberación. Esta teología tiene varias formas pero las más militantes de ellas consideran que la confrontación violenta con el sistema es parte del mandato cristiano. Este análisis es tan poderoso que indujo a sacerdotes, como el sacerdote Camilo Torres, de Colombia, a dedicar su vida a la revolución. Para Camilo Torres, el verdadero cristiano es el que, como él, se marcha a la montaña con un fusil a participar de la revolución comunista. (6)

En América Latina, los comunistas nunca se aproximan a los cristianos en forma directa. Tratan, más bien, de ganar su confianza diciéndoles: “Por supuesto, no tenemos nada en contra de su fe en Dios. Todo lo que les pedimos”, dicen, “es que ustedes acepten nuestra visión de la historia”. Una vez que la persona acepta el materialismo histórico, proceden al siguiente paso, que es la enseñanza del materialismo dialéctico. Esto conduce a la negación de la existencia de Dios.

Desde un punto de vista lógico, sin embargo, cristianismo y marxismo son absolutamente incompatibles. La teología de liberación acepta la interpretación marxista de la historia, que no es otra cosa que el materialismo histórico, y éste niega la existencia de Dios. Por esta razón, ambos son incompatibles. Dios existe o no, y en este punto los cristianos deben definir su posición.

En los Estados Unidos, una etapa intermedia previa al comunismo puede ser el humanismo secular. Este pensamiento está delineado en el Manifiesto Humanista, publicado en 1933, 85 años después del Manifiesto Comunista. El mismo expresa, en el estilo humanitario de los ministros y profesores ateos agnósticos que lo formularon, varios puntos esenciales del materialismo, incluyendo la creencia en un universo que existe por sí mismo y no fue creado, y en un ser humano que es producto de su interacción con la naturaleza. El humanismo secular glorifica todo lo que es caritativo y bueno en la vida humana, afirma que todos los problemas serán resueltos por el hombre y, aunque no niega la posibilidad de “realidades hasta hoy no descubiertas”, cree que sólo lo que puede ser probado por el método científico existe como realidad. El artículo 14 del Manifiesto dice:

Los humanistas están firmemente convencidos de que la actual sociedad, adquisitiva y motivada por el lucro, ha mostrado ser inadecuada y que un cambio radical en los métodos, controles y motivos debe ser instituido. Un orden económico socializado y cooperativo debe ser establecido… (7)

El humanismo secular niega la realidad de las experiencia espirituales. Limita la verdad a lo que puede ser probado ya sea racional o empíricamente. Esta posición puede conducir al marxismo, y al menos ha servido para embotar la espiritualidad del hombre del siglo XX.

3. La persecución comunista de los cristianos.

La revolución sandinista e Nicaragua recibió mucho apoyo de la Iglesia. Sin embargo, cuando los sandinistas llegaron al poder, comenzaron a perseguir a los cristianos, a destruir su fe, y por consiguiente causar su separación espiritual de Dios. Antes de la toma de poder, los comunistas siempre prometen respetar la libertad religiosa. En Nicaragua en los inicios de la revolución, los sandinistas proclamaron unidad de acción con los cristianos: “Unamos nuestras fuerzas”, decían, “para destruir la dictadura de Somoza”.

Una vez sólidamente instalados en el poder, empero, los sandinistas lanzaron una violenta campaña en la prensa oficial, y organizaron grandes manifestaciones contra las iglesias protestantes y evangélicas, a las que calificaban despectivamente de “cultos”, listos a invadir el país. Llegaron aún a clausurar la única sinagoga judía.

Respecto a la iglesia católica, su estrategia fue más sutil. Intentaron quebrar la unidad de la iglesia, apoyando una “iglesia popular”, dirigida por agentes comunistas infiltrados y orientándola a oponerse a la jerarquía leal al Papa. El pontífice, Juan Pablo II, denunció vigorosamente este intento de subversión interna en su visita a Nicaragua en 1984 ordenó a varios sacerdotes católicos a abandonar las posiciones que tenían en el gobierno sandinistas.

Humberto Belli, ex-colaborador del régimen sandinista, describe así la seria situación en Nicaragua:

El presente informe intenta mostrar que la esperanza de los cristianos relativa a la revolución sandinista ha sido infundada. Las dificultades que los cristianos están ahora enfrentando por parte del gobierno sandinista, así como la restricción gubernamental de las libertades básicas, la cooperación en Cuba y los soviéticos, demás, son resultado del hecho de que los sandinistas son, fundamentalmente, marxistas-leninistas. Estas políticas son producto del compromiso, sería inconcebible que persiguieran algún otro conjunto de políticas, al margen de esas que actualmente tienen.

Las implicaciones de esta situación son muy serias para los cristianos en Nicaragua. Ellos enfrentan un gobierno que ha expresado su dedicación a construir un estado comunista en Nicaragua, en el cual no hay lugar para iglesias que sean, en alguna forma, independientes del gobierno, no hay lugar para iglesias que quieran preservar la integridad de la enseñanza y el enfoque cristianos. El gobierno ha indicado ya su intención de usar todos los medios para manipular, dividir, vilipendiar, intimidar y perseguir a aquellos cristianos que no den su apoyo, de todo corazón, a las políticas sandinistas.

Es imperativo que los cristianos fuera de Nicaragua abran los ojos y comprendan claramente las circunstancias que sus hermanos cristianos enfrentan hoy en Nicaragua. El fracaso en comprender estas circunstancias ha causado que muchos cristianos se abstengan de apoyar a sus hermanos cristianos en Nicaragua, y más grave aún, los ha llevado muchas veces a respaldar a quienes los persiguen. Estos eventos son la repetición de un patrón desarrollado por la revolución comunista en Cuba.

Armando Valladares, poeta cubano cristiano liberado después de 22 años de encarcelamiento en Cuba, describió como la experiencia más dolorosa de los cristianos en Cuba el ver a cristianos del exterior dando su apoyo al gobierno marxista en lugar de darlo a los cristianos perseguidos por el régimen.

Éstas son sus palabras:

“Durante esos años, con el propósito de forzarnos a abandonar nuestras creencias religiosas y desmoralizarnos, los adoctrinadores comunistas de apoya a la revolución castratista hechas por diversos representantes de las iglesias cristianas de los Estados Unidos. Cada vez que se publicaba un panfleto en los Estados Unidos, cada vez que un clérigo escribía un artículo en apoyo de la dictadura de Fidel Castro, nos hacían llegar una traducción, esto para los prisioneros políticos cristianos era peor que los golpes o el hambre. Cuando esperábamos el abrazo de solidaridad de nuestros hermanos en Cristo, incomprensiblemente para nosotros, quines eran abrazados eran nuestros torturadores”.

Los efectos físicos del comunismo han sido los mismos dondequiera: violencia, hambre, elitismo y muerte. El Occidente, sin embargo, no ha podido detener el crecimiento del comunismo. Hemos perdido nuestro idealismo y nuestra visión, y por ese motivo, hemos fracasado en ofrecer una respuesta viable al marxismo.

4. La falta de conciencia de Occidente en torno a la amenaza comunista

Aunque Lenín declaró desde un principio que la evolución no terminaría hasta que le mundo estuviera comunizado, el Occidente no ha tomado en cuenta la seriedad de la amenaza soviética. En ciudades como Boston y Nueva York, millares de jóvenes participan en protestas contra la crueldad hacia los animales de laboratorio, pero no protestan contra la crueldad comunista hacia sus congéneres, los seres humanos.

Ciudadanos de Occidente muestran gran preocupación respeto al incremento de armamento de su propio hemisferio, pero fallan en mostrar similar inquietud con relación al masivo armamentismo soviético. No obstante, los líderes soviéticos han declarado sin ambagues sus objetivos, y han avanzado constantemente hacia el logro de la efectiva dominación mundial.

Conclusión

Para concluir, resumamos el desarrollo de las tradiciones religiosas y humanista durante los pasados cinco siglos. La Reforma y la Contrareforma católica culminaron en el siglo XVI. Esto fue seguido dos siglos después por el movimiento de renovación de la Fe (Gran Despertar) en los Estados Unidos y el movimiento pietista en Europa. Estas renovaciones religiosas sirvieron de base para la Revolución Norteamericana y para la democracia occidental.

Aunque en el Occidente alabamos los ideales religiosos – de labios para afuera -, nuestras sociedades se vuelven más materialistas. Hoy, la humanidad necesita de una cosmovisión que pueda revivir el idealismo y el altruismo en el mundo libre, que pueda ofrecer soluciones a los problemas personales y sociales, y que pueda fomentar la cooperación y la paz entre las naciones desarrolladas y en vías de desarrollo.

Por el lado del humanismo, el Renacimiento fue seguido dos siglos después por la Ilustración. Esta visión humanista contribuyó no sólo a la Revolución Francesa, sino que estableció también los fundamentos filosóficos para la revolución comunista. El filosofo francés Maurice Clavel observo que a través del Renacimiento, el hombre negó el pecado; a través de la Ilustración, negó la revelación; y a través del comunismo, negó a Dios.

Después de la destrucción de millones y millones de vidas, el comunismo no ha producido la sociedad utópica ni se está aproximando a esa meta. La Europa Oriental de hay está plagada por el crimen. En la Unión Soviética cada cinco minutos se perpetúa un asesinato violento (por atracos, robos, etc).(9)En ciudades como Budapest, la juventud recurre a las drogas. (10) Es más, debido a que la sociedad comunista tienen una élite rica y poderosa (la nomenklatura), podemos decir que los frutos del comunismo son el materialismo y el egoísmo.

Podemos concluir que ni al comunismo – debido a sus fundamentos ateos – ni la sociedad occidental contemporánea – a causa de su actual confusión de valores -, han respondido con eficacia a los problemas humanos. Por esa razón, necesitamos una nueva respuesta, una que pueda unir estos dos procesos de desarrollo. Llamamos a esta respuesta “DIOSISMO”.

Presentando el “DIOSISMO”

En el pasado, la teoría científica contradijo con frecuencia el pensamiento religioso. La sociedad , y en algunos casos los científicos han debido escoger entre sus creencias religiosas tradicionales y los descubrimientos científicos recientes. A partir de la Ilustración, la gente ha optado, frecuentemente, por la ciencia.

Esto ha cambiado en el siglo actual. El materialismo negó la existencia de un elemento espiritual operando en el mundo físico, y buscó racionalizar todos los fenómenos sobre la base de la observación científica. En La nueva clase dividida, Alfred Parry subraya que hoy, cada vez más, los científicos del bloque oriental encuentran una honda contradicción entre los descubrimientos científicos recientes y el materialismo comunista. Entre los científicos soviéticos la teoría comunista es considerada acientífica y anacrónica. A la luz de continuos hallazgos científicos en los campos de la física nuclear y la cibernética, los días del absolutismo comunista parecen estar conectados. (11)

Independientemente de su vehículo de desarrollo, el papel único del ser humano en el orden universal no puede ser negado por el materialismo. Sólo el ser humano puede apreciar todas las dimensiones de la creación – el mar, las estrellas, las plantas, los peces, los reptiles o los mamíferos – y relacionarse con ellas. Los científicos de la actualidad argumentan que hay evidencia creciente de que el mundo fue hecho para el hombre.

Dios escogió a la humanidad como instrumento para expresar Su amor a toda la creación. Por esa razón nosotros, los seres humanos, podemos apreciar la totalidad de la naturaleza.

El valor verdadero del ser humano es infinito. Cada hombre es un hijo de Dios, Cada mujer es una hija de Dios.

La Madre Teresa de Calcuta ha dicho que la primera vez que vio a un hombre muriendo en las calles, sintió repulsión. Pero algo la impulsó hacia esa persona, la indujo a recogerla y llevarla consiguió a su hogar. Cuando miró en los ojos de ese hombre, vio a Cristo. Descubrió el verdadero valor de su prójimo. Las implicaciones de la tradición judeocristiana no tienen fronteras. Cada hombre y cada mujer tienen un valor divino y único. Cada hombre y cada mujer, por esa razón, merecen nuestro respeto, nuestro amor, nuestro cuidado y nuestra preocupación.

El hombre se ciega a su prójimo debido al egoísmo. Como hemos visto, en el siglo XIX el egoísmo fue justificado por medio de concepciones materialistas del mundo. Sin embargo, la realidad que vivimos a fines del siglo XX desafía tales percepciones materialistas.

Tarde o temprano cada uno de nosotros tiene que reflexionar sobre el sentido de su existencia. ¿Para quién nací? ¿Para mí mismo? ¿Para mi familia? ¿Para mi patria? ¿Para el mundo? ¿Para Dios? Los grandes personajes de la historia han sido aquellos que vivieron para el beneficio de su nación y más allá. Tal clase de vida requiere que uno trascienda el egoísmo. No podemos trascender el egoísmo sin Dios y sin una apreciación del valor de cada persona como hijo e hija de Dios. Somos una familia bajo Dios. Debido a que somos una Familia bajo Dios, podemos ir más allá de razas y credos, y realizar una hermandad del hombre. La armonía entre la tradición religiosa y el humanismo, y entre las culturas y naciones, es la meta de la cosmovisión del DIOSISMO y la tarea del hombre moderno.

El expresidente de los Estados Unidos, Jhon F. Kennedy, habló elocuentemente a los corazones e imaginación de muchas personas cuando dijo.

A aquellos que viven en chozas y villorrios a través del globo luchando por romper los lazos de la miseria, nosotros prometemos nuestro mejores esfuerzos para ayudarles a que se ayuden, por tanto tiempo como sea necesario, no porque los comunistas puedan estar haciéndolo, no porque busquemos sus votos, sino porque es justo. (12)

Notas del capitulo seis

1) Romanos 7, 22-23
2) Albert Camus, The Rebel, Vintage Books, Nueva York, 1956, páginas 26 y 27
3) Alexis de Tocqueville, The Ancien Regime and The Revolution
4) Francois Furet, entrevista en The New York Tribune, 4 de abril de 1983, página 1B.
5) Carlos Rangel, Du bon sauvage au bon revolutionaire, Robert Laffont, 1976, página 318
6) Camilo Torres, Revolutionary Priest, editado por Jhon Geraddi, Random House, Neuva York, 1971, páginas 324 a 326 y página 426
7) The New Humanist, tomo 4, mayo-junio de 1933, Nro. 3 página 3
8) Humberto Belli, Nicaragua: Christians Under Fire, Garden City, Puebla Institute, Michigan, páginas 7 y 8
9) A l’Est, editado por Alain Brossa y Juan Ives Potel, Seuil, 2 de mayo de 1983, París, página 57
10) Ibídem, páginas 219 a 224
11) Alfred Parry, The New Class Divided, MacMillan Company, Nueva York, 1966.
12) Jhon F. Kennedy, discurso inaugural, 20 de enero de 1961

Capítulo Siete

PRESENTACION GENERAL DEL DIOSISMO

LA EXISTENCIA DE DIOS Y LOS VALORES ABSOLUTOS
COMO RESPUESTA AL ATEISMO MARXISTA


Hasta hoy hemos dedicado mucha atención a nuestro enemigo, el comunismo internacional, que es también el enemigo de Dios. Hemos refutado sistemáticamente cada uno de los grandes pilares de la ideología comunista. Comenzando con esta sección, queremos comprender algo mas sobre nosotros mimos, nuestro potencial y nuestra responsabilidad.

Hace ciento cincuenta años, el famoso historiador francés Alexis de Tocqueville escribió:

Hay ahora dos grandes naciones en el mundo que, comenzando desde puntos diferentes, parecen avanzar hacia la misma meta: los rusos y los angloamericanos. Su punto de partida es diferente, parece llamado por algún designio secreto de la Providencia a tener un día en sus manos los destinos de la mitad del mundo.

Es asombroso que lo que de Tocqueville previo hace ciento cincuenta años se haya convertido en una realidad hoy. Pero el punto que de Tocqueville fallo en predecir fue el papel de la ideología en estos eventos. En 1917, Rusia paso a ser parte central de la Unión Soviética. Desde esa fecha, la URSS ha avanzado y surgido como una de las grandes potencias del mundo. Hoy, ha aumentado la preocupación respecto a la Unión Soviética y el comunismo. Muchos se preguntan como detener esta fuerza.

En su articulo "Por que me opongo al comunismo" el doctor Fred Schwartz, que ha sido un distinguido anticomunista de décadas advierte:

Me opongo al comunismo porque me opongo a la guerra, la dictadura, el monopolio, la esclavitud, el clasicismo, el canibalismo, el imperialismo, el ateismo, el materialismo, el infanticidio espiritual y la idolatría. El comunismo preconiza y practica todo esto.

El doctor Schwartz esta en lo correcto, todos esos problemas existen. Todos son síntomas del marxismo aplicado. Pero, como en cualquier enfermedad, debe haber una causa, o un virus original que ha producido estos síntomas. Por esa razón, debemos preguntar ¿cuál es el virus o el mal fundamental del comunismo? A menos que descubramos esto, no podemos prescribir una cura. Es decir, no podremos frenar al comunismo.

Ciertamente, se ha formulado explicaciones. Algunas personas han argüido que el mal esencial del comunismo proviene de su privación de la libertad. Irónicamente, cuando estudiamos a Marx no nos damos cuenta de que el pretendía haber concebido una filosofía que permitiría el logro de la libertad humana. Siendo esta su supuesta meta, ¿podemos decir que la privación de la libertad es la esencia del mal del comunismo.?

En Estado Unidos, algunas personas parecen pensar que el mal fundamental es su postulada meta de abolir la propiedad privada. Sin embargo, los comunistas frecuentemente niegan su intención de abolir la propiedad privada. Lenin prometió a los campesinos rusos que después de la revolución el les traería "pan, tierra y paz". En el Salvador hoy, el FMLN comunista también promete tierra, y en la China comunista, así como en la URSS, los campesinos tiene minúsculas parcelas de tierra. De igual modo los lideres soviéticos tienen palacetes y Mercedes Benz. Por lo tanto ¿puede ser la abolición de la propiedad privada la esencia del mal dentro del comunismo?. Los refugiados de Europa Oriental con frecuencia testimonean que el mayor mal del comunismo es la violación de los derechos humanos. Sin embargo , ningún grupo ha sido mas vociferante al describirse como el mayor defensor de los derechos humanos que los marxista.

Escritores como Erich Formm afirman que el marxismo puede restaurar la dignidad humana, y la propaganda comunista persiste en acusar a muchos gobiernos no comunistas de corrupción y deficiencias. Los comunistas hablan de su intención de construir un mundo donde nadie viva bajo el temor, o carezca de alimento. Se describen a si mismos como los verdaderos humanitarios del mundo; por tanto, es difícil establecer que la violación de los derechos humanos sea la esencia de la maldad comunista.

Escritores políticos, como Hannah Arendt, pueden argüir que la esencia del mal comunista radica en su naturaleza totalitaria. Sin embargo, los comunistas replicaran que el régimen represivo no durara para siempre. Es solamente una etapa. Una vez que el mundo sea liberado de la amenaza de la contrarrevolución, no habrá necesidad de represión; no habrá, siquiera, necesidad de gobierno. Cada persona será completamente libre. Este tampoco puede ser el corazón del mal, porque teóricamente el régimen totalitario es solo un etapa del proceso.

Comunismo: Promesa vs. Realidad

El lema de Marx, consignado en su obre Critica del programa de Gotha, tiene matices poéticos : "De cado uno conforme su capacidad, a cada uno conforme a sus necesidades". Los comunistas predicen un futuro glorioso para la humanidad. El primer ministro soviético Nikita Kruschev prometió que un "paraíso" comunista aparecería en la tierra alrededor de 1980. Kruschev comisiono a muchos eruditos soviéticos a hacer estudios sobre la supuesta "nueva sociedad". Ellos anticiparon una sociedad sin clase. El comunismo proveería libertad total y verdadera democracia. Todas las necesidades humanas serian abundantemente satisfechas. Hoy esos estudios son causa de vergüenza para la Unión Sovietica, y el comunismo sigue siendo un fracaso.

En lugar de cumplir los sueños del hombre, el comunismo ha venido a ser una pesadilla para todas sus victimas. En vez de una utopía de trabajadores, encontramos un infierno de trabajadores, con paupérrimas condiciones de vida que han provocado revueltas obreras y generalizadas. La actual efervescencia en Polonia puede, muy bien, ser solo el pico del témpano visible a la prensa occidental.

Más que una sociedad sin clases, encontramos en cada nación comunista una nueva y poderosa elite conocida como nomenklatura. Esta formada por amos crueles que viven en el lujo, a expensas de su pueblo . En vez de libertad total y democracia verdadera, la sociedad comunista ha impulsado el abuso y la esclavitud. Mas aun, en lugar de una abundancia de bienes, las economías comunistas están en medio de una desmesurada crisis económica.

¿ Que ha provocado esto? ¿ Que hay detrás de todo este sufrimiento? Se sostiene que la esencia del mal del comunismo no reside es sus ataques a la propiedad privada, su violación de los derechos hunos su privación de la libertad o su régimen totalitario. Estos son solo los síntomas de un problema mas profundo , que es el mal fundamental del comunismo: su negación militante de la existencia de Dios.

Encontramos esta postura militante en los escritos iniciales de Marx. Mas aun: el comunismo niega radicalmente la vida eterna de los seres humanos. Si no hay Dios, ni vida eterna, entonces no hay fundamento para los valores absolutos. Detrás de cualquier ideología atea esta la creencia de que el hombre no es responsable ante nadie mas que si mismo.

Cuando se desarrolla una ideología que niega a Dios y al espíritu eterno del hombre, y esta ideología es adoptada como política oficial del Estado ¿cuál es el resultado? Todo el poder del Estado es ejercicio, sin restricción de ningún genero, en contra de los disidentes, y la atrocidad oficial, así como la barbarie, pasas a gobernar. La esencia malévola del comunismo aflora cuando la negación de Dios y la negación de la vida eterna del hombre se convierten en política estatal.

Esto es lo que hemos visto en la Rusia de Stalin, la China de Mao, la Camboya de Pol Pot, la Nicaragua de Ortega y en todas las demás naciones donde se aha implementado el comunismo. Tal patrón llevo al nuevo filosofo francés. Bernar Herni Levi, a referirse al comunismo como "la barbie con rostro humano". Detrás de la fachada de esperanza y promesa hay una base filosófica que concluye inevitablemente en la violación de los derechos humanos. Cuando Dios es negado por la ideología oficial, el Estado puede mentir, matar y extorsionar sin ningún remordimiento. El Estado se convierte en un monstruo o peor. Utiliza todo el genio de la mente humana para violar la dignidad del hombre. Justifica filosóficamente la barbarie y el genocidio.

Como observo el filosofo francés Albert Camus:

Estamos viviendo en la era del crimen perfecto. Nuestros criminales ya no son niños que puedan usar las pasiones como excusa. Son adultos y tienen la perfecta coartada: la filosofía, que puede ser usada hasta para transformar asesinos en jueces.

El comunismo es la manifestación mas acabada del concepto de Maquiavelo "el fin justifica los medios". El costo humano del comunismo ha sido ciento cincuenta millones de vidas y este monto esta aumentando a velocidad de una victima cada quince segundos. Así, el comunismo constituye el peor enemigo de Dios y el crimen mas atroz en contra de la humanidad.

Si un asesino entrara en el salón y comenzara sistemáticamente a matar gente ¿qué haría usted? Aun si estuviera involucrado en actividades importantes, lo dejaría todo y trataría de detener al criminal, a cualquier precio. Esta es exactamente la situación que estamos enfrentando hoy. El salón es nuestro mundo, y el asesino es el comunismo. En tal situación es la primera responsabilidad de todos y cada uno responder a la extraordinaria emergencia, frenar la conducta sin ley del comunismo y salvaguardar nuestro planeta.

¿Como puede uno responder a la amenaza del comunismo? Los enfoques anticomunistas tradicionales son bueno, pero insuficientes. A efecto de despertar a los jóvenes idealistas, no podemos dedicarnos únicamente a atacar las acciones del comunismo. Nosotros, en Occidente, también somos culpables de serias deficiencias y debemos admitirlo. Mas aun, para atraer intelectuales a nuestra causa, debemos hacer resaltar las falacias ideológicas del marxismo y mostrar que, si bien los problemas sociales son reales, el comunismo no brinda solución a los mismos. Luego, debemos ofrecer una solución real a los males morales y sociales que han creado un terreno fértil para el comunismo.

Necesitamos una solución positiva. Hemos pasado demasiado tiempo a la defensiva. Si queremos ganar, debemos pasar a la ofensiva. Dado que esta guerra es una guerra de ideas, debemos iniciar una ofensiva ideológica.

El comunismo prospera explotando los sentimientos religiosos de la humanidad. Engendra pasiones y suplanta la experiencia religiosa con una experiencia política. Necesitamos reconocer al comunismo como una forma de religión sin Dios. Una religión sin Dios solo puede ser subyugada por Dios mismo. Por tanto, una ofensiva ideológica contra el comunismo debe lanzarse desde una plataforma de creencia en Dios. Así como la luz disipa la oscuridad, el conocimiento de Dios pone fin al ateismo.

Para lograrlo, necesitamos una visión del mundo centralizada en Dios. Se llama a esta cosmovisión "DIOSISMO". Usamos el termino "DIOSISMO" a efecto de hacer resaltar que no estamos intentando predicar el punto de vista de una religión o denominación particular. En este caso, estamos hablando de una perspectiva filosófica suficientemente amplia para todos los creyentes en Dios y también para todas las personas de conciencia.

A medida que esta sección avance, se vera claramente que el DIOSISMO constituye una solución al comunismo y el fundamento de una paz duradera. Puede proveer, también el fundamento para una sociedad justa y moral. En otras palabras, la solución al problema del comunismo es solamente una meta intermedia. Nuestra meta ultima debe ser el cumplimiento del sueño humano de todas las edades: el sueño de un mundo justo y moral.

Una razon del éxito del comunismo hasta ahora, ha sido su atractivo para aquellos que naturalmente anhelan un mundo ideal. En la historia, hombres buenos y malos han analizado este aspecto de la naturaleza humana. En el lado positivo, Martín Luther King. Jr. inspiro a millones de personas cuando les hablo de su sueño de una sociedad libre de racismo. En el lado negativo, Hitler congrego a millones en la tarea de construir un "Tercer Reich". Tales llamamientos han tenido éxito porque , para bien o para mal, tocan el innato deseo humano de ver los ideales de Dios establecidos en la tierra.

Del mismo modo , el comunismo habla de la realización de una utopía, y pide al pueblo sacrificarse en pro del "paraíso de los trabajadores", pero después de setenta años, este sueño utópico se ha tornado en una pesadilla. No puede haber un mundo bueno ni moral cuando Dios es excluido. El mundo ideal debe ser establecido con Dios como centro. En la terminología religiosa, este mundo ideal se llama Reino de Dios en la Tierra. Este es nuestro sueño.

DIOSISMO.

Se propone el DIOSISMO como medio para alcanzar nuestro sueño mas anhelado. La creencia en Dios es la base de toda religión. Es verdad que hay ciertas tradiciones religiosas que no profesan explícitamente la existencia de "Dios". Empero esas tradiciones buscan el cumplimiento de la justicia ultima, la verdad y el amor. En esencia, entonces, reconocen la existencia de valore absolutos basado en un Ser Absoluto.

Si hemos de unir a todas las personas religiosas sobre un terreno común, este tiene que ser la creencia en Dios. No hay nada mas fundamental que este punto. El DIOSISMO es una cosmovisión basada en la creencia en Dios. Utilizando el DIOSISMO como un ámbito común dentro del cual unirse, las fuerzas que aceptan a Dios podrán oponerse, con efectividad, a las fuerzas que niegan a Dios en nombre del comunismo.

En el futuro, los anales de la historia revelaran que hubo una confusión entre DIOSISMO y comunismo. El DIOSISMO prevalecerá, porque esta basado en la verdad de la existencia de Dios.

El DIOSISMO también proporciona campo común para la unidad de aquellos que no reconocen la existencia de Dios porque, sin embargo, tienen conciencia de valores absolutos. Como mencionáramos en el prefacio la conciencia del hombre es el agente de Dios. La conciencia del hombre es creada por Dios para buscar su norma moral eterna. Cuando uno esta obedeciendo a su conciencia, esta realmente siguiendo la vos de Dios con base en Sus principios morales. Así, nadie que busque la bondad absoluta queda excluido del campo común del DIOSISMO.

Ha sucedido con frecuencia que en el proceso de estudio del DIOSISMO la gente de conciencia llega a la realización vivida de la existencia de Dios. Esto se debe a que escuchar la verdad provoca un despertar en la espiritualidad del hombre.

A) Aspectos generales del DIOSISMO

En esta sección, queremos hablar de los aspectos generales del DIOSISMO. Presentaremos cuatro áreas:

1. Las características de Dios
2. El ideal de Dios en la creación
3. El mundo de la realidad: un mundo de mal
4. La voluntad divina de la restauración

1. Las características de Dios.

El DIOSISMO comienza con la afirmación de la existencia de Dios. Dios es el creador de todas la cosas y los seres humanos son Su creación suprema. Esta aserción es el punto inicial del DIOSISMO.

Consideremos la naturaleza o característica de Dios. ¿Qué clase de Dios es El? Para contestar esta pregunta podemos mirar a Dios como esta descrito en la Biblia. El Dios bíblico es bueno, todopoderoso, omnipotente, eterno, inmutable y único.

Ésta podría denominarse la concepción de Dios propia del sentido común. Dios es bueno porque, como Creador, El define la bondad. El debe ser también omnipotente, dado que es el rector de la creación y el señor de la historia. Luego , El debe ser omnipotente ¿por qué? Porque Dios no puede ser limitado en el espacio . Es infinito. Es trascendente al tiempo, eterno. El Dios de Abraham es el mismo Dios de hoy. El mismo Dios que creo al primer ancestro humano esta vigilando nuestros destinos. Ese Dios de Abraham es el mismo Dios hoy. El mismo Dios que creo al primer ancestro humano esta vigilando nuestros destinos. Ese Dios debe ser inmutable. El esta gobernando el mundo con leyes atemporales. Su norma de valores no cambia. Sus principios morales permanecen para siempre. Finalmente, El debe ser único Dios. No puede haber otro Dios como Él.

Consideramos que estas son las características generales de Dios. Si hay Dios, El debe ser todo esto y mas. Si El no existe, entonces la historia es enteramente diferente. O hay un Dios como el que hemos descrito o no lo hay. No puede haber posición intermedia.

Entonces, este Dios es el Creador del mundo y del hombre. ¿Qué clase de mundo y de hombre crearía El?

Ese mundo y ese hombre deben ser buenos. ¿Crearía un Dios bueno, siendo en verdad todopoderoso, otra cosa que no fuera un mundo bueno, y hombres y mujeres buenos?

2. El ideal de Dios en al creación.

La perfección del hombre: perfecta unión con Dios.

El hombre ha sido creado con un potencial para la perfección. Actualmente , sin embargo, el hombre no toma la posibilidad de perfección con seriedad, en la creación o en el mismo. Dado que experimentamos constantemente la imperfección humana, pocas veces caemos en cuanta del plan original de Dios para la perfección del hombre. Sin embargo, ¿podría Dios crear ago que no fuera perfecto? Si Dios es omnipotente y perfecto, El solo puede concebir y crear seres perfectibles. Jesús dijo: "Sed, pues , perfectos, como perfecto es vuestro Padre celestial". (Mt.5,48) Estas palabras solo pueden significar que Dios ha creado a cada hombre con el potencial para la perfección. Es decir, el potencial de llegar a ser como Dios.

Es importante que definamos aquí, claramente, que significa perfección. No significa que el hombre perfecto no comete errores, o que no podría accidentarse. Perfección no implica tener poderes suprahumanos. Estamos hablando de la perfección del carácter del hombre. El hombre perfecto viviría totalmente de acuerdo con la voluntad de Dios., experimentando completa unión con El. Un hombre así nunca desearía separarse de Dios y no seria corruptible . Para usar una expresión bíblica, el hombre perfecto es el que se empeña en ser templo y morada del Señor. Como escribió San Pablo, " ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?" (I. Cor 3,16) Cuando un hombre se convierte en morada y Dios es el amo de la morada, ¿ como podría ese hombre hacer otra cosa que la voluntad de Dios?.

La perfección, por tanto, significa la madurez del hombre y su perfecta unión con Dios. Esta es la clase de unión que Jesús describió en la Biblia cuando dijo : "Yo estoy en el Padre y el Padre en mi" (Jn. 14,11) El Padre y el Hijo son uno.

El hombre esta dotado originalmente de carácter divino

Cuando un hombre alcanza esta perfección y se convierte en un templo de Dios, posee un carácter como el Dios, un carácter divino. El carácter del hombre perfeccionado significa que no solo ejercita sus cinco sentidos físicos para percibir la realidad del mundo creado, sino que también usa su plena capacidad espiritual. Para este hombre divino, la realidad espiritual deja de ser cuestión de "creencia" y se convierte en un "hecho". El "sabe" - no "crece" - que Dios existe, y que la dimensión espiritual existe. El experimenta entonces la totalidad de la creación de Dios. Cuando el hombre llega a ser espiritualmente maduro, se convierte en una persona divina, totalmente generosa que pueda ejercer el amor perfecto. Todas sus acciones están motivadas por su amor a Dios. Este es el significado de la perfección del hombre, como se enseña y se manifiesta en la vida de Jesucristo.

Sociedad ideal - el Reino de Dios en la Tierra

Como sostiene la tracción judeo-cristiana, Dios intento que los primeros ancestros del hombre alcanzaran la perfección y la multiplicaran al tener hijos. La familia humana habría comenzado con una pareja que había alcanzado la perfección, y esa perfección habría pasado a través del linaje humano a aquellos que están vivos hoy. Claramente, si esto hubiera ocurrido, todos viviríamos en una sociedad perfecta. Es bastante razonable crear la sociedad ideal, o en términos religiosos, el Reino de los Cielos en la Tierra. Cuando creo este mundo, El tenia toda la intención de crear Su ideal en la tierra. Así, Jesús pidió que oraremos: "Venga a nosotros Tu reino....así en la tierra como en el cielo".

Problema : los creyentes tienden a tratar con negligencia la vida en la tierra.

Queremos señalar ahora un problema importante de nuestro mundo religioso. La religión, en general, ha tendido hacia el "otro mundo". Con demasiada frecuencia, a aquellos que han estado sufriendo pobreza y explotación, se les ha dicho que deben soportar tales injusticias para alcanzar una mejor vida después de la muerte. En particular, algunos cristianos se han alejado de los problemas del mundo porque están esperando ser levantados en el aire con Cristo, en forma sobrenatural. Por supuesto, debemos prepararnos para nuestra vida eterna. Sin embargo , dado que nuestra vida eterna es tan importante, debemos trabajar en pro de la justicia en la tierra, porque es en la tierra donde nos preparamos para la eternidad.

En tanto ignoremos las realidades terrenales, nunca podremos vencer al comunismo. Si miramos exclusivamente hacia la otra vida, los comunistas tomaran este mundo y harán imposible el que podamos cultivar valores espirituales aquí. El comunismo es activo en el cumplimiento de una meta: la dominación mundial. Después de todo, para los comunistas no hay otro mundo. Si la gente religiosa entrega este mundo al comunísimo, el futuro será trágico .

En la visión del DIOSISMO, la tierra es el primer lugar donde debemos realizar el ideal de Dios. Debemos construir el Reino de Dios en la tierra antes de que podamos buscar nuestra recompensa en el cielo. Dios no creo esta tierra para dársela al comunismo. Dios creo la tierra para la realización de Su ideal. La importancia de establecer el ideal de Dios en la tierra fue claramente expresada por Jesús cuando dijo: "Cuanto atares en la tierra será atado en el cielo, y cuando desatares en la tierra será desatado en los cielos". (Mt. 16,19)

Esto se encuentra claramente en la oración del Señor, "Venga a nosotros Tu Reino....así sea en la tierra como en el cielo". (Mt. 6,10)

Por tanto, nuestro "manifiesto" a los comunistas podría ser este: " El comunismo no tiene nada que hacer en la tierra.

Este es el mundo de Dios y nosotros somos Sus hijos, por tanto debemos reclamar nuestra propiedad aquí en la tierra y nuestro derecho a vivir y prosperar sin la amenaza de una fuerza que niega a Dios. Nosotros construiremos Su Reino y realizaremos Su ideal. Esa es la base de nuestro "manifiesto" al comunismo.

3. El mundo de la Realidad: un mundo de mal

En la actualidad, cuando miramos a nuestro alrededor, vemos que no estamos viviendo en un mundo perfecto. Vivimos en una sociedad corrupta que esta muy lejos de la perfección. ¿Qué paso con el ideal original de Dios? Es evidente que no se ha realizado como Dios lo concibió.

La Separación humana de Dios provoco una sociedad caída

Reconocemos que debe haberse producido una desviación del plan original de Dios. En otras palabras, el hombre se ha alejado de Dios y ha entrado en un reino ajeno a Sus principios. El proceso de la separación del hombre respecto a Dios es conocido como la caída del hombre. Esa es la verdadera alineación del hombre, una alineación espiritual y no económica, como la vio Marx.

Debido a la caída del hombre, surgió un mundo sin principios, un mundo de mal. Dios jamás planeo un mundo así, pero el caso es que este se convirtió en realidad. Se podría preguntar: ¿cómo fue posible esta clase de desviación? Podemos contestar diciendo que Dios otorgo libertad al hombre, y le dio el derecho de decidir su propio destino. El hombre hizo mal uso de sus libertad e ignoro sus responsabilidades, dadas por Dios. De este modo, se alejo de El. A causa de esa separación de Dios, el hombre llego a ser corrupto, en vez de ser perfecto. Debemos subrayar, sin embargo , que Dios tenia que dotar al hombre de esa libertad, aun cuando este pudiera abusar de ella. (La razón será explicada en la cuarta parte de la cosmovisión del DIOSISMO).

De acuerdo con las enseñanzas judeo-cristianas, la caída humana fue precedida del engaño. En la simbología de la Biblia, la serpiente mintió a la primera mujer, diciéndole que Dios estaba ocultando deliberadamente el don mas deseable del hombre. La mujer ignoro la verdad de Dios y escucho esta mentira. De este modo, ocurrió la trágica separación del hombre de Dios.

Ceguera espiritual

Este es el principio de la corrupción o alineación del hombre, que ha resultado en la "ceguera" espiritual del ser humano. El hombre ha perdido su comprensión del aspecto mas profundo de si mismo, el aspecto espiritual. Desde la caída, el hombre ha vivido con una marcada conciencia del aspecto físico en la vida, pero su conciencia de la realidad espiritual ha sido débil y, en muchos casos, se ha extinguido. La naturaleza corrupta del hombre se manifiesta en egoísmo, codicia, celos e inmoralidad.

La realidad del mal

Esta naturaleza corrupta comenzó con el primer hombre y la primera mujer, y se ha multiplicado desde entonces. Por descender de esos mismos primeros antecesores, todos los seres humanos han sufrido el mismo destino. En vez de multiplicarse la perfección y la bondad, se han multiplicado corrupción y la imperfección, y el oscurantismo espiritual ha plagado la raza humana. La sociedad pecadora que encontramos hoy puede ser llamada, con exactitud "infierno". Este se ha convertido en una realidad, aquí en la tierra.

La sociedad ideal puede caracterizarse como una sociedad en la que prevalece la honestidad, la confianza, la cooperación, el amor mutuo y la felicidad. El mundo caído, por otra parte, se caracteriza por la frustración, el odio, la lucha, la explotación, la inmoralidad, el crimen y la guerra. Aunque vivimos en un mundo de tremenda capacidad tecnológica, es un hecho obvio que la riqueza material no eliminara la oscuridad espiritual, y que estamos aun en un mundo "infernal".

Reconocemos claramente que el comunismo no es comienzo del mal humano. La caída del hombre, su separación de Dios, ocurrió en los albores de la historia humana, mientras que el c comunismo es un producto del siglo XIX. Sin embargo., el comunismo ha propiciado el perfeccionamiento del mal. No podemos imaginar una ideología mas peligrosa que una que aprisiona y pervierte la natural aspiración del hombre de edificar un mundo ideal, y canaliza sus esfuerzos hacia la construcción de la mas acabada expresión del infierno.

¿Cómo es la sociedad ideal?

Nadie ha visto el mundo original que Dios concibió, debido a que nunca fue realizado; por ello es difícil describirlo correctamente. Empero, encontramos un modelo de esta sociedad en el funcionamiento del cuerpo humano. Este consiste de mas de cuatrocientos millones de células que componen muchos órganos y partes. Cada una de esas células trabaja armoniosamente para el propósito común del cuerpo.

No hay conflicto entre las células o partes del cuerpo. El brazo derecho de una persona no disputa contra su brazo izquierdo. Sus dos piernas cooperan y trasladan el cuerpo a dondequiera que este desee ir. Aunque es la boca la que disfruta del buen sabor de la comida, la mano lleva la comida a la boca sin ninguna queja. ¿Cómo es que todas las diferentes partes del cuerpo trabajan tan armoniosamente? Hay dos factores muy importantes.

Primero, el cuerpo entero tiene un solo propósito, que es compartirlo en común por todas las partes. Cada parte trabaja para el bienestar del cuerpo, mientras al mismo tiempo todas participan del beneficio de la totalidad. Cuando usted come, por ejemplo, el estomago trabaja para todo el cuerpo, y este, del cual el estomago es parte, recibe el beneficio.

Segundo, hay un centro de coordinación para todo el cuerpo: el cerebro. El cerebro esta también trabajando para el bienestar de la totalidad del organismo. Provee la comunicación y coordinación necesarias, de manera que todo el cuerpo pueda funcionar armoniosamente . Desde este punto de vista , el cuerpo humano es un ejemplo vivido de cómo podría funcionar una sociedad ideal.

Es una sociedad ideal, el conjunto social funciona como el cuerpo humano. Primero, hay un propósito común compartido por toda la humanidad. Ese propósito es justamente el propósito de la creación: el gozo de Dios y la paz y felicidad de todos los hombres. Cada uno funciona para este propósito común y cada uno se beneficia de el.

Esto es posible porque hay un centro común para toda la humanidad.: Dios. Si comparáramos el universo con el cuerpo humano. Dios esta en la posición del cerebro. Dios trabaja para el propósito global y coordina todas las cosas para el logro de ese propósito. Es así como debería funcionar la "sociedad celestial". Es en tal sociedad donde puede realizarse el pleno potencial del hombre. Esta es la sociedad centrada en Dios. La Biblia dice:

"Porque así como siendo el cuerpo uno, tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, con ser muchos, son un cuerpo único, así también Cristo".(I Cor 12,12)

Relaciones humanas ideales.

¿Cómo pueden las personas relacionarse una con otras como hermanos y hermanas? Solo hay una forma. Todas las personas, Juan , Carmen, Jaime y Maria, deben reconocer que ellos tienen el mismo Padre, Dios. Todos somos hermanos y hermanas únicamente cuando reconocemos un padre común sobre nosotros.

En el ideal original de Dios, cada persona experimenta el amor de Dios. Juan, por ejemplo, es el hijo amoroso de Dios. En ese sentid, el es gobernado por la voluntad divina. El es un templo de Dios. El mismo Dios habita en Juan, Carmen, Jaime y Maria. La misma voluntad divina los gobierna a ellos también. ¿Cómo podría haber odio y conflicto entre ellos? Es imposible. Ellos deben estar en armonía y unidad porque están respondiendo a la misma voluntad de Dios, el padre de todos. La unión vertical con Dios trae la unión horizontal entre los hombres.

Cuando lo hombres y las mujeres se separan de Dios, se aíslan el uno del otro. No les interesan las metas y deseos de los demás. El propósito de la totalidad se ha perdido. Cuando el hombre ha perdido a Dios, ha perdido también a su prójimo.

La alineación humana sobrevino cuando el hombre se desconecto de sus fuente de origen: Dios. Desde ese momento, todo ha sido desorientación y desorganización. De ahí se deriva la gran trascendencia de la caída del hombre.

La sociedad caída

¿Que es la sociedad caída? Es como un cuerpo herido o enfermo. Nuestra sociedad es como una persona con el sistema nerviosos central dañado. Así, la conexión de cada persona con Dios se ha perdido. Dado que la conexión vertical con el Creador se ha dañado, es difícil establecer buenas conexiones horizontales entre los hombres. Dado que el "sistema nervioso" esta paralizado, podemos matar, herir y robarnos el uno a otro, y aun así no sentir nada.

Si las células del cuerpo comienzan a destruirse unas a las otras, como en el caso del cáncer, el cuerpo seguramente morirá. A través de la historia humana, encontramos una sucesión de guerras incontables, luchas, atrocidades y asesinatos. Este no es el cumplimiento del propósito de Dios de la creación. Estamos viviendo en un mundo de desviación, un reino pervertido, un infierno viviente.

4. La voluntad de restauración de Dios

Ya hemos descrito dos mundos contrastantes: uno es la sociedad ideal que Dios intento originariamente, y el otro es la sociedad que existe realmente hay, que nada tiene que ver con el ideal de Dios. Además, hasta ahora, la sociedad humana ha estado creando una historia fallida. Dada esta situación , la pregunta mas importante es : ¿ que esta haciendo Dios con relación a este mundo? Si Dios no tiene poder para hacer algo, o no tiene un plan , la humanidad no tiene esperanza. Tendríamos que vivir con esta realidad pecadora para siempre, sin manera de restaurar la salud.

Afortunadamente, no es así. Dios es todopoderoso y omnipotente. Del mismo modo que El tiene un propósito definido en la creación, tiene también una meta definida en la historia humana , y esa meta y propósito es la restauración de la humanidad. Dios va a restaurar este mundo de imperfección y volverlo al mundo de bondad y perfección que El originariamente planeo. Su determinación ha sido claramente registrada en la Biblia. En Isais 46,11 el profeta consigna la promesa de Dios:

"Como lo he dicho, así lo llevare a cabo: como le he planeado, así lo realizare"

No esta escrito que Dios podría hacerlo, que tratara de hacerlo o que lo pensara. En términos inequívocos, la escritura afirma que El lo realizara. Dios ha hablado de un mundo ideal. Por lo tanto, El se ha propuesto un mundo de gozo y satisfacción, y eso lo que haría a cualquier costo. No importa lo que sea necesario hacer, El cumplirá. Esa es la voluntad de Dios y Su meta absoluta.

La restauración es re-creación

La meta y la voluntad de Dios son la verdadera esperanza de la humanidad y la restauración es la verdadera esperanza de salvación del hombre. Sabemos que Dios tuvo la visión y el poder de crear este mundo en primer lugar, y sabemos que el mismo Dios, con la misma sabiduría y poder, re-creara la humanidad a la perfección y bondad como fueron concebidas originalmente,. Por tanto restauración es re-creación. Empero, Dios no tiene que re-crear demasiado. La única parte de la recreación que se ha desviado es el hombre. Todo lo demás es perfecto. Aun el aspecto físico o biológico del hombre es perfecto. Es solamente el aspecto interno del hombre el que necesita re-creación. Por supuesto, esta es la parte mas importante. La espiritualidad de la humanidad debe ser re-creada.

Cada persona será finalmente capaz de restaurar su carácter original y su valor esencial. Todos los hombres y mujeres llegaran a ser "perfectos, como el Padre Celestial es perfecto". Crearemos una sociedad en la cual la confianza y el amor prevalecerán, y la armonía y cooperación será el orden natural de la vida diaria.

B. La concepción del DIOSISMO de la historia humana

Los comunistas ven a la historia como una historia de luchas de clase. Ellos aplican la ley de la dialéctica a la historia humana y arriban a una conclusión apocalíptica. Creen que la hora ha llegado en que los capitalistas deben ser eliminados y mediante el proceso de socialismo amanecerá la utopía comunista final. Por cierto, esta teoría se basa en el materialismo, con la suposición de que Dios no existe. Esta es un suposición falsa, y la utopía predicha nunca se hizo realidad.

En contraste, la cosmovisión del DIOSISMO ofrece un concepto de la historia en cuyo centro esta Dios.

1.- La historia tiene una meta

La historia humana no es meramente una colección caprichosa de sucesos. La historia esta siendo guiada por Dios, y el curso de la historia tiene mucho que ver con Su voluntad. Dios es el Creador, y su trabajo de creación fue llevado a cabo para cumplir un propósito definido. Dicho propósito original de Dios no ha cambiado. La historia es el registro de los esfuerzos de Dios para trabajar con la humanidad en el cumplimiento de Su propósito original.

Cuando reconocemos a Dios y Su propósito en la historia, hallamos que ha de haber una meta definida. Desde la misma creación, esta meta no ha cambiado. La meta de Dios intento lograr originalmente a través de Su creación, es la misma meta que Dios quiere alcanzar hoy.

2.- La historia humana es la historia de la restauración

Ya hemos señalado que un Dios bueno y todopoderoso solo puede concebir un mundo bueno. Dios comenzó con un ideal original: un mundo en el cual hombres y mujeres se vuelvan verdaderos templos de Dios, y en el cual sus naturalezas divinas puedan florecer plenamente. En este mundo, cada persona posee una personalidad divina. Este es el mundo, donde la perfecta unión de cada persona con Dios prevalece, y este es el mundo donde cada individuo, y es incorruptible. Esta sociedad ideal no pudo realizarse debido a la caída del hombre.

El ser humano, separado de Dios, produjo en este mundo un resultado completamente opuesto: el mal, un mundo de decadencia y corrupción, una historia de guerras y crímenes.

Creemos que Dios es todopoderoso y que tiene un plan para este mundo caído. Este plan debe ser la restauración del mundo original. Esta restauración del mundo original es la voluntad y la meta de la historia. La historia es la historia de la restauración . Dios restaurara a todas las cosas y al hombre de acuerdo a Su ideal original. Cuando ese este consumado y la restauración se haya completado, comenzara una nueva historia de bondad. Esta sociedad ideal no pudo realizarse debido a la caída del hombre.

El ser humano, separado de Dios, produjo en este mundo un resultado completamente opuesto: el mal, un mundo de decadencia y corrupción, una historia de guerras y crimines.

Creemos que Dios es todopoderoso y que tiene un plan para este mundo caído. Este plan debe ser la restauración del mundo original. Esta restauración del mundo original es la voluntad y la meta de la historia. La historia es la historia de la restauración. Dios restaura a todas las cosas y al hombre de acuerdo a Su ideal original. Cuando éste esté consumado y la restauración se haya completado, comenzara una nueva historia de bondad.

3.- El papel del hombre y la mujer en la historia

Cada persona tiene un papel vital en la historia, como socio de Dios en la restauración. La meta y la voluntad de Dios no pueden ser alcanzados a menos que la gente asuma parte de la responsabilidad. Si bien Dios tiene cierto plan, cuando alguien falla en responderle, el plan de Dios se prolonga. Esto ha sucedido una y otra vez, debido al fracaso de ciertos individuos clave. Tomemos un ejemplo de la Biblia. Dios ordeno a los israelitas efectuar el éxodo de Egipto a Canaan bajo el liderazgo de Moisés. Si ellos hubieran respondido a la voluntad de Dios en un ciento por ciento, esa distancia hubiera sido cubierta en cuarenta días. Debido a las constantes rebeliones y la falta de fe del pueblo elegido, se prolongo a cuarenta años. Mas aun, Moisés como el líder escogido por Dios, ni siquiera pudo entrar en Canaán y fue remplazado por Josué y Caleb. Solo la segunda generación, nacida en el desierto, entro a la tierra prometida. No era deseo de Dios que sucediera esto, pero la falla del hombre en responder al Creador trajo esta miseria. Este tipo de fracaso ha causado una incalculable prolongación de la historia humana.

Aun hoy, Dios necesita personas dedicadas a la realización de Su ideal. La historia no se puede consumar si la personas no cumplen su parte. Esta es la fuente mas grande de angustia para Dios , pero El es perseverante y tiene gran esperanza de que le responderemos y asumiremos nuestras responsabilidades.

En este aspecto, la vieja máxima debe ser revertida para expresar: " Dios propone y el hombre dispone". Este es el momento en que debemos levantarnos y responder al urgente llamamiento de Dios. En la lucha contra el comunismo, cada uno debe ser campeón de Dios. Hasta hoy, demasiado pocos han respondido. Muy pocos cristianos han respondido.

El DIOSISMO esta llevando el llamamiento de Dios a todo el mundo, a efecto de que todos los hombres y mujeres justos puedan responder. Cuando la gente responda a Dios, la historia humana cambiara dramáticamente.

4.- La historia humana ha sido la historia de la lucha contra el bien y el mal

Si no hubiese ocurrido la caída, el hombre habría alcanzado la perfección, y este mundo no habría presenciado la historia de luchas. Dios no planeo la lucha entre los seres humanos, puesto que el progreso y la prosperidad son el fruto de las leyes de la cooperación. Sin embargo, el día en que el mal fue introducido en el mundo, comenzó la historia de luchas.

Esta historia de luchas no ha sido una historia de luchas de clases, como afirman los comunistas. Ha sido la historia de la lucha entre el bien y el mal. Dios siempre esta obrando para irradiar la bondad entre los hombres. Una y otra vez, sin embargo, hombres malvados han atacado la parte que representa el bien. No obstante, la bondad siempre perdura y, al final prevalecerá. La voluntad de Dios es que toda esa gente abandone el mal y se pase del lado del bien.

El bien y el mal definidos

¿Qué es el mal? Aquello que vaya contra la voluntad de Dios y bloquee el cumplimiento de Sus ideales es malo. Aquello que este de acuerdo con la voluntad de Dios es bueno. De acuerdo a esto el comunismo es, en la actualidad, el peor mal que la historia humana haya conocido. Esta ideología no solo ha negado la existencia de Dios, sino que trata de ponerse en el lugar de Dios. La lucha entre el bien y el mal nunca antes había alcanzado las dimensiones globales que alcanzo en el enfrentamiento entre el comunismo y el mundo libre. Esta es para Dios la emergencia mas seria de todos los tiempos. Es un momento en que todos los individuos justos y buenos deben unirse, no solo para detener la expansión del comunísimo, sino también para liberar el mundo comunista, con una cosmovisión centralizada en Dios. Ha llegado la hora en que todos los hombres y mujeres deben responder al Creador, y lanzarse a la acción.

La lucha interna del bien y el mal.

Cuando esta tarea sea realizada a un nivel global, aun permanecerá la misión interna de resolver el problema del bien y el mal dentro de nosotros mismos. La raíz del mal debe ser eliminada, de forma que el hombre pueda entrar al dominio de la perfección en total comunión con Dios.

El hecho de que el comunismo desaparezca no significa que el mundo se convertirá, instantáneamente, en un paraíso. La consumación ultima de la historia vendrá cuando cada individuo pase a través de un proceso de purificación y se restaure a si mismo, eliminando de esa manera la tendencia al mal que reside dentro de su propio carácter.

Desde la caída, cada individuo ha sido destinado a pasara a través de esta lucha interna para superar la naturaleza caída dentro de su ser. La verdad le dará el poder para hacer esto. Solo con la ayuda de una clara cosmovisión la tendencia humana hacia el mal puede ser superada y cada persona puede avanzar hacia la perfección.

Conclusión

Para concluir esta sección y hacer mas claro el significado de la responsabilidad humana, recordaremos el relato de un hombre en un pequeño pueblo que estaba amenazado por una inundación. Se declaro una emergencia, y la población fue evacuada. Este hombre, sin embargo, rehusó salir del área inundada.

"No se preocupen por mi" dijo a sus amigos. "Dios ha prometido salvarme".

Pronto, sin embargo, las calles estaban anegadas y la Guardia Nacional vino en un bote a recogerlo.

"¡ Váyanse, váyanse!" Grito. "¡Dios cuidara de mi!"

A las pocas horas, las aguas habían crecido por las paredes de su casa, el tuvo que subirse al techo. Un cuerpo de rescate en un helicóptero sobrevoló la casa y le lanzo una canasta, mientras la tripulación le gritaba que trepara dentro de ella.

"¡Llévensela!", les contesto . "Dios me salvara"

Sin embargo, ante los ojos desesperanzados de los tripulantes del helicóptero, el hombre fue arrastrado por la corriente y se ahogo.

Ocurrió que se fue al cielo y exigió ver a Dios. Cuando estuvo ante el trono del Altísimo, su enfado no conocía limites. "Señor Dios", exclamo. "Tu deberías haberme salvado. Teníamos un acuerdo. Rompiste tu promesa".

Dios le miro con gran amor y cierta frustración. "Hijo mío", Le dijo, "hice todo lo que pude por ti. Te envié un bote. Incluso te envié un helicóptero. ¿Qué más podía hacer?

Del mismo modo muchas personas hoy sienten que, si Dios quisiera, destruiría el comunismo, y aunque El "puede" fácilmente hacerlo. Así, expresan una tremenda apatía hacia la voluntad de Dios, sin considerar que ellos mismos pueden ser las personas que Dios ha escogido para resolver los problemas del mudo. Este es el mas peligroso y serio problema de la humanidad. Dios siempre trabaja a través de personas en la tierra. El necesita nuestros brazos, piernas, bocas y manos para ejecutar las dimensiones físicas de sus trabajo. En breve. Dios necesita en la tierra hombres y mujeres inspirados que estén dispuestos a hacer Su voluntad.

Cosmovisión de Causa II

DIOS vs. COMUNISMO


A. Cuatro fundamentos del comunismo

Como dejamos establecido, el comunismo es una ideología basada en ciertos conceptos metafísicos, económicos e históricos. Esencialmente, hemos reconocido que el comunismo está basado en cuatro principios fundamentales

1) El materialismo absoluto
2) La ley de la dialéctica
3) El materialismo histórico
4) El hombre como producto de su ambiente económico


Éstos son los cuatro pilares sobre los que se apoyan las teorías comunistas. Examinemos brevemente cada uno de ellos.

1. Materialismo absoluto

El primero de ellos es el materialismo absoluto. Marx creyó haber perfeccionado todos los materialismos del pasado. Él fue más allá del materialismo de los mecanicistas, como Voltaire, y del materialismo humanista de Feuerbach. Como ellos, Marx negó la existencia de Dios, pero su ateísmo difería del de aquéllos en cuanto al grado de oposición militante que expresaba. Para Marx, la religión había sido una herramienta de la clase gobernante para oprimir a los débiles.

Según Marx, la esencia del universo es materia en movimiento. De algún modo, la materia tiene en su interior el potencial de evolucionar hacia ciertos fines naturales, biológicos y aún políticos.

2. Las leyes de la dialéctica

Como segundo fundamento, Marx universalizó las leyes de la dialéctica. Citando ejemplos de la naturaleza, Engels sostuvo que ciertas leyes y principios eran inherentes al movimiento. ¿Qué provoca el movimiento? La dialéctica. Debido a las relaciones conflictivas, o dialécticas, entre tésis y antítesis, finalmente una destruirá a la otra. Esta confrontación contribuirá a un nuevo desarrollo, o síntesis, que combinará las mejores cualidades de tésis y antítesis.

Los marxistas interpretaron la dialéctica desarrollada por Engels como el principio guía de la naturaleza, y luego la aplicaron a la sociedad y a la historia.

3. Materialismo histórico

Marx sostenía que la historia se había desarrollado sobre la base de la dialéctica. Subrayó que el hombre ha atravesado varias etapas. El fundamento de cada etapa de la historia fue determinado por las relaciones económicas de la misma, y éstas a su vez estuvieron sujetas a las leyes de la dialéctica. Marx señaló seis etapas históricas: (1) la sociedad comunal primitiva, (2) el esclavismo, (3) el feudalismo, (4) el capitalismo, (5) el socialismo y, finalmente, (6) la sociedad comunista.

Marx afirmó que el avance de la historia estaba predestinado a culminar en una sociedad comunista. Como hemos visto, Hegel afirma en la Dialéctica de la naturaleza, que aún si el universo fuera destruído, la dinámica de la materia es tal que un proceso evolutivo comenzará nuevamente, culminando, en último término, en la formación de una sociedad comunista. En otras palabras, la materia evolucionará siempre hacia el mismo fin social. Así, el comunismo es inevitable. Este es otro mandato que la dialéctica da a la historia.

4. El hombre es producto de su ambiente económico

Marx sostuvo que el hombre es el producto de su ambiente económico. El creía que la esencia del mal era la alienación económica. Descartó cualquier concepto religioso de alienación, y subrayó que la religión y Dios habían servido como herramientas de la dominación económica de una clase sobre otra. Además afirmó que el único medio para cambiar al hombre era cambiar el sistema económico. Sostuvo también que la eliminación de la propiedad privada, especialmente la propiedad de los medios de producción, traería consigo una sociedad ideal o utópica.

B. Contrapropuesta basada en la verdad y en los valores absolutos

Hemos visto a través de nuestra crítica del marxismo que estas afirmaciones son falsas. Son mentiras y engaños disfrazados de razonamiento científico. Nosotros hemos quitado el disfraz y puesto al descubierto las falacias. Pero además de desmentir las falsedades, debemos formular una contrapropuesta.

Cualquier contrapropuesta al marxismo debe fundamentarse en la verdad. Sólo la luz disipa la oscuridad. Solamente la verdad supera la mentira. Para el DIOSISMO, la verdad únicamente puede surgir a través de una cosmovisión afirmativa de Dios, por eso la llamamos DIOSISMO.

La verdad más fundamental es la existencia de Dios. El comunismo está basado en la presunción de que no existe Dios. Cuando la existencia de Dios es aclarada, el materialismo absoluto queda expuesto en toda su falsedad.

Verificar la existencia de Dios

Para el DIOSISMO, entonces, la pregunta más importante es: ¿existe Dios? Si Dios existe, entonces hay valores absolutos. Si hay valores absolutos, éstos son el fundamento de una norma moral. Esa norma moral debe ser permanente e inmutable, como lo es Dios. En este punto es donde decimos "aquí ya no se pasa la pelota". Aquí decidimos asumir nuestra responsabilidad. Todo ser humano es responsable ante alguien y su conducta se medirá de acuerdo con la norma absoluta de Dios.

Para muchos la pregunta sobre la existencia de Dios permanece sin respuesta. Ciertamente, la interrogante surge, en el siglo XX: si Dios existe, ¿por qué hay tanta maldad? Esta pregunta ha tenido un impacto muy marcado en cierta mentalidad prevaleciente en los Estados Unidos en la década del sesenta, procedente del existencialismo ateo. Una de las cosas que llevó a Camus y Sartre a negar a Dios, fue su observación de la injusticia en el mundo. Si Dios era un Dios bueno, ¿como podía permitir tanto sufrimiento?.

Si no hay Dios, no puede haber valores absolutos. En ese caso, el comunismo estaría acertado en su creencia de que los valores son relativos a las circunstancias. Al menos el comunismo ofrece una explicación convincente de la vida humana y la historia basada en el relativismo. Por esa razón, la existencia de Dios es una interrogante fundamental.

¿Existe Dios?

¿Existe Dios? Ésta es una pregunta muy antigua. De su respuesta depende nuestra visión total de la vida y el mundo. En la búsqueda de respuestas, surgieron dos conceptos contrapuestos. Uno de ellos sostiene que los hombres vienen de un Creador, Dios, y que el mundo entero ha sido creado por Él. Esta creencia fundamental es la base de las religiones y del desarrollo de los valores, la ética y la herencia espiritual de nuestro mundo.

Otra concepción fundamentalmente distinta sostiene que no hay Dios, y que este mundo no ha sido creado. Esta es la posición comunista atea, o marxista. En esta concepción, la materia es lo único que ha existido siempre y es la esencia del universo. La vida humana es simplemente un fenómeno asociado con la materia, y los seres humanos deben así buscar el significado de su existencia al igual que sus propias soluciones a los problemas vitales. Según esta perspectiva, "Dios" es solamente un concepto de la mente humana.

El problema que enfrentamos hoy es determinar cuál de estos dos conceptos es la verdad. Si Dios existe, el comunismo está errado; si Dios no existe, el comunismo podría estar en lo correcto. Hay o no hay Dios: dos creencias contradictorias no pueden ser verdad. Debe haber una confrontación en la cual prevalezca la verdadera.

Tal confrontación ya está ocurriendo. Hay básicamente dos mundos a nuestro alrededor: uno basado en la creencia de que Dios existe, y el otro basado en la creencia de que no es así. El primero es el mundo libre y el segundo, el mundo comunista. Esta confrontación también se está dando en nuestras propias vidas. En la vida de cada persona llega un momento decisivo en que debe encarar la temible pregunta frontalmente: ¿existe Dios? Esta pregunta -Dios o no Dios- es aún la más fundamental para el hombre moderno. La respuesta a esta pregunta afecta nuestra conducta tanto a nivel de la simple vida diaria como a nivel de los eventos globales.

El conocer a Dios: un enfoque de sentido común de la epistemología religiosa

El problema de conocer a Dios es complicado porque por definición Dios es invisible e inmaterial. Esta es la razón por la cual nadie ha podido confinar a Dios a un tubo de ensayo. Cualquier Dios que pudiéramos tocar, ver y fotografiar no sería el Dios que buscamos. Entonces, ¿cómo podemos comprender a Dios? Si bien aquí no trataremos de definirlo, tomemos la descripción que ofrece la tradición judeocristiana. El Dios de que estamos hablando debe ser bueno, infinito, omnipotente, omnipresente, eterno, inmutable y único. El es, como observó San Anselmo en el siglo XI, "un Ser tal, mayor que el cual no puede concebirse otro". Así, Dios debe ser más grande que el hombre, más grande que el mundo, más grande aún que la totalidad del cosmos. Dios ciertamente no puede ser totalmente comprendido por ninguna percepción individual. Tal Dios no sería Dios.

Nuestra incapacidad para percibir directamente a Dios parece presentar un dilema. Un niño conoce y reconoce a su padre. Los niños no tienen que hacer ningún esfuerzo para creer en sus padres. Ellos los conocen de hecho. Del mismo modo, esperaríamos que hubiera algún modo en que los hijos de Dios pudiesen reconocerlo como su Padre y Creador. Esta vía para conocer y reconocer a Dios debería abrirse a todos Sus hijos, no sólo a aquéllos que puedan estar entrenados en teología o ciencias. Dios no habría hecho al hombre sin dotarlo de la capacidad de conocer a su Creador. Debe haber una manera de conocer a Dios.

En vez de recurrir a complejos métodos teológicos o filosóficos para conocer a Dios, el DIOSISMO propone aquí un enfoque basado en el sentido común. Tiene que ser posible para cada persona convencerse de la existencia de Dios. Para lograrlo, hemos delineado un procedimiento basado en el sentido común.

Básicamente, hay tres caminos para reconocer la existencia de Dios. Estos son: la ciencia, la filosofía y la experiencia.

La ciencia

¿Cómo logramos el conocimiento? Un camino es la ciencia, a través de observaciones empíricas. Esto es, viendo, escuchando, oliendo, saboreando y tocando cosas. Luego, a través de la aplicación de la lógica y el razonamiento, la ciencia extiende los poderes de la percepción humana. Ello se logra por medio de experimentos científicos. Por ejemplo, el aire es invisible; no podemos verlo directamente. Podemos, sin embargo, soplar un pedazo de papel e interpretar su movimiento. Esta observación nos llevaría a deducir que es el aire el que está moviendo el papel.

La filosofía

Hay un segundo camino por medio del cual podemos extender nuestro conocimiento, y está relacionado muy de cerca con la ciencia. Se trata de la filosofía, que también utiliza la observación, la lógica y el razonamiento. La filosofía nos obliga a examinar cuidadosamente nuestras ideas y nuestras formas de pensar a efecto de mejorarlas.

La filosofía nos hace considerar varios problemas. Por su medio podemos, por ejemplo, explorar la cuestión de la existencia de nuestra mente, que es totalmente invisible e intocable, y concluir que cada ser humano tiene una mente.

La experiencia personal

En tercer lugar, más allá de la ciencia y la filosofía, podemos alcanzar el conocimiento a través de la experiencia personal. Experimentamos, por ejemplo, el amor de nuestra madre. Tal experiencia va más allá de la ciencia y la filosofía. Una vez que lo hemos experimentado, ningún poder bajo el sol podría hacemos dudar que el amor de nuestra madre es real.

Al percibir a Dios y afirmar Su existencia, podemos usar los mismos métodos: (1) la ciencia (2) la filosofía y (3) la experiencia personal. Las experiencias personales con el Creador son conocidas como experiencias religiosas. El hombre cree en Dios o conoce Su existencia por medio de uno de estos métodos o por medio de los tres.

1. La ciencia y la existencia de Dios

En primer término, debemos dejar en claro que no es el papel de la ciencia probar la existencia de Dios. Dado que Dios no es un ser material, Su existencia está más allá de las pruebas científicas.

Si bien la ciencia no ha probado la existencia de Dios, los avances científicos nos han dado vastos conocimientos acerca del universo en que vivimos. Algunos de los descubrimientos de la ciencia tienen fascinantes consecuencias filosóficas y religiosas. Por esta razón, podemos decir que la ciencia ha acercado la comprensión humana al umbral de Dios. La ciencia nos lleva a la conclusión de que el universo sólo puede ser descrito completamente por una concepción que incluya una Primera Causa.

El Dr. Paul Davies, por ejemplo, en su libro Dios y la nueva física, anota que "El hecho de que la ciencia, correcta o incorrectamente, haya avanzado al punto de tratar con seriedad asuntos antes considerados puramente religiosos, demuestra la amplitud de las consecuencias de la física moderna."

Davies continúa: "en mi opinión, la ciencia ofrece un camino hacia Dios más seguro que el de la religión".

La fe comunista en la ciencia

Hubo un tiempo, principalmente en los siglos XVIII y XIX, en que los proponentes de puntos de vista materialistas, como los comunistas y sus precursores, anticiparon que la ciencia se desarrollaría hasta un punto en que destruiría toda noción de Dios. Marx y Engels creían que la ciencia estaba de su parte. Ellos llamaron a la religión "el opio de las masas".

Esta actitud ha prevalecido durante el presente siglo en la Unión Soviética. En los albores del programa espacial soviético, los propagandistas de Moscú dijeron, en tono de mofa, que la exploración del espacio por los cosmonautas probaría que no hay Dios en el cielo, y las nociones de Dios y Cristo pronto serían relegadas a la mitología. Contrariamente a esta expectativa, un exámen de los avances más importantes de la ciencia y la tecnología del siglo XX, muestran que está ocurriendo a la inversa. La tendencia actual de la ciencia sugiere que es el comunismo, y no el cristianismo, el que será relegado a la mitología.

La ciencia y la naturaleza de la vida

El origen de la vida ha sido siempre una cuestión del mayor interés para los biólogos. La teoría de la biogénesis, o sea que la vida sólo viene de la vida, fue expuesta en 1858 por Rudolf Virchow, en Alemania. Pocos años más tarde, el trabajo de Louis Pasteur en Francia ofreció algunas pruebas convincentes de la teoría biogenética.

Recientemente, se han hecho grandes esfuerzos por demostrar que la generación espontánea es posible. Hasta ahora, tales esfuerzos no han tenido éxito. Se ha mostrado que cuando una mezcla de amoníaco, metano, agua e hidrógeno es sometida a descargas eléctricas, se forman aminoácidos, que son los bloques de construcción de las proteínas. Sin embargo, no se pueden formar cadenas de proteínas sin esfuerzos adicionales para sintetizarlas. Hasta ahora, prevalece el principio de que la vida viene sólo de la vida. Únicamente un ser vivo puede crear y generar otros seres vivientes.

¿Cuál es la causa de todos los seres vivientes? La conclusión lógica sería que la causa de todos los seres vivos debe ser otro ser viviente. La primera causa debe ser viva. En suma, Dios, el Creador, debe ser un ser viviente.

Materia y energía

También podemos abordar la pregunta sobre la existencia de Dios considerando la naturaleza de la materia y la energía desde el punto de vista de la física y la química. A medida que transcurre el tiempo, los científicos refinan drásticamente sus nociones de materia y energía. La naturaleza de la energía y sus relaciones con la materia han permanecido en la oscuridad a través de gran parte de la historia. Los filósofos griegos tuvieron ideas penetrantes respecto a la materia y la energía, pero sus esfuerzos son un tanto primitivos para los cánones de hoy Demócrito sostuvo que la materia consistía de átomos sólidos, rígidos, indivisibles, internamente homogéneos y espacialmente extendidos. Al mismo tiempo, el calor (una forma de energía) era considerado como un fluído que permeaba la sustancia.

El desarrollo de la mecánica ayudó a definir más claramente los conceptos de fuerza y energía. Más tarde se demostró que varios tipos de energía (mecánica, irradiante y química) eran ínterconvertibles.

La gran revolución de nuestro concepto de la energía surgió con el desarrollo de la física nuclear. Justamente antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial, el físico inglés Ernest Rutherford descubrió que el átomo consiste de un minúsculo centro, llamado núcleo, rodeado de una tenue nube de electrones. En 1934, el italiano Enrico Fermi separó el núcleo del uranio en varios fragmentos, liberando una considerable cantidad de energía nuclear, pero no cayó en la cuenta de lo que había sucedido. Pocos años después, sin embargo, los científicos comenzaron a comprender algo más acerca de este proceso y en 1940, la primera reacción controlada en cadena fue llevada a cabo, en un laboratorio secreto bajo las tribunas abandonadas del estadio de fútbol de la Universidad de Chicago, en Stagg Field.

Al dividirse el núcleo atómico, cierta cantidad de materia se convierte en energía. Podríamos decir, entonces, que el avance más reciente en la concepción de materia y energía es el descubrimiento de que ambas son la misma cosa.

El materialismo marxista está destinado al basurero de la historia

El marxismo se desarrolló basado en la perspectiva de que la materia era algo sólido, real, tangible y reductible a partículas inseparables. En el siglo XX, especialmente debido al descubrimiento de la energía nuclear, se ha vuelto muy claro que tal concepción de la materia es primitiva. De hecho, la conversión de la materia en energía fue predicha por la teoría de la relatividad de Einstein. De acuerdo a esta teoría, energía y materia son interconvertibles e intercambiables. A esta altura, la creencia comunista de que el universo es materia y que tiene el movimiento como su atributo, ha perdido vigencia y debe ser arrojada al basurero de la historia.

Energía y materia, consideradas juntas, aparecen así como "conservadas". Es decir, no pueden ser ni creadas ni destruídas. La pregunta, entonces, pasa a ser ¿cómo la energía se convierte en materia? ¿Cómo se desarrolla a niveles más y más elevados de sofisticación? Ciertamente no por accidente o por selección al azar.

El universo exhibe disciplina y orden precisos. ¿Cómo surgió este universo? El materialismo no ofrece ninguna explicación. Desde el punto de vista de los cristianos, judíos y musulmanes, Dios es la causa tanto de la energía como de la normatividad, y la creación se desarrolló a medida que Dios expresaba Su carácter en forma material por medio de la energía. Es así como llegó a existir un universo de disciplina y orden. La presunción básica de la ciencia es que nada ocurre sin una causa. Por lo tanto, la ciencia apoya la existencia de una Primera Causa ordenadora.

La tercera ley de la termodinámica afirma que, a menos que se agregue energía a un sistema cerrado, éste tenderá hacia un estado de mayor desorden (o entropía). Lo que vemos, aún de acuerdo con la evolución, es que ha habido un desarrollo progresivo hacia el hombre. La creación avanza hacia niveles más complejos. Entonces, debemos reconocer una "voluntad creativa" detrás del proceso de desarrollo.

La realidad de una Primera Causa se está tornando más y más evidente. Los estudios científicos de Einstein lo llevaron a una conclusión: debe haber un Dios. El mismo Einstein concluyó: "Quiero saber como creó Dios este mundo. Deseo conocer Sus pensamientos. Lo demás son detalles".

Con relación a las opiniones de Einstein, el científico y autor Robert Jastrow escribió:

Para Einstein, la existencia de Dios fue probada por las leyes de la naturaleza; esto es, el hecho de que hay orden en el universo y que el hombre puede descubrirlo. Cuando Einstein fue a Nueva York en 1921, un rabino le envió un telegrama preguntándole, "¿Cree usted en Dios?" y Einstein replicó, "Creo en el Dios de Spinoza, que se revela a Si Mismo en el orden armonioso de cuanto existe."2

Para total desilusión de los discípulos de Marx y Engels, la ciencia se convirtió en una aliada de Dios, no del comunismo.

Hasta aquí, la ciencia ha cumplido con su trabajo, ayudándonos a afirmar la existencia de Dios, y trayéndonos al umbral mismo del conocimiento de Su existencia. No podemos pedirle más. En este punto, dirijámonos hacia la filosofía para que nos diga más acerca de la existencia de Dios.

2. Una prueba de la existencia de Dios fundada en el sentido común

¿Han producido una prueba convincente de la existencia de Dios los muchos siglos de pensamiento filosófico? En realidad, han producido una serie desconcertante de pruebas de la existencia de Dios y una serie, también desconcertante, de críticas a esas pruebas. El teólogo suizo-alemán Hans Küng en su libro ¿Existe Dios? examina una considerable cantidad de argumentos y contra-argumentos. No queremos aquí lanzarnos en las traicioneras aguas del debate teológico. Queremos también evitar los tecnicismos de estas complejas discusiones. Demos por tanto, un repaso de sentido común a las pruebas de la existencia de Dios.

Podemos considerar la cuestión en forma analógica. Hay por ejemplo muchos objetos fabricados por el hombre en un auditorio, tales como luces, podio y micrófonos. ¿Acaso surgieron por casualidad? De ninguna manera. Primero, alguien los hizo. Aún antes de que fueran hechos, tiene que haber habido una necesidad y un propósito claro para su existencia. Segundo, ese propósito no fue concebido por el objeto creado. El propósito fue concebido primero en la mente del creador. Todos estos objetos existieron antes, en forma invisible, en la mente de alguien; luego fueron convertidos en realidad, no por azar ni capricho, sino obedeciendo una voluntad.

El mismo principio puede ser también aplicado a la creación del universo. La naturaleza y el hombre no existen sin la acción de un Creador, organizador con plena voluntad. De igual manera, tiene que haber existido un propósito claro que precedió a la creación del universo. La creación en su totalidad fue iniciada con un propósito. Existió primero en la mente del Creador y se llegó a manifestar en la realidad. Ese es el proceso de la creación. Por análisis científico y razonamiento analógico, llegamos a la comprensión de que debe haber alguien que existía antes del universo, que concibió el propósito del universo, lo planeó y por su voluntad lo hizo realidad. Ese alguien debe poseer una Mente Cósmica o Universal.

Llamamos de muchas maneras a ese alguien: Dios, Jehová, Alá, etc. Como quiera que se le llame, ello no cambia la verdad. La verdad es que hay un Creador, Dios. Todas las cosas fueron creadas para cumplir Su propósito.

Dios: un ser de corazón y emoción

Todos los objetos que vemos a nuestro alrededor sirven un propósito definido. El propósito siempre precede a la creación. El Hacedor o el Creador concibió el propósito antes de comenzar a crear. Esto es, el acto de creación se lleva a cabo para cumplir un propósito definido: satisfacer los deseos del Creador.

¿Cómo se convirtió en realidad el plan de la creación? ¿A través de qué proceso creó Dios?.

Para comprender el proceso de la creación, usemos la analogía de un sistema de amplificación de sonido. Antes que cualquier producto sea manufacturado, debe haber en la mente del fabricante un propósito para el cual ha de servir. En este caso, el propósito es amplificar el sonido de manera que cualquiera en el auditorio pueda escuchar lo que se dice. La necesidad, o el propósito, existe antes que se haga realidad el sistema en cuestión. ¿Cómo, entonces se logra el propósito?.

Para cumplir sustancialmente el propósito, las diversas partes de la mente humana se ponen en acción. La mente de una persona consiste de tres componentes: emoción, intelecto y voluntad. La emoción es el centro de los tres. Primero, alguien desea el cumplimiento del propósito (emoción). Se necesita entonces el conocimiento para generar un plan; pero el conocimiento, por sí solo, no es suficiente. Un plan no es aún una realidad. Para que el plan se convierta en algo real, la voluntad entra en juego.

En general, es así como se crea todo. El propósito da vida primero al sentimiento, después al conocimiento y en tercer lugar a la voluntad. Estos corresponden a los tres componentes de la mente humana. A efecto de crear y cumplir el propósito, los tres componentes deben actuar al unísono.

El trabajo creativo de Dios está centrado en el propósito: (1) En el corazón de Dios, asiento de la emoción, se experimenta el propósito. (2) En el intelecto de Dios, el propósito es comprendido y se genera el diseño de un plan de creación. (3) En la voluntad de Dios, se desarrolla la determinación y el impulso hacia el cumplimiento del propósito, y la realización del acto creativo.

¿Cuál es la parte más importante de la mente de Dios? La emoción o el corazón. La emoción es tan central para Dios como lo es para el hombre. La emoción humana es la fuente última del deseo. Del mismo modo que los seres humanos tienen capacidad para sentir emociones, Dios tiene también la capacidad de sentir tristeza, gozo, soledad y dolor. Aun más que los seres humanos, Dios experimenta una vasta gama de emociones.

A veces olvidamos que Dios es un Dios de emoción. Mal interpretando Su naturaleza, pensamos que Dios es como una súper-computadora de infinitos conocimientos, infinita voluntad e infinito poder. Nuestro concepto de Dios puede semejarse al de un robot gigantesco sin corazón ni sentimientos. Esto sería un grave error en nuestra comprensión de Dios. Dios es, antes que nada, un Dios de emoción. Por tanto, tiene capacidad para comprender y sentir amor. Es una personalidad infinita con un corazón verdaderamente sensitivo, que observa cada asunto humano y participa en cada drama del hombre. Él está atento a Sus hijos y experimenta su gozo y sufrimiento, compartiendo sus emociones con el corazón amantísimo de un padre devoto.

3. El propósito de Dios al crear al hombre

Finalmente, debemos saber por qué Dios ha creado al hombre y a todas las cosas. ¿Cuál fue Su propósito al crear? Junto con la pregunta sobre la existencia de Dios, éste es uno de los interrogantes más fundamentales de la vida. Ninguna religión o filosofía ha contestado cabalmente esta pregunta, pero sin esta comprensión esencial, la vida humana no puede menos que estar plagada por la confusión y el caos.

La creación debe cumplir el propósito del Creador. Dios quería que todos los hombres conocieran el propósito de Su creación y vivieran para lograrlo. Sólo de este modo podemos sentir plenitud y felicidad. Cuando tratamos de vivir para otro propósito, la confusión y la infelicidad son inevitables. Por lo tanto, para alcanzar la felicidad debemos comprender el propósito de la creación.

¿Por qué razón creó Dios al hombre? Podemos considerar esta pregunta por medio de otra: ¿por qué alguien hace lo que hace en la vida? Cada persona tiene una cierta ambición. Algunos quieren triunfar en los negocios, ganar dinero, convertirse en millonarios. Otros estudian concienzudamente para llegar a ser académicos reconocidos. Hay quienes trabajan día y noche para convertirse en virtuosos de la música o para dominar otras formas de arte. Otros aplican su máximo esfuerzo para llegar a ser campeones en atletismo.

¿Se ha preguntado usted, alguna vez, por qué hace lo que hace? La mayoría de nosotros, después de reflexionar, llegamos a la conclusión de que el conocimiento, el honor, la riqueza o la fama no pueden ser las metas fundamentales de la vida. Supongamos que se obtienen riquezas, honores, logros y fama, ¿qué nos darán todas estas cosas? ¿En qué forma nos benefician? ¿Cuál es, entonces, el propósito último, el más central de la vida? La respuesta a esta pregunta debe ser más simple de lo que pensamos. ¿No es el propósito más importante de cada uno de nosotros ser feliz? Queremos, por encima de todo, sentir gozo y satisfacción.

Podemos buscar conocimiento, riqueza, honores, logros y fama pero sólo porque sabemos que ésto nos dará felicidad. La felicidad es el deseo último.

Dios, siendo un Dios de emoción, debe tener las mismas metas emocionales. Esto explica por qué creó al hombre. Dios quiere experimentar felicidad. A diferencia del hombre, Dios no necesita dinero, conocimiento ni poder. Estas cosas no le darían gozo ni satisfacción. Parecería que Dios tiene todo y no necesita tales cosas. Dios es ya el dueño del conocimiento, tiene el poder de crear y no necesita riqueza. Toda la creación es Suya. ¿Que más existe que pueda dar gozo a Dios? El amor. El amor es lo único que da felicidad a Dios. Es lo único que El no puede experimentar en su totalidad por sí mismo. El amor, por naturaleza, demanda una relación recíproca. Debe haber un circuito completo para el intercambio de amor. Dios necesita alguien a quien amar y alguien que le ame en reciprocidad.

En la posición de ese alguien, Dios creó al hombre. El hombre es el objeto de Dios, capaz de recibir Su amor y retornarlo. En este intercambio de amor, Dios puede experimentar gozo.

Dios creó al hombre y la mujer para que reciban Su amor y respondan a El. Los seres humanos son los hijos de Dios. Sin ellos, Dios no puede derivar ni alegría ni satisfacción. Cuando el hombre recibe el amor de Dios y lo retorna, Dios experimenta gran felicidad. El hombre ha sido creado para amar a Dios. Esto, y solamente esto, satisfará a Dios. El hombre es la obra maestra y la suprema creación de Dios, debido a que tiene la capacidad de retornar el amor divino y ser la fuente de Su máximo gozo.

El universo existe para ser amado por el hombre

La magnitud del amor de Dios hacia el hombre es verdaderamente asombrosa. La Biblia registra las bendiciones iniciales de Dios a la humanidad:

Y los bendijo Dios, diciéndoles: "Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra". (Gen 1,28)

Por lo anterior comprendemos que, con el propósito de dar a Sus hijos la experiencia factual del dominio, Dios creó el universo como el hogar del hombre.

El universo no es simplemente energía fría e inerte. La personalidad de Dios está proyectada en el universo, así como en la humanidad. Debido a que los seres del universo reflejan parcialmente el carácter de Dios, el universo puede ser denominado el símbolo de Dios, en tanto que los hombres y mujeres son la imagen de Dios. Todos los seres del mundo creado responden al amor del hombre, del mismo modo que éste responde al amor de Dios. El mundo natural es nuestro para embellecerlo o dañarlo. Somos los jardineros, y el gran jardín del universo depende de nosotros para que le transmitamos el amor de Dios.

4. El propósito de Dios en la creación no ha sido cumplido

El problema de la actualidad es que el propósito de Dios para la creación aún no ha sido cumplido. El hombre es como un espejo distorsionado que no refleja fielmente la imagen de Dios. Estamos separados de Dios y hemos pervertido nuestra naturaleza original, perdiendo de ese modo nuestro verdadero valor. Por lo tanto, no somos buenos objetos del amor de Dios. Hombres y mujeres han fracasado en cumplir su potencialidad original para responder al amor de Dios. Esta es la causa de la alienación humana. Es alienación del amor de Dios.

En la parábola del hijo pródigo, Cristo comparó a Dios con un padre. Si un hijo decide abandonar a su padre y rechazar la herencia que éste quiere darle, el padre no puede detenerlo por la fuerza. Debe dejarlo ir. Pero ¿qué sentirá ese padre? Ese padre vivirá con el corazón oprimido.

La situación de la humanidad hoy en día es grave y trágica, porque muchas personas en la actualidad ni siquiera saben que Dios existe. ¿Cómo pueden los hijos responder al amor de su padre y retornarle ese amor, cuando ni siquiera saben que El existe? En nuestro mundo, hoy, hay muy poco intercambio de amor entre Dios y el hombre, y ésta es la peor tragedia, tanto para el Creador como para Su criatura.

Dios es un Dios de sentimientos profundos, y está dolorido por la pérdida de Sus hijos. El no puede sentir alegría ni satisfacción de hijos que están espiritualmente sordos, mudos y ciegos. La historia de Dios ha sido una historia de plañir por la humanidad, sin embargo, ésta jamás se ha enterado de que Dios ha estado sufriendo de tal manera. Aún así, Dios nunca ha abandonado la esperanza. Su determinación y meta constantes son que el hombre restaure su naturaleza y valor originales y algún día se convierta en un pleno objeto de Dios, que responda a Su amor y le retorne gozo, amor y gloria. Ese día la satisfacción y alegría de Dios no tendrán límite. Por primera vez se cumplirá el propósito de la creación.

Hasta que Dios experimente la felicidad derivada de la respuesta libre y amorosa de los seres humanos, todo intento humano por lograr la propia felicidad será en vano. Cuando nosotros, como hijos de Dios, mitiguemos primero Su pesar, resolveremos también el gran problema del hombre -la búsqueda de amor y felicidad-. Los dos problemas no están separados, sino entrelazados. Cuando Dios está viviendo en alegría, el hombre puede también vivir en alegría. Estamos tratando frenéticamente de ser felices, pero nunca podremos lograrlo si dejamos de lado a Dios.

5. Las características de Dios

Causalidad

La ciencia está basada en la presunción de que no hay efecto sin causa, y que hay una relación ordenada entre causa y efecto. Más específicamente, no hay ninguna característica en el ámbito del efecto que no haya existido previamente en el ámbito de la causa.

El universo, incluyendo al hombre, es el ámbito del efecto. Dios es el ser causal. Podemos así conocer a Dios examinando el universo, de modo que los atributos del efecto pueden hablamos acerca de los atributos de la Causa, las características de Dios. Podemos decir que no hay nada en el universo -el efecto- que no venga de la imagen original, Dios.

En los primeros días del cristianismo, San Pablo viajó a Roma y enseñó que hay un Dios que es trascendente del universo físico. Los romanos honraban un panteón lleno de dioses. Cada dios servía un propósito particular y cada uno tenía figura y forma. Los romanos no podían comprender cómo alguien podía creer en un Dios invisible. San Pablo precisó esta cuestión de una vez por todas y su respuesta está registrada en la Biblia:

En efecto, lo cognoscible de Dios es manifiesto entre ellos, pues Dios se lo manifestó; porque desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, Su eterno poder y divinidad, son conocidos mediante las obras. De manera que son inexcusables. (Rom. 1,19-20).

Este pasaje muestra claramente que al aprender acerca del mundo creado, podemos también aprender acerca del Creador: Sus características, leyes y principios.

Dios creó la humanidad y todas las cosas. Podemos llamar al universo la imagen indirecta de Dios, en tanto que los seres humanos son Su imagen directa. El hombre y la mujer son la creación suprema de Dios. Observando el universo, y en particular a los seres humanos, podemos aprender acerca de las características de Dios.3

Polaridad horizontal: positiva y negativa

En todos los niveles de la creación, desde los seres humanos hasta los animales, plantas, minerales y aún en el nivel físico-químico, observamos la polaridad positiva y negativa. (Las palabras "positivo" y "negativo" significan aquí meramente que hay una relación entre dos partes, y no implican, en ningún sentido, un juicio de valor, tal como bien - mal, superioridad - inferioridad o suficiencia - deficiencia).

En el nivel de los seres humanos hay dos sexos, hombre y mujer. En el reino animal hay macho y hembra. En las plantas, generalmente, hay partes masculinas y femeninas llamadas estambre y pistilo. En el nivel fisicoquímico, hay siempre una parte positiva y una negativa. (Aún el neutrón, una partícula neutral, puede ser dividida en un protón y un electrón).

Encontramos estos dos atributos de relación en todos los niveles. Si encontramos esta polaridad en cada nivel del universo, bien podemos decir que la imagen de Dios debe también exhibir los atributos de positivo - negativo o masculino - femenino. Esto es, observamos en la creación una contínua y cada vez más completa expresión de los aspectos masculinos y femeninos de la imagen de Dios. Todas las cosas han sido creadas como manifestación de la imagen completa de Dios, lo que incluye al varón y la mujer, el macho y la hembra, lo positivo y lo negativo. Esto es lo que llamamos polaridad horizontal en la imagen de Dios.

El protón y el electrón expresan hasta cierto punto los atributos polares de la Primera Causa, pero hay además una progresión tal que, cuando llegamos al nivel de los seres humanos, encontramos marcadas diferencias en la estructura física, personalidad y emociones entre hombres y mujeres. Todas esas características son expresiones de la personalidad y el carácter de Dios.

Polaridad vertical: interna y externa

Hay otro tipo de polaridad, la de carácter interno y forma externa. El hombre está compuesto de mente y cuerpo. La mente no se refiere únicamente a los procesos mentales de una persona, sino más bien a todo su aspecto interno y personalidad. El cuerpo expresa este carácter interno. El rostro de uno, por ejemplo, revela sus emociones. Podemos tratar de ocultar nuestros sentimientos, pero quienes estudian el lenguaje del cuerpo, nos aseguran que éste está continuamente expresando, consciente o inconscientemente, las emociones y sentimientos de la mente.

Una situación similar prevalece en el reino animal. Un animal tiene una mente instintiva, que se expresa en la forma y conducta de su cuerpo. Con respecto a una planta, podemos hablar acerca de un tipo de "mente" que organiza las células para formar el cuerpo de la planta. Esta "mente" vegetal dirige el crecimiento de la planta y determina su forma, altura, configuración de las hojas, etc. Esta "mente" también guía las hojas hacia el sol, y las raíces hacia el agua.

Aún en el nivel de los minerales y de los componentes fisicoquímicos encontramos los mismos atributos polares. El material está organizado de acuerdo con una naturaleza directiva inherente que hace que la energía tome una forma, un "cuerpo". Esto es, un átomo es la manifestación de cierto carácter; los átomos obedecen a leyes. Un protón siempre se une con un electrón, nunca con otro protón. Los átomos de sodio siempre reaccionan con los átomos de cloro para formar la sal, siguiendo una serie de leyes que constituyen un aspecto de la naturaleza directiva inherente de la materia.

De este modo, podemos hacer otra generalización relativa a Dios. Si todas las cosas del universo tienen "mente" y cuerpo", entonces la causa del universo, Dios, debe tener dentro de Sí las cualidades de carácter interno y forma externa.

Esto estaría completamente de acuerdo con lo que hemos discutido en relación a la visión científica del universo. Sabemos que el universo está hecho de campos de energía, pero debe haber un carácter interno que está organizando dicha energía. El carácter interno de Dios es la fuente del carácter interno del universo, y la forma externa de Dios es la fuente de la energía de la cual el universo está formado.

La creación es la naturaleza invisible de Dios o Su carácter manifestado en la realidad. Por tanto, el carácter de cada criatura, semeja el propio carácter de Dios. La creación es el espejo que refleja la imagen de Dios, y el hombre y la mujer son los hijos, quienes reflejan las características del Padre. La creación es la manifestación de la imagen invisible de Dios.

6. Resumen

Dios es un Ser unificado que tiene características masculinas y femeninas, lo mismo que carácter interno y forma externa. Dios es trascendente, pero El se ha proyectado en forma sustancial en el hombre y en el universo. Por lo tanto, encontramos todas las cosas existentes como macho y hembra, más y menos, positivo y negativo. Además, todas las cosas tienen un carácter interno invisible y un cuerpo externo visible, o sustancia.

De esta ley, llegamos a comprender que todo en este universo funciona en sistema de pares. Dios no creó nada "solo". El creó todo en parejas, de tal modo que las partes se complementan una a la otra. Aún más, Dios concibió al hombre para vivir una vida en "par" no una vida "sola". Nosotros no tenemos únicamente nuestra vida en el mundo físico, sino también otra vida, que es la vida eterna del espíritu.

La familia: piedra angular del mundo ideal

El hombre y la mujer son las creaturas que tienen el potencial de reflejar plenamente la imagen de Dios. Ellos son la suprema creación de Dios. Hemos de hacer hincapié, sin embargo, en que un hombre o una mujer individualmente no pueden representar a Dios a cabalidad. Para ser la más completa expresión de Dios, el hombre y la mujer deben estar perfectamente unidos como esposo y esposa en el amor. Esta sería la perfecta expresión de Dios.

Ambos, hombre y mujer tienen un cuerpo y una mente que reflejan el carácter interno y la forma externa de Dios, y hombre y mujer unidos como una pareja representan la unidad de carácter masculino y femenino. Esta pareja unida por el amor es la culminación del trabajo creador de Dios. De una pareja amorosa, puede tener lugar la multiplicación. En la concepción del DIOSISMO, la familia es una institución eterna concebida por Dios y la piedra angular de la sociedad ideal.

C. Conclusión: la teoría de la evolución

En nuestro tiempo, existe una gran controversia relativa a la concepción correcta del origen y desarrollo del universo. Esta controversia ha sido generalmente presentada en términos de la concepción "creacionista" versus la concepción "evolucionista". Nosotros estimamos, sin embargo, que esta controversia es innecesaria y, frecuentemente, pierde de vista la cuestión esencial involucrada en ella.

La cuestión esencial es la relativa al propósito. ¿Es o no el universo el resultado de una creación hecha con pleno propósito por Dios? Nuestra respuesta a esta pregunta es un definitivo sí. El mecanismo preciso de la creación es secundario.

La teoría de la evolución de Darwin está basada en un exámen de nuestro mundo contemporáneo, así como en ciertas evidencias proporcionadas por la geología. No discutimos estos hallazgos científicos, pero estimamos que la teoría de Darwin, si es correcta, es sólo una descripción externa del proceso de la creación llevado a cabo por Dios. Él bien puede haber utilizado mecanismos evolutivos para crear la forma (cuerpo) de los hombres, pero el proceso total requeriría emoción, inteligencia y voluntad.

Aún más, hay una vasta diferencia entre los seres humanos y aún el más inteligente de los animales, como sucede entre los hombres y los mamíferos marinos. La diferencia esencial es que el hombre y la mujer son hijos de Dios, y Él les ha dado vida espiritual eterna. Los monos y las marsopas son animales. Han sido creados para gozo del hombre. El hombre y la mujer han sido creados para alegría de Dios, para ser sensibles a Su amor y para compartirlo con todo el universo.

Un visitante de un museo aeronáutico podría aplicar a un avión de la Primera Guerra Mundial la teoría de la evolución de Darwin describiendo así que el Boeing 747 descendió de un aeroplano. ¿Evolucionó el viejo avión hacia el moderno jet a través de mutación al azar? Por supuesto que no.

De la misma manera, un mono nunca evolucionará hasta convertirse en un ser humano a través de mutación al azar. El mono representa una etapa en el proceso de creación de Dios. No importa cuántos millones de años puedan transcurrir, el mono no llegará a ser hombre. Dios tuvo que cumplir cada fase de la creación, y luego añadir nueva energía creativa, de acuerdo con Su plan original, para lograr una nueva creación. Comparado con el mono, el hombre es un nuevo diseño, una nueva y única creación.

El hombre es hijo de Dios. El mono es un animal. El hombre tiene espíritu. El mono no. El hombre ha recibido la bendición de dominio sobre toda la creación. El mono ni siquiera está consciente de todos los aspectos de la creación, relacionándose sólo con los pocos objetos que necesita para vivir. El hombre crea una cultura. El mono no.

Engels basó su concepción del origen del hombre en la teoría de Jean Lamarck: las herramientas producen inteligencia; el trabajo hace al hombre. Este proceso debería estar en marcha todavía. Sin embargo, el gorila en el zoológico, aún con todas las herramientas del mundo, nunca llegará a ser como John Wayne. Después de todos estos años de evolución, no hay especie de simio que haya llegado a ser "casi humano". El mono es aún mono y el hombre es aún hombre.

La evolución y el designio del universo

Normalmente encontramos patrones en el trabajo de un artista. Aún después de un cierto período de tiempo podemos reconocer que una pintura es obra de Dégas, Van Gogh o Cezanne. En el universo también encontramos patrones. Hemos discutido antes cómo ocurre la polaridad en el universo. ¿No sugiere la lógica de tales patrones (como el que hemos mencionado) que todas las cosas vienen del mismo Creador?.

La lógica de este patrón nos obliga a desafiar el concepto de un cambio por casualidad en el desarrollo evolutivo. Darwin arguyó que la naturaleza había avanzado a través de un proceso de selección natural. Dijo que ocurrieron mutaciones al azar, y éstas permitieron el avance de la naturaleza. Sin embargo, debemos preguntar si tales "mutaciones" fueron efectivamente "al azar" o si hubo algún designio providencial para ellas. Como hemos anotado, a medida que los científicos continúan sus estudios de la naturaleza, se hace más y más aparente que el mundo fue creado para los seres humanos. ¿Cómo podría esto resultar de un proceso al azar?.

El DIOSISMO reconoce que hay designio en la naturaleza y, por tanto, reconoce también la necesidad de un diseñador. Ese diseñador es nada menos que Dios.

Es sorprendente notar que la visión del hombre formulada por Marx está aún muy por debajo de la de Darwin, en cuanto a su erudición. En la Dialéctica de la naturaleza, Engels basó en Lamarck sus opiniones sobre la evolución. Esta visión hoy se considera anticuada y carente de validez. Los marxistas-leninistas, empero, insisten en aferrarse a dicha concepción, como lo demuestra la reciente publicación soviética Filosofía marxista de Afanasyev, en su edición 1980.

Cosmovisón III

CONTRAPROPUESTA A LAS LEYES DE LA DIALÉCTICA


La sección tercera de la cosmovisión del DIOSISMO ofrece una contrapropuesta a las leyes de la dialéctica presentadas en la parte relativa al materialismo histórico y dialéctico. De acuerdo con el materialismo dialéctico, el universo está compuesto de materia en constante movimiento. Se supone que este movimiento es mantenido a través del proceso dialéctico.

A. Contrapropuesta a las leyes de la dialéctica

Las leyes de la dialéctica son una parte sustancial del materialismo dialéctico. Ellas constituyen uno de los cuatro fundamentos del comunismo. Se presume que son leyes que gobiernan la naturaleza y la sociedad. Por lo tanto, para los marxistas, son las leyes del progreso que guían la historia humana.

La posición del DIOSISMO es que el progreso y el desarrollo no ocurren a través de la confrontación de tésis y antítesis, de la cual resulta una síntesis.

De acuerdo con las leyes de la dialéctica, el progreso ocurre a través del conflicto. En un libro oficial de filosofía marxista de la Unión Soviética, se afirma: "Sólo el conflicto es la fuente, la fuerza conductora del desarrollo".

A diferencia de esto, la cosmovisión del DIOSISMO sostiene que el desarrollo y el progreso ocurren a través de la cooperación. Si podemos mostrar que esto es verdad, se verá claramente que las leyes de la dialéctica son una doctrina falsa.

Aquí examinaremos la posición del DIOSISMO, pero primero debemos preguntar cómo Marx derivó su concepto de las relaciones.

¿Cómo se llegó a pensar que el desarrollo ocurre a través del conflicto? En general, la creencia de que el conflicto es la norma de la naturaleza y la sociedad humana, es el resultado de tomar al hombre imperfecto o pecador (separado de Dios) como la norma de la vida humana.

Como consecuencia de esta separación de Dios, el conflicto y la contradicción pervirtieron la vida humana. Hay un distanciamiento básico, dentro de cada persona, entre espíritu y cuerpo. Hay conflicto entre esposo y esposa. Hay conflicto entre las razas. Hay conflicto entre las naciones. No podemos negar que esos conflictos ocurren.

Sin embargo, Marx comenzó por sostener que tal conflicto era la norma. Los marxistas observan el conflicto y la contradicción existentes en la sociedad pecadora, y luego los generalizan como si fueran una ley de la naturaleza. Ellos proclaman que el conflicto es la dinámica mas básica de la naturaleza.

La ley del progreso humano y natural es la ley de la cooperación

La contradicción y el conflicto no son los medios para lograr el progreso y el desarrollo en la naturaleza. Ciertamente, hay conflicto en algunos elementos de la naturaleza, pero es un fenómeno secundario.

La naturaleza existe y se multiplica no sobre la base del conflicto sino a través de la cooperación. En la relación entre el reino vegetal y el reino animal tenemos un ejemplo claro de cooperación. Las plantas exhalan oxígeno, y este oxígeno es consumido por los animales. Los animales exhalan dióxido de carbono el cual, a su vez, es valioso para las plantas. A través de tal cooperación, se mantiene la vida.

A todo nuestro alrededor funciona el mismo proceso cooperativo como relación básica de la naturaleza. Aún en el nivel submicroscópico, encontramos entre protones y electrones, o núcleos y electrones, una interacción armónica de fuerzas que permiten la existencia de la materia. Esta misma relación es observable en el nivel cósmico, entre el sol y los planetas.

En la sociedad humana, toda relación fructífera se basa también en la cooperación y en la reciprocidad. Ya hablemos de padres e hijos, maestros y estudiantes, empleadores y empleados, hombres de negocios y consumidores, la esencia de una relación saludable es la cooperación. La injusticia y la explotación crean desconfianza. Para el DIOSISMO, el maltrato del prójimo resulta de la separación entre el hombre y Dios.

B. La ley de la vida y el progreso: acción de dar y recibir

Podemos decir que tales relaciones cooperativas se basan en el principio de dar y recibir. Consideremos cómo ocurre esta acción de dar y recibir.

Hay dos condiciones preliminares que deben satisfacerse antes que se produzca la acción de dar y recibir. Estas son (1) la posibilidad de beneficio mutuo y (2) la posición de sujeto y objeto.

Condición 1: beneficio mutuo (propósito común)

Para que haya una verdadera acción de dar y recibir, debe haber, primero, un propósito común. Las diferentes partes se unen cuando tal clase de relación ha de servir su mutuo beneficio.

Condición 2: sujeto y objeto

Entre elementos complementarios, debe haber una relación de sujeto y objeto. El sujeto es el elemento que inicia la acción de dar. El objeto, a su vez, responde a la iniciativa.

Es importante subrayar que esta posición no afecta los valores. Esto es, el sujeto no tiene un valor más grande que el objeto ni viceversa. Más aún, estas posiciones son generalmente intercambiables. Por ejemplo, cuando la persona A está hablando, la persona B está escuchando, entonces la persona A es sujeto y la persona B, objeto. Posteriormente, cuando la persona B está hablando, la persona A pasa a ser objeto. Hay un cambio constante de papeles según uno esta dando o recibiendo.

Cuando existen ambas condiciones preliminares, la acción de dar y recibir se produce fluidamente. A través de dar y recibir se genera la energía necesaria para toda existencia, acción y multiplicación.

Experimentamos esto constantemente en nuestra vida diaria. Digamos que tenemos una conversación estimulante con un amigo. En consecuencia nos sentimos renovados o elevados porque tal dar y recibir produce energía. En cada nivel, la energía es lo que posibilita la vida y la actividad contínua. La energía promueve la multiplicación, la acción y el progreso. ¿Cuál es la dinámica que produce energía en cualquier situación dada? Es el dar y recibir de una relación sujeto-objeto.

Primera energía universal

¿Cuál es la causa de todas las relaciones sujeto-objeto? ¿Quién diseñó la dinámica original? Dios. En el DIOSISMO hablamos de una energía primaria o inicial que es la causa de toda acción de dar y recibir, y la llamamos Primera Energía Universal. El dar y recibir es el método por el cual cada ser puede conectarse con la Primera Energía Universal y de ese modo obtener energía para existir, actuar y multiplicarse.

C. Ejemplos prácticos de la acción de dar y recibir

Mente y cuerpo

Dentro de cada persona hay dos dimensiones que deben funcionar juntas en armonía. Ellas son las dimensiones psíquica y somática. Esto es, cada uno tiene una mente y un cuerpo. La relación entre mente y cuerpo determina el carácter de una persona.

Idealmente, debe haber un intercambio armonioso entre mente y cuerpo. Por ejemplo, si todos los días, durante diez años, una persona se sienta ante la televisión y dice: "Debo hacer algo por los pobres", ¿lo convierte eso en una buena persona?. No, porque su idea permanece a nivel conceptual. Tiene que haber una relación entre mente y cuerpo y entre pensamiento y acción. Para que tenga lugar el desarrollo, el cuerpo debe actuar sobre los deseos de la mente. Un intercambio armónico entre el espíritu o mente, y el cuerpo, es lo que determina el carácter de un ser humano.

Mente y cuerpo pueden también trabajar juntos para el mal. Es perfectamente posible tener pensamientos malos y ponerlos en práctica.

Esposo y esposa

El principio de dar y recibir opera dentro de la familia. Una familia centralizada en Dios es una familia en la que hay una relación armoniosa entre marido y mujer. En tal relación, hay un circuito perfecto de dar y recibir amor. De esta armoniosa relación entre esposo y esposa viene la unidad, y ambos reciben nueva energía creativa procedente de Dios. El resultado es la felicidad y la bendición de los hijos. La pareja feliz puede proporcionar un ambiente excelente para el crecimiento y desarrollo de los niños.

Gobierno y pueblo

El mismo principio es verdad en la política. Hay un gobierno y hay un pueblo. ¿Quién es el sujeto y quién es el objeto? En una democracia, el pueblo es el sujeto. El papel del gobierno es servir al pueblo. En una dictadura, sin embargo, el gobierno toma el papel de sujeto. En este caso, con frecuencia, se suprimen los derechos humanos y el pueblo se vuelve esclavo de los gobernantes.

Un genuino interés centrado en Dios por parte del gobierno y el pueblo, puede servir de base para asegurar el bienestar de una nación.

Lenín aplicó la ley de Dios de dar y recibir

Es asombroso que aún Lenín, con el propósito de realizar la revolución bolchevique, tuvo que aplicar la ley de la cooperación. Él no reunió a sus seguidores y les dijo "Peleemos entre nosotros". Lenín, como sujeto, constantemente exhortó a sus seguidores (en la posición de objeto) a unirse a su dirección, hasta que finalmente pudo crear un núcleo de partidarios. Esta era una relación cooperativa. Había un propósito común: hacer la revolución. Lenín era el sujeto y sus seguidores el objeto. Su cooperación dio como resultado el triunfo de la revolución bolchevique.

Por supuesto, como devoto marxista, Lenín hizo uso de la dialéctica. Cuando le fue posible, dividió a los grupos de la oposición induciéndolos a luchar entre sí, para tener libertad de avanzar. Usó la ley de Dios, la ley de la cooperación, para avanzar, y usó la ley de la dialéctica para destruir a sus adversarios.

Otros ejemplos

Las ciencias físicas y químicas también dan fe de la validez de la relación sujeto-objeto. El átomo, por ejemplo, contiene un núcleo de carga positiva, de masa relativamente grande, y un campo de electrones de carga negativa, de masa muy pequeña. El núcleo, entonces, está en la posición de sujeto y los electrones en la posición de objeto. La interacción de estas partículas produce energía, conocida por los físicos como "energía de enlace".

Los sistemas biológicos son también sistemas de interacción sujeto-objeto. Una célula contiene un núcleo (sujeto) y un citoplasma que lo rodea (objeto). Un animal tiene un sistema nervioso (sujeto) y otros sistemas orgánicos (objeto). La interacción de éstos permite vivir al animal. En tanto la acción de dar y recibir continúa, el animal es capaz de cumplir su ciclo metabólico y autosustentarse. Si esta relación es destruída, el animal muere.

El sistema solar

Si examinamos nuestro sistema solar, encontramos que Dios ha establecido el mismo principio. Entre el sol y los planetas hay una armónica relación sujeto-objeto. Esta sirve para establecer un cierto orden dentro del sistema solar.

Hallamos armoniosas relaciones sujeto-objeto centradas en Dios a través del universo. La relación entre hombre y mujer produce un hijo. La relación entre estambre y pistilo produce una semilla. La relación entre protón y electrón produce un átomo. En cada caso, es la acción de dar y recibir la que permite la existencia, acción y multiplicación. A través de la unión de dos elementos complementarios, más bien que a través de la dialéctica, se forma una nueva creación.

D. El principio de origen-división-unión (O-D-U)

A partir de estos ejemplos podemos comprender el principio de origen-división-unión que opera en nuestro universo. En el proceso de creación, Dios, que es el sujeto invisible, contiene dentro de Si la esencia de todos los sujetos y objetos, constantemente involucrados en la acción de dar y recibir. Este es el punto de origen. El crea entonces seres sustanciales sujeto-objeto. Esto representa una división. Cuando los sujetos y objetos sustanciados ejecutan la acción de dar y recibir, se funden en una sola entidad: la unión. Tal unión está en perfecta semejanza con el origen, que es Dios, y esa unión viene a ser el objeto para Dios. Luego se produce la acción de dar y recibir del origen y la unión. La unión recibe la energía necesaria de Dios para vivir, multiplicarse y desarrollarse.

Es importante notar que el sujeto y objeto son compatibles. Esto es, ellos pueden formar un circuito de relación recíproca que permite la acción de dar y recibir. Esto se debe a que ambos tienen su origen en el ser armónico de Dios.

Este principio O-D-U opera en todos los niveles de la naturaleza y de la sociedad. Por tanto, Dios está claramente omnipresente.

En la relación de dar y recibir, el sujeto tiene que dar el ciento por ciento de sí en beneficio del objeto. El objeto, por su parte, debe dar el ciento por ciento de sí en beneficio del sujeto.

Una relación de entrega total es el medio por el cual ocurre la creación.

El egoísmo viola el principio de entrega total. Naturalmente, no existe un protón, electrón, estambre o pistilo egoísta. El egoísmo sólo existe en los seres humanos. El egoísmo hace difícil para nosotros el entregarnos completamente. Y sin embargo, los seres humanos hemos sido creados para dar. ¿Cuál es la fuente verdadera de la alegría? Es cuando el individuo es capaz de dar el ciento por ciento de sí mismo, por el bien de los seres queridos.

Podemos conducir un sencillo experimento para probar si fuimos creados para dar. Cada persona tiene un rostro pero, ¿para quién? Cuando uno está en compañía de otros, sólo hay una persona que no puede ver el propio rostro: uno mismo. Obviamente, nuestra faz existe para que otros la vean. Lo mismo sucede con nuestra voz. La verdad es que nunca hemos oído y nunca oiremos nuestra voz como otros la escuchan. Esto es claro para nosotros cuando nos escuchamos a través de una grabadora.

Hemos sido creados para otros. No encontramos gozo si nos centramos únicamente en nosotros mismos. Encontramos alegría cuando nos damos a otros. Los momentos más gratos de nuestra vida son aquellos que pasamos con nuestra familia y amistades.

Dar y recibir es un principio que existe en todo el universo, y en último término es, especialmente, un principio para la humanidad.

E. La ley de repulsión, secundaria y auxiliar con respecto a la ley de la acción de dar y recibir

Junto con la ley de dar y recibir, opera otra norma, secundaria y auxiliar, que llamamos la ley de la repulsión. Observamos el fenómeno en nuestro universo, en la conducta de la electricidad y los imanes. Positivo y positivo se repelen, al igual que negativo y negativo. Engels interpretó esto como un ejemplo de la ley de la dialéctica en la naturaleza.

Como ya hemos observado, para que la acción de dar y recibir en forma armoniosa tenga lugar, primero debe haber un propósito común o un beneficio mutuo. Además, el sujeto debe dar y recibir con un objeto, no con otro sujeto. No hay beneficio mutuo entre dos negativos o dos positivos, y por tanto, se repelen uno al otro. La ley de la repulsión es necesaria, y no está concebida para ser destructiva. Está concebida para aumentar y facilitar la acción de dar y recibir.

Cuando dos cargas positivas se repelen, cada una puede encontrar su par negativo. Sólo de este modo puede cada una formar una relación recíproca y apoyar la perfección del universo. En suma, la acción de dar y recibir es primaria. Cuando la relación no trae como consecuencia la acción de dar y recibir, sobreviene la repulsión y las dos partes se separan abruptamente. Luego cada una busca un socio o un par con el propósito de formar su propia relación productiva.

La repulsión entre dos protones permite a cada protón atraer un electrón y formar un átomo. En un rebaño de ciervos, dos machos pelearán por una hembra disponible y una sección de territorio. Sin embargo, ellos no se destruirán el uno al otro. Uno vencerá y expulsará al otro. Luego, ambos podrán encontrar compañera y reproducirse.

Relaciones trabajador-empresa

Los marxistas se preocupan por las relaciones de trabajador-empresa y proclaman que la dialéctica opera naturalmente en estas relaciones. Sin embargo, podemos mostrar que la aplicación de la dialéctica en las relaciones de trabajador-empresa es destructiva, y no trae beneficio para ninguna de las partes. La ley de cooperación debe ser aplicada para que tales relaciones sean exitosas.

En las relaciones de trabajador-empresa, tanto el fenómeno primario de la cooperación, como el secundario de la repulsión, ocurren habitualmente. Trabajadores y gerencia reconocen, fundamentalmente, que tienen una dependencia mutua y buscan el mutuo beneficio. La exterminación y destrucción total de una parte por la otra no es la meta de ninguna.

El reconocimiento del beneficio propio es fundamental al reconocimiento de la dependencia mutua. En otras palabras, no beneficia a los trabajadores destruir a la empresa ni viceversa. Sin embargo, si los empleados creen que están siendo tratados injustamente, se produce una repulsión hacia la gerencia, en forma de demandas por un ajuste de las relaciones laborales, tales como salarios, beneficios, condiciones de trabajo, etc. El maltrato de los trabajadores nunca traerá la armoniosa acción de dar y recibir. Si, por el contrario, los obreros hacen demandas tan excesivas que llevan al negocio al colapso, ellos pueden escoger sacrificar su propio beneficio por la supervivencia de la empresa. Nuevamente, esto asegura la acción contínua y armónica de dar y recibir, que produce resultados constructivos.

Sería insensato decir que las relaciones de trabajador-empresa deben seguir la dialéctica y, por tanto, que una parte debe luchar hasta destruir la otra. La meta aquí no es la destrucción, sino la justicia. Sólo la justicia asegurará la armonía y dará como resultado una acción productiva de dar y recibir.

Esto ha ocurrido recientemente en los Estados Unidos, en sociedades anónimas como Pan American Airlines o Chrysler Corporation. Los trabajadores redujeron sus beneficios y salarios voluntariamente, de manera que los negocios pudiesen sobrevivir y prosperar.

Dios contra el comunismo

En nuestro mundo, Dios es el sujeto y la humanidad el objeto. El hombre debería experimentar el amor de Dios, su Padre y sujeto. Sin embargo, actualmente hay una gran confusión. Esta confusión ha ocurrido porque otro sujeto ha desafiado la posición de Dios. Este sujeto es el comunismo.

Claramente, el comunismo es una ideología que niega a Dios, y que está siendo usada por los adversarios de Dios y de la religión en un intento por dominar al mundo. Dios y el comunismo son incompatibles. Dios debe repeler el comunismo. No debe haber otro sujeto ante Dios. La falsa ideología debe ser destruída y los comunistas deben ser restaurados a la posición de objetos de Dios, junto con el resto de los pueblos del mundo. Así, habrá un sujeto en el universo: Dios, y un objeto: la humanidad.

Conclusión

Nuestra conclusión es simple. Existe la ley de la cooperación y la ley marxista de la dialéctica. Esta última fue usada como un medio para negar la necesidad de un Creador, pero hoy vemos que la dialéctica de Marx es falsa. La ley de cooperación es verdadera y se origina en la causa de la cooperación, que conocemos como Dios.

La ley de dar y recibir es simple, y sin embargo, muy profunda. Si los marxistas pueden captarla, entenderán claramente que la revolución y el conflicto no son el camino para producir cambios constructivos. Los cambios constructivos sólo pueden ocurrir a través de un proceso cooperativo, la acción de dar y recibir.

Cosmovisión IV

CONTRAPROPUESTA AL MATERIALISMO HISTÓRICO


La tercera área fundamental del marxismo sostiene que la historia, de acuerdo con la dialéctica, avanza hacia el comunismo. Es por esto que Nikita Kruschev proclamó confiadamente en 1958: "Los enterraremos" y "la historia está de nuestro lado".

Para los comunistas, todas las sociedades se encaminan, inevitablemente, hacia el comunismo. Por el contrario las personas que aceptan a Dios, sostienen que Dios gobierna la historia por Su Providencia. Sin embargo, muchos dudan de la validez de esta afirmación. En nuestro problemático mundo de hoy, hay cada vez más personas convencidas de que Dios no existe. El parecería estar muerto, o imposibilitado, en lo que respecta a asuntos humanos.

A. Dos preguntas cruciales

Hemos visto claramente que el propósito de Dios es crear un mundo bueno, pero en su lugar tenemos un mundo malo. La Biblia nos asegura que Dios restaurará este mundo perverso, orientándolo hacia la bondad. Aún así hay dos preguntas cruciales que demandan respuesta. Una de ellas es: ¿cómo siendo Dios tan bueno, tenemos un mundo malo? Esto ha representado un desafío para muchas personas. Observando el mundo a su alrededor, y el sufrimiento y la maldad existentes, Bertrand Russell, Albert Camus y otros llegaron a la conclusión de que no había Dios. Si Dios existiera, ¿cómo podía Él permitir la continuidad de tanto sufrimiento? ¿Cómo podía Él haber permitido que este mundo se pervirtiera? Esta paradoja ha llevado a algunos a concluir que Dios no existe.

Hay también otra pregunta que tenemos que contestar. Si Dios existe y quiere poner fin al sufrimiento humano, y restaurar al mundo a la bondad, ¿por qué le está tomando tanto tiempo? El hombre se ha cansado de esperar.

En un intento de resolver esta confusión, varias explicaciones han sido formuladas. Una de ellas es la teología de la "muerte de Dios". Este enfoque adquirió fuerza en los años sesenta, a través de teólogos como Thomas Altizer y William Hamilton. De acuerdo con esta concepción, la idea tradicional de Dios tenía que ser revisada. Este enfoque inquiría, particularmente, en el papel de Dios como padre y "solución del problema". Para ellos, Dios había dado al hombre libertad y dominio sobre la tierra, por tanto, era obligación del hombre asumir la responsabilidad por su vida y por el mundo.

Del mismo modo, otras tendencias radicales, como la teología de liberación y el marxismo cristiano, han desafiado la visión tradicional de Dios y subrayado el papel primordial del hombre en el logro del cambio social.

En el caso de Rusia, fue el comunismo el que tomó el lugar de Dios. El comunismo aparenta resolver el dilema del sufrimiento humano. La creencia en Dios, de acuerdo a la ideología comunista, nos impide comprender la fuente verdadera del mal, que es la división del trabajo en clases. Una vez que las relaciones clasistas sean liquidadas, el mal desaparecerá, según el comunismo. Para el comunismo no hay Dios. La historia se mueve de acuerdo con las leyes de la naturaleza, que son dialécticas. Esta es la visión del materialismo histórico.

Aunque el materialismo histórico ha sido lúcidamente criticado por pensadores del mundo libre, continúa, sin embargo, ganando nuevos partidarios. La cosmovisión del DIOSISMO aborda el problema de raíz. El materialismo histórico está basado en el materialismo dialéctico, que se fundamenta en la negación de Dios. El fundamento es falso. El materialismo histórico es como un castillo construído sobre la arena, que será llevado por la corriente.

Pese a ello, la crítica del materialismo histórico no es suficiente. Una concepción que explique de forma convincente los patrones históricos, desde un punto de vista que afirma a Dios, debe ser establecida. El DIOSISMO presenta este punto de vista.

B. El libre albedrío y la responsabilidad

El cristianismo enseña que Dios dotó al hombre de libre albedrío. Frecuentemente, sin embargo, no consideramos las implicaciones de esta creencia.

En los pasajes iniciales de la Biblia, está escrito que Dios dijo a Adán y Eva: "De todos los árboles del paraíso puedes comer, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás." (Gen 2,17)

Este pasaje, ya lo tomemos literalmente o no, tiene un profundo significado. Dios da un mandamiento y advierte a Sus hijos que si ellos no lo acatan, la consecuencia será la muerte. La primera opción es la obediencia, obediencia a la palabra de Dios. Por deducción, podemos concluir que a través de la obediencia, Adán y Eva tendrán vida. La segunda opción es la de desobedecer el mandamiento de Dios. Y la consecuencia de tal desobediencia es la separación de Dios, la muerte espiritual. Esto sería lo opuesto a la voluntad de Dios.

¿Qué determina si el hombre ha de tomar el camino del bien o el camino del mal? En último término, el hombre mismo. El hombre ha recibido el derecho de tomar decisiones que afectarán su vida eterna. Esto representa una extraordinaria libertad. Obviamente, cuando los primeros antepasados desobedecieron a Dios, el resultado fue la muerte espiritual. La libertad es un privilegio que trae consigo una gran responsabilidad. El abuso de la libertad provoca la destrucción de la vida.

En la Biblia hay muchos pasajes que muestran claramente que la historia no está configurada únicamente por Dios. Por ejemplo, (Génesis 6,6) expresa:

Se arrepintió de haber hecho al hombre en la tierra, doliéndose grandemente en Su corazón.

Claramente, el hombre es responsable por todo lo que ocurre en contra de la voluntad de Dios. En (Éxodo 32,7-14), encontramos que Dios manifiesta Su intención de hacer que Su ira "se desfogue" contra los israelitas, por haber erigido el becerro de oro. Moisés le implora a Dios, a pesar de ello, y finalmente leemos que "se arrepintió Yavé del mal que había dicho haría a su pueblo". En (Isaías 38), Dios anuncia a través del profeta que tomará la vida del rey Ezequiel, pero después de la oración de éste, Dios dice:

He oído tu oración y he visto tus lágrimas. He aquí que voy a añadir a tus días quince años más.

Éstos y otros ejemplos bíblicos atestiguan que la historia está configurada por la interacción entre la voluntad de Dios y la respuesta libre del hombre al Creador.

A diferencia de las demás criaturas, Dios dotó al hombre de libre albedrío. La responsabilidad del hombre, entonces, es cooperar con Dios para lograr su propio crecimiento y madurez, así como la perfección del universo.

La tragedia de la historia reside en que el hombre ha fallado en cooperar con Dios. El hombre violó la ley y actuó contra la voluntad de Dios, e inconscientemente, tomó el camino de la "muerte" espiritual. Así ocurrió la tragedia de la historia humana y sus consecuencias han sido el sufrimiento contínuo de toda la humanidad.

¿Por qué Dios dotó al hombre de libre albedrío?

En este punto, la pregunta más significativa que podemos hacer a Dios es por qué no se evitó tan grandes problemas. De hecho, podríamos decir que Dios le abrió las puertas al problema. Si hubiera hecho al hombre como cualquier otra criatura, incapacitada de violar Sus principios, no hubiera sufrido las consecuencias de la caída humana. Dando libre albedrío al hombre, en cierto modo, Él mismo se causó todos los problemas.

Ésta es una poderosa pregunta. ¿Podría ser que Dios fuera inconsciente de esta posibilidad? No, Él sabía que si daba al hombre libre albedrío, habría una posibilidad de que éste cayera. Entonces ¿qué le obligó a dar al hombre esa libertad? Tienen que existir poderosas razones que expliquen por qué tomó Él esa decisión.

C. Tres razones por las cuales Dios dotó al hombre de libre albedrío

Se puede explicar de esta manera. Dios es un ser de amor, y El creó al hombre para el amor. El hombre, por tanto, no podía ser creado como un robot o una máquina. Una persona tiene mente, y no puede ser programada. Una persona tiene espíritu. Una persona es capaz de virtud, de amor y de creatividad. Éstas son cualidades que surgen de la libertad y nos permiten ser como Dios. El Creador sólo puede encontrar verdadero gozo en un ser que responda libremente, por su volición personal.

Dios tenía una opción en la creación. Él podía crear un ser humano libre o un ser carente de voluntad, como un robot. Claramente, Dios quería crear hombres y mujeres libres, no robots. El libre albedrío es lo que distingue al hombre de un robot y de muchos otros aspectos de la creación. Sería inútil crear seres humanos sin dotarlos de libre albedrío.

Específicamente, podemos enumerar tres razones por las cuales Dios escogió dar libre albedrío al hombre.

1. Dios quería que el hombre fuese co-creador

Dios no quería tener al hombre simplemente como un animal o un robot. Su corazón amoroso anhelaba hijos. Dios quería, por tanto, hombres y mujeres que fuesen como Él, como Su imagen total. Ciertamente, el poder de creatividad está entre las grandes características de Dios. Él quería que el hombre compartiera este poder y se convirtiera en co-creador junto con Dios. El hizo al hombre con potencial para la perfección, más bien que como un producto acabado. Completó (en términos figurados) un 95 por ciento y dio al hombre la responsabilidad de crear el 5 por ciento restante. El ciento por ciento representa la perfección del hombre. Cuando se logra la perfección por medio de esta fórmula, el resultado es fruto del esfuerzo común de Dios y el hombre. Dios creó el 95 por ciento, y el hombre debe crear el 5 por ciento por sí mismo. En este aspecto, el hombre fue elevado a nivel de creador.

Con el propósito de convertirse en un co-creador con Dios, el 5 por ciento de responsabilidad del hombre debe ser logrado por su libre voluntad. De otro modo, el propósito de la creación permanecerá inconcluso.

Ilustremos esto con una analogía. Digamos que Dios está construyendo un muro, y se necesitan cien ladrillos para completarlo. Dios ha colocado noventa y cinco ladrillos y llama a Su hijo para que coloque los cinco ladrillos restantes, y termine así el muro. El hombre responde a Dios y coloca los cinco ladrillos a la perfección. Se completa un hermoso muro y Dios se vuelve a Su hijo, lo toma por el hombro y lo elogia: "Hijo mío, has hecho un buen trabajo. Este muro es nuestra empresa común. Tú y yo hemos construido esta pared".

Dios quiere dar ese reconocimiento al hombre. Él quiere que el honor de la co-creación sea otorgado al hombre, de manera que éste, como hijo de Dios, pueda compartir la creatividad divina.

Lo que ha sucedido es que el hombre ha dejado caer los ladrillos y no ha terminado el muro. Dios podría decir a Su hijo: "Hijo, estás teniendo algunas dificultades, deja que yo lo haga". Pero si Dios actuara de esa forma, en ese preciso momento el hombre perderla su capacidad de co-creador y no podría en adelante ser hijo de Dios reflejando Su imagen perfecta.

Por esa razón Dios no puede tomar para Si los deberes del hombre sino que, en vez de ello, está siempre urgiendo a éste a que cumpla su responsabilidad en la historia.

Dios puede compararse a un entrenador de fútbol. El entrenador hará todo lo posible por entrenar y motivar a sus jugadores. Les exhortará al esfuerzo, los estimulará con arengas, los reprenderá, etc. Lo único que el entrenador no hará por ellos es jugar el partido. Si lo hace, ellos dejan de ser jugadores. El entrenador se convierte en jugador y el juego deja de tener sentido. En forma similar, Dios puede hacer mucho, excepto tomar para sí los deberes del hombre, ya que esto sería despojarlo de su libre voluntad, y anular su posición única como hijo de Dios, convirtiéndolo en una máquina o un robot.

Trágicamente la historia humana ha sido un registro de los muchos fracasos del hombre. No fue Dios quien falló; ha sido siempre el hombre quien le ha fallado a Dios. Aún así Dios debe ser paciente y esperar el día en que el hombre cumpla con su responsabilidad. El hombre tiene siempre la última palabra, porque la fe debe ser ejercida voluntariamente. De este modo podemos comprender la angustia de Dios. Él esta aún esperando que el hombre avance y lleve la pelota al arco. Podrá tomar decenas de miles de años, pero Dios siempre tiene esperanza, porque una vez que el juego esté ganado, no podrá nunca ser revertido. Una vez que el hombre alcance la perfección, permanecerá perfecto para siempre. Vale la pena esperar.

Cuando alguien ignora esta ley, es muy fácil negar a Dios. El comunismo sólo pudo surgir debido a la ignorancia del hombre respecto a su parte de responsabilidad. La doctrina comunista dice que no hay Dios, pero, irónicamente, el comunismo ha sido posible únicamente a causa de que Dios ha dado libertad al hombre.

Sólo hay una manera de poner fin al comunismo. Esta consiste en que el hombre comprenda plenamente los principios y las leyes de Dios, cumpliendo Sus deseos en lo relativo a aportar su 5 por ciento de responsabilidad. El pleno potencial del hombre se realiza al unirse éste completamente con Dios y al hacer a Dios vivo, triunfante y real en el corazón de todos. Esta es nuestra sagrada responsabilidad.

2. El hombre es hijo de Dios

Dios es un ser libre y es nuestro Padre. Hemos sido creados a Su imagen. Claramente, un hijo debiera reflejar la imagen total de su padre. Dios, el Padre, tiene libre albedrío, por lo tanto, Sus hijos e hijas deben tener también libre albedrío. Dios tiene responsabilidad, en consecuencia, el hombre y la mujer deben compartir esa responsabilidad.

En el ideal de la creación de Dios, cada persona viviría como un hijo de Dios. La naturaleza y carácter de estos hijos deberían ser análogos a las de Él. Dios es un ser libre, por tanto, el hombre debe serlo también. Dotados del extraordinario don del libre albedrío y la creatividad, el hombre y la mujer pueden ser llamados "el segundo ser" de Dios.

3. El amor debe ser entregado voluntariamente

La tercera razón importante por la cual Dios dio al hombre libre albedrío es que El quiere alcanzar Su propósito de la creación a través de una acción voluntaria de dar y recibir amor con el hombre.

No se puede forzar a nadie a dar amor. El amor debe ser ejercido libremente. El amor a base de coerción no es amor, sino esclavitud. Esta es una característica esencial del amor. Sólo experimentando el amor espontáneo entregado libremente por Sus hijos puede Dios alcanzar gozo y satisfacción.

Tomemos un ejemplo. La mayoría de nosotros usa reloj. Usted podrá estar muy satisfecho de su reloj, especialmente si le da la hora exacta. Sin embargo, su aprecio por el reloj es limitado. Usted da por sentado que el reloj continuará dándole la hora exacta: está hecho para marcar el tiempo y no tiene voluntad libre para hacer otra cosa. El reloj funciona de acuerdo con el programa del relojero. Nadie le da las gracias todos los días a su reloj por dar la hora.

Pero la relación entre padres e hijos es totalmente distinta. La profundidad del amor y el aprecio en esta relación no tiene límites. Si los padres regresan de un viaje y su hijo está esperándoles en el aeropuerto, ¿cómo se sienten ellos? ¿Cómo se sentirán si el niño ha ahorrado su pensión o se ha abstenido de comprar golosinas, y compró flores para sus padres? Estos se sentirán llenos de alegría. Sin duda besarán a su hijo y puede que aún derramen algunas lágrimas. ¿Por qué? Porque éste es un pequeño acto de amor que se origina en la libre voluntad del niño.

Del mismo modo, Dios da Su amor íntegro al hombre a través de Su albedrío. El, a su vez, anhela que el hombre libremente retome su amor. Sólo ese amor puede dar gozo y satisfacción a Dios. El no quiere recibir amor de otra manera, y por esta razón, creó al hombre con libre albedrío. Nuestra responsabilidad humana es comprender a Dios y, libremente, responder a Su amor.

"Patriotismo" encadenado

El doctor Pak con frecuencia ilustra esto relatando la historia de una de sus experiencias en la guerra de Corea. El pasó la mayor parte de la guerra en el frente de batalla. Cuenta que en una ocasión había una colina defendida ferozmente por el enemigo, aparentemente imposible de conquistar. El enemigo estaba fuertemente atrincherado en fortines, y al parecer absolutamente decidido a resistir a cualquier precio. Finalmente las fuerzas de las Naciones Unidas atacaron con morteros, y por el aire, empleando una variedad de tácticas. La compañía del doctor Pak recibió la misión de ocupar la colina. La pelea fue terrible. Cada pulgada de terreno fue conquistada con sangre.

El doctor Pak relata su asombro ante la determinación de esos soldados norcoreanos que no cesaban de combatir. Fueron atacados por tierra con artillería; fueron atacados desde el aire; fueron asaltados por la infantería, pero nada los hacia cejar. Parecían estar absolutamente decididos a defender su posición.

Finalmente, para poder conquistar la colina, fue necesario dar muerte a todos los soldados norcoreanos. El doctor Pak relata que cuando entró a la fortificación quiso rendir homenaje al valor de esos hombres. En el momento en que iba a hacerlo, súbitamente vio algo que lo horrorizó.

Cada uno de los soldados había sido encadenado por los pies al piso de cemento del fortín. No fue heroísmo lo que les hizo resistir. Esos pobres soldados eran esclavos, programados para morir. Era un patriotismo encadenado.

El amor debe ser libre. El amor a la nación, a los padres, al mundo, a Dios, debe ser libre. De otra manera no es amor.

D. La falla humana demora la historia de la restauración

En la creación, Dios toma el 95 por ciento de la responsabilidad y cumple Su parte. Luego llama al hombre a que tenga fe y obedezca Su palabra. Este es el 5 por ciento de responsabilidad humana. Si esto se hubiera cumplido, el ideal de Dios se habría realizado. El cumplió con su parte, pero el hombre no. Así, el resultado final fue un fracaso. En breve, Dios puede hacer muchas cosas, pero si el hombre no responde a Su voluntad, Su ideal no se puede cumplir.

La cosmovisión del DIOSISMO responde a las objeciones de Russell, Camus y otros. ¿Por qué hay sufrimiento en el mundo? Por el fracaso del hombre en responder a Dios. ¿Por qué Dios no fuerza al hombre a responder? Porque en el momento en que Dios lo haga, el hombre ya no sería hombre. No habría base para la dignidad humana. Una y otra vez a lo largo de la historia, Dios ha enviado individuos para inspirar a la humanidad y aliviar su sufrimiento. Pero la respuesta depende del hombre.

La responsabilidad del hombre en la restauración

El mismo razonamiento puede aplicarse al curso de la historia. La falla del hombre inició una historia de mal. No cumplimos nuestra responsabilidad con Dios. Desde entonces toda la historia ha sido una historia de restauración. Dios tiene la voluntad de restaurar su mundo (95 por ciento), pero éste sólo puede ser restaurado a través de la respuesta del hombre (5 por ciento). La libre voluntad y responsabilidad del hombre son la clave para el éxito del proceso de restauración.

La verdad central de la tradición judeo-cristiana es que Dios ama al mundo y enviará al Mesías para salvarlo. Dios, al enviar a Su hijo, Cristo, aportó el 95 por ciento de su responsabilidad. El hombre a su vez, debe recibir a Cristo y creer en él, cumpliendo así el 5 por ciento de su responsabilidad. Esto está expresado en el Nuevo Testamento:

Porque tanto amó Dios al mundo que le dió su unigénito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca sino que tenga vida eterna. (Jn 3,16)

Las palabras "todo el que crea" implican que el hombre tiene una elección. Negarse a creer significa rehusar la salvación.

En un pasaje muy famoso de la Biblia está escrito que un ciego vino a Jesús buscando recuperar su vista. Jesús escupió en el suelo, hizo con saliva un poco de lodo, y lo untó en los ojos del hombre ordenándole que fuera a lavarse en las aguas de Silbé. (Jn 9,1-7)

Para el ciego ésta era una prueba. Él debía demostrar su 5 por ciento de responsabilidad, esto es, su fe y obediencia a las palabras de Jesús. Si el ciego hubiera tenido solamente un punto de vista mundano, las acciones de Jesucristo podían haberle parecido absurdas.

Pero el ciego creyó. Fue a las aguas, lavó sus ojos y pudo ver. Dios hace todo lo que puede (95 por ciento), pero el hombre debe responder, del mismo modo que el ciego.

En el caso del Éxodo, no ocurrió lo mismo. Dios cumplió, pero los israelitas no respondieron. Cuando ellos fallaron, la situación se tomó muy difícil.

No es Dios el que falla: es el hombre, y Dios no puede hacer nada al respecto. Si interviniera, violaría el libre albedrío, la base misma que diferencia al hombre del resto de la creación. Cada vez que el hombre falla en responder, hay una nueva demora en la historia providencial. ¿Cuándo podremos construir un mundo centrado en Dios, un mundo justo? La forma en que el hombre responda a Dios será la contestación de esa pregunta.

E. Conclusión

Hay tres pasos en el proceso de restauración del ideal de Dios. Primero, el hombre debe encontrar a Dios, no sólo intelectual y filosóficamente, sino en su corazón. En segundo término, el hombre debe conocer la voluntad de Dios. En tercer lugar, debe tener fe y obedecer la voluntad de Dios. Todo esto es la responsabilidad humana.

Sin el cumplimiento de estos tres pasos, es imposible que se complete la historia de restauración. Dios está esperando, angustiado, la respuesta obediente y plena de fe en Él. Y sin embargo, hombres y mujeres, en su mayoría, no son conscientes de la penosa situación de Dios.

"Dios propone, el hombre dispone". Debemos llegar a conocer y apreciar el sufriente corazón de Dios. Como el padre en la parábola del hijo pródigo, Dios está sufriendo a causa de Sus hijos. Él quiere darles todo Su amor. Para recibir el amor de Dios, hombres y mujeres por igual, debemos asumir, genuinamente, la posición de hijos de Dios, partiendo del libre albedrío.

Cosmovisión del DIOSISMO

EL HOMBRE

LOS FUNDAMENTOS ETICOS Y MORALES PARA UNA VERDADERA DEMOCRACIA


La conducta de cada sociedad está determinada por su criterio del hombre. El nazismo, por ejemplo, tuvo un cierto criterio acerca del hombre, como lo tuvo el darwinismo social y como también lo tiene el comunismo. En esta sección, discutiremos el criterio que el DIOSISMO tiene del hombre.

A. Refutación del criterio comunista

Examinemos el papel del hombre en la ideología comunista. Esencialmente, la cosmovisión comunista sostiene que el hombre es un producto de su ambiente. El homo sapiens, en otros términos, es una especie que surgió como resultado de presiones ambientales. Además, los hombres y las mujeres, individualmente considerados, son lo que son de acuerdo a sus factores ambientales. En respuesta a factores del ambiente, una persona desarrollará cierto tipo de carácter.

De ello surge la "ética" marxista. Una persona es buena o mala de acuerdo con su formación económica. Por esta razón, por ejemplo, cuando Vietnam cayó en manos del comunismo, una de las primeras directivas fue reunir a los soldados que habían defendido al antiguo régimen de Vietnam del Sur y enviarlos a campos de trabajo forzado. Ellos creían que el ambiente de los campos de trabajo forzado modificarla el carácter de las personas.

De acuerdo con la visión marxista del mundo, la alienación económica es la esencia del mal. En otras palabras, la propiedad privada es la causa del mal, y el cambio del sistema económico puede regenerar al hombre. La sociedad ideal será realizada cuando se elimine por completo la propiedad privada. El camino para construir una sociedad realmente justa y moral, es el cambio del sistema. Una vez que se produce el cambio -externo- del sistema, entonces cambiará el carácter-interno- del hombre.

Según el criterio del DIOSISMO, el sistema económico es, en gran medida, una creación de la sociedad. Es decir, es un producto de los miembros de la sociedad. No se puede cambiar la causa modificando el efecto. Los cambios deben darse primero en el dominio de la causa. Este es un principio evidente reconocido por la ciencia. Los cambios deben, por tanto, darse primero en el carácter del hombre y luego en el ambiente humano.

A la luz de lo anterior, la declaración de Marx de que su enfoque era "científico", mientras que otros eran "utópicos" parece ser una tontería. La visión marxista resulta ser totalmente anticientífica. La regeneración del carácter del hombre no puede ser afectada cambiando sus condiciones externas.

Eso ha sido probado por el fracaso del marxismo, como lo discutimos en el capítulo segundo. Las violentas revoluciones marxistas-leninistas, una tras otra, han fallado en establecer la prometida sociedad ideal. La Unión Soviética, el primer Estado marxista, lejos de mostrar la regeneración del carácter humano, está plagada de corrupción.

El criterio comunista del hombre

1. El hombre es un animal desarrollado


En la concepción comunista, el hombre es un animal del tipo símico que ha experimentado un proceso único de desarrollo, en conformidad con la teoría lamarckista. Específicamente, el hombre es el ser que comenzó a usar herramientas y a ejecutar trabajo social. El uso de herramientas creó la necesidad del lenguaje, y éste estimuló el sistema nervioso central, desarrollando la capacidad de razonamiento. Por este motivo, Engels aseveró que fue el trabajo, y no Dios, lo que creó al hombre.

Si es así como se llevó a cabo el desarrollo del hombre, entonces no hay fundamento para la dignidad humana. El hombre es un animal avanzado, en nada diferente de otras especies. El mono podrá ser un poco más tonto, y el hombre un poco más listo, pero ambos son animales y no hay nada que los separe. ¿Cuál es la diferencia entre un Volkswagen y un Cadilac? Uno es pequeño y simple, el otro grande y lujoso, pero ambos son automóviles.

2. El hombre es materia en movimiento

El comunismo dice que el hombre es materia en movimiento, nada más. El hombre es un cuerpo. Un cuerpo es simplemente una máquina. Dios y la vida eterna son ilusiones. Somos completamente descriptibles en términos de nuestros constituyentes materiales y las leyes de la química y la física. Somos una parte del reino animal, sin alma, sin espíritu, sin valor individual significativo y estamos sujetos a mejoramientos, modificación y cambio por medio de leyes que han funcionado con éxito en otros miembros del reino animal.

Según Marx, lo que pensamos, lo que creemos y lo que sentimos es producto de nuestra experiencia dentro del ambiente económico. Es decir, somos el producto de nuestro ambiente económico.

Si somos el producto de nuestro ambiente, entonces de ello se sigue, como la noche sigue el día, que un ambiente determinado puede crear un carácter determinado y un conjunto de ideas determinado. Sería posible entonces concebir un ambiente capaz de crear caracteres e ideas perfectas. Esta lógica, por tanto, se convierte en la justificación de un programa que según se afirma es científico -para la regeneración y perfección de la humanidad-. El objetivo último del comunismo es justamente la regeneración del hombre, el perfeccionamiento del hombre. Y el primer paso en ese programa es dar el poder a los comunistas, dado que son ellos quienes comprenden las leyes de la historia. Son ellos quienes pueden estructurar el ambiente apropiado para la regeneración del hombre.

Este concepto tiene atractivos. La idea de embarcarse en el proceso de perfeccionamiento y regeneración del género humano ha atraído a diversos sectores, incluyendo a intelectuales y gente acomodada. A ellos les atrae la oportunidad de pertenecer a la élite histórica que llevará a cabo esta formidable tarea.

Hay, por supuesto, ciertos, rasgos desagradables que no son obvios de inmediato. Estados Unidos, por ejemplo, está formado por personas de variada experiencia cuyas ideas y conceptos están ya formados. Si los comunistas llevaran a cabo una revolución triunfante en los Estados Unidos, ¿cuál seria la suerte de esas personas? El comunismo nos da una clara respuesta.

Karl Marx escribió en el Manifiesto Comunista, "debemos admitir que el individuo es nada menos que el burgués, o miembro de la clase media poseedora de propiedad. Esta persona debe ser, de hecho, barrida del medio y su existencia debe ser imposibilitada". Del mismo modo que se elimina la maleza para construir una carretera, la élite comunista identifíca y elimina a los miembros contaminados de la especie humana.

La práctica del comunismo: un crimen contra la humanidad

Este conjunto de creencias, lleva a cierta práctica. Lo vimos en Camboya, donde un grupo de formación marxista francesa -el Khmer Rojo y Pol Pot- llegó al poder creyendo en las enseñanzas de Karl Marx y las llevó a la práctica.

Karl Marx les enseñó que el capitalismo degenera, que la ciudad es el foco del capitalismo y que el trabajo físico regenera. Ello les hizo creer que tenían la responsabilidad histórica de regenerar a la humanidad. Y se lanzaron a ello con una lógica terrible, que desconcierta la mente. Dieron la orden de evacuar la ciudad, y en un solo día evacuaron la población de Phnom Penh ¡un millón y medio de personas! sin traza de sentimentalismo burgués o de compasión fraternal.

En su libro El asesinato de una tierra mansa, John Barron escribe:

Las tropas irrumpieron como una tromba en el hospital, el más grande y antiguo de Phnom Penh y gritaron a los médicos, enfermeras y pacientes por igual:

"Fuera todo el mundo, fuera!" a convalecientes y moribundos, a los que esperaban cirugía y a los recién salidos de la mesa de operación. Cientos de hombres, mujeres y niños en pijamas, débiles, maltratados y cojeando, salieron del hospital, a las calles donde el sol ardiente mantenía la temperatura a más de 38 grados. Parientes o amigos empujaban las camas de los pacientes demasiado heridos o débiles, incapacitados para caminar. Algunos cargaban botellas que goteaban plasma o suero en los cuerpos de sus seres queridos. Un hombre cargaba a su hijo, cuyas piernas habían sido recientemente amputadas. Los vendajes en ambas piernas estaban rojos de sangre, y el hijo, que aparentaba unos veintidós años, gritaba: "No pueden dejarme así! ¡Mátenme!"

Ahora bien, ¿que haría el comunismo una vez que conquistara los Estados Unidos? En primer lugar no habría ya ninguna restricción a su poder. Los comunistas se han visto restringidos hasta la fecha dado que existe en el mundo un poder capaz de destruírlos si la provocación comunista fuese mas allá de los límites tolerables. Pero de no existir ésta, estarían libres para llevar a la práctica su teoría, con una fidelidad similar a la utilizada en el caso de Pol Pot y los comunistas de Camboya. Los estrategas comunistas incluso han especulado que dos tercios de la población de los Estados Unidos tendría que ser aniquilada, debido a que la mentalidad capitalista está tan profundamente arraigada en ese país.

El comunismo es el cumplimiento literal del Salmo 14:

Dice en su corazón el necio: "No hay Dios"... Se han corrompido, hicieron cosas abominables, no hay quien haga el bien... Todos se han descarriado y a una se han corrompido; no hay quien haga el bien; no hay ni uno solo. ¿No saben todos los obradores de la iniquidad que comen mi pueblo como el pan, que no invocan a Yavé?.

Cuando consideramos que en la doctrina comunista no hay fundamento filosófico para los derechos humanos, parece muy paradójico que los grupos marxistas sean siempre los abanderados de la militancia en pro de los derechos humanos. Tales muestras de preocupación son, empero, fieles al leninismo, que enseña que es necesario adoptar cualquier posición que permita ganar ventaja práctica sobre el oponente.

Marx previó la realización de la libertad a través de la aplicación de sus teorías, pero la desolada realidad ha demostrado algo completamente distinto. En el comunismo no hay lugar para las variaciones de normas que conlleva la libertad y no hay lugar para la creatividad. Los obreros soviéticos se quejan de ser tratados como máquinas. Y más importante aún: no hay lugar para el amor. Toda emoción deben ser negada por el bien del Estado.

El comunismo ha logrado esto a un grado tal que podemos llamar al proceso "robotización". El sistema convierte al hombre en una máquina. Este proceso es más degradante que la esclavitud. Un esclavo mantiene aún cierto carácter humano. Un robot no. Por esta razón, la marcha del comunismo es la marcha fúnebre de la humanidad.

Viacheslav Siosoyev es un artista ruso que caricaturizó la robotización de los trabajadores. El se encuentra actualmente detenido en una prisión de la KGB, y está pendiente una investigación oficial de su "salud" mental. Una caricatura, en particular, describe la naturaleza del hombre soviético. El hombre está sin expresión. Tan pronto como quiere surgir alguna expresión ¡pum! desaparece. Todo es uniforme. Cada uno es igual que el otro. La introducción de la individualidad afectaría la eficiencia del sistema. Un obrero-robot es más deseable desde el punto de vista de los jefes soviéticos, por que es más fácil de manejar.

Confrontados por semejante sistema debemos aclarar ahora nuestra visión de la vida humana. Nuestra búsqueda de la verdad no debe vacilar nunca. Teniendo esto en cuenta, presentaremos a continuación el criterio del DIOSISMO del hombre.

B. El criterio del hombre sustentado por el DIOSISMO

En la cosmovisión del DIOSISMO el hombre no es simplemente un animal. El hombre no es simplemente un cuerpo. El hombre es un ser divino. Esto es, el hombre es una creación de Dios. Más aún, el hombre es un ser que posee valor divino. Es una manifestación del carácter divino de Dios y de Su santidad. Es la creación sustancial hecha a imagen de Dios.

El hombre tiene más que vida biológica

La Biblia habla de la vida en un sentido especial. "Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, así dio también al Hijo tener vida en sí mismo." (Jn 5,26)

Es muy claro que este concepto de la vida se refiere a algo distinto de la vida biológica. En este sentido, se refiere a la habilidad única del hombre de entrar en comunión con Dios. La verdadera vida del hombre es la vida espiritual. El cuerpo es meramente el vehículo del espíritu. El hombre es un espíritu y ese espíritu tiene un cuerpo.

Éste es el significado del hombre como ser divino. El propósito del hombre trasciende este mundo, porque su espíritu viene de Dios, y su destino es dejar este mundo y habitar con Dios por toda la eternidad. Únicamente aquí se encuentra el fundamento filosófico para la dignidad humana y los derechos humanos. Cada persona es hijo de Dios. Un crimen contra cualquier ser humano es un crimen contra Dios.

Ciertamente, ésta es la mejor crítica posible en contra de la explotación de los trabajadores por el capitalismo, o la explotación del tercer mundo por los imperialistas. Marx atacó la explotación, pero si aceptamos el punto de vista marxista del hombre, la explotación es meramente un animal en la selva, sobreviviendo a expensas de otro. ¿Por qué es eso un crimen?.

Cuando conocemos la realidad de que cada hombre y cada mujer es hijo o hija de Dios, no podemos tolerar el maltrato de un ser humano por otro. Es muy triste que hoy, personas idealistas, desilusionadas por la hipocresía de Occidente, apoyen la posición marxista que en realidad denigra al hombre. Debemos hacer todo lo posible por alentar la práctica de la verdad de Dios, que eleva al hombre al nivel más alto de dignidad y estima, a la vez que condena fuertemente la injusticia y la explotación.

El propósito de la vida

El hombre ha sido creado con un propósito definido. Cuando estamos cumpliendo ese propósito, experimentamos un sentimiento de felicidad. No podemos ser felices a menos que cumplamos ese propósito. Hagamos una analogía. El propósito de un violín es producir música bella. Si se utiliza como vara para azotar a alguien, se está abusando del propósito del violín. No sólo no se producirá música, sino que además se destruirá el violín.

¿Cuál es el propósito del ser humano? El hombre ha sido creado para amar a Dios, y para darle gozo y satisfacción. Cuando somos capaces de comulgar con Dios y de ofrecerle genuina alegría, experimentamos la verdadera felicidad descrita por los santos y los grandes maestros espirituales.

Estos mismos maestros han enseñado, en forma lógica, que el modo más importante de mostrar nuestro amor a Dios es amando a nuestros hermanos y hermanas, que son hijos de Dios. Al amar a Dios y a nuestro prójimo, cumplimos el propósito de nuestras vidas, al igual que lo cumple un violín cuando vibra con la música más bella.

La felicidad es como un arco iris

En la actualidad muchas personas tratan desesperadamente de experimentar la felicidad, pero frecuentemente ocurre que, mientras más intentan ser felices, más infelices se vuelven. Esto se debe a la naturaleza intrínseca de la felicidad. La felicidad no puede ser considerada como una meta. Es, mas bien, una recompensa que se nos otorga cuando cumplimos los compromisos con la vida. De ese modo, la felicidad es como un arco iris. El arco iris no aparece a voluntad, y no tiene sentido correr detrás de él. Cuando las condiciones atmosféricas son propicias, el arco iris aparece automáticamente.

Los aspectos del hombre

Ya hemos hablado acerca de las características de Dios: carácter interno y forma externa así como los elementos masculino y femenino. Estas características están plenamente manifiestas en la vida humana, donde encontramos hombre y mujer así como aspectos espirituales y físicos.

El aspecto físico está sujeto a ciertas leyes físicas, y el aspecto espiritual a leyes espirituales. El aspecto físico es temporal, y el aspecto espiritual es eterno. Físicamente tenemos ciertos aspectos animales o mecánicos; espiritualmente, estamos hechos a imagen de Dios. Físicamente, estamos sujetos a instintos; espiritualmente, todo ser humano tiene una mente divina. ¿Cuál es el objeto? El aspecto físico. ¿Cuál es el sujeto, o la parte primordial? El aspecto espiritual.

Si hemos de desarrollar una solución a los problemas humanos, debemos considerar la "persona total". Esto es, debemos considerar tanto el aspecto espiritual del hombre como el físico.

La dimensión causal en la vida humana es la dimensión espiritual. Sin embargo esta dimensión es, frecuentemente, ignorada o subestimada. El marxismo, por ejemplo, trata el aspecto espiritual como producto o función de lo físico. Ellos ensayan tratar la historia y los problemas humanos en términos exclusivamente materiales. Al hacerlo, incurren en el fracaso.

C. La cosmovisión del DIOSISMO sobre el hombre

1. El hombre está hecho a imagen de Dios

Dios creó al hombre a Su propia imagen. El hombre es como un espejo que refleja la imagen de Dios. Cuando El ve al hombre se ve a sí mismo, del mismo modo que los padres se ven reflejados en sus hijos.

2. El hombre es la manifestación visible del Dios invisible

La creación de Dios es la manifestación de Su ser invisible en una forma visible y sustancial. Por tanto, cada creación es una manifestación visible del Dios invisible. El hombre es la creación suprema. Dios se proyectó a Si mismo en un ser capaz de responder a la gama completa de Sus emociones. Dios ha dado al ser humano un potencial ilimitado de dignidad y valor. Por esta razón, el hombre y la mujer son "el segundo ser" de Dios.

3. El hombre y la mujer son hijos de Dios

La relación más íntima en el universo es la relación entre padres e hijos. Dios creó al hombre y la mujer en esa íntima relación con El. Toda la humanidad fue creada en posición de hijos e hijas de Dios, y la relación entre Dios y Sus hijos es una relación de amor.

Dado que toda la humanidad viene de un sólo Padre, debemos amarnos unos a otros como hermanos y hermanas. Todos los hombres son una familia, y el padre de esta familia es Dios. Nuestra identidad como hijos de Dios trasciende razas, nacionalidades y culturas.

El hombre no puede buscar ni puede conseguir un título más grande o de mayor permanencia que el de hijo o hija de Dios. No hay honra mayor que la de darle a su semejante el respeto debido a quien es hijo de Dios. Ese es el fundamento de la verdadera paz y la armonía entre los hombres. Es aquí donde se originan los derechos humanos y la dignidad humana. Cuando vemos a alguien como hijo de Dios y le otorgamos el debido respeto, hemos cumplido de la mejor manera nuestro deber ante el prójimo. No se puede hacer nada mejor que amar a una persona como hijo de Dios. Entonces no hay posibilidad de dañar, defraudar o explotar a esa persona. No se puede hacer ningún mal al prójimo cuando lo vemos como hijo o hija de Dios.

4. El hombre es un ser eterno

El hombre ha sido creado como ser eterno, del mismo modo que Dios es eterno. Como explican las leyes de la creación, Dios creó al hombre con dos dimensiones, una física y otra espiritual. Al mismo tiempo, creó al mundo en dos dimensiones, una es el mundo físico y la otra el mundo espiritual. Sólo el hombre vive en ambos mundos.

Con frecuencia encontramos incomprensión en torno a la expresión "vida eterna". Hay quienes creen que el hombre fue creado para vivir en la tierra para siempre. Este criterio sostiene que, a causa de la caída, sobrevino la muerte. Sin embargo, debemos reconocer que hay mucha evidencia relativa a la existencia de un mundo espiritual. Parte de esa evidencia fue revisada en el capítulo segundo de este texto, en la discusión sobre el criterio marxista del hombre.

Si la intención de Dios hubiera sido que el hombre viviera en la tierra para siempre, no habría tenido necesidad de crear un mundo espiritual. Además, la ciencia no ha encontrado un ser físico capaz de vivir eternamente.

Nosotros creemos que el hombre vive en dos mundos. Él vive, con su cuerpo físico, aquí en la tierra o mundo físico, y con su ser espiritual, en el mundo espiritual, para siempre. El cuerpo espiritual y el mundo espiritual están hechos de elementos espirituales. Entre los dos mundos (el espiritual y el físico) el primero es el sujeto y el segundo es el objeto, del mismo modo que la mente es sujeto y el cuerpo objeto. Ambos mundos son idénticos, excepto que el mundo del espíritu es más "real" que el físico, porque es el mundo de existencia eterna. Por esta razón, la Biblia se refiere al mundo físico como "imagen y sombra del [santuario] celestial". (Heb 8,5).

Hoy, la mayor causa de problemas en nuestra sociedad es el hecho de que el hombre no es consciente de que el mundo espiritual existe y que él está destinado a vivir en ese mundo para siempre. No comprende que durante su vida en la tierra debe prepararse para la siguiente y última etapa de la vida.

5. Tres etapas de la vida

Toda persona debe pasar por tres etapas de vida:

a) la fase embrionaria en el vientre materno,
b) la vida física en la tierra, y
c) la vida eterna en el mundo espiritual


a. Etapa embrionaria

Durante el período de nueve meses en el vientre de la madre, el bebé se prepara para la vida en la tierra. Viviendo en una atmósfera líquida, recibe nutrición y oxígeno a través del cordón umbilical. Durante este tiempo, el proceso más crítico para el bebé es la preparación para la vida que se avecina. Los órganos digestivos se aprestan a recibir el alimento, y los pulmones se preparan para respirar aire.

b. Vida física en la tierra

En el momento del nacimiento, el bebé debe salir del ambiente familiar y seguro del vientre y emerger a un mundo totalmente nuevo. El nacimiento es, a la vez, la "muerte" del estado embrionario de vida, y el dramático comienzo de la vida terrenal. Un bebé en el bienestar del vientre materno no tiene idea de que existe un mundo afuera, y aún podría no tener el deseo de pasar por la experiencia del nacimiento, porque es tan desconocido para él como la muerte lo es para nosotros.

Tal vez, cuando un bebé llora al momento del nacimiento, está lamentando la ausencia de su anterior modo de vida. Si la preparación, empero, es completa, no hay por qué lamentarse. Sus pulmones funcionarán para aspirar el aire y su estómago tomará la comida. Si llegara a ocurrir, sin embargo, que sus pulmones no se desarrollaron bien, el bebé no podrá respirar y el resultado sería la muerte.

El ser humano está concebido para vivir en la tierra solamente por un tiempo limitado. Vale decir, la segunda etapa de la vida es limitada, al igual que la fase embrionaria. En vez de nueve meses, sin embargo, la vida física puede llegar a ser de cien años. El propósito de estos cien años en la tierra es la preparación para una tercera etapa más elevada, la etapa espiritual. El universo físico es como un gran vientre en el cual la naturaleza nos provee alimento para comer y aire para respirar.

Debe llegar el momento en que nuestra vida en la tierra termine, pero la muerte es realmente un proceso de segundo nacimiento al mundo espiritual. El día de la muerte física es el día del nacimiento espiritual. Esta experiencia dramática nos espera a todos y cada uno de nosotros los vivientes.

c. Vida espiritual en el mundo espiritual

Del mismo modo que dejamos el ambiente líquido del vientre materno para entrar en la atmósfera de la tierra, al momento de la muerte física somos lanzados a otro ambiente en el mundo espiritual. ¿Qué clase de ambiente es éste? No podría ser material, como lo son el líquido o el aire. El ambiente del mundo espiritual está lleno de amor y del espíritu de Dios. Para respirar ese "aire" se requiere un saludable par de "pulmones de amor".

Del mismo modo en que preparamos nuestros pulmones en el vientre de la madre, debemos preparar nuestros "pulmones de amor" mientras estamos vivos en la tierra. Sin estos pulmones de amor, podríamos nacer muertos al mundo espiritual. Este nacer muertos al mundo espiritual representa un tipo más serio de muerte, más grave aún que la pérdida de la vida física. Es la verdadera muerte, la muerte a la vida de Dios.

Obviamente, la pregunta de cómo prepararnos en la tierra para la siguiente etapa de la vida es sumamente importante. Experimentar el amor de Dios y amar a nuestro prójimo aquí, en la tierra, es la preparación más importante y crítica que debemos hacer. Como el bebé se prepara en el vientre materno para emerger al mundo físico, debemos preparar nuestro espíritu, aquí en la tierra, para pasar al eterno mundo espiritual. Somos un espíritu viviente desde el momento en que nacemos, pero sólo nos desarrollamos cuando recibimos el amor de Dios y practicamos Su verdad amando a nuestro prójimo. Necesitamos aprender a amar aquí. Una vez en el otro mundo, será demasiado tarde para desarrollarnos.

Por esa razón, Dios ha establecido una institución perfecta en la tierra en la cual podemos aprender y experimentar el amor: la familia.

La familia es la escuela del amor.

La familia es donde se puede experimentar y practicar la esencia del amor de Dios.

La naturaleza esencial del amor de Dios es cuadruple:

1) amor paternal
2) amor filial
3) amor conyugal
4) amor fraternal

Estos cuaro amores pueden ser aprendidos y experimentados dentro de las relaciones de la familia humana.

Amor paternal es el que los padres dan a sus hijos. Es el amor más puro y sacrificado de todos. Amor filial es el que los hijos retornan a sus padres. Amor conyugal es el que experimentan esposo y esposa en el matrimonio. Estos tipos de amor son las experiencias amorosas más profundas de la vida humana. Teniendo estas experiencias de amor en la tierra, cada persona puede experimentar y practicar el amor de Dios, que ha sido llamado "ágape": amor totalmente altruista. Cuando el amor de Dios es practicado en la familia, esa práctica puede ser extendida a la sociedad, la nación y el mundo. Practicando el amor de Dios, se logra el desarrollo del ser espiritual.

La experiencia y práctica del amor deben centrarse en Dios, de tal manera que, a través de cada etapa de la vida, el hombre pueda estar en comunión con Dios y sentir Su amor directamente. Cuando el hombre vive en comunión con Dios él ya ha comenzado su vida eterna aún cuando se encuentre todavía en la tierra. En un sentido espiritual, este hombre nunca sufrirá la "muerte", y el final de su vida física será el momento de su transformación a la vida espiritual eterna.

La familia es así una institución indispensable, creada por Dios. En el proceso de desarrollo espiritual, cada persona deberá pasar a través de la etapa de hijo, hija, hombre o mujer adulto, esposo o esposa y padre o madre. Estos son títulos permanentes, otorgados por Dios.

El hombre vive para siempre, sin embargo su vida en la tierra es la única oportunidad para prepararse para la vida eterna. El hombre debería vivir su etapa en la tierra plenamente consciente de su futuro eterno.

Por otra parte, la persona que vive en la tierra únicamente con un enfoque materialista, negando completamente su vida espiritual, viviendo una vida codiciosa y egoísta, estará totalmente falto de preparación para nacer al mundo espiritual. Esta es la más grande tragedia imaginable: entrar al mundo espiritual sin haber desarrollado la sensibilidad al amor de Dios, que nos capacita para vivir felizmente en ese mundo. El dolor y el pesar de tal situación son intensos y de larga duración, y muy difíciles de remediar. La vida espiritual eterna de quien no ha desarrollado la capacidad de comulgar libremente con Dios es lo que se llama "infierno", mientras la vida eterna en amor con Dios es llamada "cielo". En ningún caso el ser humano puede extinguir su existencia espiritual. Ya el hombre se perfeccione o no, su existencia ha de durar para siempre.

Si tenemos sabiduría caeremos en la cuenta de esta última verdad y utilizaremos cada segundo de vida en la tierra en beneficio de la vida eterna. Para hacer esto, uno debe reconocer a Dios, recibir Su verdad y practicar el amor altruista y centrado en Dios hacia su familia y hacia su prójimo.

D. Las dos Dimensiones de la Vida Humana: el ser físico y el ser espiritual

Ya explicamos que el hombre existe en dos dimensiones. Una es el ser físico del hombre y la otra es el ser espiritual. El hombre vive en los dos mundos, físico y espiritual.

Estrictamente hablando, no pasamos al mundo espiritual en el momento de la muerte física. Más bien estamos continuamente viviendo en ambos reinos-espiritual y físico-a lo largo de nuestra vida terrenal. El ser espiritual de uno está unido con el cuerpo físico hasta el momento en que ambos se separan al producirse la muerte corporal. A partir de este momento, el ser espiritual se torna independiente y vive en el mundo espiritual por toda la eternidad.

Crecimiento del ser espiritual

Ya se ha afirmado que la vida terrenal del hombre es la oportunidad primaria para que su ser espiritual crezca a la madurez o perfección. Pero ¿cuál es el mecanismo de este crecimiento espiritual? Para aprender algo acerca de los principios del crecimiento espiritual, consideraremos primero el proceso de crecimiento físico.

El cuerpo físico del hombre, como el cuerpo físico de cualquier otro ser viviente, requiere un período de crecimiento para alcanzar la madurez. Durante este período de crecimiento, el cuerpo consume ciertos elementos. Estos incluyen aire y luz del sol, que vienen de arriba, así como alimentos y agua que vienen de abajo.

Del mismo modo, el ser espiritual también pasa a través de un período de crecimiento a efecto de alcanzar la madurez. Debemos conocer qué clase de "elementos" son necesarios para que tenga lugar el crecimiento espiritual. En general, podemos decir que un individuo debe recibir verdad y amor de su padre, que es Dios. Esto correspondería al aire y la luz solar en el proceso del crecimiento físico. Esto es, ellos llegan gratuitamente al individuo desde fuera. Llamamos a estos elementos espirituales "elementos de vida". Dios es la fuente última de todos los elementos vitales, y los recibimos a través de nuestros padres y otras figuras paternales.

Así como el alimento físico es esencial para el crecimiento del cuerpo, el desarrollo del espíritu también requiere un "alimento" espiritual. Este es llamado "elemento de vitalidad". Es generado por nuestro propio cuerpo físico, cuando practicamos la verdad y el amor en nuestra vida diaria.

En otras palabras, el ser espiritual debe dar y recibir en relación con Dios, recibiendo la verdad y el amor de Él y pasando esos elementos de inspiración al cuerpo físico. El cuerpo físico recibe el mensaje y lo obedece, practicando la verdad y el amor de Dios en la vida real. De este modo, el ser físico puede retornar abundantes elementos de vitalidad a su ser espiritual, mediante los cuales éste puede crecer.

Los hombres deben recibir la verdad y el amor de Dios mientras están en la tierra, y deben practicarlo. De este modo, el hombre se convierte en una encarnación de la verdad y el amor de Dios. Esta es la única forma en que el ser espiritual de uno puede crecer a su plena madurez. El hombre debe practicar el mandamiento más grande de Dios, de amar a Dios y su prójimo. Sólo esto puede proveer el bienestar eterno de un individuo. Ese es el propósito importante de la etapa física de la vida.

Es importante tomar conciencia de que el bienestar material del cuerpo físico es de secundaria importancia comparado con nuestro desarrollo espiritual. Cuando un hombre está totalmente ciego a la realidad de Dios y su verdad y amor, y vive una vida egoísta y codiciosa en la tierra, él ha negado completamente el desarrollo de su ser espiritual. Como dijo Jesús, "¿De qué le valdrá a un hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?".

En la cosmovisión del DIOSISMO, cada acción del hombre tiene un impacto eterno. Lo que hacemos tiene una consecuencia eterna en nuestro bienestar espiritual. Podemos decir que el hombre recoge lo que siembra. Cualquiera sea la situación en que una persona pueda encontrarse, en nada le beneficia culpar a otros. El hombre no tiene otro a quien responsabilizar más que a sí mismo, y cada persona debe asumir la responsabilidad de vivir una vida buena y moral.

E. El comunismo destruye la familia y la religión

¿Y qué, entonces, del comunismo? Mirado superficialmente, el comunismo aparece con una ideología que pide a la gente sacrificarse por un ideal generoso y altruista, lo cual sería espiritualmente beneficioso para el hombre. Esto, sin embargo, es extremadamente engañoso. En la realidad, el comunismo sofoca el desarrollo espiritual humano. Niega la existencia de Dios y niega Su verdad y amor. El daño más grande del comunismo es que bloquea totalmente la vida espiritual del hombre, al enseñar que no hay Dios ni espíritu eterno. En lugar de amor y sacrificio, la esencia de la vida se vuelve odio y resentimiento. Al estudiar la literatura marxista, se ve claramente que el punto central del marxismo es el resentimiento. A efecto de promover la dialéctica, el marxismo debe promover el odio. Este odio marchita y destruye el espíritu humano.

Aquí, nuevamente, podemos hacer un fuerte contraste con la visión comunista. El comunismo niega la institución más sagrada de todas, la familia, negando así al hombre la vivencia de la práctica del amor. Al separar familias y alentar a los niños a traicionar a sus propios padres, ellos han engendrado tal odio y animosidad que millones de hombres han llegado a negar su vida eterna, y a convertirse en "mortinatos" del eterno mundo del amor. Este es el peor crimen que la ideología atea del comunismo comete en contra de la humanidad.

El comunismo destruye la familia. Este es un punto que Marx planteó muy claramente en el Manifiesto Comunista. Los niños más capaces son separados de sus padres rutinariamente. Se les enseña que el partido y el Estado son más importantes que sus padres. En países comunistas como Corea del Norte, denunciar a los padres por "crímenes ideológicos" es considerado una acción heroica.

Es interesante considerar las palabras de Richard Wurmbrandt, quien pasó diecisiete años en una prisión en Rumania: "Llegué a comprender el poder del mal durante mi encarcelamiento. Comencé a darme cuenta que debe existir un Demonio, porque de otra forma sería imposible que los hombres trataran a sus semejantes del modo en que yo vi hacerlo en esa prisión en Rumania".

Algo sucede cuando se enseña a las personas a odiar de esa manera. Ellos se vuelven capaces de cualquier cosa para llevar adelante su causa. El interés del Estado se convierte en la justificación moral para sus crímenes. Por último, el amor de Dios es eliminado, y las acciones, en vez de ser motivadas por el amor, el genuino interés, o los ideales éticos, son motivadas por el odio. El resultado es la muerte espiritual.

En las palabras de Jesús, "No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, que el alma no pueden matarla; temed más bien a aquél que puede perder el alma y el cuerpo en la gehenna." (Mt 10,28)

Esto es lo que hace el comunismo. Esta negación total de la espiritualidad puede ser comparada a un "apagón". El comunismo representa un apagón espiritual que afecta hoy a miles de millones de vidas. Niega el eterno bienestar de las personas. Al lado de las atrocidades físicas que han destruido millones de vidas, el comunismo ha arruinado la vida eterna de muchos millones más. Es por eso que el comunismo es el peor crimen perpetrado en contra de la humanidad.

Ésta es la razón por la cual en nombre de Dios y de la humanidad, el comunismo debe ser detenido. Ésta es la preocupación fundamental del DIOSISMO. Cuando vemos que hay una filosofía que está destruyendo la dimensión espiritual del ser humano, tenemos que levantarnos, tenemos que enfrentarnos a ella, tenemos que detenerla.

No podemos contentarnos diciendo "que ellos se queden con su parte del mundo, y nosotros con la nuestra, y no nos preocupemos". Si tenemos verdadera compasión, si de verdad sentimos que todos los habitantes de esta tierra son nuestros hermanos y hermanas, y si en verdad creemos que hay una vida eterna, no podemos permitir que millones de personas mueran espiritualmente a causa de una falsa ideología. La compasión nos llama a la acción.

F. Conclusión

Hace unos cuarenta y cinco años muchas personas estaban huyendo de la Alemania nazi. En medio de todos ellos había un alemán que vivía en Nueva York y enseñaba en el Seminario Teológico Unión. El dijo: "Debo regresar a Alemania. Sé que todo el mundo está huyendo. Se que estoy bien en los Estados Unidos, pero debo regresar a Alemania. No puedo quedarme aquí". Y la razón por la cual regresó es que sintió el llamado de Dios. Él dijo que hay dos clases de gracia. Hay una gracia barata, del tipo que invita a decir: "Estoy bien, no tengo por qué preocuparme por otros". Pero dijo que, a través de sus oraciones y esfuerzos había encontrado otra clase de gracia a la que se refirió como gracia costosa, y habló acerca del costo de ser discípulo, del costo de la verdadera fe en Dios. Dijo que su creencia le obligó a regresar a Alemania, aún a costa de su vida, y a hacer todo lo que estuviera en su poder para detener el nazismo. Ese hombre se llamaba Dietrich Bonhoffer. Poco antes de la caída de Adolfo Hitler en 1945, fue ejecutado debido a su oposición al régimen nazi.

La vida de Bonhoffer es un ejemplo para nosotros. El reconoció que el verdadero valor es el eterno valor espiritual. Su vida terrenal ha terminado, pero él vive en el eterno mundo espiritual en una elevada jerarquía, y en el corazón de todos aquéllos que admiran sus acciones. A los ojos de Dios él no ha muerto en absoluto; su noble vida durará para siempre.

Hoy debemos pensar acerca de la liberación del mundo comunista. Cuando el reverendo Moon llegó a Estados Unidos en 1973, anunció que quería organizar una concentración masiva en Washington, D.C., para despertar a esa nación al peligro del comunismo. Esa concentración tuvo lugar en 1976. Luego dijo: "Ahora debemos organizar una concentración por la libertad en Moscú". Ese es el espíritu detrás del DIOSISMO. El deseo de llevar la liberación al mundo comunista.

Cosmovisión VI

CONCLUSIÓN GENERAL


A continuación, presentaremos un resumen y la conclusión de la cosmovisión del DIOSISMO.

A. El DIOSISMO está en favor del cambio

El DIOSISMO afirma que debe operarse un cambio profundo en el mundo actual. No nos contamos entre quienes abogan por el mantenimiento del status quo. A diferencia del comunismo, el DIOSISMO propone un cambio fundamental. Este cambio no es en el sistema, sino en el hombre. Los sistemas son creación del hombre. Un cambio en el hombre, entonces, es un cambio en el ámbito de la causa. Este cambio modificará el ámbito del efecto. Tanto el sistema económico, como la estructura social y las formas de gobierno, están en el ámbito del efecto. El DIOSISMO sostiene que, a menos que el hombre cambie, nada cambiará. Las estructuras son producto del hombre; el hombre debe cambiar, y el hombre no cambiará sin Dios.

1. La alienación: un punto de coincidencia con Karl Marx

La cosmovisión del DIOSISMO concuerda con el marxismo únicamente en un punto. Este es, que existe la alienación humana y que, por tanto, se necesita una solución. De este punto en adelante, sin embargo, el marxismo y la cosmovisión del DIOSISMO son tan diferentes como la noche y el día.

Primero, Marx vio la alienación humana como un evento económico. Quizás porque vio la alienación humana claramente manifestada en la actividad económica del hombre, creyó que la raíz del problema estaba allí. El creyó, por tanto, que la solución debía ser la abolición de la propiedad privada.

De hecho, como hemos visto, los abusos en el ámbito económico no son sino síntomas del problema humano fundamental. El marxismo trata los síntomas, pero no la enfermedad.

La raíz del problema humano es la separación entre el hombre y Dios, la "alienación espiritual". La alienación espiritual requiere una solución espiritual. En términos religiosos, los seres humanos necesitan salvación. La salvación humana no es algo abstracto. Tampoco es una sensación o una experiencia emocional. Salvación significa que la relación entre Dios, como Padre, y la humanidad, como hijos, debe restaurarse por completo.

2. ¿Por dónde empezamos?

La unión de cada persona con Dios es nuestra meta última. Como hemos dicho, Dios estimula la conciencia del hombre a unirse con El. Nuestra conciencia guía a cada uno de nosotros hacia los valores morales. Nuestra jornada hacia Dios es, por tanto, una marcha hacia una perspectiva de valores más elevada.

¿Cómo se eleva nuestra perspectiva de valores? Solamente la verdad es capaz de elevarla, colocándonos así en un punto de vista superior. El proceso de ascenso de nuestra perspectiva moral en respuesta a la verdad, puede llamarse despertar espiritual. Comenzamos nuestra marcha hacia la más alta perspectiva de valores buscando una nueva expresión de la verdad. Éste es el punto de partida para el DIOSISMO.

3. La marcha de la humanidad hacia Dios

La historia humana es la marcha de la humanidad hacia Dios. Ciertamente, al comienzo de la creación, Dios dotó al hombre y la mujer con la capacidad de conocerlo. Su deseo era no sólo que lo conocieran, sino que vivieran con El y compartieran Su amor cada día. Los seres humanos han sido creados para vivir con la constante conciencia de Dios. Esto no debiera requerir esfuerzos extraordinarios, tales como el ayuno y la oración, sino que debiera ser tan fácil como sentir el calor del sol o reconocer a nuestros propios padres.

La caída del hombre -su separación de Dios- despojó a Dios y al hombre de esa proximidad. Cualquiera sea la particular interpretación que demos a la descripción bíblica de la caída, los resultados de la separación humana de Dios son claros. Se perdió el conocimiento de Dios y se hizo la oscuridad en la mente del hombre. A partir de ese momento, comenzó la larga jornada del hombre en busca de Dios.

Esta marcha no se completa en una sola fase. De hecho, la humanidad ha cubierto muchas fases a lo largo de miles de años. Cada paso nos acerca al día en que podamos emerger gradualmente de las tinieblas y ver la radiante luz del sol, el día en que veamos a Dios.

La época de Abraham y el nacimiento del judaísmo

La Biblia describe pasos distintivos en el proceso humano del conocimiento de Dios. En tiempos antiguos, por ejemplo, la comprensión humana de Dios era muy primitiva. Los hombres adoraban ídolos y el concepto de un Dios único era extraño para ellos. Abraham, el hijo de Terah, un fabricante de ídolos, fue inspirado por Dios para comenzar una nueva tradición religiosa. Esa tradición es la fe hebrea. Abraham rechazó los ídolos de su padre y ofreció su oración a un único Dios.

La historia de Abraham es una de las grandes historias de la fe humana. Finalmente Dios pidió a Abraham que sacrificara lo que le era más valioso: su hijo Isaac, quien había nacido cuando él ya tenía cien años de edad. Abraham demostró fe y obediencia absoluta a Dios, disponiéndose a dar muerte a Isaac en el monte Moriah. En el momento decisivo, Dios detuvo a Abraham diciéndole: "Ahora sé que temes al Señor".

En esta temprana edad de la historia humana, entonces, Dios era objeto de temor, y la relación del hombre con Él era a través de ofrendas. Sólo hasta ese punto Dios pudo revelarse en esa época.

La época de Moisés

Posteriormente encontramos en la Biblia la historia de Moisés. ¿Cómo se relacionó Dios con Su pueblo en la época de Moisés? Podemos compararlo a la forma en que un padre se relaciona con un hijo pequeño. Así como un padre guía a su hijo diciéndole lo que debe y lo que no debe hacer, así Dios guió a Su pueblo mediante la ley mosaica.

Esta era puede llamarse la era de la ley. Al indicar a Su pueblo qué debía hacer y qué no debía hacer, Dios buscaba guiarlos en su camino hacia Él. En esta edad, Dios se relacionó con el hombre como el "Señor de las huestes celestiales", estando la humanidad en la posición de siervo.

La época de Jesús

Cristo vino dieciséis siglos bíblicos después de Moisés. En contraste con la ley mosaica, las enseñanzas de Jesús trajeron a la religión a la etapa de la fe y el amor. Cuando se le preguntó cuál era el mandamiento más grande, Jesús replicó:

"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo, semejante a éste, es: amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos preceptos penden toda la Ley y los Profetas." (Mt 22, 37-40)

Podemos decir que, a través de Cristo, Dios trataba a la humanidad como un padre amoroso trataría a sus hijos adolescentes. Más que prescribirles lo que debían hacer, Él los desafiaba a tener fe y demostrar su amor por El amándose los unos a los otros. Jesucristo dio relevancia a una profunda verdad: Dios es nuestro Padre y nosotros somos Sus hijos.

La época actual

En los dos mil años que han transcurrido desde el nacimiento de Cristo, la civilización humana ha alcanzado un nivel extraordinario. El hombre ha llegado a la luna, y el transbordador espacial está girando regularmente en torno a nuestro planeta. La capacidad intelectual del hombre se ha desarrollado mucho más allá de las expectativas de épocas anteriores. Junto a esto, la capacidad del hombre para comprender la verdad de Dios ha progresado. ¿Cómo se revela Dios al hombre y a la mujer modernos? ¿Dónde estamos en el camino del conocimiento de Dios?

La opinión del DIOSISMO es muy clara a este respecto. Dios desea que cada uno de nosotros dé los pasos finales en el camino de retorno a Dios. Esto se puede lograr cuando llegamos a conocer a Dios íntima y profundamente. La era actual es la era de la realización de la santidad. Cada uno de nosotros está llamado a ser un hijo de Dios, a ser un templo de Dios. Esta fue la meta para el hombre desde sus principios. Hoy todas las tendencias del desarrollo histórico indican que esta meta será alcanzada pronto.

Cuando cada ser humano se convierta en lo que originalmente debiera haber sido, los mandamientos de las religiones serán innecesarios. Cuando alguien se convierte en la encarnación de la verdad, todas sus acciones son gratas a Dios, y las extraordinarias demandas de la vida religiosa dejan de ser necesarias. La voluntad de Dios es que cada persona llegue a ser como Cristo. Todos los hombres y mujeres están destinados a alcanzar la santidad. Cuando esto se logre ¿qué clase de sociedad tendremos? Sin lugar a dudas, esa sería la sociedad ideal. Ciertamente, la morada de Dios estará con todos los hombres.

B. El DIOSISMO: el proceso de cambio en el hombre, la sociedad y el mundo

1. DIOSISMO


El proceso de cambio dentro del hombre comienza con la comprensión de una nueva expresión de la verdad. La verdad es eterna e inmutable. Sin embargo, la expresión de la verdad que los hombres de una determinada era pueden comprender, varía constantemente. Reconociendo esto, el DIOSISMO comienza con una nueva y clara expresión de la verdad. Esta expresión de la verdad ayuda nuestra compresión de Dios y Su relación con la humanidad. San Pablo predijo que llegado el tiempo, ya no veríamos "por un espejo y obscuramente, pero entonces.., cara a cara". (1 Cor 13,12) El DIOSISMO estima que ese tiempo ha llegado.

Es indudable que los avances de la humanidad en los campos del conocimiento y la compresión, hacen de la época actual el momento propicio para que Dios nos inspire a formular claramente nuestros principios a través de una cosmovisión coherente, estimulante y convincente. Este es el propósito del DIOSISMO.

2. Un despertar espiritual

La nueva compresión de Dios, generada por esta expresión de la verdad, puede elevar rápidamente la perspectiva o el punto de vista del individuo. Llamamos a esto un despertar espiritual. Este proceso desprende la antigua venda de nuestros ojos y nos permite ver la realidad total.

3. Cambio en la prioridad de valores

Básicamente, hay dos clases de valores: materiales y espirituales. Los valores materiales son temporales, en tanto que los espirituales son eternos. Dios creó ambos tipos de valores para el bien, y ambos son esenciales al bienestar humano. Es importante darse cuenta, sin embargo, que los valores materiales son secundarios, mientras que los espirituales son primarios.

En la actualidad, existe cierta confusión relativa a la importancia de los valores espirituales. El despertar espiritual que el DIOSISMO propicia traerá un cambio y una clarificación en la prioridad de los valores.

4. La revolución del hombre

En este punto debemos formular la pregunta ¿cuál es el mayor obstáculo que impide la realización de este proceso? o ¿cuál es el peor enemigo de la humanidad? Hemos estado afirmando a lo largo de este texto que el peor enemigo de Dios y del hombre es el comunismo. En este punto, debemos establecer claramente que el comunismo en sí es solamente una manifestación del problema humano fundamental de la maldad. El comunismo es el enemigo externo del hombre, en tanto que el egoísmo es el enemigo interno.

Si mañana los comunistas del mundo renunciaran masivamente al marxismo-leninismo, ¿sería el mundo todo paraíso y toda felicidad? Tristemente, sabemos que no es así. Aún tendríamos que ganar la batalla interna contra el egoísmo.

Una callada pero intensa revolución del egoísmo al altruismo debe operarse dentro del corazón humano. Esta es la verdadera revolución del hombre.

¿Qué es el egoísmo?

El egoísmo no se refiere al deseo natural de superación de cada persona. Tenemos una ambición natural de asegurar el bienestar y un deseo de alcanzar los valores más altos. Esto no es egoísmo. Estos son aspectos de la naturaleza original del hombre, otorgada por Dios. El egoísmo se refiere a la aplicación errónea y estrecha de los deseos y ambiciones del hombre. Esta estrechez da lugar a la codicia, la envidia y la vanidad, lo que constituye un veneno para la vida espiritual del hombre.

El egoísmo es una perversión de la naturaleza original del hombre. Se origina en la ceguera hacia la realidad espiritual. La vida nos presenta una serie interminable de elecciones, y el estar ciegos hacia la realidad espiritual nos lleva a tomar decisiones erróneas.

El egoísmo puede compararse a la actitud de una persona que, sin suficiente información, decide sus compras en el mercado. Más tarde, al recibir la información, se da cuenta que no tomó la decisión correcta. De igual forma, el que vive una vida egoísta se sentirá engañado después de la muerte cuando caiga en la cuenta de su mala elección. Este es el resultado de la ceguera ante la realidad espiritual.

El egoísmo es como una droga

En la actualidad el abuso de drogas es un problema grave en los Estados Unidos al igual que en otros países occidentales. El consumo abusivo de drogas es como el egoísmo. La droga produce un estado de conciencia alterado, artificial e inmediato, pero en el proceso causa daños permanentes a la salud física y mental.

Del mismo modo, aquéllos que ignoran la realidad espiritual, y buscan un bienestar material inmediato, se conducen en forma egoísta, con frecuencia dañando y abusando a otros. Se produce entonces infidelidad conyugal; los hijos mienten a sus padres; hay robos y violaciones. De este modo, ellos disfrutan cierto placer momentáneo o cierta satisfacción material de corto plazo, sin saber que sufrirán un daño espiritual eterno.

El altruismo, por otra parte, si bien requiere el aplazamiento de la gratificación inmediata, ofrece la recompensa de una forma más profunda de satisfacción. El día que todos practiquemos una vida generosa, la convivencia en la tierra será extraordinariamente placentera y gozosa, y la vida en el mundo espiritual será simplemente la continuación de ese gozo por toda la eternidad.

Los valores materiales y el bienestar material no son malos. Muy por el contrario, fueron creados por Dios con un propósito bueno. La manera óptima de utilizar las cosas materiales es haciéndolas servir para la satisfacción espiritual. Después de todo, nadie puede llevarse un solo centavo al emprender el viaje eterno. La sabiduría en la vida, entonces, consiste en invertir todos los recursos de que disponemos en la tierra para el bienestar de nuestro espíritu y el de los demás.

Hombres y mujeres nuevos

El comunismo habla del "hombre regenerado" y del "nuevo hombre comunista", pero este individuo no ha aparecido en el mundo gobernado por el marxismo. El hombre y la mujer esclarecidos sólo pueden aparecer cuando los toca la verdad de Dios, nunca como consecuencia de un cambio en el sistema económico.

Nos convertimos en hombres y mujeres nuevos cuando:

1) despertamos espiritualmente a los valores elevados; y cuando
2) tenemos nueva motivación y nuevas metas en la vida.


Cuando nuestra vida tiene metas claras y estimulantes, nos llenamos de vitalidad y entusiasmo.

La palabra "entusiasmo" viene del griego "en theos", que significa "en Dios". Entusiasmo significa "Dios en el hombre". Cuando Dios entra en el hombre, tenemos valores más altos, y nueva vitalidad y entusiasmo.

5. La sociedad ideal

Derrotar al comunismo es solamente un objetivo intermedio. Nuestra meta final es construir una sociedad moral. Ese día realizaremos el antiguo sueño de la humanidad, que no es otro que la realización del ideal de Dios. Para alcanzar esto, es necesario que cada uno de nosotros tome seriamente el llamamiento a la santidad, y la tarea de edificar una "sociedad de santos".

C. Resumen de la cosmovisión del DIOSISMO

1. DIOSISMO vs. comunismo


Hemos comparado y contrastado dos cosmovisiones: el DIOSISMO y el comunismo. Revisemos los puntos que hemos formulado. El DIOSISMO aboga por un cambio en el hombre, mientras el comunismo aboga por un cambio en el sistema económico. El DIOSISMO propicia una revolución interna del ser humano, el cambio del egoísmo al altruismo. El comunismo propicia una revolución externa y violenta, en línea con su perspectiva ideológica.

El DIOSISMO aspira a tratar directamente con la corrupción moral fundamental que permea todos los sistemas. El comunismo trata únicamente con los síntomas de estos problemas.

2. La importancia del individuo

La clave está en el individuo. La desviación del hombre del camino de Dios comenzó en el nivel individual. Asimismo, es en este nivel que debe comenzar la restauración. Silos individuos cambian, naturalmente las familias cambiarán y las comunidades, las naciones y el mundo donde estas familias viven también serán transformados.

3. ¿Hay o no hay Dios?

El DIOSISMO sostiene que hay un Dios; el comunismo postula que no lo hay.
El DIOSISMO sostiene que la vida es eterna; el comunismo afirma que el hombre es un ser temporal.
El DIOSISMO cree que hay valores absolutos; el comunismo se basa en valores relativos.
El DIOSISMO subraya la cooperación en las relaciones humanas, centralizadas en el amor; el comunismo enfatiza la dialéctica centralizada en el resentimiento.
El DIOSISMO reconoce que hay numerosas luchas en la vida humana, pero en esencia éstas son entre el bien y el mal, entre egoísmo y altruismo. El comunismo identifica la forma básica de lucha como lucha de clases.

En suma, todo puede ser reducido a una sola creencia. El DIOSISMO sostiene que hay Dios; el comunismo lo niega. Sólo una de estas creencias puede ser verdad. Encontramos la respuesta en la realidad viviente de Dios.

D. Cinco puntos de la cosmovisión del DIOSISMO

Los siguientes cinco puntos son la sucinta expresión de la cosmovisión del DIOSISMO. Estimamos que son suficientemente amplios para abarcar las creencias de todas las personas que aceptan a Dios, así como a la gente de conciencia, y suficientemente específicos para excluir todas las ideas comunistas y ateas.

Si usted puede aceptar estos cinco principios, o siquiera uno de ellos, nos gustaría que trabajara con el DIOSISMO. Estos son cinco puntos que todas las personas religiosas y de conciencia pueden aceptar y bajo los cuales se pueden unir. Sabemos que un comunista no aceptaría ni uno solo de los siguientes principios, que representan el fundamento del DIOSISMO.

Nuestra cosmovisión sostiene que:

1. Dios es el Creador.
2. El hombre es el hijo de Dios.
3. El hombre ha sido creado libre, para amar y asumir responsabilidad.
4. El hombre tiene vida eterna.
5. El amor altruista es el valor supremo.


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Cosmovisión del DIOSISMO VII

APLICACIONES PRACTICAS DE LA COSMOVISIÓN DEL DIOSISMO


La gran falla de Occidente no ha sido su falta de conocimiento de las grandes verdades, sino más bien su incapacidad para ponerlas en práctica. Por esta razón, la relevancia de la cosmovisión del DIOSISMO reside en sus implicaciones para la vida de cada persona. Es más, los orígenes de la cosmovisión del DIOSISMO están en la experiencia íntima del hombre con Dios y las realidades de la vida. La verdad aplicada puede generar un enorme impacto en la vida concreta del hombre en la sociedad.

La cosmovisión del DIOSISMO conduce directamente a un estilo particular de vida, un modo de vida centrado en Dios. Cuando Dios se convierte en el centro de cada individuo, personas religiosas y de conciencia pueden converger en la unidad. Para que esto suceda, la cosmovisión del DIOSISMO debe ser aplicada activamente en un programa de formación de carácter.

A. Los tres pilares de una buena sociedad

De acuerdo al criterio del DIOSISMO, toda sociedad saludable debe descansar sobre tres pilares, a saber:

1) Dios
2) la familia
3) el amor altruista


Estos tres temas están constantemente entrelazados en la cosmovisión del DIOSISMO.

1. Dios

Dios es la roca sobre la que se fundamenta una buena sociedad, y la creencia en El es la base de la cosmovisión del DIOSISMO. Dios es la fuente última de la energía vital. Es esencial, entonces, que cada persona conozca a Dios para realizarse como individuo y para contribuir a la plenitud de su familia, comunidad, nación y, finalmente, el mundo.

2. Familia

La familia es una institución que Dios concibió como parte de Su plan original para la creación. La familia, que comienza con la unidad de esposo y esposa, es la unidad básica a los ojos de Dios, porque es en ella que Su ideal puede realizarse. Dentro de la familia el amor puede florecer y alcanzar plenitud, y ese es precisamente el propósito de la creación. Más aún, la familia es la escuela del amor, y la comunidad, nación y el mundo son una extensión de la familia.

3. Amor altruista

Si hablando lenguas de hombres y de ángeles no tengo amor, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Y si teniendo el don de profecía y conociendo todos los misterios y toda la ciencia, y tanta fe que trasladase los montes, si no tengo amor no soy nada. y si repartiere toda mi hacienda y entregase mi cuerpo al fuego, no teniendo amor, nada me aprovecha.(I Cor. 13,1-3)

El amor es la esencia de la vida. A través del amor, Dios puede cumplir el propósito de su creación, y el hombre puede cumplir el propósito de su vida. El verdadero mal de la filosofía comunista es la suplantación del amor por el odio. Aunque Marx protestó por la deshumanización del trabajador, no hay deshumanización más grande que robar del corazón humano los sentimientos de amor y en su lugar sembrar rencores y resentimientos inflamatorios. El odio aísla al hombre de Dios. Como dice la Biblia, "El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor". (1 Jn 4,8)

Sin embargo, en nuestro mundo encontramos muchas formas de amor. ¿Cómo podemos distinguir el amor de Dios de las otras formas de amor? El amor de Dios es generoso, altruista. Dios es el Padre puro y amante. Él procura solamente el bienestar y la felicidad de Sus hijos y se sacrifica constantemente por ellos. Este es amor genuino. Mientras el amor egoísta alejará al hombre de Dios, el amor generoso buscará unir a todos y cada uno con Dios. El amor egoísta es la fuente del mal y la raíz de los problemas humanos.

La cosmovisión del DIOSISMO promueve el amor altruista, el amor puro, el amor de Dios. Solo éste puede unir al hombre con Dios y darle plenitud y gozo.

Una sociedad buena nunca será realidad a menos que descanse en estos tres pilares: Dios, la familia y el amor altruista.

B. La meta de la vida: gozo eterno con Dios

No tiene sentido comenzar una gran empresa sin una meta clara. Al emprender un viaje, tenemos claro, en primer lugar, el destino. Nuestra propia vida, ciertamente, es la mas grande empresa personal imaginable, y sin embargo muchas personas viven sin comprender claramente cuál es su meta. Otros formulan metas, pero éstas pueden o no coincidir con el propósito que Dios tiene para ellas. En cualquiera de los dos casos, el individuo se encamina hacia la frustración.

Dios creó al hombre y la mujer para que ellos recibieran el amor de Dios y se lo retornaran. Ese propósito debe ser la meta de nuestra vida. Hemos sido creados para experimentar el amor de Dios como Sus hijos. Cuando así lo hacemos, damos satisfacción a Dios y nosotros mismo nos sentimos satisfechos. Por esta razón, la pregunta de todo creyente ha sido siempre: "¿cuál es la voluntad de Dios para mí?" Cuando hayamos contestado esto, habremos identificado nuestra meta en la vida.

Recomendamos los siguientes tres pasos:

1. Ser hijos de Dios


El primer paso, por simple que pueda parecer, es tomar conciencia de nuestra identidad como hijos de Dios. No hay nadie más cercano a los padres que los hijos. Ciertamente los empleados de una compañía, vecinos o amigos no comparten la misma relación íntima de amor que tienen los hijos para con sus padres. Aquellos hijos que no reconocen su identidad son una fuente de gran preocupación para el padre. Por tanto, la profunda concientización de que somos hijos de Dios es el primer paso hacia una relación plena con El.

2. Obtener "vida eterna"

"Vida eterna" significa la obtención de la fase más alta del desarrollo espiritual. Nuestra meta debe ser asegurar la vida eterna. Esto sólo puede ser alcanzado por la aplicación escrupulosa de principios centrados en Dios, aquí en la tierra. Estos principios están delineados en la cosmovisión del DIOSISMO.

3. Alcanzar plenitud en la vida

Queremos ser felices. Dios quiere que seamos felices. El propósito de la creación es que seamos felices. Y, sin embargo, la vida humana está plagada de infelicidad. La razón es que no vivimos con plena conciencia de que somos los hijos de Dios y estamos destinados a vivir eternamente con El.

Dios ha dado a cada persona un vasto potencial de genio. Nos ha dado todos los dones imaginables. Cuando seamos capaces de comprender nuestra verdadera identidad, este potencial se tornará realidad en nuestras vidas. Al desarrollar plenamente el potencial otorgado por Dios, seremos felices. Habremos alcanzado la plenitud en la vida.

C. El compromiso del DIOSISMO

El DIOSISMO tiene por cometido dos cosas: triunfar sobre el comunismo y crear un mundo moral. El DIOSISMO, una cosmovisión centralizada en Dios, es esencial para alcanzar esas metas. Ambas serán alcanzadas cuando hagamos nuestro el DIOSISMO y lo apliquemos en nuestras vidas.

La batalla espiritual contra el comunismo

Esta es una forma espiritual o ideológica de luchar contra el comunismo. Ha habido un intento constante de "contener" el comunismo, militar, económica y políticamente, durante los últimos años. Sin embargo, el mundo libre sigue perdiendo terreno. No hay un medio fácil o barato de detener el comunismo. Debemos, primero, cambiar nuestra forma de vida. Debemos aplicar el DIOSISMO y llevar una vida centralizada en Dios. Sólo entonces esa corriente en contra de nosotros se revertirá.

Un movimiento global

El comunismo no puede ser vencido ni un nuevo mundo moral edificado sin un movimiento unido, fuerte y global. El comunismo es global, y no reconoce fronteras nacionales. Además, el comunismo tiene una estrategia global. Si nuestra respuesta no incluye una estrategia global, no podremos ganar.

D. La práctica del amor altruista

¿Qué podemos hacer para asegurar que nuestro amor es un amor generoso y altruista? ¿Cómo podemos identificar esa clase de amor?

1. Honestidad

El amor altruista surge de la honestidad. La historia del amor egoísta es la historia de la deshonestidad. De acuerdo al relato bíblico, la caída del hombre estuvo asociada con la deshonestidad. La mujer escuchó la mentira de la serpiente en vez de la verdad de Dios. Independientemente de cómo interpretamos este relato, hay una profunda verdad expresada aquí. La deshonestidad destruye el amor y engendra la desconfianza.

En el amor, debemos ser honestos. La honestidad trae confianza y genera la atmósfera necesaria para que florezca el amor.

2. Pureza

El amor altruista es puro. Una persona generosa debe preservar la pureza de corazón hacia su cónyuge. Esto requiere completa fidelidad. Trágicamente, ésta está ausente en muchos matrimonios de la actualidad. La pérdida de la pureza ocasionada por la conducta inmoral es un veneno en la relación matrimonial, que es el centro de la vida familiar.

Del mismo modo, debemos mantener la pureza de corazón en todas las otras relaciones. Aquella persona que mantiene un corazón puro y devoto hacia su país es un patriota. Los santos y los verdaderos hijos de Dios son los hombres que mantienen pureza de corazón respecto al Padre Celestial.

3. Comprensión

El amor altruista es comprensivo. El corazón comprensivo es generoso y sabe perdonar. Este tipo de actitud crea armonía y unidad en forma natural, en tanto que la dureza de corazón crea separación y fricciones. A nadie le gusta ser tratado sin consideración. No somos computadoras; nuestro valor no puede ser medido por nuestra eficiencia.

La expresión más grande de la comprensión humana son las lágrimas sinceras, derramadas por amor a otro. Esto es lo más bello del mundo.

4. Servicio

El amor altruista se expresa en servicio. La prueba final de la generosidad es la voluntad de servir. Ese servicio trae gozo. El servicio es un acto de dar. Damos nuestro conocimiento, talento, tiempo, esfuerzo y corazón cuando servimos a otros. Sólo cuando servimos a los demás somos capaces de comprenderlos.

Éstas son las pruebas del amor altruista. Cuando somos honestos, puros, comprensivos y serviciales con otros, los estamos amando sin ningún egoísmo. Cuando extendemos la honestidad, pureza, comprensión y servicio a nuestro cónyuge y familia, sabemos que los amamos generosamente. Lo mismo es verdad para nuestro país, el mundo y, en último termino, Dios.

¿Soy honesto con Dios? ¿Tengo pureza de corazón hacia Él? ¿Soy compasivo y servicial hacia Dios? Cuando podamos contestar afirmativamente a todas estas preguntas, estaremos amando a Dios de manera altruista.

La conclusión

El secreto más importante del éxito es usted. Sin usted, nada tendrá éxito.

1) Usted debe comprometerse.
2) Usted debe llegar a otras personas como usted con el mensaje.
3) Usted debe alentar a esas personas a seguir su ejemplo y llevar a otros el mensaje.

Cuando esto suceda, estaremos cambiando el mundo. ¿Y quién recibirá el máximo beneficio? Usted. Ayudando y enseñando a otros, usted se sentirá inspirado y ganará en salud espiritual. Su crecimiento espiritual será extraordinario.

Víctor Hugo escribió: "Más poderosa que un ejército invasor, es una idea cuya hora ha llegado". Creemos, firmemente, que esta es una idea cuya hora ha llegado.

Que Dios les bendiga, en la tarea de poner la verdad en acción en sus vidas.
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Notas del Capítulo Siete

1. La argumentación aristotélica y tomista sobre la existencia de Dios los llevó a la conclusión de que tiene que existir una Primera Causa (primer motor en Aristóteles) que es Dios. (Aristóteles: Metafísica XII: Física VII-VIII. Santo Tomás de Aquino: Summa Theologiae I, q. 2; Contra Gentiles I, 13-16, 44; II, 15; III 44).
2. Robert Jastrow, God and the Astronomers, New York Warner Books, 1980, pág. 29.
3. El pensamiento católico romano dedpende en gran medida de la analogía de la existencia (analogia entis). Estudiando cuidadosamente la naturaleza del universo, descubrimos mucho acerca de la naturaleza de Dios. Dado que nuestro mundo tienen gradaciones de bondad, verdad, etc., tiene que existir un summum bonum que es la causa de toda bondad, verdad, etc., a esto le llamamos Dios.
4. La opinión sobre la constitución de los seres diferencia básicamente su ontología de la de Aristóteles; sin embargo, no la contradice. Aristóteles adelanta los conceptos de sustancia y accidente los cuales son entidades diferentes del mismo objeto, mientras que se presenta el mismo objeto como relacional, a saber, que el mismo objeto o ser tienen características invisibles y visibles. La posición novedosa de aquí consiste en separarse de los conceptos de Aristóteles de potencia y acto (Metafísica XII, 4-5) y constuir su ontología en la relación.
5. Afanasayev, p. 83
6. Para un interesante análisis de los pasajes bíblicos que apoyan la noción del libre albedrío del hombre, ver: Did God Know?, Howard R. Elseth, Calvary United Church, Inc., St. Paul, Minnesota, 1977.
[1] Albert Camus, The Rebel, Vintage Books, Nueva York, 1956, pág. 3.
[2] Georgi Arbatov, The Soviet Viewpoint, Dodd, Mead and Company, Nueva York, 1983, pág. 25.
[3] Humberto Belli, Nicaragua: Christians Under Fire, Instituto Puebla, San José, Costa Rica, 1982, págs. 29 y 56
[4] Robert S. Leiken, “Nicaragua’s Untold Stories”, The New Republic; 8 de octubre de 1984, pág. 17
[5] Enciclopedia Británica, tomo 8, Británica, Inc., Chicago, 1983, pag. 117. El marco llegó a establecerse en 100.000 millones de marcos por dólar.
[6] James y Suzanne Pool, Who Financed Hitler?, The Dial Press, Nueva York, 1978, págs. 314 a 318.

[7] Ibídem
[8] Herbert Philbrick, I led Three Lives, Capital Hill Press, Falls Church, Virginia, 1973, pág. 36.

[9] “Document: Les 150.000.000 morts du Communisme”, Le Figaro (revista), 18 de noviembre de 1978.
[10] The New York Times, 2 de enero de 1959, pág. 24
[11] The New York Times, 4 de enero, 1959 pág. 7.
[12] Ibídem.
[13] Carlos Franqui, Retrato de familia con Fidel, Editorial Seix Barral S.A., Barcelona, 1980.
[14] The New York Times, 1 de mayo de 1975, pág. 1.
[15] The New York Times, 18 de Abril de 1975, pág. 32.
[16] Time, 2 de abril de 1979.
[17] Time, 30 de julio de 1979, pág. 35
[18] The New York Times, 27 de julio de 1979, pág. A22
[19] Cuaderno de educación sandinista, Ministerio de Educación, Nicaragua, 1980, págs. 19 a 21..
[20] Ver las notas de William van Cleave en el Seminario de CAUSA Internacional: The Nuclear Balance: Challange and Response, CAUSA International, Nueva York, 1984
[21] The Stratey of Deception, editado por Jean Kirkpatrick, Robert Hele, 1963, pág. 414
[22] Gyula Kallai, “Main Force of the Revolutionary Process”, World Marxist Review Il (noviembre de 1972) citado por Harvey and Miller, Research Notes, pág. 3.
[23] Cita de Joseph Kornfeder de un discurso dado por Manuilsky en la Escuela de Paz de 1930.
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Autor y educador español (1952 - ) felizmente casado con Teresa Chávez, dos hijos varones. Datos biográficos en: http://jesus-gonzalez-losada.blogspot.com/ - Magíster en Matrimonio y Familia por la Universidad de Navarra. - Director en Uruguay de la Fundación Educativa para la Paz: - http://educacion.co.nr/ - Autor de varios libros y ensayos publicados en distintos medios